I Macabeos 3 Biblia Jerusalén (1998) | 60 versitos |
1 Ocupó su lugar su hijo Judas, llamado Macabeo.
2 Todos sus hermanos y los que habían seguido a su padre le ofrecieron apoyo y sostuvieron con entusiasmo la guerra de Israel.
3 Él dilató la gloria de su pueblo; como gigante revistió la coraza y se ciñó sus armas de guerra. Se empeñó en batallas, protegiendo al ejército con su espada,
4 semejante al león en sus hazañas, como cachorro que ruge sobre su presa.
5 Persiguió a los impíos hasta sus rincones, dio a las llamas a los perturbadores de su pueblo.
6 Por el miedo que les infundía, se apocaron los impíos, se sobresaltaron todos los que obraban la iniquidad; la liberación en su mano alcanzó feliz éxito.
7 Amargó a muchos reyes, regocijó a Jacob con sus hazañas; su recuerdo será eternamente bendecido.
8 Recorrió las ciudades de Judá, exterminó de ellas a los impíos y apartó de Israel la Cólera.
9 Su nombre llegó a los confines de la tierra y reunió a los que estaban perdidos.
10 Apolonio reunió paganos y una numerosa fuerza de Samaría para llevar la guerra a Israel.
11 Judas, al tener noticia de ello, salió a su encuentro, le venció y lo mató. Muchos sucumbieron y los demás se dieron a la fuga.
12 Recogido el botín, Judas tomó para sí la espada de Apolonio y en adelante entró siempre en combate con ella.
13 Serón, general del ejército de Siria, al saber que Judas había congregado en torno a sí una multitud de fieles y gente de guerra,
14 se dijo: "Conseguiré un nombre y alcanzaré gloria en el reino atacando a Judas y a los suyos, que desprecian las órdenes del rey."
15 Partió, pues, a su vez, y subió con él una poderosa tropa de impíos para ayudarle a tomar venganza de los hijos de Israel.
16 Cuando se aproximaba a la subida de Bet Jorón, le salió al encuentro Judas con unos pocos hombres.
17 Al ver éstos el ejército que se les venía encima, dijeron a Judas: "¿Cómo podremos combatir, siendo tan pocos, con una multitud tan poderosa? Además estamos extenuados por no haber comido hoy en todo el día."
18 Judas respondió: "Es fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos. Al Cielo le da lo mismo salvar con muchos que con pocos;
19 que en la guerra no depende la victoria de la muchedumbre del ejército, sino de la fuerza que viene del Cielo.
20 Ellos vienen contra nosotros rebosando insolencia e impiedad con intención de destruirnos a nosotros, a nuestras mujeres y a nuestros hijos, y hacerse con nuestros despojos;
21 nosotros, en cambio, combatimos por nuestras vidas y nuestras leyes;
22 Él los quebrantará ante nosotros; no les temáis."
23 Cuando acabó de hablar, se lanzó de improviso sobre ellos y Serón y su ejército fueron derrotados por él.
24 Los persiguieron por la pendiente de Bet Jorón hasta la llanura. Unos ochocientos sucumbieron y los restantes huyeron al país de los filisteos.
25 Comenzó a cundir el miedo a Judas y sus hermanos, y el espanto se apoderó de los paganos circunvecinos.
26 Su nombre llegó hasta el rey y en todos los pueblos se comentaban las batallas de Judas.
27 El rey Antíoco, al oír lo sucedido, se encendió en violenta ira; mandó juntar las fuerzas todas de su reino, un ejército poderosísimo;
28 abrió su tesoro y dio a las tropas la soldada de un año con la orden de que estuviesen preparadas para cualquier evento.
29 Entonces advirtió que se le había acabado el dinero del tesoro y que los tributos de la región eran escasos, debido a las revueltas y calamidades que él había provocado en el país al suprimir las leyes en vigor desde los primeros tiempos.
30 Temió no tener, como otras veces, para los gastos y para los donativos que solía antes prodigar con largueza, superando en ello a los reyes que le precedieron.
31 Hallándose, pues, en tan grave aprieto, resolvió ir a Persia a recoger los tributos de aquellas provincias y reunir mucho dinero.
32 Dejó a Lisias, personaje de la nobleza y de la familia real, al frente de los negocios del rey desde el río Éufrates hasta la frontera de Egipto;
33 le confió la tutela de su hijo Antíoco hasta su vuelta;
34 puso a su disposición la mitad de sus tropas y los elefantes, y le dio orden de ejecutar cuanto había resuelto. En lo que tocaba a los habitantes de Judea y Jerusalén,
35 debía enviar contra ellos un ejército que quebrantara y deshiciera las fuerzas de Israel y lo que quedaba de Jerusalén hasta borrar su recuerdo del lugar.
36 Luego establecería extranjeros en todo su territorio y repartiría entre ellos sus tierras.
37 El rey, tomando consigo la otra mitad del ejército, partió de Antioquía, capital de su reino, el año ciento cuarenta y siete. Atravesó el río Éufrates y prosiguió su marcha a través de la región alta.
38 Lisias eligió a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y a Gorgias, hombres poderosos entre los amigos del rey,
39 y los envió con cuarenta mil soldados de infantería y siete mil de caballería a invadir el país de Judá y arrasarlo, como lo había mandado el rey.
40 Partieron con todo su ejército, llegaron y acamparon cerca de Emaús, en la Tierra Baja.
41 Los mercaderes de la región, que oyeron hablar de ellos, tomaron grandes sumas de plata y oro, además de grilletes, y se fueron al campamento con intención de adquirir como esclavos a los hijos de Israel. Se les unió también una fuerza de Idumea y del país de los filisteos.
42 Judas y sus hermanos comprendieron que la situación era grave: el ejército estaba acampado dentro de su territorio y conocían la consigna del rey de destruir el pueblo y acabar con él.
43 Y se dijeron unos a otros: "Levantemos a nuestro pueblo de la ruina y luchemos por nuestro pueblo y por el Lugar Santo."
44 Se convocó la asamblea para prepararse a la guerra, hacer oración y pedir piedad y misericordia.
45 Pero Jerusalén estaba despoblada como un desierto, ninguno de sus hijos entraba ni salía; conculcado el santuario, hijos de extraños en la Ciudadela, convertida en albergue de paganos. Había desaparecido la alegría de Jacob, la flauta y la lira habían enmudecido.
46 Por eso, una vez reunidos, se fueron a Masfá, frente a Jerusalén, porque tiempos atrás había habido en Masfá un lugar de oración para Israel.
47 Ayunaron aquel día, se vistieron de sayal, esparcieron ceniza sobre la cabeza y rasgaron sus vestidos.
48 Desenrollaron el libro de la Ley para buscar en él lo que los paganos consultan a las imágenes de sus ídolos.
49 Trajeron los ornamentos sacerdotales, las primicias y los diezmos, e hicieron comparecer a los nazireos que habían cumplido el tiempo de su voto.
50 Levantaron sus clamores al Cielo diciendo: "¿Qué haremos con éstos? ¿Adónde de los llevaremos?
51 Tu Lugar Santo está conculcado y profanado, tus sacerdotes en duelo y humillación,
52 y ahí están los paganos coaligados contra nosotros para exterminarnos. Tú conoces lo que traman contra nosotros.
53 ¿Cómo podremos resistir frente a ellos si no acudes en nuestro auxilio?"
54 Hicieron sonar las trompetas y prorrumpieron en grandes gritos.
55 A continuación, Judas nombró jefes del pueblo: jefes de mil hombres, de cien, de cincuenta y de diez.
56 A los que estaban construyendo casas, a los que acababan de casarse o de plantar viñas y a los cobardes, les mandó, conforme a la Ley, que se volvieran a sus casas.
57 Luego, se puso en marcha el ejército y acamparon al sur de Emaús.
58 Judas les dijo: "Preparaos, revestíos de valor y estad dispuestos mañana temprano para entrar en batalla con estos paganos que se han coaligado contra nosotros para destruirnos y destruir nuestro Lugar Santo.
59 Porque es mejor morir combatiendo que quedarnos mirando las desdichas de nuestra nación y del Lugar Santo.
60 Lo que el Cielo tenga dispuesto, lo cumplirá."

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Introducción a I Macabeos

LOS LIBROS DE LOS MACABEOS

Introducción
Los dos libros de los Macabeos no formaban parte del canon de la Escritura de los judíos, pero han sido reconocidos por la Iglesia cristiana como inspirados (libros deuterocanónicos). Se refieren a la historia de las luchas sostenidas contra los soberanos seléucidas para conseguir la libertad religiosa y política del pueblo judío. El título les viene del sobrenombre de Macabeo dado al héroe principal de esta historia, 1Ma_2:4, y que también se aplicó a sus hermanos.

El Primer libro de los Macabeos fija en su introducción, 1-2, los adversarios que se enfrentan: el helenismo invasor, que halla cómplices en algunos judíos, y la reacción de la conciencia nacional, adherida a la Ley y al Templo. Por un lado, Antíoco Epífanes que profana el Templo y desencadena la persecución; por el otro, Matatías que lanza el grito de guerra santa. El cuerpo del libro se divide en tres partes, consagradas a las actividades de los tres hijos de Matatías que sucesivamente se ponen a la cabeza de la resistencia. Judas Macabeo (166-160 a. C.), 3:1-9:22, obtiene una serie de victorias sobre los generales de Antíoco, purifica el Templo y logra para los judíos la libertad de vivir conforme a sus costumbres. Bajo Demetrio I, las intrigas del sumo sacerdote Alcimo le crean dificultades, pero continúan sus éxitos militares, y Nicanor, que quería destruir el Templo, es derrotado y muerto. Judas busca la alianza de los romanos para asegurar sus posiciones. Muere en el campo de batalla. Le sucede su hermano Jonatán (160-142), 9:23-12:53. Las maniobras políticas alcanzan entonces mayor importancia que las operaciones militares. Jonatán se aprovecha con habilidad de las rivalidades de los que pretenden el trono de Siria: es nombrado sumo sacerdote por Alejandro Balas, reconocido por Demetrio II y confirmado por Antíoco VI. Trata de concertar alianza con los romanos y los espartanos. Va dilatándose el territorio sometido a su control y parece asegurada la paz interior, cuando Jonatán cae en manos de Trifón, que le hace morir, así como al joven Antíoco VI. El hermano de Jonatán, Simón (142-134), 13:1-16:24, apoya a Demetrio II, que recupera el poder. Demetrio, y luego Antíoco VII, le reconocen como sumo sacerdote, estratega y etnarca de los judíos. Con esto, está ya conseguida la autonomía política. Estos títulos le son confirmados por un decreto del pueblo. Se renueva la alianza con los romanos. Es una época de paz y prosperidad. Pero Antíoco VII se vuelve contra los judíos, y Simón, con dos de sus hijos, es asesinado por su yerno, que creía hacer con esto un servicio al soberano.

La narración, pues, abarca cuarenta años, desde la subida de Antíoco Epífanes, el año 175, hasta la muerte de Simón, a quien sucede Juan Hircano, el 134 a. C. Se escribió en hebreo, pero sólo se conserva en una traducción griega. Su autor es judío de Palestina y ha compuesto su obra después del 134, pero antes de la toma de Jerusalén por Pompeyo el 63 a. C. Las últimas líneas del libro, 1Ma_16:23-24, indican que fue escrito hacia el final del reinado de Juan Hircano, como fecha más temprana, probablemente hacia el año 100 a. C. Es un documento precioso para la historia de aquel tiempo, siempre que se tenga en cuenta el género literario, imitación de las antiguas crónicas de Israel, y las intenciones del autor. Porque, por mucho que se extienda en narrar los sucesos de la guerra y las intrigas políticas, el autor quiere relatar una historia religiosa. Considera las desgracias de su pueblo como castigo del pecado y atribuye a la asistencia de Dios los éxitos de sus adalides. Es un judío celoso de su fe y ha comprendido que ésta era la que estaba en juego en la lucha entre la influencia pagana y las costumbres de los padres. Es, pues, un decidido adversario de la helenización y se siente lleno de admiración por los héroes que han combatido por la Ley y por el Templo, y que han conquistado para el pueblo la libertad religiosa y luego la independencia nacional. Es el cronista de una lucha en que se salvó el Judaísmo, portador de la Revelación.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Ma_8:1-7

NOTAS

3:10 (a) 2 M no menciona estos dos primeros encuentros.

3:10 (b) Según Josefo, Apolonio, ver 1Ma_1:29+, es gobernador de Samaría.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_2:21+

[2] 1Sa_14:6

NOTAS

3:18 «Al Cielo» mss griegos, Vet. Lat.; «Al Dios del cielo» el resto del griego, Vulg., pero 1 M, por respeto, evita sistemáticamente la palabra «Dios».

NOTAS

3:22 Arenga dentro del estilo deuteronómico, ver por ejemplo Deu_1:29 s; Deu_3:18-22; Deu_9:1 s, etc. A la literatura judía de esa época le gusta inspirarse en los relatos de los Patriarcas y la conquista. -1Ma_3:21 resume a la perfección los móviles profundos de las primeras luchas macabeas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_10:10

NOTAS

3:24 Expresión arcaizante para designar la zona marítima, ver 1Ma_15:38.

NOTAS

3:27 Puntos de vista generales propios del autor de 1 M, que sitúa el problema judío en el centro de las preocupaciones de Antíoco IV. En realidad, el fin de la campaña de Asia no era solamente poner a flote sus finanzas, sino también reconquistar Armenia.

NOTAS

3:32 Es decir, la Transeufratina de la época persa. Lisias (conocido también por el historiador Polibio) era, pues, gobernador supremo de Celesiria y Fenicia, ver 2Ma_10:11, así como de la Siria superior. -La expresión «de la familia real» corresponde a «pariente del rey», 2Ma_11:1, el título honorífico más alto en la corte seléucida, ver 1Ma_10:89.

NOTAS

3:33 El futuro Antíoco V Eupátor, 1Ma_6:17, cuya tutela se confiará dos años después a Filipo, el amigo íntimo del rey, 1Ma_6:14; 2Ma_9:29.

NOTAS

3:36 Los judíos rebeldes debían ser exterminados o vendidos como esclavos, 2Ma_8:9-11, y sus tierras confiscadas y luego repartidas a extranjeros, ver Dan_11:39. Se convertía, pues, Judea en «tierra real», arrendada a colonos por lotes, según la costumbre seléucida. Las rentas por ellas exigidas constituían un impuesto más gravoso que el tributo antiguo.

NOTAS

3:37 Esta expresión designa la meseta irania, ver 1Ma_6:1; 2Ma_9:25. -Nos encontramos en la primavera del 165.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Ma_8:8-15

[2] 2Ma_4:45; 2Ma_8:8 s; 2Ma_10:14; 1Ma_2:18+

NOTAS

3:38 Tolomeo es el estratega de la provincia de Celesiria y Fenicia, 2Ma_8:8. Gorgias es estratega en el sentido militar de la palabra, y él dirigió las operaciones, aunque Nicanor gozara de precedencia sobre él como «primer amigo» del rey, 2Ma_8:9. Encontraremos a este último como jefe de guerra cinco años más tarde, 1Ma_7:26.

NOTAS

3:41 (a) «grilletes» pedas conj. según sir. y Josefo; «niños» paidas griego, lat.

3:41 (b) «Idumea» conj.; el griego y las versiones traen «Siria», que al parecer traduce al hebr. 'aram leído en lugar de 'edom, según confusión frecuente, ver Jue_3:8; 2Sa_8:12; 1Re_11:25; 2Re_16:6, etc. -«país de los filisteos», lit. «tierra de extranjeros», en griego allofilos, palabra que en los LXX designa a los filisteos, ver 1Ma_5:68.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Ma_8:16-23

[2] Jue_20:1-3; 1Sa_7:5-6+

NOTAS

3:46 La Mispá bíblica, a 13 km al norte de Jerusalén, lugar tradicional de reunión para Israel, Jue_20:1; 1Sa_7:5; 1Sa_10:17; ver Jer_40:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_8:23

NOTAS

3:48 2Ma_8:23 aclara este pasaje. Como ya no hay profetas, se abre al azar el libro de la Ley para encontrar en él una respuesta divina sobre la oportunidad y desenlace de la batalla.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_6:1+

NOTAS

3:49 Los nazireos debían ofrecer, al término de su voto, un sacrificio en el templo, Núm_6:13. Pero el templo está profanado y es inaccesible.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_3:18+; 1Ma_2:21+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_18:21 s

NOTAS

3:55 Estas unidades sólo parcialmente se encuentran en los ejércitos helenísticos, y Judas se inspira sobre todo en la organización judicial y militar antigua, Éxo_18:21 (ver Éxo_18:13+); Núm_31:48; Deu_1:15; 2Sa_18:1; 2Re_1:9-14. Los esenios conservarán esta misma organización.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_7:3+

[2] Deu_20:5-9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_3:18+