I Samuel 17 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 58 versitos |
1 Los filisteos reunieron sus tropas con intención de atacar a Israel. Se concentraron en Socó de Judá, acampando entre Socó y Azeca, en Fesdamín.
2 Por su parte, Saúl y los hombres de Israel se reunieron, acamparon en el valle del Terebinto y se ordenaron en batalla frente a los filisteos.
3 Los filisteos ocupaban la vertiente de una montaña y los israelitas se situaron en la montaña de enfrente, quedando el valle por medio.
4 Salió de las filas de los filisteos un hombre de las tropas de choque, llamado Goliat*, de Gat, de seis codos y un palmo de estatura.
5 Tenía un yelmo de bronce sobre su cabeza y estaba revestido de una coraza de escamas; su coraza pesaba cinco mil siclos de bronce.
6 Tenía en las piernas grebas de bronce y una jabalina de bronce entre los hombros.
7 El asta de su lanza era como enjullo* de tejedor y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro. Su escudero le precedía.
8 Goliat se plantó y gritó a las filas israelitas: «¿Para qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y vosotros servidores de Saúl? Escogeos* un hombre y que baje contra mí.
9 Si es capaz de pelear conmigo y me mata, seremos vuestros esclavos, pero si yo lo venzo y lo mato, seréis nuestros esclavos y nos serviréis.»
10 Y añadió el filisteo: «Yo desafío hoy a las filas de Israel; dadme un hombre y lucharemos mano a mano.»
11 Cuando Saúl y el resto de los israelitas oyeron estas palabras del filisteo, se consternaron y se llenaron de miedo.
12 Era David hijo de un efrateo, el de Belén de Judá, llamado Jesé, que tenía ocho hijos. En tiempo de Saúl este hombre era ya anciano, muy entrado en años*.
13 Los tres hijos mayores de Jesé se habían ido a la guerra con Saúl. Los nombres de estos tres hijos suyos que marcharon a la guerra eran Eliab, el primogénito, Abinadab, el segundo, y Samá, el tercero.
14 David era el más pequeño; los tres mayores habían seguido a Saúl.
15 David iba y venía del campamento de Saúl para cuidar el rebaño de su padre en Belén*.
16 Los filisteos hacían incursiones mañana y tarde, y así anduvieron durante cuarenta días.
17 Jesé dijo a su hijo David: «Toma para tus hermanos esta medida de trigo tostado y estos diez panes, y corre a llevarlo al campamento, adonde tus hermanos.
18 Y estos diez requesones llévalos al jefe de millar; entérate de la salud de tus hermanos y toma señal de recibo de ellos.
19 Saúl, ellos y todos los hombres de Israel se hallan en el valle del Terebinto, guerreando con los filisteos.»
20 Se levantó David de madrugada, dejó el rebaño al guarda y, tomando las cosas, se fue como le había mandado Jesé. Llegó al círculo del campamento justo cuando salía el ejército para ordenarse en batalla, lanzando el grito de guerra.
21 Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, fila contra fila.
22 Dejó David las cosas que traía encima en manos del guardia de la impedimenta, corrió a las filas y fue a preguntar a sus hermanos cómo estaban.
23 Mientras hablaba con ellos, el hombre de las tropas de choque llamado Goliat, el filisteo de Gat, subía de las filas de los filisteos, diciendo las mismas palabras, y le oyó David.
24 Al ver a aquel hombre, todos los soldados israelitas huyeron ante él, llenos de miedo.
25 Los israelitas decían: «¿Habéis visto a este hombre que se adelanta? Viene a provocar a Israel. El rey ha dicho que colmará de grandes riquezas a quien lo mate, que le dará su hija y que dejará exenta de tributo a la familia de su padre en Israel.»
26 Preguntó, pues, David a los hombres que estaban a su lado: «¿Qué se hará al hombre que mate a ese filisteo y aparte la afrenta de Israel? Pues ¿quién es ese filisteo incircunciso para injuriar a las huestes de Dios vivo?»
27 Los soldados le repitieron las mismas palabras: «Así se hará al hombre que lo mate.»
28 Se enteró Eliab, su hermano mayor, de lo que había preguntado a los soldados y montó en cólera contra David; le dijo: «¿Para qué has bajado, y a quién has dejado aquel pequeño rebaño en el desierto? Ya conozco yo tu atrevimiento y tus aviesas intenciones. Has bajado para ver la batalla.»
29 Respondió David: «¿Qué he hecho yo?, ¿es que uno no puede hablar?»
30 Se dio la vuelta y se dirigió a otro haciéndole la misma pregunta. Y la gente le respondió como la primera vez.
31 Cuando llegó a oídos de Saúl lo que andaba diciendo David, mandó que se lo trajeran.
32 Dijo David a Saúl: «Que nadie se acobarde por ése*. Tu siervo irá a combatir con ese filisteo.»
33 Dijo Saúl a David: «No puedes ir contra ese filisteo para luchar con él, porque tú eres un niño y él es un soldado desde su juventud.»
34 Respondió David a Saúl: «Cuando tu siervo estaba guardando el rebaño de su padre y venía el león o el oso y se llevaba una oveja del rebaño,
35 salía tras él, lo golpeaba y se la arrancaba de sus fauces; y si se revolvía contra mí, lo sujetaba por la quijada y lo golpeaba hasta matarlo.
36 Tu siervo ha dado muerte a leones y a osos, y ese filisteo incircunciso será como uno de ellos, pues ha retado a las huestes del Dios vivo.»
37 Y añadió: «Yahvé, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de la mano de ese filisteo.» Dijo Saúl a David: «Vete, y que Yahvé sea contigo.»
38 Mandó Saúl que vistieran a David con sus propios vestidos, le puso un casco de bronce en la cabeza y le cubrió con una coraza.
39 Ciñó a David su espada sobre su vestido. David intentó caminar, pero, como aún no estaba acostumbrado, dijo a Saúl: «No puedo caminar con esto, pues nunca lo he hecho.» Y David se lo quitó de encima.
40 Tomó su cayado en la mano, escogió en el torrente cinco cantos lisos y los puso en su zurrón de pastor, en su morral, y con su honda en la mano se acercó al filisteo.
41 El filisteo fue avanzando y acercándose a David, precedido de su escudero.
42 Volvió los ojos el filisteo, y viendo a David, lo despreció, porque era un muchacho rubio y apuesto.
43 Dijo el filisteo a David: «¿Acaso soy un perro, para que vengas contra mí con palos?» El filisteo maldijo a David por sus dioses,
44 y luego le dijo: «Ven hacia mí, que voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.»
45 Contestó David al filisteo: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahvé Sebaot, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado.
46 Yahvé tiene previsto entregarte hoy mismo en mis manos. Te mataré y te cortaré la cabeza, y entregaré hoy mismo los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que sepa toda la tierra que Israel tiene un Dios.
47 Y toda esta asamblea sabrá que Yahvé no salva por la espada o por la lanza, pues el combate depende de Yahvé y ha decidido entregaros en nuestras manos.»
48 El filisteo se preparó y fue acercándose a David. Éste salió rápidamente de las filas* al encuentro del filisteo.
49 Metió su mano David en el zurrón, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente; la piedra se clavó en su frente y cayó de bruces en tierra.
50 Así venció David al filisteo: con la honda y la piedra. Hirió de muerte al filisteo sin empuñar una espada.
51 Corrió David, se detuvo sobre el filisteo y, sacando de la vaina la espada de éste, lo mató y le cortó la cabeza. Viendo los filisteos que había muerto su campeón, huyeron.
52 Entonces los hombres de Israel y de Judá lanzaron el grito de guerra y persiguieron a los filisteos hasta la entrada del valle y hasta las puertas de Ecrón. Los cadáveres de los filisteos cubrían el camino, desde Saaráin hasta Gat y Ecrón.
53 Cuando los israelitas regresaron de perseguir sañudamente a los filisteos, saquearon el campamento.
54 David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén; pero sus armas las colocó en su tienda*.
55 Cuando Saúl vio a David salir al encuentro del filisteo, preguntó a Abner, jefe del ejército: «¿De quién es hijo este muchacho, Abner?» Abner respondió: «Por tu vida, oh rey, que no lo sé.»
56 El rey dijo: «Pregunta de quién es hijo este muchacho.»
57 Cuando volvió David de matar al filisteo, lo tomó Abner y lo llevó ante Saúl con la cabeza del filisteo en la mano.
58 Saúl le preguntó: «¿De quién eres hijo, muchacho?» David respondió: «De tu siervo Jesé, de Belén.»

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Introducción a I Samuel

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap. 8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

I Samuel 17,4
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_21:19

NOTAS

17:4 2Sa_21:19 atribuye la victoria sobre Goliat a uno de los valientes de David, y ésta parece ser la tradición más antigua. La tradición primitiva del cap. 17 sólo hablaba de una victoria de David sobre un adversario anónimo, «el filisteo». El nombre de Goliat ha sido añadido a 1Sa_17:4 y 1Sa_17:23. -La estatura del filisteo alcanza casi los 3 m. El equipo y las armas con que se le describe representan a un guerrero tal como se le podía imaginar en la época de la redacción del texto.


I Samuel 17,7
NOTAS

17:7 Grueso cilindro o madero que sirve para subir enrollando la urdimbre en un telar.

I Samuel 17,8
NOTAS

17:8 «escogeos» griego; hebr. corrompido.

I Samuel 17,12
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rut_1:2+; 1Sa_16:10 s

NOTAS

17:12 Traducción dudosa. Seguimos el texto griego. -La antigua versión griega suprime 1Sa_17:12-31, que pertenecen a la tradición según la cual David era aún desconocido para Saúl, ver 1Sa_16:14+.

I Samuel 17,15
NOTAS

17:15 Precisión introducida para armonizar las dos tradiciones.

I Samuel 17,23
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_17:8-10

I Samuel 17,26
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_5:9+; Jue_14:3; Jue_15:18

I Samuel 17,27
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_37:4; Isa_37:17; 2Re_19:4; 2Re_19:16

I Samuel 17,32
NOTAS

17:32 Se reanuda aquí el primer relato, y 1Sa_17:32 enlaza con 1Sa_17:11. Después, ambas tradiciones se mezclan.

I Samuel 17,37
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_18:18 [Sal_18:17]; Deu_30:3-4; Lev_26:8; Pro_28:1

I Samuel 17,40
NOTAS

17:40 Es un combate entre dos campeones, que debe poner fin a la guerra y decidir la suerte de los dos pueblos, ver 1Sa_17:8-10; también 2Sa_2:12-17; 2Sa_21:15-22; 2Sa_23:20-21. Ha sido comparado con los combates singulares de la Iliada.

I Samuel 17,42
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_16:12

I Samuel 17,46
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_4:24

I Samuel 17,47
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_1:7; 1Sa_14:6; 2Re_19:34 s

I Samuel 17,48
NOTAS

17:48 «de las filas» conj.; «hacia las filas» hebr.

I Samuel 17,53
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_17:57

I Samuel 17,54
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_21:10 [1Sa_21:9]

NOTAS

17:54 Este v. es una adición: Jerusalén no será conquistada hasta más tarde, y David no tenía en el campamento una tienda propia.

I Samuel 17,55
NOTAS

17:55 La misma tradición que en 1Sa_17:12-30. David es aún un desconocido para Saúl. Por ser esta tradición inconciliable con 1Sa_16:14-23, la antigua versión griega omitía 17:55—18:5, de igual modo que 1Sa_17:12-31, ver 1Sa_17:12+.