I Samuel 12 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Samuel dijo a todo Israel: "Ya veis que os he atendido en todo lo que me habéis pedido y os he asignado un rey.
2 En adelante, el rey marchará delante de vosotros. Cuanto a mí, he envejecido y encanecido, y mis hijos entre vosotros están. He andado delante de vosotros desde mi juventud hasta hoy.
3 Aquí me tenéis. Atestiguad contra mí delante de Yahvé y delante de su ungido. ¿De quién he tomado yo el buey o de quién he tomado el asno? ¿A quién he atropellado u oprimido? ¿Quién me ha sobornado para que cerrara los ojos? Yo os lo restituiré."
4 Respondieron: "No nos has atropellado ni oprimido, y nada has recibido de nadie."
5 Él les dijo: "Yahvé es testigo contra vosotros, y su ungido es testigo hoy de que vosotros no habéis encontrado nada en mis manos." Respondieron: "Es testigo."
6 Dijo entonces Samuel al pueblo: "Es Yahvé quien suscitó a Moisés y Aarón y quien hizo subir a vuestros padres del país de Egipto.
7 Presentaos ahora para que yo pleitee con vosotros ante Yahvé acerca de todos los beneficios que Yahvé ha llevado a cabo en favor vuestro y de vuestros padres.
8 Cuando Jacob entró en Egipto, los egipcios los oprimieron y vuestros padres clamaron a Yahvé. Entonces Yahvé envió a Moisés y Aarón, que sacaron a vuestros padres de Egipto y los puso en este lugar.
9 Pero ellos olvidaron a Yahvé su Dios, y él los entregó en manos de Sísara, jefe del ejército de Jasor, en manos de los filisteos y del rey de Moab, que combatieron contra ellos.
10 Clamaron a Yahvé diciendo: "Hemos pecado, porque hemos abandonado a Yahvé y servido a los Baales y a las Astartés. Pero ahora, líbranos de las manos de nuestros enemigos y te serviremos."
11 Envió entonces Yahvé a Yerubaal, a Bedán, a Jefté y a Samuel, os ha librado de los enemigos que os rodeaban y habéis vivido en seguridad.
12 "Pero, en cuanto habéis visto que Najás, rey de los amonitas, venía contra vosotros, me habéis dicho: "¡No! Que reine un rey sobre nosotros," siendo así que vuestro rey es Yahvé, Dios vuestro.
13 Aquí tenéis ahora al rey que os habéis elegido, que habéis reclamado. Yahvé ha establecido un rey sobre vosotros.
14 Si teméis a Yahvé y le servís, si escucháis su voz y no os rebeláis contra las órdenes de Yahvé; si vosotros y el rey que reine sobre vosotros seguís a Yahvé vuestro Dios, está bien.
15 Pero si no escucháis la voz de Yahvé, si os rebeláis contra sus órdenes, entonces la mano de Yahvé pesará sobre vosotros y sobre vuestros padres.
16 "Una vez más, quedaos para ver este gran prodigio que Yahvé realiza a vuestros ojos.
17 ¿No es ahora la cosecha del trigo? Pues bien, voy a invocar a Yahvé para que haga tronar y llover. Reconoced y ved el gran mal que habéis hecho a los ojos de Yahvé, al pedir un rey para vosotros."
18 Invocó Samuel a Yahvé, que hizo tronar y llover aquel mismo día, y todo el pueblo cobró mucho temor a Yahvé y a Samuel.
19 Dijo todo el pueblo a Samuel: "Suplica a Yahvé tu Dios en favor de tus siervos, para que no muramos, pues a todos nuestros pecados hemos añadido la maldad de pedir un rey para nosotros."
20 Pero Samuel dijo al pueblo: "No temáis. Cierto que habéis hecho esta maldad. Pero ahora, no os alejéis de Yahvé y servidle con todo vuestro corazón,
21 y no os apartéis en pos de los que no son nada, que no sirven ni salvan porque no son nada.
22 Pues Yahvé no rechazará a su pueblo a causa del honor de su gran nombre, pues Yahvé ha querido haceros su pueblo.
23 Por mi parte, lejos de mí pecar contra Yahvé dejando de suplicar por vosotros y de enseñaros el camino bueno y recto.
24 Sólo a Yahvé temeréis y le serviréis fielmente, con todo vuestro corazón, porque habéis visto esta cosa grandiosa que ha realizado con vosotros.
25 Pero si os portáis mal, pereceréis, vosotros y vuestro rey."

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Introducción a I Samuel

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap.8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_24:1-28

NOTAS

12 Comparar este discurso de despedida de Samuel con los de Moisés, Dt 29, Dt 30, y Josué, Jos 23. Al comienzo de cada nueva etapa de la historia (conquista, jueces, monarquía) el gran personaje con el que se cierra la etapa precedente recuerda las grandes obras de Yahvé en el pasado y promete la asistencia divina para el futuro, a condición de que el pueblo sea fiel. En los casos de Moisés y Josué, estas «despedidas» van acompañadas de una renovación de la alianza, Dt 31; Jos 24, que aquí está implícita, 1Sa_12:7-15. El lugar es probablemente Guilgal, como en 1Sa_11:15.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_27:16-17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_16:15; Sir_46:19; 1Sa_8:11-17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Miq_6:4

NOTAS

12:6 El comienzo de este discurso, 1Sa_12:6-15, está redactado en estilo deuteronómico.

NOTAS

12:8 Esta retrospectiva histórica no recoge todas las etapas de la historia de Israel con Yahvé. Se limita a ofrecer un resumen.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue 4-5; Jue 13-16; Jue_3:12-30


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue 6-8; Jue 4; Jue 5; Jue 11-12

NOTAS

12:11 Nombre de un «juez» del que no hay noticias.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_11:1 s

[2] 1Sa_8:7


NOTAS

12:15 El castigo a los padres, sorprendente a primera vista, puede llevarse a cabo, según la antigua mentalidad, mediante la violación de sus tumbas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re 18

NOTAS

12:17 Época en la que nunca llueve en Palestina.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:37-38


NOTAS

12:21 No es pronunciada la palabra «ídolos», pero basta su mera evocación por el pronombre en plural (hemmah en hebr.) para condenarlos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_14:21; Eze_20:9; Dan_3:34; Deu_7:6+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_32:11+