Hageo  1 Libro del Pueblo de Dios (Levoratti y Trusso, 1990) | 15 versitos |
1 En el segundo año del rey Darío, el primer día del sexto mes, la palabra del Señor fue dirigida, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá y a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, en estos términos:
2 Así habla el Señor de los ejércitos: Este pueblo dice: Todavía no ha llegado el momento de reconstruir la Casa del Señor.
3 Y la palabra del Señor llego, por medio del profeta Ageo, en estos términos:
4 ¿Es este acaso el momento de que ustedes vivan en sus casas revestidas de madera, mientras esta Casa está en ruinas?
5 Ahora bien, así habla el Señor de los ejércitos: ¡Consideren la situación en que se encuentran!
6 Ustedes han sembrado mucho, pero han cosechado poco; han comido, pero no se han saciado; han bebido, pero no han apagado su sed; se han vestido, pero no se han abrigado; y el asalariado ha puesto su jornal en saco roto.
7 a Así habla el Señor de los ejércitos:
8 Suban a la montaña, traigan madera y reconstruyan la Casa; yo la aceptaré gustoso y manifestaré mi gloria, dice el Señor. [7 b] ¡Consideren la situación en que se encuentran!
9 Ustedes esperaban mucho y la cosecha fue escasa. Y yo aventé lo que ustedes habían llevado a su casa. ¿Por qué? -oráculo del Señor de los ejércitos-. A causa de mi Casa, que está en ruinas, mientras cada uno de ustedes se preocupa por la suya propia.
10 Por eso, por culpa de ustedes, el cielo ha retenido el rocío y la tierra ha rehusado sus frutos.
11 Yo he llamado a la sequía sobre la tierra y sobre las montañas, sobre el trigo, el vino nuevo, el aceite fresco y sobre todo lo que produce el suelo, sobre los hombres y los animales, y sobre todo el trabajo de sus manos.
12 Entonces Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote y todo el resto del pueblo escucharon la voz del Señor, su Dios y las palabras del profeta Ageo, según la misión que el Señor, su Dios, le había encomendado. Y el pueblo sintió temor en la presencia del Señor.
13 Ageo, el mensajero del Señor, habló al pueblo conforme al mensaje del Señor, diciendo: "Yo estoy con ustedes -oráculo del Señor-".
14 Entonces el Señor despertó el espíritu de Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, el de Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo: ellos fueron y se pusieron a trabajar en el Templo de su Dios, el Señor de los ejércitos.
15 Era el día veinticuatro del sexto mes, del segundo año del rey Darío.

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Introducción a Hageo 


Ageo

Con AGEO comienza el último período profético, el de la época posterior al exilio en Babilonia. Durante este período, el gran tema de los Profetas fue la restauración de Judá, así como el anuncio del castigo divino había sido el tema predominante de los Profetas anteriores al exilio y la consolación de los deportados el de los que ejercieron su actividad profética durante el destierro. Es probable que Ageo, cuyo nombre se menciona junto con el de Zacarías en Ezr_5:1 ; Ezr_6:14 , perteneciera al grupo de los profetas "cultuales", es decir, vinculados al servicio litúrgico. Su ministerio comenzó unos quince años después de la colocación de los cimientos del Templo y sin duda no duró mucho tiempo. Todos sus oráculos llevan la fecha correspondiente, y estas fechas van desde agosto a diciembre del 520 a. C.
El libro de Ageo, lo mismo que el de Malaquías, nos ofrece valiosas informaciones sobre la penuria material y espiritual de la comunidad judía a la vuelta del exilio. Pero su mensaje está centrado en la reconstrucción de la Casa del Señor, que había quedado interrumpida. "Hay que construir para el Señor una Morada digna de su Nombre y todo cambiará", es la consigna que el profeta repite una y otra vez. La "gloria" del segundo Templo será mayor que la del primero, no por el esplendor material del edificio, sino porque hacia él acudirán todos los pueblos con sus riquezas ( Ezr_2:6-9 ). Así, Ageo aparece como el continuador de Ezequiel, que veía en el Templo restaurado la fuente de todas las bendiciones mesiánicas. La predicación de Ageo, apoyada por la de Zacarías, impulsó a proseguir con renovado entusiasmo la obra de la reconstrucción, que culminó cinco años más tarde con la fiesta de la Dedicación ( Ezr_6:13-18 ).
Los oráculos de Ageo concluyen con una promesa hecha a Zorobabel, el alto comisionado del gobierno persa para la provincia de Judá ( Ezr_2:20-23 ). Esta promesa, de claro contenido mesiánico, pone bien en evidencia las esperanzas que había suscitado entre sus compatriotas la presencia de aquel descendiente de David, gran promotor de la restauración civil de la comunidad judía, junto con el sacerdote Josué, el animador de la restauración religiosa.

Fuente: Libro del Pueblo de Dios (San Pablo, 1990)

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Notas

Hageo  1,1-15

1. Según esta indicación cronológica, Ageo comenzó a profetizar a fines de agosto de 520 a. C. En el "primer día" del mes, los israelitas celebraban la fiesta del novilunio ( 1Sa_20:5; Isa_1:13-14; Isa_66:23; Eze_46:1; Amo_8:5), porque el comienzo de cada mes coincidía con la luna nueva. Ese día, además del sacrificio cotidiano, se ofrecían sacrificios especiales ( Lev_23:23-25; Num_10:10). El profeta aprovecha la afluencia de gente en ocasión de la fiesta para dirigir su exhortación a la comunidad.

2. "No ha llegado el momento": la reconstrucción del Templo comenzó poco después que los primeros repatriados regresaron a Jerusalén ( Esd_5:14-16). Pero las penurias materiales y la hostilidad de los samaritanos obligaron a la comunidad a interrumpir los trabajos (Esd. 4 - 5).

14. "Despertó el espírítu": esta misma expresión se vuelve a encontrar en varios otros textos bíblicos más o menos contemporáneos de Ageo ( Esd_1:1; 2Cr_36:22; Jer_51:11). Siempre se refiere a un impulso casi irresistible del Señor, que mueve a los hombres a ponerse al servicio de los planes divinos.