II Macabeos 10 Biblia Jerusalén (1998) | 38 versitos |
1 Macabeo y los suyos, guiados por el Señor, recuperaron el templo y la ciudad,
2 destruyeron los altares levantados por los extranjeros en la plaza pública, así como los recintos sagrados.
3 Después de haber purificado el templo, hicieron otro altar; tomando fuego de pedernal del que habían sacado chispas, tras dos años de intervalo, ofrecieron sacrificios, quemaron incienso, encendieron las lámparas y colocaron los panes de la Presencia.
4 Hecho esto, rogaron al Señor, postrados sobre el vientre, que no les permitiera volver a caer en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, los corrigiera con benignidad y no los entregara a los paganos blasfemos y bárbaros.
5 El mismo día en que el templo había sido profanado por los extranjeros, es decir, el veinticinco del mismo mes que es Quisleu, tuvo lugar la purificación del Templo.
6 Lo celebraron con alegría durante ocho días, como en la fiesta de las Tiendas, recordando cómo, poco tiempo antes, por la fiesta de las Tiendas, estaban cobijados como fieras en montañas y cavernas.
7 Por ello, llevando tirsos, ramas hermosas y palmas, entonaban himnos hacia Aquél que había llevado a buen término la purificación de su lugar.
8 Por público decreto y voto prescribieron que toda la nación de los judíos celebrara anualmente aquellos mismos días.
9 Tales fueron las circunstancias de la muerte de Antíoco, apellidado Epífanes.
10 Vamos a exponer ahora lo referente a Antíoco Eupátor, hijo de aquel impío, resumiendo las desgracias debidas a las guerras.
11 En efecto, una vez heredado el reino, puso al frente de sus asuntos a un tal Lisias, estratega supremo de Celesiria y Fenicia.
12 Pues Tolomeo, el llamado Macrón, el primero en observar la justicia con los judíos, debido a la injusticia con que se les había tratado, procuraba resolver pacíficamente lo que a ellos concernía;
13 acusado ante Eupátor a consecuencia de ello por los amigos del rey, oía continuamente que le llamaban traidor, por haber abandonado Chipre, que Filométor le había confiado, y por haberse pasado a Antíoco Epífanes. Al no poder honrar debidamente la dignidad de su cargo, dejó esta vida envenenándose.
14 Gorgias, convertido en estratega de la región, mantenía tropas mercenarias y aprovechaba cualquier ocasión para hostigar a los judíos.
15 Al mismo tiempo, los idumeos, dueños de fortalezas estratégicas, causaban molestias a los judíos y, acogiendo a los fugitivos de Jerusalén, procuraban fomentar la guerra.
16 Macabeo y sus compañeros, después de haber celebrado una rogativa y haber pedido a Dios que luchara junto a ellos, se lanzaron contra las fortalezas de los idumeos;
17 después de atacarlos con ímpetu, se apoderaron de las posiciones e hicieron retroceder a todos los que combatían sobre la muralla; daban muerte a cuantos caían en sus manos. Mataron por lo menos a veinte mil.
18 No menos de nueve mil hombres se habían refugiado en dos torres muy bien fortificadas y abastecidas de cuanto era necesario para resistir un asedio.
19 Macabeo dejó entonces a Simón y José, y además a Zaqueo y a los suyos, en número suficiente para asediarlos, y él mismo partió hacia otros lugares de mayor urgencia.
20 Pero los hombres de Simón, ávidos de dinero, se dejaron sobornar por algunos de los que estaban en las torres; por setenta mil dracmas dejaron que algunos se escapasen.
21 Cuando se dio a Macabeo la noticia de lo sucedido, reunió a los jefes del pueblo y acusó a aquellos hombres de haber vendido a sus hermanos por dinero al soltar enemigos contra ellos.
22 Hizo, por tanto, que los ejecutaran como traidores y se apoderó inmediatamente de las dos torres.
23 Con atinada dirección y con las armas en las manos, mató en las dos fortalezas a más de veinte mil hombres.
24 Timoteo, que antes había sido vencido por los judíos, después de reclutar numerosas fuerzas extranjeras y de reunir no pocos caballos traídos de Asia, se presentó con la intención de conquistar Judea por las armas.
25 Ante su avance, los hombres de Macabeo, en rogativas a Dios, cubrieron de polvo su cabeza y ciñeron de sayal la cintura;
26 y, postrándose delante del Altar, a su pie, pedían a Dios que se mostrara propicio con ellos y se hiciera enemigo de sus enemigos y adversario de sus adversarios, como declara la Ley.
27 Al acabar la plegaria, tomaron las armas y avanzaron un buen trecho fuera de la ciudad; cuando estaban cerca de sus enemigos, se detuvieron.
28 A poco de difundirse la claridad del sol naciente, ambos bandos se lanzaron al combate; los unos tenían como garantía del éxito y de la victoria, además de su valor, el recurso al Señor; los otros combatían con la furia como guía de sus luchas.
29 En lo recio de la batalla, aparecieron desde el cielo ante los adversarios cinco hombres majestuosos montados en caballos con frenos de oro, que se pusieron al frente de los judíos;
30 colocaron a Macabeo en medio de ellos y, cubriéndolo con sus armaduras, lo hacían invulnerable; arrojaban sobre los adversarios saetas y rayos, por lo que, heridos de ceguera, se dispersaban en completo desorden.
31 Murieron veinte mil quinientos infantes y seiscientos jinetes.
32 El mismo Timoteo se refugió en una fortaleza, muy bien guardada, llamada Gázara, cuyo estratega era Quereas.
33 Las tropas de Macabeo, alborozadas, asediaron la ciudadela durante cuatro días.
34 Los de dentro, confiados en lo seguro de la posición, blasfemaban sin cesar y proferían palabras impías.
35 Amanecido el quinto día, veinte jóvenes de las tropas de Macabeo, encendidos en furor a causa de las blasfemias, se lanzaron valientemente contra la muralla y, con fiera bravura, herían a cuantos se ponían delante.
36 Otros subieron igualmente por el lado opuesto contra los de dentro, prendieron fuego a las torres y, encendiendo hogueras, quemaron vivos a los blasfemos. Aquéllos, entretanto, rompían las puertas y, tras abrir paso al resto del ejército, se apoderaron de la ciudad.
37 Mataron a Timoteo, que estaba escondido en una cisterna, así como a su hermano Quereas y a Apolófanes.
38 Al término de estas proezas, con himnos y alabanzas bendecían al Señor, que hacía grandes beneficios a Israel y a ellos les daba la victoria.

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Introducción a II Macabeos

El Segundo libro de los Macabeos no es continuación del primero. Es, en parte, paralelo a él, y toma los acontecimientos de un poco más atrás, desde el fin del reinado de Seleuco IV, predecesor de Antíoco Epífanes, pero sólo los sigue hasta la derrota de Nicanor, antes de la muerte de Judas Macabeo. Todo ello comprende sólo una quincena de años y corresponde únicamente a los caps. 1-7 del Primer libro.

El género es muy distinto. El libro, escrito originariamente en griego, se presenta como el compendio de la obra de un tal Jasón de Cirene, 2Ma_2:19-32, y lo encabezan dos cartas de los judíos de Jerusalén, 1:1-2:18. El estilo, que es el de los escritores helenísticos, pero no de los mejores, resulta a veces ampuloso. Es más el de un predicador que el de un historiador, aunque ciertamente el conocimiento de las instituciones griegas y de los personajes de la época de que hace gala nuestro autor es muy superior al que demuestra el autor de 1 M.

En realidad, su objetivo es agradar y edificar, 2Ma_2:25; 2Ma_15:39, narrando la guerra de liberación dirigida por Judas Macabeo, sostenida por apariciones celestes y ganada gracias a la intervención divina, 2Ma_2:19-22; la persecución misma era efecto de la misericordia de Dios, que corregía a su pueblo antes de que la medida del pecado quedara colmada, 2Ma_6:12-17. Escribe para los judíos de Alejandría y su intención es despertar el sentimiento de que formaban una comunidad con sus hermanos de Palestina. En especial, quiere interesarles por la suerte del Templo, centro de la vida religiosa según la Ley, blanco del odio de los gentiles. Esta preocupación imprime su sello al plan del libro: tras el episodio de Heliodoro, 2Ma_3:1-40, que subraya la santidad inviolable del santuario, la primera parte, 4:1-10:8, concluye con la muerte del perseguidor, Antíoco Epífanes, que ha profanado el Templo, y con la institución de la fiesta de la Dedicación; la segunda parte, 10:9-15:36, concluye asimismo con la muerte de un perseguidor, Nicanor, que había amenazado al Templo, y con la institución de una fiesta conmemorativa. Las dos cartas, puestas al comienzo de libro, 1:1-2:18, responden al mismo objetivo: son invitaciones dirigidas por los judíos de Jerusalén a sus hermanos de Egipto para celebrar con ellos la fiesta de la purificación del Templo, la Dedicación.

Como el último acontecimiento referido es la muerte de Nicanor, la obra de Jasón de Cirene pudo haberse compuesto poco después del 160 a. C. Si es el autor mismo del compendio —aunque esto se discute— el que ha colocado en cabeza las dos cartas de 1-2 para acompañar el envío de su compendio, la fecha de éste nos la daría la indicación de 2Ma_1:10 a, que corresponde al año 124 a. C. No debe menospreciarse el valor histórico del libro. Es cierto que el compendiador (¿o un redactor?) ha aceptado los relatos apócrifos contenidos en la carta de 1:10b-2:18, y que reproduce las conmovedoras historias de Heliodoro, 3, del martirio de Eleazar, 2Ma_6:18-31, y el de los siete hermanos, 7, que halló en Jasón y que ilustraban muy bien sus tesis religiosas. Pero la concordancia general con 1 M garantiza la historicidad de los acontecimientos que las dos fuentes independientes refieren. En un punto importante en que 2 M disiente del 1 M, debe aquél ser preferido: 1Ma_6:1-13 sitúa la purificación del Templo antes de la muerte de Antíoco Epífanes, al tiempo que 2Ma_9:1-29 la sitúa después; una tableta cronológica babilónica, recientemente publicada, da la razón a 2 M. Antíoco murió en octubre-noviembre del 164, antes de la nueva dedicación del Templo a finales de diciembre del mismo año. En las secciones que pertenecen a 2 M, no hay razón para recelar de las informaciones que se dan en el cap. 4 acerca de los años que precedieron al saqueo del Templo por Antíoco. Sin embargo, el compendiador, más bien que Jasón, es responsable de una grave confusión: disponiendo de una carta de Antíoco V, 2Ma_11:22-26, ha añadido en 11-12 9 otras cartas y el relato de acontecimientos que datan del final del reinado de Antíoco IV y que debieron hallar su sitio entre los caps.8 y 9.

El libro tiene importancia por las afirmaciones que contiene sobre la resurrección de los muertos, ver la nota a 2Ma_7:9; 2Ma_14:46, las sanciones de ultratumba, 2Ma_6:26, la oración por los difuntos, 2Ma_12:41-46 y nota, el mérito de los mártires, 6:18-7:41, la intercesión de los santos, 2Ma_15:12-16 y nota. Estas enseñanzas, que tienen por objeto puntos que los demás escritos del Antiguo Testamento no aclaraban, justifican la autoridad que la Iglesia le ha reconocido.

Conocemos mejor el sistema cronológico seguido por cada uno de los dos libros desde el descubrimiento de una tableta cuneiforme, que es un fragmento de cronología de los reyes seléucidas. Ésta ha permitido fijar la fecha de la muerte de Antíoco Epífanes. Se comprueba que 1 M sigue el cómputo macedónico, que comienza en octubre del 312 a. C., mientras que 2 M sigue el cómputo judío, análogo al cómputo babilónico, que comienza en nisán (3 de abril) del 311. Pero todo esto con una doble excepción: en 1 M, los acontecimientos relativos al templo y a la historia judía se fechan según este calendario judeo-babilónico (1Ma_1:54; 1Ma_2:70; 1Ma_4:52; 1Ma_9:3, 1Ma_9:54; 1Ma_10:21; 1Ma_13:41, 1Ma_13:51; 1Ma_14:27; 1Ma_16:14), mientras que las cartas citadas por 2 M 11 se fechaban según el cómputo macedónico, lo cual es perfectamente normal.

El texto nos ha sido transmitido por tres unciales, el Sinaítico, el Alejandrino y el Véneto, y por una treintena de minúsculos, pero por desgracia, la parte correspondiente al 2 M se ha perdido en el Sinaítico (nuestro mejor testigo). Los minúsculos, que son testigos de la recensión del sacerdote Luciano (300 d. C.), conservan a veces un texto más antiguo que el de otros manuscritos griegos, texto que vuelve a encontrarse en las Antigüedades Judías del historiador Flavio Josefo que, en general, sigue a 1 M e ignora a 2 M. La Vetus Latina traduce, por su parte, un texto griego perdido y a menudo mejor que el de los manuscritos que conocemos. La traducción de la Vulgata no es obra de San Jerónimo, para quien los Macabeos no eran canónicos, y sólo representa una recensión secundaria.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Ma_4:36-61



NOTAS

10:5 El 15 de diciembre del 164, ver 2Ma_1:10+, pocas semanas después de la muerte de Antíoco Epífanes.

NOTAS

10:8 Sobre esta fiesta, la Janukká, ver 1Ma_4:59+. Aquí concluye la primera parte del libro, uno de cuyos objetivos es imponer la fiesta a todos los judíos, ver las dos cartas preliminares 1-2. La segunda parte concluirá también con una invitación a celebrar el Día de Nicanor, 2Ma_15:36.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_6:17

NOTAS

10:10 «guerras» polemôn mss lat., sir.; «ciudades» poleôn mss lat., griego (excepto 3 mss que leen «guerreros» polemiôn).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_8:8


NOTAS

10:13 Donde su presencia como gobernador está comprobada por inscripciones y por el historiador Polibio.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Ma_5:1-8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_8:23-24


NOTAS

10:23 Cifra abultada, ver 2Ma_10:18.

NOTAS

10:24 Este episodio no parece estar en su lugar cronológico, porque Timoteo, que en él encuentra la muerte, aparece vivo aún por el verano del mismo año 163, durante la campaña de Galaad, 2Ma_12:10-31. La toma de Gázara plantea también dificultades, ver 2Ma_10:32.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_23:22


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_5:4+


NOTAS

10:30 «se dispersaban» varios mss griegos; «fueron destrozados» griego y lat.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Ma_13:43-48

NOTAS

10:32 2 M, que se limita a las hazañas de Judas, ha incluido en el ciclo de este héroe la famosa toma de Gázara, cuya fama persistía en la tradición popular. 1Ma_13:43, ver 1Ma_14:34, se la atribuirá con razón a su hermano Simón.

NOTAS

10:33 «cuatro» lat.; «cuarenta» o «veinticuatro» griego.