Sabiduría 9 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 "Dios de mis antepasados, Señor de misericordia, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
2 y con tu sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre tus criaturas,
3 gobernase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de espíritu;
4 dame la Sabiduría entronizada junto a ti, y no me excluyas de entre tus hijos.
5 Porque soy siervo tuyo, hijo de tu esclava, un hombre débil y de vida efímera, incapaz de comprender el derecho y las leyes.
6 Pues, aunque uno sea perfecto entre los hombres, si le falta la sabiduría que viene de ti, será tenido en nada.
7 Tú me elegiste como rey de tu pueblo para gobernar a tus hijos y a tus hijas;
8 tú me encargaste construir un templo en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas, a imitación de la tienda santa que preparaste desde el principio.
9 Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba a tu lado cuando hacías el mundo, que conoce lo que te agrada y lo que es conforme a tus mandamientos.
10 Envíala desde el santo cielo, mándala desde tu trono glorioso, para que me acompañe en mis tareas y pueda yo conocer lo que te agrada.
11 Ella, que todo lo sabe y comprende, me guiará prudentemente en mis empresas y me protegerá con su gloria.
12 Así mis obras serán aceptadas, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.
13 Pues, ¿qué hombre puede conocer la voluntad de Dios? ¿Quién puede considerar lo que el Señor quiere?
14 Los pensamientos humanos son mezquinos y nuestros proyectos, caducos;
15 pues el cuerpo mortal oprime el alma y la tienda terrenal abruma la mente reflexiva.
16 Si a duras penas vislumbramos lo que hay en la tierra y con dificultad encontramos lo que tenemos a mano, ¿quién puede rastrear lo que está en los cielos?
17 ¿Quién puede conocer tu voluntad, si tú no le das la sabiduría y le envías tu espíritu santo desde el cielo?
18 Así se enderezaron los caminos de los habitantes de la tierra, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron gracias a la sabiduría."

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Introducción a Sabiduría

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Introducción
El libro griego de la Sabiduría forma parte de los libros deuterocanónicos. Lo utilizaron los Padres del siglo II d. C. y, a pesar de las vacilaciones y de algunas oposiciones, en especial la de San Jerónimo, ha sido reconocido como inspirado a título igual que los libros del canon hebreo.

En la primera parte, el libro que la Vulgata llama simplemente Liber Sapientiae, muestra el papel de la Sabiduría en el destino del hombre y compara la suerte de los justos y de los impíos en el curso de la vida y después de la muerte, 1-5. La segunda parte, 6-9, expone el origen y la naturaleza de la Sabiduría y los medios de adquirirla. La última parte, 10-19, ensalza la acción de la Sabiduría y de Dios en la historia del pueblo elegido, insistiendo únicamente, salvo una breve introducción que se remonta a los orígenes, en el momento capital de esta historia, la liberación de Egipto; una larga digresión, 13-15, contiene una severa crítica de la idolatría.

Se supone que el autor es Salomón, a quien claramente se designa, salvo el nombre, en Sab_9:7-8, Sab_9:12, y el libro se llama en griego «Sabiduría de Salomón». Éste habla como un rey, Sab_7:5; Sab_8:9-15, y se dirige a sus colegas en la realeza, Sab_1:1; Sab_6:1-11, Sab_6:21. Pero se trata de un evidente artificio literario, que pone este escrito de sabiduría, como el Eclesiastés y el Cantar, bajo el nombre del sabio más grande de Israel. En efecto, el libro ha sido escrito todo él en griego, aun la primera parte, 1-5, para la que algunos han supuesto erróneamente un original hebreo. La unidad de la composición corre pareja con la del lenguaje, que es flexible y rico, y fluye sin esfuerzo entre figuras retóricas.

El autor es ciertamente un judío, lleno de fe en el «Dios de los Padres», Sab_9:1, orgullosos de pertenecer al «pueblo santo», a la «raza irreprochable», Sab_10:15, pero judío helenizado. Su insistencia sobre los acontecimientos del Éxodo, la antítesis que establece entre egipcios e israelitas y su crítica de la zoolotría demuestran que vivía en Alejandría, que era a la vez capital del helenismo bajo los Tolomeos e importante ciudad judía de la Dispersión. Cita la Escritura según la traducción de los Setenta, realizada en este ambiente: es, pues, posterior a ésta, pero desconoce la obra de Filón de Alejandría (20 a. C. - 54 d. C.). Por su parte, este filósofo griego parece que jamás se inspira en la Sabiduría, pero hay muchos contactos entre las dos obras, brotan en el mismo ambiente y no pueden estar muy alejadas en el tiempo. No es posible demostrar de una manera absolutamente cierta la utilización de la Sabiduría por el Nuevo Testamento, pero sí es probable que San Pablo haya sentido su influencia literaria y que San Juan haya tomado de ella algunas ideas para expresar su teología del Verbo. El libro ha podido ser escrito en la segunda mitad del siglo I antes de nuestra era; es el más reciente de los libros del Antiguo Testamento.

El autor se dirige en primer lugar a los judíos, sus compatriotas, cuya fidelidad está en peligro por el prestigio de la civilización alejandrina: el renombre de las escuelas filosóficas, el desarrollo de las ciencias, la atracción de las religiones mistéricas, de la astrología, del hermetismo, o el atractivo sensible de los cultos populares. Ciertas precauciones que toma indican que también busca la atención de los paganos, a quienes quiere llevar al Dios que ama a todos los hombres. Pero esta intención es secundaria, el libro es una obra de defensa mucho más que de conquista.

Dado el ambiente, la cultura y las intenciones del autor, no es extraño que se observen en su libro numerosos contactos con el pensamiento griego. Pero no se debe exagerar su importancia. Ciertamente debe a su formación helénica un vocabulario para la abstracción y una facilidad de razonamiento que no permitían el léxico y la sintaxis del hebreo; le debe también cierto número de términos filosóficos, de cuadros de clasificación y de temas de escuela, pero estos préstamos limitados no significan la adhesión a una doctrina intelectual, sino que sirven para expresar un pensamiento que se nutre del Antiguo Testamento. De los sistemas filosóficos, o de las especulaciones de la astrología, no sabe sin duda más que un hombre culto de su época en Alejandría.

No es ni filósofo ni teólogo, es un sabio de Israel. Como sus predecesores, exhorta a la búsqueda de la sabiduría, que procede de Dios, que se consigue con la oración, que es raíz de las virtudes y que procura todos los bienes. Con una visión más amplia que ellos, agrega a esta sabiduría las recientes adquisiciones de la ciencia, Sab_7:17-21; Sab_8:8. La cuestión de la retribución, que tanto preocupaba a los sabios, recibe en él la solución. Beneficiándose de las doctrinas platónicas acerca de la distinción entre cuerpo y alma, ver Sab_9:15, y sobre la inmortalidad del alma, afirma que Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad, Sab_2:23, que la recompensa de esta sabiduría es esta incorruptibilidad que garantiza un lugar junto a Dios, Sab_6:18-19. Lo que aquí abajo sucede no es más que una preparación para la otra vida, donde los justos vivirán con Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo, Sab_3:9-10. El autor no alude a una resurrección corporal. Con todo, parece que da lugar a la posibilidad de una resurrección de los cuerpos de una forma espiritualizada, tratando, de este modo, de conciliar la noción griega de inmortalidad y las doctrinas bíblicas que se orientaban hacia una resurrección corporal (Daniel).

Como para sus predecesores, la Sabiduría es un atributo de Dios. Esta Sabiduría es la que reguló todo ya en la creación y la que guía los acontecimientos de la historia. A partir del cap. 11, lo que a ella se le atribuía es referido directamente a Dios, pero lo es porque la Sabiduría se identifca con Dios en su gobierno del mundo. Por otra parte, la Sabiduría es «una emanación de la gloria del Omnipotente... un reflejo de la luz eterna... una imagen de su bondad», Sab_7:25-26; y de este modo aparece como distinta de Dios, pero es al mismo tiempo una irradiación de la esencia divina. Sin embargo, no parece que el autor vaya aquí más lejos que los demás libros sapienciales, y haga de la Sabiduría una hipóstasis, pero todo este pasaje sobre la naturaleza de la Sabiduría, 7:22-8:8, marca un progreso en la formulación y un ahondamiento en las ideas antiguas.

El autor, en su meditación sobre el pasado de Israel, 10-19, había sido ya precedido por Ben Sirá, Si 44-50, ver también los Sal 78, 105, 106, 135, 136; pero su originalidad se muestra en dos puntos. En primer lugar, busca las razones de los hechos, y esboza una filosofía religiosa de la historia, que supone una interpretación nueva de los textos: por ejemplo, las explicaciones sobre la moderación de Dios con Egipto y Canaán, 11:15-12:27. Sobre todo, fuerza el relato bíblico para demostrar una tesis. Los caps. 16-19 no son más que un largo paralelo antitético entre el destino de los egipcios y el de los israelitas, en el que el autor, para mejor destacar su tema, enriquece el relato con rasgos inventados, pone en conexión episodios distintos, y abulta los hechos. Es un excelente ejemplo de la exégesis midrásica que cultivarán los rabinos.

Los gustos han cambiado y estas páginas han envejecido, pero la primera parte del libro, 1-9, siempre ofrece al cristiano un alimento espiritual de alta calidad; la liturgia de la Iglesia se ha aprovechado ampliamente de ella.

El texto del libro de la Sabiduría está contenido en cuatro grandes mss: B (Vaticano, s. IV), S (Sinaítico, s. IV), A (Alejandrino, s. V) y C (Codex Ephraemi rescriptus, s. V), y en numerosos mss secundarios. El mejor ms es el B, que ha servido de base para la presente traducción.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_3:6-9

[2] Sir_42:15+

NOTAS

9 Esta oración se inspira libremente en la que se expone en 1Re_3:6-9 y 2Cr_1:8-10. Salomón recuerda mediante rasgos diversos su condición histórica, Sab_9:5 c, Sab_9:7-8, Sab_9:12, pero se amplía la perspectiva hasta la condición humana a que pertenece Salomón, Sab_9:1-3, Sab_9:5-6, Sab_9:13-17. Esta oración comprende tres secciones (Sab_9:1-6; 7-12; 13-18), con mutuas correspondencias y la triple mención (Sab_9:4, Sab_9:10, Sab_9:17) del envío de la Sabiduría.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:28+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_8:27; Pro_8:30; Sir_1:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_86:16; Sal_116:16


NOTAS

9:7 Con preferencia a Adonías y a sus otros hermanos, 1 R 1; 1Cr_28:5-6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_7:13; 1Re_5:19 [1Re_5:5]; Sir_47:13

NOTAS

9:8 La palabra «imitación» se refiere a la vez al templo y al altar (se trata del altar de los holocaustos, visible para todos, 1Re_8:22, 1Re_8:54, 1Re_8:62-64). A la «tienda santa», preparada por Dios mismo, se la identifica con el templo celeste de Dios, Sal_18:7 [Sal_18:6]; Sal_96:6; Heb_8:2; Heb_9:11; Apo_3:12, etc. (en cuanto a un altar celeste, ver Apo_6:9; Apo_8:3-4; Apo_14:18), o con el modelo divino del templo de Jerusalén, Éxo_15:17; 1Cr_28:19, o con el santuario del Éxodo, Sir_24:10, realizado conforme a un modelo dado por Dios, Éxo_25:9, Éxo_25:40; Hch_7:44; Heb_8:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_8:4

[2] Sab_9:4

[3] Pro_8:22-31+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_7:23

[2] Éxo_24:16+

NOTAS

9:11 «Con su gloria», es decir, guiándome con su luz, ver Isa_60:1-3; Bar_5:7, Bar_5:9, o envolviéndome como una nube protectora, ver Sir_14:27. Otros traducen: «con su gloria», ver Rom_6:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_11:34 [Rom_11:35]; 1Co_2:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_4:19; Isa_38:12; Rom_7:14-25+

NOTAS

9:15 Los términos empleados en este v. recuerdan la contraposición establecida por la filosofía griega entre el cuerpo y el alma o el espíritu, ver Rom_7:25+; sin embargo, el autor estima normal la unión del alma y del cuerpo. En el AT la imagen de la «tienda» evoca lo precario de la existencia humana, Job_4:21; Isa_33:20; Isa_38:12; el epíteto «terrenal» puede hacer referencia a Job_4:19 o Gén_2:7. En el NT, cotéjese 2Co_4:7; 2Co_5:1-4; 2Pe_1:13-14, y también la contraposición indicada por Gál_5:17; Rom_7:14-15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:6

[2] Deu_30:11+

[3] Isa_55:9; Jua_3:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_11:27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Bar_4:4

NOTAS

9:18 De los peligros temporales y espirituales. Esta acción saludable de la Sabiduría queda ilustrada por la exposición siguiente que sirve de transición a la tercera parte. -Numerosos mss latinos añaden aquí: «todos los que, Señor, fueron de tu agrado desde un principio».