I Macabeos 14 Biblia Jerusalén (1998) | 49 versitos |
1 El año ciento setenta y dos reunió el rey Demetrio su ejército y partió hacia Media para procurarse ayuda con que combatir a Trifón.
2 Pero al enterarse Arsaces, rey de Persia y Media, de que Demetrio había entrado en su territorio, mandó a uno de sus generales para capturarlo vivo.
3 Partió éste y derrotó al ejército de Demetrio, lo hizo prisionero y lo llevó ante Arsaces, que lo encerró en prisión.
4 El país de Judá gozó de paz durante todos los días de Simón. Él procuró el bien a su nación, les fue grato su gobierno y su gloria en todo tiempo.
5 Además de toda su gloria, tomó a Jope como puerto y se abrió paso a las islas del mar.
6 Ensanchó las fronteras de su nación, se hizo dueño del país
7 y repatrió numerosos cautivos. Tomó Gázara, Bet Sur y la Ciudadela, la limpió de sus impurezas y no hubo quien le resistiera.
8 Cultivaban en paz sus tierras; la tierra daba sus cosechas y los árboles del llano sus frutos.
9 Los ancianos se sentaban en las plazas, todos conversaban sobre el bienestar y los jóvenes vestían galas y armadura.
10 Procuró bastimentos a las ciudades, las protegió con fortificaciones hasta llegar la fama de su gloria a los confines de la tierra.
11 Estableció la paz en el país y gozó Israel de gran alegría.
12 Se sentaba cada cual bajo su parra y su higuera y no había nadie que los inquietara.
13 No quedó en el país quien los combatiera y fueron derrotados los reyes en aquellos días.
14 Dio apoyo a los humildes de su pueblo [c] hizo desaparecer a todo impío y malvado. [b] Observó fielmente la Ley,
15 dio gloria al Lugar Santo y multiplicó su ajuar.
16 Cuando llegó a Roma y hasta Esparta la noticia de la muerte de Jonatán, lo sintieron mucho;
17 pero, cuando supieron que su hermano Simón le había sucedido en el sumo sacerdocio y había tomado el mando del país y sus ciudades,
18 le escribieron en planchas de bronce para renovar con él la amistad y la alianza que habían establecido con sus hermanos Judas y Jonatán.
19 Se leyeron en Jerusalén ante la asamblea.
20 Ésta es la copia de la carta enviada por los espartanos: "Los magistrados y la ciudad de los espartanos saludan al sumo sacerdote Simón, a los ancianos, a los sacerdotes y al resto del pueblo de los judíos, nuestros hermanos.
21 Los embajadores enviados a nuestro pueblo nos han informado de vuestra gloria y honor y nos hemos alegrado con su venida.
22 Hemos registrado sus declaraciones entre las decisiones del pueblo en estos términos: Numenio, hijo de Antíoco, y Antípatros, hijo de Jasón, embajadores de los judíos, se nos han presentado para renovar la amistad con nosotros.
23 Ha sido del agrado del pueblo recibir con honor a estos personajes y depositar la copia de sus discursos en los archivos públicos para que el pueblo espartano conserve su recuerdo. Se ha sacado una copia de esto para el sumo sacerdote Simón."
24 Después, envió Simón a Roma a Numenio con un gran escudo de oro de mil minas de peso para confirmar la alianza con ellos.
25 Cuando estos hechos llegaron a conocimiento del pueblo, dijeron: "¿Cómo mostraremos nuestro reconocimiento a Simón y a sus hijos?
26 Porque se ha mostrado valiente, tanto él como sus hermanos y la casa de su padre; ha combatido y rechazado a los enemigos de Israel y le ha conseguido su libertad." Grabaron una inscripción en planchas de bronce y las fijaron en estelas en el monte Sión.
27 Ésta es la copia de la inscripción: "El dieciocho de Elul del año ciento setenta y dos, año tercero del gran sumo sacerdote Simón, en Asaramel,
28 en la gran asamblea de los sacerdotes, del pueblo, de los príncipes de la nación y de los ancianos del país, se nos hizo saber lo siguiente:
29 "En los muchos combates que se dieron en nuestra región, Simón, hijo de Matatías, sacerdote descendiente de los hijos de Joarib, y sus hermanos se expusieron al peligro, hicieron frente a los enemigos de su nación para mantener en pie su Lugar Santo y la Ley y alcanzaron inmensa gloria para su nación.
30 Jonatán realizó la unidad de la nación y llegó a ser sumo sacerdote suyo hasta que fue a reunirse con su pueblo.
31 Quisieron los enemigos de los judíos invadir el país para devastarlo y llevar su mano contra el Lugar Santo.
32 Pero entonces se levantó Simón para combatir por su nación y gastó mucha hacienda propia en armar las tropas de su nación y pagarles la soldada.
33 Fortificó las ciudades de Judea y Bet Sur, ciudad fronteriza de Judea, donde se encontraban antes las armas de los enemigos, y puso en ella una guarnición de guerreros judíos.
34 Fortificó Jope, situada junto al mar, y Gázara, en los límites de Asdod, donde habitaban anteriormente los enemigos, y estableció en ella una población judía a la que proveyó de todo lo necesario para su sustento.
35 Viendo el pueblo la fidelidad de Simón y la gloria que procuraba alcanzar para su nación, lo nombró su hegumeno y sumo sacerdote por todos los servicios que había prestado, por la justicia y fidelidad que había guardado a su nación y por sus esfuerzos de toda clase por exaltar a su pueblo.
36 En sus días se consiguió felizmente por su medio exterminar a los paganos de su país y a los que se encontraban en la Ciudad de David, en Jerusalén, donde se habían hecho una Ciudadela desde la que hacían salidas y mancillaban los alrededores del Lugar Santo causando graves ultrajes a su santidad.
37 Estableció en ella guerreros judíos, la fortificó para defensa de la región y de la ciudad y dio mayor altura a las murallas de Jerusalén.
38 En consecuencia, el rey Demetrio le concedió el sumo sacerdocio,
39 lo contó en el número de sus amigos y le colmó de honores,
40 pues había sabido que los romanos llamaban a los judíos amigos, aliados y hermanos, que habían recibido con honor a los embajadores de Simón
41 y que a los judíos y a los sacerdotes les había parecido bien que fuese Simón su hegumeno y sumo sacerdote para siempre hasta que apareciera un profeta digno de fe,
42 y también que fuese su estratega, que estuviese a su cuidado designar los encargados de las obras del Lugar Santo, de la administración del país, de los armamentos y de las plazas fuertes
43 (que estuviese a su cuidado el Lugar Santo), que todos le obedeciesen, que se redactasen en su nombre todos los documentos en el país, que vistiese de púrpura y llevase adornos de oro.
44 A nadie del pueblo ni de los sacerdotes le estará permitido rechazar ninguna de estas disposiciones, ni contradecir sus órdenes, ni convocar en el país asambleas sin contar con él, ni vestir de púrpura, ni llevar fíbula de oro.
45 Todo aquel que obre contrariamente a estas decisiones o anule alguna de ellas, será reo.
46 El pueblo entero estuvo de acuerdo en conceder a Simón el derecho de obrar conforme a estas disposiciones,
47 y Simón aceptó y le pareció bien ejercer el sumo sacerdocio, ser estratega y etnarca de los judíos y sacerdotes y estar al frente de todos."
48 Decretaron que este documento se grabase en planchas de bronce, que se fijasen éstas en el recinto del Lugar Santo, en lugar visible,
49 y que se archivasen copias en el Tesoro a disposición de Simón y de sus hijos.

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Introducción a I Macabeos

LOS LIBROS DE LOS MACABEOS

Introducción
Los dos libros de los Macabeos no formaban parte del canon de la Escritura de los judíos, pero han sido reconocidos por la Iglesia cristiana como inspirados (libros deuterocanónicos). Se refieren a la historia de las luchas sostenidas contra los soberanos seléucidas para conseguir la libertad religiosa y política del pueblo judío. El título les viene del sobrenombre de Macabeo dado al héroe principal de esta historia, 1Ma_2:4, y que también se aplicó a sus hermanos.

El Primer libro de los Macabeos fija en su introducción, 1-2, los adversarios que se enfrentan: el helenismo invasor, que halla cómplices en algunos judíos, y la reacción de la conciencia nacional, adherida a la Ley y al Templo. Por un lado, Antíoco Epífanes que profana el Templo y desencadena la persecución; por el otro, Matatías que lanza el grito de guerra santa. El cuerpo del libro se divide en tres partes, consagradas a las actividades de los tres hijos de Matatías que sucesivamente se ponen a la cabeza de la resistencia. Judas Macabeo (166-160 a. C.), 3:1-9:22, obtiene una serie de victorias sobre los generales de Antíoco, purifica el Templo y logra para los judíos la libertad de vivir conforme a sus costumbres. Bajo Demetrio I, las intrigas del sumo sacerdote Alcimo le crean dificultades, pero continúan sus éxitos militares, y Nicanor, que quería destruir el Templo, es derrotado y muerto. Judas busca la alianza de los romanos para asegurar sus posiciones. Muere en el campo de batalla. Le sucede su hermano Jonatán (160-142), 9:23-12:53. Las maniobras políticas alcanzan entonces mayor importancia que las operaciones militares. Jonatán se aprovecha con habilidad de las rivalidades de los que pretenden el trono de Siria: es nombrado sumo sacerdote por Alejandro Balas, reconocido por Demetrio II y confirmado por Antíoco VI. Trata de concertar alianza con los romanos y los espartanos. Va dilatándose el territorio sometido a su control y parece asegurada la paz interior, cuando Jonatán cae en manos de Trifón, que le hace morir, así como al joven Antíoco VI. El hermano de Jonatán, Simón (142-134), 13:1-16:24, apoya a Demetrio II, que recupera el poder. Demetrio, y luego Antíoco VII, le reconocen como sumo sacerdote, estratega y etnarca de los judíos. Con esto, está ya conseguida la autonomía política. Estos títulos le son confirmados por un decreto del pueblo. Se renueva la alianza con los romanos. Es una época de paz y prosperidad. Pero Antíoco VII se vuelve contra los judíos, y Simón, con dos de sus hijos, es asesinado por su yerno, que creía hacer con esto un servicio al soberano.

La narración, pues, abarca cuarenta años, desde la subida de Antíoco Epífanes, el año 175, hasta la muerte de Simón, a quien sucede Juan Hircano, el 134 a. C. Se escribió en hebreo, pero sólo se conserva en una traducción griega. Su autor es judío de Palestina y ha compuesto su obra después del 134, pero antes de la toma de Jerusalén por Pompeyo el 63 a. C. Las últimas líneas del libro, 1Ma_16:23-24, indican que fue escrito hacia el final del reinado de Juan Hircano, como fecha más temprana, probablemente hacia el año 100 a. C. Es un documento precioso para la historia de aquel tiempo, siempre que se tenga en cuenta el género literario, imitación de las antiguas crónicas de Israel, y las intenciones del autor. Porque, por mucho que se extienda en narrar los sucesos de la guerra y las intrigas políticas, el autor quiere relatar una historia religiosa. Considera las desgracias de su pueblo como castigo del pecado y atribuye a la asistencia de Dios los éxitos de sus adalides. Es un judío celoso de su fe y ha comprendido que ésta era la que estaba en juego en la lucha entre la influencia pagana y las costumbres de los padres. Es, pues, un decidido adversario de la helenización y se siente lleno de admiración por los héroes que han combatido por la Ley y por el Templo, y que han conquistado para el pueblo la libertad religiosa y luego la independencia nacional. Es el cronista de una lucha en que se salvó el Judaísmo, portador de la Revelación.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

14:1 De octubre del 141 a septiembre del 140.



NOTAS

14:2 Mitrídates I, Arsaces VI (171-138), fundador del imperio parto, había ya arrebatado a Demetrio Media y Persia. Llamado en socorro por sus antiguos súbditos, Demetrio parece que vence al principio, pero es hecho prisionero el 139, ver 1Ma_10:67, y confinado en Hircania (al sur del Caspio), donde por lo demás recibió un trato digno de su rango.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_3:3-9

NOTAS

14:4 El elogio rítmico que sigue, ver 1Ma_1:28+, está henchido de reminiscencias bíblicas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_34:24


NOTAS

14:7 Con la toma del puerto de Jope, 1Ma_14:5, ver 1Ma_12:32; 1Ma_13:11; 1Ma_14:34, y la de las tres plazas fuertes seléucidas más importantes, había «fundamentado la libertad de Israel» sobre bases sólidas, 1Ma_14:26.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_8:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_8:4-5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_5:5 [1Re_4:25]; Miq_4:4; Zac_3:10


NOTAS

14:14 Este v. trae ecos casi mesiánicos, ver Sal_18:28 [Sal_18:27]; Luc_1:52. -El resto del v., restablecido según el orden lógico (con griego luc. y mss sir.), interpreta ajustadamente el legalismo de la época y la preocupación por la Ley, característica de Simón, 1Ma_13:3; 1Ma_14:29; ver 2Ma_13:10, 2Ma_13:14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_8:22

[2] 1Ma_8:17 s; 1Ma_12:3

NOTAS

14:18 Ver 1Ma_8:22. En realidad, Simón debió de solicitar esta renovación de alianza poco después de su llegada al poder el 142, ya que la respuesta de Roma data de ese mismo año (el del consulado de Lucio, 1Ma_15:16). Ése fue, al parecer, el objeto de la misión de Numenio, 1Ma_14:24. -La distribución de estos documentos por la trama del relato no es afortunada.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_12:16


NOTAS

14:26 «se ha mostrado valiente» trad. conjetural de un verbo que normalmente tiene sentido activo.

NOTAS

14:27 En septiembre del 140. -«Asaramel» (y no la forma mutilada «Saramel» de algunos mss) es la trascripción de hasar`am'el, «el atrio del pueblo de Dios». Se trata sin duda del patio exterior del santuario, ver 1Ma_14:48; 1Ma_9:54.

NOTAS

14:32 Mención característica de los textos honoríficos. -Un ejército permanente ha sustituido poco a poco a la movilización general.

NOTAS

14:36 «su país (de él)» 1 ms lat.; «su país (de ellos)» griego, lat.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_2:18+

NOTAS

14:39 Ver 1Ma_13:36. Son, pues, reales los lazos con Antíoco.

NOTAS

14:40 La fórmula «amigos y aliados» está bien documentada; la de «hermanos» parece ser redaccional, porque exigiría una comunidad de origen, fingida al menos, como son los espartanos, 1Ma_12:21.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_4:46+


NOTAS

14:43 Probablemente ditografía, ver 1Ma_14:42.

NOTAS

14:47 La mención explícita de los sacerdotes, aquí y 1Ma_14:41, podría explicarse por la oposición del clero que permanecía fiel a los Oníadas suplantados. -El poder de Simón se estima tradicional (sumo sacerdote), respetuoso con la soberanía seléucida (estratega), pero ante todo nacional (etnarca = hegumeno, jefe de un grupo étnico dentro del imperio).