I Macabeos 13 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 53 versitos |
1 Simón se enteró de que Trifón había reunido un ejército numeroso para ir a devastar el país de Judá.
2 Viendo al pueblo espantado y medroso, subió a Jerusalén, reunió a la gente
3 y les exhortó así: «Vosotros sabéis todo lo que hemos hecho mis hermanos, la casa de mi padre y yo por la Ley y el Lugar Santo, y las guerras y tribulaciones que hemos sufrido.
4 Por esta causa, por Israel, han muerto todos mis hermanos y he quedado yo solo*.
5 No busco ahora poner a salvo mi vida cuando llega la angustia, pues no soy mejor que mis hermanos.
6 Lo que quiero es vengar a mi nación, al Lugar Santo y a vuestras mujeres e hijos, puesto que, impulsados por el odio, se han unido todos los paganos para aniquilarnos.»
7 Al oír estas palabras, se enardecieron los ánimos del pueblo
8 y respondieron en voz alta: «Tú eres nuestro guía en lugar de Judas y de tu hermano Jonatán;
9 toma la dirección de nuestra guerra y haremos cuanto nos mandes*».
10 Reunió entonces Simón a todos los hombres aptos para la guerra y se dio prisa en acabar las murallas de Jerusalén, hasta que la fortificó en todo su contorno
11 Envió a Jonatán, hijo de Absalón, a Jope con un importante destacamento, el cual expulsó a los que estaban en la ciudad y se estableció en ella*.
12 Partió Trifón desde Tolemaida con un ejército numeroso para entrar en el país de Judá, llevando consigo prisionero a Jonatán.
13 Simón puso su campamento en Jadidá, frente a la llanura.
14 Al enterarse Trifón de que Simón había sucedido en el mando a su hermano Jonatán y que estaba preparado para entablar combate con él, envió mensajeros a decirle:
15 «Tenemos detenido a tu hermano Jonatán por las deudas contraídas con el tesoro real en el desempeño de su cargo.
16 Envíanos, pues, cien talentos de plata y a dos de sus hijos como rehenes, no sea que, una vez libre, se rebele contra nosotros. Entonces lo soltaremos.»
17 Simón, aunque se dio cuenta de que le hablaban con falsedad, envió a buscar el dinero y los niños para no provocar contra sí una actitud hostil por parte de la gente, pues dirían
18 que Jonatán había muerto por no haber enviado él el dinero y los niños.
19 Así que envió los niños y los cien talentos, pero Trifón faltó a su palabra y no soltó a Jonatán.
20 Después de esto, se puso Trifón en marcha para invadir la región y devastarla. Dio un rodeo por el camino de Adorá*, al tiempo que Simón y su ejército obstaculizaban su marcha adondequiera que iba.
21 Los de la Ciudadela enviaron a Trifón legados dándole prisa a que viniese donde ellos a través del desierto y les enviase víveres.
22 Preparó Trifón toda su caballería para ir, pero aquella noche cayó tal cantidad de nieve que le impidió acudir allá. Partió de allí y se fue a la región de Galaad.
23 Cuando se encontraba cerca de Bascamá*, hizo matar a Jonatán, que fue enterrado allí.
24 Luego dio Trifón la vuelta y se marchó a su país.
25 Simón mandó que recogieran los restos de su hermano Jonatán y le dio sepultura en Modín, ciudad de sus padres.
26 Todo Israel hizo gran duelo por él y le lloró muchos días.
27 Simón construyó sobre el sepulcro de su padre y sus hermanos un mausoleo alto, que pudiera verse, de piedras pulidas por delante y por detrás.
28 Levantó siete pirámides, una frente a otra, dedicadas a su padre, a su madre y a sus cuatro hermanos*.
29 Colocó alrededor de ellas grandes columnas, sobre las que hizo panoplias para recuerdo eterno. Al lado de las panoplias esculpió unas naves que pudieran ser contempladas por todos los que navegaran por el mar.
30 Tal fue el mausoleo que construyó en Modín y que subsiste en nuestros días.
31 Trifón procedió insidiosamente con el joven rey Antíoco y acabó dándole muerte*.
32 Ocupó el reino en su lugar, se ciñó la diadema de Asia y causó grandes estragos en el país.
33 Simón, por su parte, reconstruyó las fortalezas de Judea, las rodeó de altas torres y grandes murallas con puertas y cerrojos, y almacenó víveres en ellas.
34 Además escogió Simón hombres que envió al rey Demetrio, intentando conseguir una remisión para la región, dado que toda la actividad de Trifón había sido un continuo robo*.
35 El rey Demetrio contestó a su petición y le escribió la siguiente carta:
36 «El rey Demetrio saluda a Simón, sumo sacerdote y amigo de reyes, a los ancianos y a la nación de los judíos.
37 Hemos recibido la corona de oro y la palma que nos habéis enviado y estamos dispuestos a concertar con vosotros una paz completa y a escribir a los funcionarios que os concedan la remisión de las deudas.
38 Que sean firmes las decisiones que hemos tomado sobre vosotros. Podéis quedaros con las fortalezas que habéis construido;
39 os perdonamos los errores y delitos cometidos hasta la fecha y la corona que nos debéis*. Si algún otro tributo se percibía en Jerusalén, ya no se exija.
40 Y si algunos de vosotros son aptos para alistarse en nuestra guardia, alístense y haya paz entre nosotros.»
41 El año ciento setenta quedó Israel libre del yugo de los paganos*,
42 y el pueblo comenzó a escribir en las actas y contratos: «En el año primero de Simón, gran sumo sacerdote, estratega y hegumeno de los judíos*
43 Por aquellos días puso cerco Simón a Gázara* y la sitió con sus tropas. Construyó una torre móvil que acercó a la ciudad y, abriendo brecha en un baluarte, lo tomó.
44 Saltaron los de la torre a la ciudad y se produjo en ella gran agitación.
45 Los habitantes, rasgados los vestidos, subieron a la muralla con sus mujeres e hijos y pidieron a grandes gritos a Simón que les ofreciese la paz.
46 «No nos trates, le decían, según nuestras maldades, sino según tu misericordia.»
47 Simón se reconcilió con ellos y no los atacó, pero los echó de la ciudad y mandó purificar las casas en que había ídolos. Entonces entró en ella con himnos y bendiciones.
48 Echó de ella toda impureza, estableció en ella hombres observantes de la Ley, la fortificó y se construyó en ella para sí una residencia.
49 Los de la Ciudadela de Jerusalén se veían imposibilitados de entrar y salir por la región, de comprar y de vender*. Sufrían grave escasez y bastantes de ellos habían perecido de hambre.
50 Clamaron a Simón que hiciera con ellos la paz, y Simón se lo concedió. Los echó de allí y purificó de inmundicias la Ciudadela.
51 Entraron en ella el día veintitrés del segundo mes del año ciento setenta y uno* con aclamaciones y ramos de palma, con liras, címbalos y arpas, con himnos y cantos, porque un gran enemigo había sido vencido y expulsado de Israel.
52 Simón dispuso que este día se celebrara con júbilo cada año. Fortificó el monte del templo, que está al lado de la Ciudadela, y habitó allí con los suyos.
53 Y viendo Simón que su hijo Juan era todo un hombre, lo nombró jefe de todas las fuerzas con residencia en Gázara.

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Introducción a I Macabeos

LOS LIBROS DE LOS MACABEOS

Introducción
Los dos libros de los Macabeos no formaban parte del canon de la Escritura de los judíos, pero han sido reconocidos por la Iglesia cristiana como inspirados (libros deuterocanónicos). Se refieren a la historia de las luchas sostenidas contra los soberanos seléucidas para conseguir la libertad religiosa y política del pueblo judío. El título les viene del sobrenombre de Macabeo dado al héroe principal de esta historia, 1Ma_2:4, y que también se aplicó a sus hermanos.

El Primer libro de los Macabeos fija en su introducción, 1-2 , los adversarios que se enfrentan: el helenismo invasor, que halla cómplices en algunos judíos, y la reacción de la conciencia nacional, adherida a la Ley y al Templo. Por un lado, Antíoco Epífanes que profana el Templo y desencadena la persecución; por el otro, Matatías que lanza el grito de guerra santa. El cuerpo del libro se divide en tres partes, consagradas a las actividades de los tres hijos de Matatías que sucesivamente se ponen a la cabeza de la resistencia. Judas Macabeo (166-160 a. C.), 3:1-9:22, obtiene una serie de victorias sobre los generales de Antíoco, purifica el Templo y logra para los judíos la libertad de vivir conforme a sus costumbres. Bajo Demetrio I, las intrigas del sumo sacerdote Alcimo le crean dificultades, pero continúan sus éxitos militares, y Nicanor, que quería destruir el Templo, es derrotado y muerto. Judas busca la alianza de los romanos para asegurar sus posiciones. Muere en el campo de batalla. Le sucede su hermano Jonatán (160-142), 9:23-12:53. Las maniobras políticas alcanzan entonces mayor importancia que las operaciones militares. Jonatán se aprovecha con habilidad de las rivalidades de los que pretenden el trono de Siria: es nombrado sumo sacerdote por Alejandro Balas, reconocido por Demetrio II y confirmado por Antíoco VI. Trata de concertar alianza con los romanos y los espartanos. Va dilatándose el territorio sometido a su control y parece asegurada la paz interior, cuando Jonatán cae en manos de Trifón, que le hace morir, así como al joven Antíoco VI. El hermano de Jonatán, Simón (142-134), 13:1-16:24, apoya a Demetrio II, que recupera el poder. Demetrio, y luego Antíoco VII, le reconocen como sumo sacerdote, estratega y etnarca de los judíos. Con esto, está ya conseguida la autonomía política. Estos títulos le son confirmados por un decreto del pueblo. Se renueva la alianza con los romanos. Es una época de paz y prosperidad. Pero Antíoco VII se vuelve contra los judíos, y Simón, con dos de sus hijos, es asesinado por su yerno, que creía hacer con esto un servicio al soberano.

La narración, pues, abarca cuarenta años, desde la subida de Antíoco Epífanes, el año 175, hasta la muerte de Simón, a quien sucede Juan Hircano, el 134 a. C. Se escribió en hebreo, pero sólo se conserva en una traducción griega. Su autor es judío de Palestina y ha compuesto su obra después del 134, pero antes de la toma de Jerusalén por Pompeyo el 63 a. C. Las últimas líneas del libro, 1Ma_16:23-24, indican que fue escrito hacia el final del reinado de Juan Hircano, como fecha más temprana, probablemente hacia el año 100 a. C. Es un documento precioso para la historia de aquel tiempo, siempre que se tenga en cuenta el género literario, imitación de las antiguas crónicas de Israel, y las intenciones del autor. Porque, por mucho que se extienda en narrar los sucesos de la guerra y las intrigas políticas, el autor quiere relatar una historia religiosa. Considera las desgracias de su pueblo como castigo del pecado y atribuye a la asistencia de Dios los éxitos de sus adalides. Es un judío celoso de su fe y ha comprendido que ésta era la que estaba en juego en la lucha entre la influencia pagana y las costumbres de los padres. Es, pues, un decidido adversario de la helenización y se siente lleno de admiración por los héroes que han combatido por la Ley y por el Templo, y que han conquistado para el pueblo la libertad religiosa y luego la independencia nacional. Es el cronista de una lucha en que se salvó el Judaísmo, portador de la Revelación.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

I Macabeos 13,4
NOTAS

13:4 Simón, como todo el pueblo, creía que Jonatán había muerto. Todavía no era más que un prisionero, 1Ma_13:12.


I Macabeos 13,6
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_5:2; 1Ma_12:53

I Macabeos 13,9
NOTAS

13:9 Simón es nombrado por aclamación, como lo había sido Jonatán, 1Ma_9:30, mientras que Judas había sido designado por su padre, 1Ma_2:66; por lo demás, éste había pedido a sus hijos que consideraran a Simón, el mayor, como a un padre, pero hasta entonces se mantuvo en la penumbra ante sus hermanos menores.

I Macabeos 13,11
NOTAS

13:11 La política judía de Simón es más radical que la de Jonatán. Ya en Bet Sur había expulsado a toda la población gentil, 1Ma_11:66.

I Macabeos 13,20
NOTAS

13:20 La Adoráin de 2Cr_11:9, hoy Dura, a 8 km al oeste de Hebrón. Trifón realiza el mismo movimiento envolvente que Lisias, ver 1Ma_4:29; 1Ma_6:31.

I Macabeos 13,23
NOTAS

13:23 En el extremo occidental del promontorio del Carmelo; es Sykaminos, donde desembarcará Tolomeo IX hacia el 100 a.C. En consecuencia podemos ver en la difícil «región de Galaad» (= «Galaadítida») un error por «Galilea». -Trifón habrá ya ejecutado a Jonatán antes de volver a embarcarse.

I Macabeos 13,28
NOTAS

13:28 Los monumentos en forma de pirámide son característicos del arte funerario de la época.

I Macabeos 13,31
NOTAS

13:31 Para nuestro autor, como para Diodoro, este homicidio es anterior al advenimiento de Trifón (que debe fijarse en el año 142-141), pero según Tito Livio y Josefo, siguió a la captura de Demetrio (el 139, ver 1Ma_14:2). El orden real podría ser: advenimiento de Trifón, captura de Demetrio y asesinato de Antíoco.

I Macabeos 13,34
NOTAS

13:34 Probablemente hay un juego de palabras en el hebr. entre el nombre de Trifón y teref, «robo». -La exención pedida se refiere a las tasas.

I Macabeos 13,39
NOTAS

13:39 Probablemente el tributo anual (aunque en 1Ma_13:37 parece que se trataba de un donativo ocasional). -Para las demás tasas, sólo Jerusalén (en realidad, Judea) parece exenta, con exclusión de los tres distritos, 1Ma_11:34+; ver 1Ma_15:31.

I Macabeos 13,41
NOTAS

13:41 El 142 a.C. -El «yugo» es el símbolo de la servidumbre, 1Ma_8:18; 1Re_12:4, concretado en el pago del tributo.

I Macabeos 13,42
NOTAS

13:42 Es decir, «príncipe» o «jefe de la comunidad» (equivalente del hebr. rôs lit. «cabeza»). -Simón cuenta sus años como los reyes de Egipto o Trifón, partiendo de su advenimiento y no en relación con la era seléucida.

I Macabeos 13,43
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Ma_10:32-38

NOTAS

13:43 «Gázara» conj. según Josefo, y ver 1Ma_14:7; 1Ma_15:28; 1Ma_16:21; 2Ma_10:32 s; «Gaza» griego y lat. -Es Guézer, a 30 km al noroeste de Jerusalén.

I Macabeos 13,49
NOTAS

13:49 Situación que duraba ya desde hacía dos años, ver 1Ma_12:36.

I Macabeos 13,51
NOTAS

13:51 Comienzos de junio del 141. -Esta expulsión marca el fin de la ocupación seléucida de Jerusalén, que duraba desde el 167, ver 1Ma_1:33-40.