Jueces 13 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahvé y Yahvé los dejó a merced de los filisteos durante cuarenta años.
2 Había un hombre en Sorá, de la tribu de Dan, llamado Manóaj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.
3 El Ángel de Yahvé se apareció a esta mujer y le dijo: "Mira, eres estéril y no has tenido hijos,
4 pero concebirás y darás a luz un hijo. En adelante guárdate de beber vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro.
5 Porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño será nazireo de Dios desde el seno de su madre. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos."
6 La mujer fue a decírselo a su marido: "Un hombre de Dios ha venido donde mí; su aspecto era como el del Ángel de Dios, muy terrible. No le he preguntado de dónde venía ni él me ha manifestado su nombre.
7 Pero me ha dicho: Vas a concebir y a dar a luz un hijo. En adelante no bebas vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro, porque el niño será nazireo de Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte."
8 Manóaj invocó a Yahvé y dijo: "Te ruego, Señor, que el hombre de Dios que has enviado venga otra vez donde nosotros y nos enseñe lo que hemos de hacer con el niño cuando nazca."
9 Dios escuchó a Manóaj y el Ángel de Dios vino otra vez donde la mujer cuando estaba sentada en el campo. Manóaj, su marido, no estaba con ella.
10 La mujer corrió en seguida a informar a su marido y le dijo: "Mira, se me ha aparecido el hombre que vino donde mí el otro día."
11 Manóaj se levantó y, siguiendo a su mujer, llegó donde el hombre y le dijo: "¿Eres tú el que has hablado con esta mujer?" Él respondió: "Yo soy."
12 Le dijo Manóaj: "Cuando tu palabra se cumpla, ¿cuál deberá ser la norma de conducta del niño?"
13 El Ángel de Yahvé respondió a Manóaj: "Deberá abstenerse él de todo lo que indiqué a esta mujer.
14 No probará nada de lo que procede de la vid, no beberá vino ni bebida fermentada, no comerá nada impuro y observará todo lo que yo le he mandado."
15 Manóaj dijo entonces al Ángel de Yahvé: "Por favor, vamos a retenerte y te vamos a preparar un cabrito." [16b] Porque Manóaj no sabía que era el Ángel de Yahvé.
16 Pero el Ángel de Yahvé dijo a Manóaj: "Aunque me obligues a quedarme no probaré tu comida. Pero si quieres preparar un holocausto, ofréceselo a Yahvé."
17 Manóaj dijo entonces al Ángel de Yahvé: "¿Cuál es tu nombre para que, cuando se cumpla tu palabra, te podamos honrar?"
18 El Ángel de Yahvé le respondió: "¿Por qué me preguntas el nombre, si es misterioso?"
19 Manóaj tomó el cabrito y la oblación y lo ofreció en holocausto, sobre la roca, a Yahvé, que actúa misteriosamente. Manóaj y su mujer estaban mirando.
20 Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el Ángel de Yahvé subía en la llama. Manóaj y su mujer lo estaban viendo y cayeron rostro en tierra.
21 Al desaparecer el Ángel de Yahvé de la vista de Manóaj y su mujer, Manóaj se dio cuenta de que era el Ángel de Yahvé.
22 Y dijo Manóaj a su mujer: "Seguro que vamos a morir, porque hemos visto a Dios."
23 Su mujer le respondió: "Si Yahvé hubiera querido matarnos no habría aceptado de nuestra mano el holocausto ni la oblación, ni nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría hecho oír tales cosas ahora mismo."
24 La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y Yahvé lo bendijo.
25 Y el espíritu de Yahvé comenzó a agitarlo en el Campamento de Dan, entre Sorá y Estaol.

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Introducción a Jueces

El libro de los Jueces comprende tres partes desiguales:
a) una introducción, 1:1-2:5;
b) el cuerpo del libro, 2:6-16:31;
c) adiciones que narran la migración de los danitas, con la fundación del santuario de Dan, 17-18, y la guerra contra Benjamín en castigo del crimen de Guibeá, 19-21.

La introducción actual al libro, 1:1-2:5, en realidad no le pertenece: se ha dicho a propósito del libro de Josué que era otro cuadro de la conquista y sus resultados, considerado desde un punto de vista de los de Judá. Su inserción ha ocasionado la repetición en Jue_2:6-10 de informaciones acerca de la muerte y la sepultura de Josué que se habían dado ya en Jos_24:29-31.

La historia de los Jueces se refiere en la parte central, 2:6-16:31. Los modernos distinguen seis grandes jueces, Otniel, Ehúd, Barac (y Débora), Gedeón, Jefté y Sansón, cuyos hechos se refieren de una manera más o menos detallada, y seis menores, Sangar, Jue_3:31, Tolá y Yaír, Jue_10:1-15, Ibsán, Elón y Abdón, Jue_12:8-15, que solamente son objeto de breves menciones. Pero esta distinción no se hace en el texto; hay una diferencia mucho mayor entre los dos grupos, y el título común de jueces que se les da es el resultado de la composición del libro, que ha reunido elementos extraños entre sí en un principio. Los grandes jueces son héroes libertadores; su origen, su carácter y su acción varían mucho, pero todos poseen un rasgo común: han recibido una gracia especial, un carisma, han sido especialmente elegidos por Dios para una misión de salvación.

Sus historias fueron narradas primero oralmente, en formas variadas, e incorporaron elementos diversos. Finalmente, fueron reunidas en un libro de los libertadores, compuesto en el reino del Norte en la primera parte de la época monárquica. Abarcaba la historia de Ehúd, la de Barac y Débora, quizá alterada ya por el relato de Jos 11, referente a Yabín de Jasor, la historia de Gedeón-Yerubaal, a lo que se añadió el episodio de la realeza de Abimélec, la historia de Jefté ampliada con la de su hija. Se recogieron dos antiguas piezas poéticas, el Cántico de Débora, 5, que es un duplicado del relato en prosa, 4, y el apólogo de Jotán, Jue_9:7-15, dirigido contra la realeza de Abimélec. Los héroes de algunas tribus se convertían en este libro en figuras nacionales que habían dirigido las guerras de Yahvé para todo Israel. Los jueces menores, Tolá, Yaír, Ibsán, Elón, Abdón, proceden de una tradición diferente. No se les atribuye ningún acto salvador, solamente se dan informaciones acerca de sus orígenes, su familia y el lugar de su sepultura, y se dice que han juzgado a Israel durante un número de años preciso y variable. Conforme al uso diverso del verbo sf[di[si2][md5].[mu5]t[ee, juzgar, en las lenguas semíticas del Oeste, emparentadas con el hebreo, en Mari en el s. XVIII a. C., y en Ugarit en el s. XIII, y hasta en los textos fenicios y púnicos de la época grecorromana (los sufetes de Cartago), estos jueces no sólo administran justicia, sino que gobiernan. Su autoridad no se extendía más allá de su ciudad o de su distrito. Fue una institución política intermedia entre el régimen tribal y el régimen monárquico. Los primeros redactores deuteronomistas poseían informes auténticos de estos jueces, pero extendieron su poder a todo Israel y los ordenaron en sucesión cronológica. Trasladaron su título a los héroes del libro de los libertadores, que de ese modo se convirtieron en jueces de Israel. Jefté servía de lazo de unión entre los dos grupos: había sido un libertador, pero también había sido juez; se sabían, y se dan a propósito de él los mismos datos, Jue_11:1-2; Jue_12:7, que a propósito de los jueces menores, entre los cuales se incrusta su historia. Con ellos se equiparó también una figura que primitivamente nada tenía que ver con ninguno de los dos grupos: el singular héroe danita Sansón, que no había sido ni libertador ni juez, pero cuyas hazañas contra los filisteos se narraban en Judá, 13-16. Se añadió en la lista a Otniel, Jue_3:7-11, que pertenece a la época de la conquista, ver Jos_14:16-19; Jue_1:12-15, y más adelante a Sangar, Jue_3:31, que ni siquiera era israelita, ver Jue_5:6, así se alcanzaba la cifra de doce, simbólica de todo Israel. Fue también la redacción deuteronomista la que puso al libro su marco cronológico: conservando los datos auténticos sobre los jueces menores, fue intercalando en los relatos indicaciones convencionales en que se repiten las cifras de 40, duración de una generación, o su múltiplo 80, o su mitad 20, en un esfuerzo por alcanzar un total que, combinado con otros datos de la Biblia, corresponde a los 480 años que la historia deuteronomista pone entre la salida de Egipto y la construcción del Templo, 1Re_6:1. En este marco, las historias de los Jueces llenan sin lagunas el período que discurrió entre la muerte de Josué y los comienzos del ministerio de Samuel. Pero, sobre todo, los redactores deuteronomistas dieron al libro su sentido religioso. Éste se expresa en la introducción general de 2:6-3:6 y en la introducción particular a la historia de Jefté, Jue_10:6-16, así como en las fórmulas redaccionales que llenan casi toda la historia de Otniel, que es una composición deuteronomista, y que sirven de marco a las grandes historias siguientes: los israelitas han sido infieles a Yahvé, él los ha entregado en manos de los opresores; los israelitas han implorado a Yahvé, él les ha enviado un salvador, el Juez. Pero vuelven las infidelidades y la serie se repite. Este libro deuteronomista de los Jueces tuvo por lo menos dos ediciones. Los indicios más claros son: los dos elementos que se añaden en la introducción, Jue_2:11-19 y Jue_2:6-10 * 2:20-3:6, y las dos conclusiones a la historia de Sansón, Jue_15:20 y Jue_16:30, que significan que el cap. 16 es una adición.

Este libro no contenía aún los apéndices, 17-21. Éstos no narran la historia de un juez, sino que informan de los acontecimientos ocurridos antes de la institución de la monarquía, razón por la cual han sido añadidos al final del libro después de la vuelta del Destierro. Reproducen antiguas tradiciones y han pasado por una larga historia literaria o preliteraria antes de ser aquí incluidos. Los caps. 17-18 tienen su origen en una tradición danita sobre la migración de la tribu y la fundación del santuario de Dan, que ha sido transformada en sentido peyorativo. Los caps. 19-21 combinan dos tradiciones de los santuarios de Mispá y Betel, que fueron divulgadas por todo Israel; estas tradiciones, quizá benjaminitas, fueron revisadas en Judá en sentido hostil a la realeza de Saúl en Guibeá.

El libro es casi nuestra única fuente para el conocimiento de la época de los Jueces; pero no permite escribir una historia lógica de esa época. La cronología que nos da es artificial, como lo hemos dicho ya. Suma períodos que han podido superponerse en el tiempo, puesto que los tiempos de opresión y las liberaciones nunca afectan más que a una parte del territorio y la época de los Jueces no se extendió más de siglo y medio.

Los principales acontecimientos cuyo recuerdo se nos conserva pueden ser fechados dentro de este período sólo por aproximación. La victoria de Tanac bajo Débora y Barac, 4-5, pudo haber sido conseguida hacia mediados del s. XII, es anterior a la invasión madianita (Gedeón) y a la expansión de los filisteos fuera de su territorio propio (Sansón). De ello se deduce sobre todo que, durante este turbulento período, los israelitas no sólo tuvieron que luchar contra los cananeos, primeros poseedores del país, por ejemplo contra los de la llanura de Yizreel, batidos por Débora y Barac, sino también contra los pueblos vecinos: moabitas (Ehúd), amonitas (Jefté), madianitas (Gedeón), y contra los filisteos recién llegados (Sansón). En estos momentos de peligro, cada grupo defiende su territorio. En ocasiones, un grupo se une a los grupos vecinos, Jue_7:23, o a la inversa, una tribu poderosa protesta porque no ha sido invitada a participar del botín, Jue_8:1-3; Jue_12:1-6. El Cántico de Débora, 5, estigmatiza a las tribus que no han respondido al llamamiento y, cosa notable, Judá y Simeón ni siquiera aparecen nombrados.

Estas dos tribus vivían en el Sur, separadas por la barrera no israelita de Guézer, de las ciudades gabaonitas y de Jerusalén, y su aislamiento alimentaba los gérmenes del cisma futuro. Por el contrario, la victoria de Tanac, que daba a los israelitas la llanura de Yizreel, facilitó la unión de la Casa de José y de las tribus del Norte. Sin embargo, la unidad entre las diferentes fracciones estaba asegurada por la participación en la misma fe religiosa: todos los Jueces fueron yahvistas convencidos, y el santuario del arca en Silo era el centro donde todos los grupos se encontraban. Además, estas luchas forjaron el alma nacional y prepararon el momento en que, ante un peligro general, se unirían todos contra el enemigo común, bajo Samuel.

El libro enseñaba a los israelitas que la opresión es un castigo de la impiedad y que la victoria es una consecuencia de la vuelta a Dios. El Eclesiástico alaba a los Jueces por su fidelidad, Sir_46:11-12, la epístola a los Hebreos presenta sus éxitos como la recompensa de su fe; forman parte de esa nube de testigos que anima al cristiano a rechazar el pecado y a soportar con valentía la prueba a que se le somete, Heb_11:32-34 y Heb_12:1.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_13:2+

NOTAS

13 La historia de Sansón es diferente de todos los demás relatos del libro. Refiere la vida de un héroe local, desde su nacimiento hasta su muerte. Es fuerte como un gigante y débil como un niño, seduce a las mujeres y éstas le engañan, juega malas pasadas a los filisteos, pero no libera de ellos al país. La historia posee el humor de los cuentos populares, por medio de los cuales se venga de un opresor al que es preciso aguantar, pero del que se hace escarnio. En contraste con su aspecto popular y profano, Sansón es consagrado a Dios desde el seno de su madre, y su «nazireato» es la fuente de su fuerza. Este aspecto carismático es el que le ha valido un puesto entre los Jueces. -El relato es una colección de anécdotas: nacimiento de Sansón, Jue_13:2-25; matrimonio y enigma, Jue_14:1-20; Sansón y los filisteos, Jue_15:1-9, con una primera conclusión, Jue_13:20; Sansón en Gaza, Jue_16:1-3; Sansón y Dalila, Jue_16:4-21; cautiverio y muerte de Sansón, Jue_16:22-30, con una segunda conclusión, Jue_13:31.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_15:33

[2] Gén_11:30; Gén_18:1-15; 1Sa 1; Luc_1:5-25

NOTAS

13:2 La tribu de Dan había recibido un territorio donde se hallan las localidades aquí citadas: Sorá, Estaol, Timná, ver Jos_19:40+; emigró hacia el norte, Jc 17-18. Las aventuras de Sansón parecen suponer una situación posterior a esta emigración, en la que no intervienen los filisteos. Pero algunos clanes que se quedaron en sus sitios vivían mezclados con los cananeos y sujetos a los filisteos.

NOTAS

13:3 Ver Jue_2:1; Jue_6:11 y Gén_16:7+. En Jue_13:22, al Ángel se le identifica con Yahvé, como en Jue_6:22-23.

NOTAS

13:4 «concebirás... un hijo» probablemente duplicado de 5a.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_6:1+

NOTAS

13:5 Este dato justifica la inclusión de Sansón entre los Jueces, pero reconoce que la victoria sobre los filisteos no será el resultado de la actuación de Sansón: habrá que esperar a Saúl y David.

NOTAS

13:14 Como Jeremías, Jer_1:5, y el Siervo, Isa_49:1, Sansón es consagrado a Dios desde el seno de su madre. Ésta debe observar también las prescripciones del nazireato que se impondrán al hijo que lleva.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_32:30 [Gén_32:29]; Éxo_3:14+; Apo_19:12


NOTAS

13:18 El ángel se niega a dar su nombre, al igual que lo hizo el ser misterioso del Yaboc, Gén_32:30 [Gén_32:29].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_9:24; Eze_1:28

[2] Apo_1:17

NOTAS

13:20 «en la llama» mss griegos; «en la llama del altar» hebr.

NOTAS

13:21 Manóaj, como Abrahán con sus tres visitantes, Gn 18, ha querido cumplir sus deberes de hospitalidad. Por orden del ángel, la comida se trasforma en holocausto, en el que se revela Yahvé. Comparar el sacrificio de Gedeón, Jue_6:19-22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_33:20+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_11:32


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:10+; Jue_18:12; Jos_19:41