Eclesiástico 48 Libro del Pueblo de Dios (Levoratti y Trusso, 1990) | 25 versitos |
1 Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.
2 El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.
3 Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.
4 ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
5 Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo.
6 Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes:
7 tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación;
8 tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores
9 tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.
10 De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
11 ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!
12 Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.
13 Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.
14 En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.
15 A pesar de todo esto, el pueblo no se convirtió ni se apartó de sus pecados. hasta que fue deportado lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.
16 No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.
17 Ezequías fortificó su ciudad e hizo llegar el agua dentro de sus muros, con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para las aguas.
18 En su tiempo, atacó Senaquerib y envió delante de él a Rabsaqués, que levantó la mano contra Sión y se jactó con arrogancia.
19 Temblaron entonces los corazones y las manos y sufrieron como mujeres en el parto,
20 pero invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida desde el cielo y los libró por medio de Isaías,
21 hirió el campamento de los asirios y su Ángel los exterminó.
22 Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre, como se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.
23 En su tiempo, el sol retrocedió, para prolongar la vida del rey.
24 Con gran espíritu, vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión,
25 y anunció el porvenir hasta la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.

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Introducción a Eclesiástico


Segundo Libro de los Macabeos

El segundo libro de los MACABEOS no es la continuación del primero, sino en parte paralelo a él, ya que se refiere a los mismos acontecimientos del período comprendido entre el 175 y el 160 a. C., tomados de un poco más atrás y relatados en un estilo diferente. Como lo señala su autor (2. 23), él se limitó a resumir una obra mucho más extensa, redactada en cinco volúmenes por Jasón de Cirene, un ferviente judío de sólida formación helenista. Todo parece indicar que este resumen se llevó a cabo en Alejandría, poco después del 124 a. C.
Este Libro pertenece a un género literario muy difundido en aquella época, denominado "historia dramática" o "patética", en el cual la narración de los hechos históricos se convierte en un medio para conmover, entusiasmar o edificar al lector. Eso explica el empleo de ciertos recursos "efectistas", destinados a suscitar la adhesión o la repulsa, como son el lenguaje declamatorio y ampuloso, los epítetos hirientes, el tono mordaz con que se trata a los adversarios y la acentuada predilección por los elementos maravillosos.
A lo largo de toda su obra, que es una especie de "panegírico religioso", el autor trata de inculcar el amor y la devoción hacia el Templo de Jerusalén, centro de la vida del Pueblo judío. Esta idea ya está presente en las "Cartas" que figuran al comienzo del Libro e imprime su sello al plan que ha guiado la composición del mismo. De hecho, la historia relatada en él se desarrolla en cinco actos centrados alrededor del Templo, y al final del Libro se deja clara constancia de que para Judas y sus hombres "lo primero y principal era el Templo consagrado" (15. 18).
La forma explícita con que este Libro afirma la resurrección de los muertos y la claridad con que destaca el valor de la oración por los difuntos y de la intercesión de los mártires, le han merecido una especial acogida por parte de la Iglesia.



CARTAS A LOS JUDÍOS DE EGIPTOY PRÓLOGO DEL AUTOR

Al comienzo del Libro, el autor transcribe dos cartas escritas por los judíos de Jerusalén. En la primera, estos exhortan a sus hermanos de Egipto a celebrar en unión con ellos la fiesta de la Dedicación del Templo. Dicha carta está fechada en el 124 a. C., es decir, en el cuadragésimo aniversario de la Purificación del Santuario realizada por Judas Macabeo (164 a. C.).
La segunda es anterior y bastante más extensa. Aunque no lleva fecha, parece que fue escrita pocos días antes de la Dedicación del Templo en el 164 a. C., con el fin de poner de relieve la importancia de la Fiesta que se iba a celebrar dentro de poco (1. 18). Después de un breve relato sobre la muerte de Antíoco IV Epífanes, en esta carta se evocan los hechos portentosos que acompañaron a la restauración del Templo en la época de Nehemías. La mayor parte de los datos están tomados de escritos apócrifos o de tradiciones populares, que no pueden ser considerados como documentos históricos. Las dos cartas van seguidas de un Prólogo, donde el autor explica sus intenciones y su método de trabajo.

Fuente: Libro del Pueblo de Dios (San Pablo, 1990)

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Notas

Eclesiástico 48,1-28

1-2. Ver 1Re_17:1.

3. Ver 1Re_18:38; 2Re_1:10-12.

5. Ver 1Re_17:17-24.

7. Ver 1Re_19:9-18.

9. Ver 2Re_2:11.

10. Mal_3:24. Esta cita del profeta Malaquias es retomada en Luc_1:17, para indicar que en Juan el Bautista se cumplió la profecía sobre el retorno de Elías.

12. Ver 2Re_2:9-15.

13. Ver 2Re_13:20-21.

15. Ver Deu_28:63-64; 2Re_17:23.

17. Ver 2Cr_32:5, 2Cr_32:30.

18-21. Ver 2 Rey. 18. 13 - 19. 37; Is. 36 - 37.

22. Ver 2Re_18:1-7.

23. Ver 2Re_20:4-11; Isa_38:4-8.

24. Ver Is. 40 - 66.