Sabiduría 4 Biblia Jerusalén (1998) | 20 versitos |
1 Más vale no tener hijos y tener virtud, pues su recuerdo es inmortal y es reconocida por Dios y por los hombres:
2 presente, la imitan; ausente, la añoran; y en la eternidad desfila en triunfo coronada, pues venció en la lucha de premios intachables.
3 En cambio, la familia numerosa de los impíos será inútil; sus retoños bastardos no echarán raíces profundas ni tendrá base sólida.
4 Aunque sus ramas verdeen temporalmente, será sacudida por el viento a causa de su caducidad y arrancada de raíz por el huracán enfurecido.
5 Sus ramas aún tiernas se troncharán, su fruto será inútil, inmaduro para comerlo, y nada se aprovechará.
6 Pues los hijos nacidos de uniones ilícitas son testigos de la maldad de los padres a la hora de su examen.
7 El justo, aunque muera prematuramente, tendrá descanso,
8 pues la ancianidad venerable no consiste en larga vida ni se mide por los años.
9 Que las canas del hombre son la prudencia y la edad avanzada, una vida intachable.
10 Fue amado, porque agradaba a Dios; fue trasladado, porque vivía entre pecadores.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma;
12 pues la fascinación del mal ensombrece el bien y el frenesí del deseo pervierte al espíritu ingenuo.
13 Madurando en poco tiempo, completó una larga vida,
14 y como su alma era agradable al Señor, se apresuró a escapar de la maldad. La gente lo ve y no lo entiende; no les cabe esto en la cabeza:
15 que la gracia y la misericordia están destinadas a sus elegidos, y su salvación, a sus santos.
16 El justo que muere condena a los impíos que viven, y la juventud prematuramente realizada, a la longevidad del malvado.
17 Ven la muerte del sabio, pero no comprenden su propósito, ni por qué el Señor lo ha puesto a salvo.
18 Lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos.
19 Más tarde serán cadáveres sin honra, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Pues los estrellará de cabeza y sin rechistar, los removerá de sus cimientos; quedarán totalmente asolados y sumidos en el dolor; y su recuerdo se perderá.
20 Acudirán asustados a dar cuenta de sus pecados y sus propios delitos los acusarán a la cara.

Patrocinio

 
 

Introducción a Sabiduría

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Introducción
El libro griego de la Sabiduría forma parte de los libros deuterocanónicos. Lo utilizaron los Padres del siglo II d. C. y, a pesar de las vacilaciones y de algunas oposiciones, en especial la de San Jerónimo, ha sido reconocido como inspirado a título igual que los libros del canon hebreo.

En la primera parte, el libro que la Vulgata llama simplemente Liber Sapientiae, muestra el papel de la Sabiduría en el destino del hombre y compara la suerte de los justos y de los impíos en el curso de la vida y después de la muerte, 1-5. La segunda parte, 6-9, expone el origen y la naturaleza de la Sabiduría y los medios de adquirirla. La última parte, 10-19, ensalza la acción de la Sabiduría y de Dios en la historia del pueblo elegido, insistiendo únicamente, salvo una breve introducción que se remonta a los orígenes, en el momento capital de esta historia, la liberación de Egipto; una larga digresión, 13-15, contiene una severa crítica de la idolatría.

Se supone que el autor es Salomón, a quien claramente se designa, salvo el nombre, en Sab_9:7-8, Sab_9:12, y el libro se llama en griego «Sabiduría de Salomón». Éste habla como un rey, Sab_7:5; Sab_8:9-15, y se dirige a sus colegas en la realeza, Sab_1:1; Sab_6:1-11, Sab_6:21. Pero se trata de un evidente artificio literario, que pone este escrito de sabiduría, como el Eclesiastés y el Cantar, bajo el nombre del sabio más grande de Israel. En efecto, el libro ha sido escrito todo él en griego, aun la primera parte, 1-5, para la que algunos han supuesto erróneamente un original hebreo. La unidad de la composición corre pareja con la del lenguaje, que es flexible y rico, y fluye sin esfuerzo entre figuras retóricas.

El autor es ciertamente un judío, lleno de fe en el «Dios de los Padres», Sab_9:1, orgullosos de pertenecer al «pueblo santo», a la «raza irreprochable», Sab_10:15, pero judío helenizado. Su insistencia sobre los acontecimientos del Éxodo, la antítesis que establece entre egipcios e israelitas y su crítica de la zoolotría demuestran que vivía en Alejandría, que era a la vez capital del helenismo bajo los Tolomeos e importante ciudad judía de la Dispersión. Cita la Escritura según la traducción de los Setenta, realizada en este ambiente: es, pues, posterior a ésta, pero desconoce la obra de Filón de Alejandría (20 a. C. - 54 d. C.). Por su parte, este filósofo griego parece que jamás se inspira en la Sabiduría, pero hay muchos contactos entre las dos obras, brotan en el mismo ambiente y no pueden estar muy alejadas en el tiempo. No es posible demostrar de una manera absolutamente cierta la utilización de la Sabiduría por el Nuevo Testamento, pero sí es probable que San Pablo haya sentido su influencia literaria y que San Juan haya tomado de ella algunas ideas para expresar su teología del Verbo. El libro ha podido ser escrito en la segunda mitad del siglo I antes de nuestra era; es el más reciente de los libros del Antiguo Testamento.

El autor se dirige en primer lugar a los judíos, sus compatriotas, cuya fidelidad está en peligro por el prestigio de la civilización alejandrina: el renombre de las escuelas filosóficas, el desarrollo de las ciencias, la atracción de las religiones mistéricas, de la astrología, del hermetismo, o el atractivo sensible de los cultos populares. Ciertas precauciones que toma indican que también busca la atención de los paganos, a quienes quiere llevar al Dios que ama a todos los hombres. Pero esta intención es secundaria, el libro es una obra de defensa mucho más que de conquista.

Dado el ambiente, la cultura y las intenciones del autor, no es extraño que se observen en su libro numerosos contactos con el pensamiento griego. Pero no se debe exagerar su importancia. Ciertamente debe a su formación helénica un vocabulario para la abstracción y una facilidad de razonamiento que no permitían el léxico y la sintaxis del hebreo; le debe también cierto número de términos filosóficos, de cuadros de clasificación y de temas de escuela, pero estos préstamos limitados no significan la adhesión a una doctrina intelectual, sino que sirven para expresar un pensamiento que se nutre del Antiguo Testamento. De los sistemas filosóficos, o de las especulaciones de la astrología, no sabe sin duda más que un hombre culto de su época en Alejandría.

No es ni filósofo ni teólogo, es un sabio de Israel. Como sus predecesores, exhorta a la búsqueda de la sabiduría, que procede de Dios, que se consigue con la oración, que es raíz de las virtudes y que procura todos los bienes. Con una visión más amplia que ellos, agrega a esta sabiduría las recientes adquisiciones de la ciencia, Sab_7:17-21; Sab_8:8. La cuestión de la retribución, que tanto preocupaba a los sabios, recibe en él la solución. Beneficiándose de las doctrinas platónicas acerca de la distinción entre cuerpo y alma, ver Sab_9:15, y sobre la inmortalidad del alma, afirma que Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad, Sab_2:23, que la recompensa de esta sabiduría es esta incorruptibilidad que garantiza un lugar junto a Dios, Sab_6:18-19. Lo que aquí abajo sucede no es más que una preparación para la otra vida, donde los justos vivirán con Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo, Sab_3:9-10. El autor no alude a una resurrección corporal. Con todo, parece que da lugar a la posibilidad de una resurrección de los cuerpos de una forma espiritualizada, tratando, de este modo, de conciliar la noción griega de inmortalidad y las doctrinas bíblicas que se orientaban hacia una resurrección corporal (Daniel).

Como para sus predecesores, la Sabiduría es un atributo de Dios. Esta Sabiduría es la que reguló todo ya en la creación y la que guía los acontecimientos de la historia. A partir del cap. 11, lo que a ella se le atribuía es referido directamente a Dios, pero lo es porque la Sabiduría se identifca con Dios en su gobierno del mundo. Por otra parte, la Sabiduría es «una emanación de la gloria del Omnipotente... un reflejo de la luz eterna... una imagen de su bondad», Sab_7:25-26; y de este modo aparece como distinta de Dios, pero es al mismo tiempo una irradiación de la esencia divina. Sin embargo, no parece que el autor vaya aquí más lejos que los demás libros sapienciales, y haga de la Sabiduría una hipóstasis, pero todo este pasaje sobre la naturaleza de la Sabiduría, 7:22-8:8, marca un progreso en la formulación y un ahondamiento en las ideas antiguas.

El autor, en su meditación sobre el pasado de Israel, 10-19, había sido ya precedido por Ben Sirá, Si 44-50, ver también los Sal 78, 105, 106, 135, 136; pero su originalidad se muestra en dos puntos. En primer lugar, busca las razones de los hechos, y esboza una filosofía religiosa de la historia, que supone una interpretación nueva de los textos: por ejemplo, las explicaciones sobre la moderación de Dios con Egipto y Canaán, 11:15-12:27. Sobre todo, fuerza el relato bíblico para demostrar una tesis. Los caps. 16-19 no son más que un largo paralelo antitético entre el destino de los egipcios y el de los israelitas, en el que el autor, para mejor destacar su tema, enriquece el relato con rasgos inventados, pone en conexión episodios distintos, y abulta los hechos. Es un excelente ejemplo de la exégesis midrásica que cultivarán los rabinos.

Los gustos han cambiado y estas páginas han envejecido, pero la primera parte del libro, 1-9, siempre ofrece al cristiano un alimento espiritual de alta calidad; la liturgia de la Iglesia se ha aprovechado ampliamente de ella.

El texto del libro de la Sabiduría está contenido en cuatro grandes mss: B (Vaticano, s. IV), S (Sinaítico, s. IV), A (Alejandrino, s. V) y C (Codex Ephraemi rescriptus, s. V), y en numerosos mss secundarios. El mejor ms es el B, que ha servido de base para la presente traducción.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_16:3

[2] Pro_10:7

NOTAS

4:1 (a) La mayor parte de los mss latinos traen para este estico: «Oh, cuán hermosa es la generación casta con resplandor». Esta lectura no parece ser la traducción primitiva, pero es testigo de la tendencia a ver en el texto griego el elogio de la castidad, y una tradición patrística antigua lo entiende de la virginidad. Esta interpretación no es obligada, porque el autor en apariencia sigue oponiendo la esterilidad virtuosa (ver Sab_3:13) a la fecundidad impía.

4:1 (b) La inmortalidad en el recuerdo se prolonga en una inmortalidad personal otorgada por Dios, ver Sab_3:4+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_5:16

NOTAS

4:2 La imagen está tomada de los juegos atléticos griegos, en los que el vencedor recibía una corona y se le rodeaba de un cortejo de honor. Ver 1Co_9:24+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_23:25; Sir_40:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_58:10 [Sal_58:9]


NOTAS

4:6 Es decir, en el juicio, ver Sab_1:9; Sab_3:18, al que serán sometidos los hijos; pero «su» puede referirse igualmente a los padres.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_3:3+; Isa_57:1-2

NOTAS

4:7 Una vida larga debía ser la herencia del justo aquí abajo, ver Deu_4:40; Deu_5:16; Job_5:26; Sal_91:16; Pro_3:2, Pro_3:16; Pro_4:10; Sir_1:12, Sir_1:20, etc., mientras que el destino del impío era la muerte súbita o violenta, Job_15:20-23; Job_18:5-20; Sal 37; Sal_73:18-20, etc., pero frecuentemente los hechos contradecían estas afirmaciones, ver 2Re_23:29; Job_21:7; Ecl_8:12-14. El autor considera aquí un caso extremo la muerte de un justo en su juventud (ver Sab_4:16 b), e identifica la longevidad con una maduración interior que consigue el verdadero fin de la vida humana y predispone a la inmortalidad feliz.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_25:4-6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_5:24; Sir_44:16; Heb_11:5

NOTAS

4:10 La expresión se inspira en el relato del rapto de Henoc, Gén_5:24; Sir_44:16; Heb_11:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_57:1

NOTAS

4:14 «La gente», lit. «los pueblos» (var: «los otros»): esta palabra, cambiada más adelante en «impíos» (Sab_4:16), extraña un tanto. Por otra parte, un anacoluto complica la construcción de la frase. Es posible que en esta sección haya sido alterado el orden primitivo de los vv.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_3:9

NOTAS

4:15 «su salvación», lit. «su visita». Se trata de la intervención de Dios en el juicio, salvífica para los justos y punitiva para los malvados. Ver Sab_3:7+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_3:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_37:13; Sal_59:9 [Sal_59:8]; Pro_1:26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_1:18

NOTAS

4:19 Porque no habrá recibido los honores de una sepultura, lo cual es un castigo terrible. Ver Isa_14:19; Jer_22:19; Jer_36:30; Eze_29:5.

NOTAS

4:20 Ciertamente se trata de una escena del juicio, cuando Dios «establezca el balance» de los pecados o cuando se haya de «dar cuenta» de éstos. Pero este juicio únicamente afecta a los impíos, porque los justos han sido ya admitidos junto a Dios, ver Sab_5:4-5. El autor se interesa más por el estado del alma de los pecadores, torturados por una conciencia culpable, ver Sab_17:10, que por la publicación de la sentencia. Su confesión, Sab_5:4-13, contrasta con sus palabras de otro tiempo, Sab_2:1-20.