Eclesiástico 26 Libro del Pueblo de Dios (Levoratti y Trusso, 1990) | 29 versitos |
1 ¡Feliz el marido de una buena esposa: se duplicará el número de sus días!
2 La mujer hacendosa es la alegría de su marido y él vivirá en paz hasta el último de sus días.
3 Una buena esposa es una gran fortuna, reservada en suerte a los que temen al Señor:
4 sea rico o pobre, su corazón será dichosos y su rostro estará radiante en todo momento.
5 Hay tres cosas que me inspiran temor, y por la cuarta imploro misericordia: ciudad dividida, multitud amotinada y falsa acusación son más penosas que la muerte.
6 Pero pesadumbre y duelo es la mujer celosa de su rival, y en todo está presente el flagelo de la lengua.
7 Un yugo mal ajustado es una mala mujer: tratar de sujetarla es agarrar un escorpión.
8 Una mujer bebedora provoca indignación: ella no podrá ocultar si ignominia.
9 en el descaro de la mirada y en sus pupilas se reconoce la procacidad de una mujer.
10 Redobla la guardia ante una joven atrevida, no sea que descubra una ocasión se aproveche.
11 Cuídate de las miradas provocativas y no te sorprendas si te incitan al mal.
12 Ella abre la boca como un viajero sediento y bebe toda el agua que se le ofrece; se sienta ante cualquier estaca y abre su aljaba a todas las flechas.
13 La gracia de una mujer deleita a su marido y su buen juicio lo llena de vigor.
14 Una mujer discreta es un don del Señor y no tiene precio la esposa bien educada.
15 Una mujer pudorosa es la mayor de las gracias y no hay escala para medir a la que es dueña de sí misma.
16 Como el sol que se eleva por las alturas del Señor, así es el encanto de la buena esposa en una casa ordenada.
17 Como una lámpara que brilla sobre el candelabro sagrado, así es la belleza del rostro sobre un cuerpo esbelto.
18 Columnas de oro sobre un zócalo de plata son las piernas hermosas sobres talones firmes.
19 [Hijo mío, conserva intacta la flor de tu juventud, y no entregues tu vigor a extrañas.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
20 [Busca una parcela fértil en tu país, y siembra tu grano confiando en tu descendencia.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
21 [Así los retoños que te sucedan prosperarán contentos de su familia.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
22 [Una mujer que se vende es despreciable, una casada es torre de muerte para sus amantes.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
23 [Al pecador le tocará en suerte una mujer impía; al que teme al Señor, una piadosa.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
24 [Una mujer desvergonzada vive en la deshonra; joven virtuosa hasta con el marido es modesta.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
25 [Mujer descarada es tenida por perra; mujer modesta teme al Señor.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
26 [Mujer que honra al marido es tenida por sabia; la que lo desprecia, por orgullosa y malvada.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
27 [Mujer gritona y chismosa es trompeta que llama a la pelea; en una casa así el hombre vive entre guerras y pleitos.]Este texto falta en los mejores manuscritos.
28 Hay dos cosas que me entristecen y por una tercera se enciende mi enojo: un guerrero sumido en la indigencia, los hombres inteligentes tratados con desprecio y el que vuelve de la justicia al pecado: a este, el Señor lo destina a la espada.
29 Difícilmente un comerciante se libra de incurrir en falta, y un negociante no estará exento de pecado.

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Introducción a Eclesiástico


Segundo Libro de los Macabeos

El segundo libro de los MACABEOS no es la continuación del primero, sino en parte paralelo a él, ya que se refiere a los mismos acontecimientos del período comprendido entre el 175 y el 160 a. C., tomados de un poco más atrás y relatados en un estilo diferente. Como lo señala su autor (2. 23), él se limitó a resumir una obra mucho más extensa, redactada en cinco volúmenes por Jasón de Cirene, un ferviente judío de sólida formación helenista. Todo parece indicar que este resumen se llevó a cabo en Alejandría, poco después del 124 a. C.
Este Libro pertenece a un género literario muy difundido en aquella época, denominado "historia dramática" o "patética", en el cual la narración de los hechos históricos se convierte en un medio para conmover, entusiasmar o edificar al lector. Eso explica el empleo de ciertos recursos "efectistas", destinados a suscitar la adhesión o la repulsa, como son el lenguaje declamatorio y ampuloso, los epítetos hirientes, el tono mordaz con que se trata a los adversarios y la acentuada predilección por los elementos maravillosos.
A lo largo de toda su obra, que es una especie de "panegírico religioso", el autor trata de inculcar el amor y la devoción hacia el Templo de Jerusalén, centro de la vida del Pueblo judío. Esta idea ya está presente en las "Cartas" que figuran al comienzo del Libro e imprime su sello al plan que ha guiado la composición del mismo. De hecho, la historia relatada en él se desarrolla en cinco actos centrados alrededor del Templo, y al final del Libro se deja clara constancia de que para Judas y sus hombres "lo primero y principal era el Templo consagrado" (15. 18).
La forma explícita con que este Libro afirma la resurrección de los muertos y la claridad con que destaca el valor de la oración por los difuntos y de la intercesión de los mártires, le han merecido una especial acogida por parte de la Iglesia.



CARTAS A LOS JUDÍOS DE EGIPTOY PRÓLOGO DEL AUTOR

Al comienzo del Libro, el autor transcribe dos cartas escritas por los judíos de Jerusalén. En la primera, estos exhortan a sus hermanos de Egipto a celebrar en unión con ellos la fiesta de la Dedicación del Templo. Dicha carta está fechada en el 124 a. C., es decir, en el cuadragésimo aniversario de la Purificación del Santuario realizada por Judas Macabeo (164 a. C.).
La segunda es anterior y bastante más extensa. Aunque no lleva fecha, parece que fue escrita pocos días antes de la Dedicación del Templo en el 164 a. C., con el fin de poner de relieve la importancia de la Fiesta que se iba a celebrar dentro de poco (1. 18). Después de un breve relato sobre la muerte de Antíoco IV Epífanes, en esta carta se evocan los hechos portentosos que acompañaron a la restauración del Templo en la época de Nehemías. La mayor parte de los datos están tomados de escritos apócrifos o de tradiciones populares, que no pueden ser considerados como documentos históricos. Las dos cartas van seguidas de un Prólogo, donde el autor explica sus intenciones y su método de trabajo.

Fuente: Libro del Pueblo de Dios (San Pablo, 1990)

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Notas

Eclesiástico 26,1-28

18. Los versículos que faltan no figuran en los mejores manuscritos.