Numeros  34 Libro del Pueblo de Dios (Levoratti y Trusso, 1990) | 29 versitos |
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Comunica esta orden a los israelitas: Cuando entren en la tierra de Canaán, recibirán como herencia toda la extensión del territorio de Canaán, a saber:
3 La región meridional se extenderá desde el desierto de Sin, a lo largo de Edom. Por el este, la frontera meridional comenzará en el extremo del mar de la Sal.
4 Luego dará una vuelta por el sur hasta el Paso de los Escorpiones, y pasará por Sin, para ir a terminar al sur de Cadés Barné. Después continuará hasta Jasar Adar y pasará por Asmón.
5 Partiendo de Asmón, dará una vuelta hasta el Torrente de Egipto y terminará en el Mar.
6 Al oeste tendrán como límite la costa del Mar Grande: esta será para ustedes la frontera occidental.
7 La frontera norte la siguiente: trazarán una línea desde el Mar hasta el monte Hor;
8 desde el monte Hor trazarán una línea hasta la Entrada de Jamat, y la frontera terminará en Sedad.
9 Luego continuará hasta Sifrón, para ir a terminar en Jasar Enán. Esta será la frontera septentrional.
10 Para fijar el límite oriental, trazarán una línea desde Jasar Enán hasta Sefam.
11 Desde Sefam, la frontera bajará hasta Riblá, al este de Ain, y desde allí seguirá bajando hasta tocar la costa oriental del mar de Genesaret.
12 Después bajará a lo largo del Jordán y terminará en el mar de la Sal. Este será el territorio de ustedes, con las fronteras que lo circunscriben.
13 Además, Moisés dio esta orden a los israelitas: Esta es la tierra que ustedes se repartirán como herencia por medio de un sorteo, la que el Señor manó fuera entregada a las nueve tribus y media.
14 Porque las familias patriarcales de la tribu de los rubenitas, las familias de la tribu de los gaditas y la mitad de la tribu de Manasés ya recibieron su herencia:
15 esas dos tribus y media recibieron su propiedad hereditaria al otro lado del Jordán, al este de Jericó, en la parte oriental.
16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 Las personas que les repartirán el territorio serán el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.
18 Además, ustedes tomarán un jefe de cada tribu para la repartición del país.
19 Los nombres de esas personas son los siguientes: Por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné;
20 por la tribu de Simeón, Semuel, hijo de Amihud;
21 por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Quislón;
22 por la tribu de Dan, el jefe Buquí, hijo de Ioglí;
23 por las tribus de los hijos de José: el jefe Janiel, hijo de Efod, por la tribu de Manasés;
24 y el jefe Quemuel, hijo de Siftán, por la tribu de Efraím;
25 por la tribu de Zabulón, el jefe Elisafán, hijo de Parnac;
26 por la tribu de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Azán;
27 por la tribu de Aser, el jefe Ajihud, hijo de Selomí;
28 por la tribu de Neftalí, el jefe Padael, hijo de Amihud.
29 Estas son las personas que designó el Señor para repartir el territorio de Canaán como herencia entre los israelitas.

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Introducción a Numeros 


Números


El título NÚMEROS refleja bastante imperfectamente el contenido del cuarto libro del Pentateuco, pero destaca, al menos, una de sus características: la preocupación por las precisiones numéricas. Esta preocupación se manifiesta, entre otras cosas, en los dos censos registrados en el Libro (caps. 1-4; 26), en la reglamentación sobre los sacrificios (caps. 28-29), y en las instrucciones para el reparto del botín (cap. 31) y para la división del territorio alrededor de las ciudades levíticas (35. 1-8).
Los judíos de lengua hebrea llamaban a este libro "EN EL DESIERTO", porque estas son las palabras más importantes del versículo inicial. Dicho titulo evoca otro de sus temas característicos: la marcha de los israelitas a través del desierto, desde el Sinaí hasta las fronteras de la Tierra prometida.
El libro de los Números da la impresión de ser un conjunto de elementos heterogéneos, sin ninguna conexión lógica. A pesar de todo, es posible establecer un cierto orden, si se tiene en cuenta el marco geográfico de los acontecimientos relatados.
1.º La partida desde el Sinaí se prepara con un censo del pueblo y con las ofrendas presentadas con motivo de la dedicación del Santuario (1. 1 - 10. 10).
2.º Después de celebrar la segunda Pascua, los israelitas salen del Sinaí y llegan a Cades, donde realizan un intento desafortunado de entrar en Canaán por el sur (10. 11 - 21. 35).
3.º Tras una larga permanencia en Cades, vuelven a ponerse en camino y llegan a las estepas de Moab, frente a Jericó (caps. 22-36).
En torno a estos relatos, se mezclan numerosas disposiciones legales y litúrgicas, que completan la legislación del Sinaí o preparan el establecimiento de Israel en Canaán.
En el libro de los Números vuelven a aparecer las tradiciones "yahvista", "elohísta" y "sacerdotal". Esta última es la que dio una forma acabada a toda la obra y le imprimió su espíritu peculiar.
Es inútil buscar en esta compilación de antiguas tradiciones, un relato exacto y ordenado de los hechos. La tradición sobre el itinerario del desierto es fragmentaria y se limita a unos pocos episodios. Además, la historia es vista desde una perspectiva religiosa. Su intención es mostrar la solícita providencia de Dios en favor de su Pueblo, a pesar de las murmuraciones y rebeldías del mismo.
Durante su marcha por el desierto, Israel vivió sus primeras experiencias como Pueblo de Dios. Allí la masa heterogénea de fugitivos que habían salido de Egipto bajo la guía de Moisés ( Exo_12:38 ) comenzó a tomar conciencia de su destino común. Al llegar la plenitud de los tiempos, también el nacimiento del nuevo Pueblo de Dios estuvo vinculado con el desierto. Allí predicó y bautizó Juan el Bautista, para preparar "el camino del Señor" ( Mat_3:3 ). Y allí Jesús "fue llevado por el Espíritu" ( Mat_4:1 ) para prepararse a cumplir su misión de "iniciador y consumador de nuestra fe" ( Heb_12:2 ).

Fuente: Libro del Pueblo de Dios (San Pablo, 1990)

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Notas

Numeros  34,1-29

5. "El Mar" es el Mediterráneo.