Nehemías 2 Sagrada Biblia (Nacar-Colunga, 1944) | 20 versitos |
1 En el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo ofrecí al rey. Jamás había yo aparecido triste en su presencia,
2 pero aquel día me dijo: “¿Por qué estás con tan mala cara? Enfermo no estás; no puede ser, pues, sino alguna pena de tu corazón.” Yo entonces me atemoricé sobremanera,"
3 y respondí al rey: “¡Viva el rey eternamente! ¿Cómo no va a estar triste mi rostro cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis padres está en ruinas, y quemadas por el fuego sus puertas?”
4 Y me dijo el rey: “¿Qué es lo que quieres?” Yo, rogando al rey de los cielos,
5 respondí al rey: “Si al rey le pareciera bien y hallara gracia tu siervo ante ti, que me mandaras a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para reedificarla.”
6 El rey, a cuyo lado estaba sentada la reina, me dijo: “¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo estarás de vuelta?” Plugo al rey dejarme partir, y yo le señalé tiempo.
7 Después dije al rey: “Si al rey le parece bien, que se me den cartas para los gobernadores del otro lado del río, para que me permitan pasar y entrar en Judá;"
8 y otra carta para Asaf, guardabosques del rey, Para que me facilite maderas y viguería para las puertas de la ciudadela vecina a la casa, para las murallas de la ciudad para la casa que yo he de habitar.” Dióme el rey estas cartas pues la buena mano de mi Dios estaba sobre mí.
9 Presénteme a los gobernadores del otro lado del río y les entregué las cartas del rey, que había hecho que me acompañasen dos jefes del ejército y alguna gente de a caballo.
10 Cuando lo supieron Sambalat, joronita, y Tobías, siervo amonita, disgustóles en extremo que viniese un hombre para procurar el bien de los hijos de Israel.
11 Llegué a Jerusalén y estuve allí tres días; pasados los cuales,"
12 me levanté de noche con algunos hombres, sin decir a nadie lo que mi Dios me había puesto en el corazón hacer por Jerusalén. No llevaba conmigo bestia alguna de carga; sólo mi propia cabalgadura.”
13 Salí de noche por la puerta del Valle y me dirigí hacia la fuente del Dragón y la puerta de la Escombrera, mirando las murallas de Jerusalén en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego.
14 Seguí a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, y no había por allí sitio por donde pasar la cabalgadura en qué iba.
15 Subí, todavía de noche, por el torrente e inspeccioné la muralla. Luego volví a entrar por la puerta del Valle, estando así de vuelta.
16 Los magistrados no sabían adonde había ido y qué era lo que había hecho. Hasta entonces no había dicho nada a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los jefes, ni a los magistrados, ni a ninguno de los que llevaban la dirección de los negocios.
17 Entonces yo les dije: “Bien veis el lamentable estado en que nos hallamos. Jerusalén está destruida y sus puertas consumidas por el fuego. Vamos, pues, a reedificar las murallas de Jerusalén, y no estemos más en el oprobio.”
18 Les conté cómo la buena mano de mi Dios había estado sobre mí y las palabras que el rey me había dirigido; y entonces dijeron: “¡Andando, a edificarla!” Y tomaron resueltamente esta buena determinación."
19 Cuando lo supieron Sambalat, joronita; Tobías, siervo am nita, y Guesern, árabe, se burlaban de nosotros y nos meno° preciaron. Nos dijeron: “¿Qué es lo que hacéis ahí? ¿Os rebe"" láis contra el rey?”
20 Y yo les di esta respuesta: “El Dios de lo"" cielos nos hará salir con nuestra empresa. Nosotros, sus siervos, nos levantaremos y haremos la edificación. Vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdos en Jerusalén.”

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Introducción a Nehemías

Times New Roman ;;; Riched20 5.40.11.2210;
Esdras-Nehemias.

Introducción.

Título.
Llámanse así por razón de que los protagonistas de los mencionados libros son Esdras y Nehemías. En el antiguo canon judío formaban un solo libro, que llevaba el título de Esdras; la misma unidad existía en los antiguos códices griegos (BSA) de los LXX, en los que ocupa el primer puesto el libro de Esdras A, que corresponde al III de Esdras, apócrifo, seguido de Esdras Â, ï sea de los libros canónicos de Esdras-Nehemías. Los Santos Padres dividieron el libro en dos, atendiendo a su argumento. Al primero llamaron Esdras, y Nehemías al segundo, por razón de las palabras de Neh 1:1. Esta división entró en el texto hebraico a partir de la edición de D. Bomberg (Venecia 1917). En la Vulgata se les llama 1 y 2 de Esdras.

Texto.
El libro fue escrito originariamente en hebreo en su mayor parte bien conservado en general, pero deficiente en cuanto a la transcripción de los nombres propios y números. En general, la lengua hebraica es decadente en cuanto a la gramática y sintaxis, principalmente en las partes que son propias del autor; menudean los aramaísmos. Dos pasajes están escritos en lengua aramaica, Esd 4:8-6:18; 7:12-26, sobre cuya índole disputan los autores. La versión griega se ha conservado en los códices BSA; fue hecha directamente del hebreo; de gran utilidad para la crítica textual es la revisión de Luciano. En general, el texto griego es inferior al hebreo (Kxos-Termann).

Argumento y división.
Tres son los temas principales que se desarrollan en el libro: i) Reconstrucción del templo (Esd c.1-6, menos 4:6-23). 2) Reparación de los muros de Jerusalén y repoblación de la misma (Esd 4:6-23; Neh c.1-13). 3) Bases jurídicas del judaismo (Esd c.7-19). A la restauración material, moral y religiosa de la comunidad hebraica se dedicaron los sionistas a partir del decreto de Ciro (538 a.C.)· Podríamos dividir el libro de Esdras en dos partes: i) Vuelta de los primeros cautivos bajo el caudillaje de Zorobabel (c.1-6), y 2) Caravana de repatriados conducidos por Esdras y reforma de costumbres (c.7-10). También el libro de Nehemías presenta una dob división: i) Nehemías llega a Jerusalén (c.1-7). 2) Reforma llevada a cabo por Esdras.

Autor.
Cada día toma más auge la sentencia de los que defienden que al principio los libros de Esdras y Nehemías formaban parte integrante de las Crónicas, siendo uno mismo el autor de unos y otros. Los que admiten esta unidad de autor insisten en las analogías; pero, si bien es verdad que entre estos libros es idéntico el espíritu de redacción, existen diferencia en cuanto al método empleado. La época de la redacción final es la de Alejandro Magno.

Documentos.
En la primera parte del libro de Esdras (1:1-6:22) hallamos una sección en hebreo y otra en aramaico (4:6-6:18). En la hebraica cabe distinguir dos documentos: i) edicto de Ciro (1:1-4), Que se reproduce en 6:3-5, y 2) elenco de repatriados (2:1-70), que, con ligeras variantes, se halla en la segunda (4:6-6:22), donde se incluyen los siguientes documentos: a) carta de los samaritanos a Artajerjes (4:7-16); b) respuesta del rey (4:17-22); c) carta de Tatnaí y Setar-Boznaí a Darío I (5:6-17), y a) contestación del monarca (6:3-12). El autor sagrado ha añadido a las mencionadas fuentes algunas indicaciones (4:7), las ha encuadrado en su contexto histórico (4:24-5:5), ha puesto una conclusión de índole histórica (6:13-18), terminando con una noticia sobre la celebración de la pascua (6:19-22). A las fuentes mencionadas cabe añadir, según algunos autores, otra, de origen hebraico en los dos primeros capítulos, visible, según dicen, en Esd 1:2-4; 8-11.
En la última parte del libro (c.7-10) aparecen las Memorias de Esdras. Según Lusseau, este documento representa la relación global de su memorial destinado a las autoridades persas (7:1-10:44). Es importante este documento por los datos cronológicos que encierra. En estas memorias se incluye una carta, en arameo, del rey Artajerjes a Esdras, sacerdote y escriba (7:11; 26).
Las Memorias de Nehemías abarcan desde Neh 1:1 hasta 12, 27-13-3; con la inserción de otros documentos contemporáneos (Neh 3:1-32; 11:4-19) y otro de origen más antiguo (7:6-72). El autor no siempre reproduce íntegramente las fuentes de que se sirve; algunas veces ha suprimido aquello que no interesaba y ha añadido algo que conducía a su fin (Neh 11:25-12:26; Neh 8:7-9; 9:4-5; 12:33-36); otras las ha resumido (Esd 4:6-7; 7:1-11) o retocado ligeramente o las ha desplazado de su contexto (Esd 4:6-6:18). Los capítulos Neh 8-10 interrumpen el discurso directo, desplazan la reforma material al terreno religioso y moral, reapareciendo la figura de Esdras. Su colocación plantea un problema no resuelto todavía.

¿Esdras-Nehemías, o a la inversa?
La lectura del libro supone que los acontecimientos se sucedie-°n según el orden cronológico actual de Esdras-Nehemías.
Este orden tradicional es puesto en tela de juicio por muchos autores recientes, católicos e independientes, siguiendo a Van Hoonacker, quienes proponen el siguiente curso de los acontecimientos·1) reconstrucción del templo por los repatriados con ocasión del edicto de Ciro (año 538; Esd 1:1-6:22); 2) en el año veinte de Artajerjes I Longimano (445-44) se dirige Nehemías a Jerusalén, emprendiendo el trabajo de reconstrucción de las murallas (comienzo de las 70 semanas del profeta Daniel, Dan 9:24-27); 3) al año séptimo del reinado de Artajerjes II Mnemone (404-358), es decir, el 398, llegó Esdras a Jerusalén para acometer la reforma religiosa (Esd 7:1-10:44). Sus argumentos tienen importancia, lo que explica el gran favor que ha encontrado esta inversión entre los autores católicos (Touzard, Renie, Ricciotti, Vandervost, Pelaia, Le-Maire-Baldi, etc.) e independientes. Pero no son decisivos. Es difícil, escribe Dhorme, pronunciarse sobre esta cuestión, que obligaría a reconsiderar toda la historia de la restauración hecha por Esdras y Nehemías. Según el espíritu del autor sagrado, el templo es antes que la ciudad, el sacerdote antes que el gobernador.
Podríamos amontonar razones en pro y en contra de esta debatida cuestión; nuestra posición coincide con la de Schneider al decir que se inclina más por la prioridad de Nehemías; pero, haciendo suyas unas palabras del P. De Vaux 1, añade: Sin embargo, no estoy todavía convencido de ello. Lemaire-Baldi y Pelaia confiesan que las razones aportadas para la prioridad de Nehemías no son apodícticas; tomadas aisladamente, pueden impugnarse; consideradas en su conjunto, tienen gran valor.

Historia profana del período Esdras-Nehemías.
Las noticias sobre la repatriación y reorganización de la comunidad judaica en Jerusalén por obra de Esdras y Nehemías corresponden a un marco histórico que tiene como término a quo el año 538 y como fin el reinado de Artajerjes II (404-358). El año 539, Ciro entró triunfante en Babilonia. Murió en 530, sucediéndole su hijo Cambises (530-522), que sometió a Egipto, achacándole Heródoto haberse dejado dominar allí por su locura sacrilega, noticia que confirma un texto de Elefantina en que se dice que destruyó todos los templos egipcios, excepto el de Yaho (Yahvé; Pritchard, 492).
A Cambises siguió Darío I (521-486), que unificó el imperio, construyó una red de caminos por todo el país, dividió el imperio en veinte satrapías, ensanchando sus límites. La quinta satrapía, llamada Abarnahara, comprendía Palestina, Fenicia, Chipre y Siria. Sucedióle Jerjes (485-464). Fue un rey muelle, afeminado, despótico y cruel. En el libro de Ester se da de él un retrato muy parecido a este que hemos mencionado de Heródoto. Fue asesinado en una revuelta de palacio, junto con su hijo Darío. Subió al trono Artajerjes I (464-424), con el sobrenombre de Longimano. A su muerte reinó su hijo Jerjes II, sólo por cuarenta y cinco días. Darío II (424-405), hijo de Artajerjes, siguió las inspiraciones de s mujer Parisatis. Del séptimo año de Darío (417) se conserva un texto del sátrapa de Egipto, Arsames, que señala a los judíos de la colonia de Asuán la manera de celebrar la pascua.
A él siguió Artajerjes II (404-358), llamado Mnemone. Tuvo que sofocar la revuelta de su hermano Ciro el Joven, a quien venció en la batalla de Kunaxa (401 a.C.). El año 404, Egipto consiguió la independencia, dando inicio la 28 dinastía. Los partidarios del orden Ne-hemías-Esdras colocan la misión de este último el año 398 a.C., en tiempos en que a la dinastía 28, de Amisteo, sucedió la 29, de Neferites I (398-392), contra la que combatía encarnizadamente Artajerjes. ¿Era buena esta fecha para autorizar la repatriación de numerosos judíos capitaneados por Esdras?
Esta rápida ojeada histórica confirma que la historia bíblica y profana corren paralelas, sin desacuerdos ni antinomias.

Los judíos en el imperio persa.
Los judíos marcharon al destierro por última vez el año 587 por orden de Nabucodonosor. En un principio fueron recluidos en campos de concentración, de donde fueron sacados para dedicarse a trabajos de construcción, de canalización y riegos agrícolas. Estableciéronse en lugares cercanos a Babilonia, junto al río Kebar, en Tell Abib (Ez 3:15) y otros lugares de la región de Nippur. Acudían a Babilonia en busca de trabajo o se afincaban en el campo dedicados a la explotación agrícola (Ez 3:15-23). Pronto gozaron de relativa libertad de movimientos, autorizándoseles enviar cartas a Palestina (Jer c.29; 51:59; Neh 1:1ss), agruparse y gobernarse por sus ancianos (Jer 29:1; Ez 8:1; 14:1). Con el tiempo, la fortuna sonrió a no pocos, que atesoraron grandes riquezas, ocuparon elevados cargos, mientras otros vivían en la indigencia. Se han conservado los archivos de la familia Murashu, que en tiempos de Artajerjes I y Darío II dedicábase a operaciones bancarias, al comercio, administración de bienes, etc.2. Con abundantes medios de vida en Babilonia, se comprende que muchos se negaron a repatriarse llegado el momento de la libertad en tiempos de los persas.
La administración persa mostróse liberal con los pueblos subyugados por Babilonia, a los que se autorizaba gobernarse según sus propias leyes. Los primeros gobernadores de los repatriados pertenecían a la dinastía davídica.

Renovación religiosa.
Fue el exilio una dura prueba para Israel (Jer 31:15). Corría peligro de que al contacto con los pueblos paganos perdiera su peculiaridad religiosa, su sentimiento de pertenencia a Yahvé y de que Denegara de un Dios que, en concepto de algunos, no fue capaz de liberarlo de manos de Nabucodonosor. Pero la actividad de los profetas, sobre todo Jeremías y Ezequiel, salvó al pueblo en esta Coyuntura trágica. Israel supo reaccionar favorablemente. Ezequiel fue el promotor de las grandes corrientes religiosas existentes despues del exilio: separación total del mundo pagano, estudio de 1 Ley. Las almas encontraban asimismo una literatura tonificante en el oráculo de Is c.40-55, que, a causa de sus predicciones mesiánicas, excitaban también el patriotismo. Con el exilio nace el judaísmo y se constituye el Estado-Iglesia 3.
Los repatriados iniciaron su vida según las Escrituras, que, por obra de Esdras, se comienzan a codificar, formando el canon de las Escrituras sagradas. En toda la literatura sagrada, mosaica y profética, coleccionada en esta época se encontraba la respuesta de Israel a la revelación divina. Restauróse el altar de los sacrificios, el templo y la ciudad santa; Israel surgía con espíritu y corazón nuevos (Ez 6:9; 11:19) Y reanudaba su alianza con Dios (Ez 11:20; 14:11).

Doctrina religiosa.
Los judíos que habitaban en Babilonia no se desentendieron de sus hermanos que en Judea ponían las bases del nuevo Estado de Israel. Zorobabel, Esdras y Nehemías fueron hombres providenciales, instrumentos de que se sirvió Dios para despertar la conciencia de su pueblo escogido. Sometido Israel al dominio persa, no trató de sacudir su yugo, proclamar su independencia nacional, sino que centró todas sus actividades en torno al templo y a la sombra de los muros de la ciudad santa. La Ley será su norma de fe y costumbres; de su meditación y estudio surgirán diversas leyes encaminadas a separar, segregar al pueblo escogido de las gentes del país y obligarle a un comportamiento escrupuloso de las leyes de la teocracia. Quienes se negaban a acatarlas eran separados de la comunidad. Israel se agrupa en torno a un solo Dios, a un único templo servido por sacerdotes y levitas. En las sinagogas empezó a leerse la Ley y los Profetas, con lo que se recuerda constantemente al pueblo sus deberes religiosos. Un cuerpo de escribas se entrega al estudio de la Escritura. Es una época de renovación espiritual silenciosa, pero eficaz.

1 RB 63 (1956) 423-427.
2 G. Cardascia, Les Archives de Murashu (París 1951).


Fuente: Biblia Comentada, Profesores de Salamanca (BAC, 1965)

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Notas

Nehemías 2,1-20

Hondo pesar de Nehemías (2:1-3).
1 En el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo ofrecí al rey. Jamás había yo aparecido triste en su presencia, 2 pero aquel día me dijo: ¿Por qué estás con tan mala cara? Enfermo no estás; no puede ser, pues, sino alguna pena de tu corazón. Yo entonces me atemoricé sobremanera, 3 y respondí al rey: ¡Viva el rey eternamente! ¿Cómo no va a estar triste mi rostro cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis padres está en ruinas, y quemadas por el fuego sus puertas?

Las informaciones que le dieron Jananí y otros calaron hondo en el corazón de Nehemías. Era copero del rey; la frase el vino delante de él apenas tiene sentido, por lo que el texto griego la ha cambiado por el vino estaba delante de mí, lo que equivale a decir que le había llegado a Nehemías el turno de servir el vino al monarca. A pesar de sus esfuerzos para permanecer sereno, no pudo, sin embargo, evitar que sus pesares se reflejaran en su rostro. Las palabras del rey le atemorizaron, por estar prohibido a los empleados de palacio mostrarse tristes o aparentar mal humor durante el servicio real (Est_4:2). Además, pensando él pedir a Artajerjes revocara la orden que había dado de suspender la reconstrucción de las murallas de Jerusalén (Esd_4:7-23), temía que la tristeza le indispusiera con el rey y le cerrara las puertas para pedirle tan gran favor. A la pregunta del rey responde Nehemías poniendo por delante la cuestión sentimental: en Jerusalén estaban las tumbas de sus antepasados en situación lamentable y expuestas a ser profanadas, por carecer la ciudad de murallas y puertas que aseguraran la incolumidad de las mismas. Los persas profesaban gran respeto a los sepulcros. De Darío cuenta Valerio Máximo (5:4) que, al invadir el país de los escitas, notó que aquellas gentes no presentaban batalla. Al manifestar su extrañeza, le respondieron: No tenemos ciudades amuralladas ni campos cultivados que defender; pero si tú nos fuerzas a retirarnos hasta los sepulcros de nuestros padres, sabrás cómo los escitas saben batirse.

Petición de Nehemías (2:4-8).
4 Y me dijo el rey: ¿Qué es lo que quieres? Yo, rogando al rey de los cielos, 5respondí al rey: Si al rey le pareciera bien y hallara gracia tu siervo ante ti, que me mandaras a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para reedificarla. 6 El rey, a cuyo lado estaba sentada la reina, me dijo: ¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo estarás de vuelta? Plugo al rey dejarme partir, y yo le señalé tiempo. 7 Después dije al rey: Si al rey le parece bien, que se me den cartas para los gobernadores del otro lado del río, para que me permitan pasar y entrar en Judá; 8y otra carta para Asaf, guardabosques del rey, Para que me facilite maderas y viguería para las puertas de la ciudadela vecina a la casa, para las murallas de la ciudad para la casa que yo he de habitar. Dióme el rey estas cartas pues la buena mano de mi Dios estaba sobre mí.

Sabía Nehemías que Dios ablanda y endurece a su beneplácito el corazón de los reyes; por lo cual, antes de responder al monarca oró brevísimamente a Dios, poniendo en sus manos el trascendental asunto. En primer lugar le pidió le concediera ir a Jerusalén para reedificarla. Ante la carta de Rehum y Simsaí, había respondido Artajerjes que cesaran los trabajos para la reconstrucción de las murallas (Esd_4:21); pero el rey dictó aquella orden a base de los informes que le transmitían. Nehemías, funcionario palaciego, cumplidor de su deber, reitera la petición. Existía la dificultad de que la corte persa no revocaba nunca una ley (Dan_6:16; Est_8:8), pero podía sustituirla por otra. Además, Artajerjes era muy conocido a causa de su carácter voluble y por la influencia que ejercían las mujeres sobre él. Al lado del rey, dice el texto, hallábase la reina. En el texto original, la soberana es llamada hashegal (Dan_5:2). Por razón del artículo parece que se trata de la reina propiamente dicha, aunque el término en sí puede aplicarse más bien a una mujer del harén o a una concubina. Del hecho de que Nehemías tuviera familiaridad con la reina no se deduce necesariamente que fuera eunuco.
Tanto el rey como la reina se preocupan menos del favor que les pide su servidor que del tiempo que tardará en volver. No señala el texto el lapso de tiempo que pidió Nehemías, pero consta que su permanencia en Jerusalén duró unos doce años (Dan_5:14). No es creíble que Nehemías pidiera autorización para ausentarse tanto tiempo; cabe más bien suponer que el corto lapso de tiempo señalado fuera prolongándose poco a poco a instancias del mismo. Una vez obtenido el permiso, pide letras comendaticias para los gobernadores de las provincias que debía atravesar hasta llegar a Jerusalén, y de una manera especial para el de Judá. Algunos autores (Vaccari) suponen que Nehemías pidió una escolta para el trayecto. Pide otras cartas para el guardabosques del rey. Asaf era judío. Puede relacionarse este personaje con Gadatas, intendente de los dominios reales en Asia Menor, al cual felicitó Darío por haber trasplantado en la baja Asia árboles que crecen al otro lado del Eufrates. Los reyes persas habíanse reservado algunos parques nacionales, llamados parees lammelek, paraíso del rey. El término pardes (Ece 2:5; Can_4:13) es de origen persa. De él se ha derivado la palabra paraíso, con el significado de parque, jardín o bosque (Gen_2:8). ¿En dónde se encontraban estos bosques reales? Algunos creen que el monarca persa tenía algunos bosques Palestina, quizá en la región de Etam, a unos once kilómetros al sur de Jerusalén, en el lugar donde Flavio Josefo (Ant. lud. c.8:7-3) coloca los jardines de Salomón (Age_1:8), o en los montes de Juda (1Cr_27:28). Supone Abel que pardes designaba los bosques del Líbano, de los cuales el rey se reservaba la explotación (Schneider). Pedía Nehemías maderas para las puertas de la ciudadela, construida acaso en el lugar que ocuparon más tarde las fortalezas de Baris y Antonia; para las murallas de la ciudad y para su propia casa. La ciudadela era un edificio cuya finalidad era proteger el templo contra las gentes del país.

Nehemías llega a Jerusalén (1Cr_2:9-12).
9 Presénteme a los gobernadores del otro lado del río y les entregué las cartas del rey, que había hecho que me acompañasen dos jefes del ejército y alguna gente de a caballo.10 Cuando lo supieron Sambalat, joronita, y Tobías, siervo amonita, disgustóles en extremo que viniese un hombre para procurar el bien de los hijos de Israel. 11 Llegué a Jerusalén y estuve allí tres días; pasados los cuales, 12 me levanté de noche con algunos hombres, sin decir a nadie lo que mi Dios me había puesto en el corazón hacer por Jerusalén. No llevaba conmigo bestia alguna de carga; sólo mi propia cabalgadura.

Además de las cartas de recomendación, el soberano puso una escolta a disposición de Nehemías. Al llegar a Jerusalén entrevistóse con las autoridades provinciales y locales, las cuales no vieron con buenos ojos la presencia de un hombre autorizado por el rey para procurar el bien de los judíos repatriados. Sambalat es un nombre asirio que significa Sin (el dios lunar) da la vida. Era gobernador de Samaría (1Cr_3:34). Se le llama el joronita, o bien porque era originario de Bet-Horón (Jos_10:10; Jos_16:1-3; 1Re_9:17), o porque descendía de Joronaím o Bet-Jarán, en la región de Moab (Isa_15:3; Jer_48:34). En un papiro de Elefantina se dice que los hijos de Sambalat, gobernador de Samaría, gozaban de gran autoridad 1. El papiro es del año 17 de Darío II (424-405). Tobías estaba a las órdenes de Sambalat, como parece sugerir la palabra siervo, que puede tomarse en sentido honorífico o peyorativo. Se cree que este amonita dio origen a la poderosa familia de los Tobiadas, que, según Flavio Josefo 2 y el testimonio de los papiros de Zenón, gozó de gran fama en el siglo ni antes de Cristo, tanto por su riqueza como por su influencia política. De estos documentos se deduce que Tobías vivía en la Birta (hebreo birah, griego baris, fortaleza) de Amón y era jefe de unos camelleros establecidos allí como colonos. Mantenía buenas relaciones con Tolomeo II, al cual mandaba caballos como obsequio. Dedicábase al comercio, que ejercía también en Jerusalén, en donde tuvo gran influencia durante el siglo u por sus relaciones con el sumo sacerdote Onías. Las modernas excavaciones han demostrado que la mencionada colonia estaba en e1 lugar conocido por Araqel-Emir, entre Aman y el río Jordán. Allí, al pie de una colina, en un subterráneo excavado en la roca, se lee dos veces el nombre de Tobías en caracteres hebraicos antiguas. A unos trescientos metros más allá existen vestigios de un gran edificio conocido con el nombre de Qasrel-Abd = castillo del siervo, lugar que corresponde, sin duda, a la mencionada Birta d Amón. Dada la tenacidad característica de la toponomástica semítica, es posible que el apelativo siervo sea un recuerdo del calificativo honorífico de los antiguos Tobiadas que eran siervos, es decir ministros de los Tolomeos. Es improbable que el apelativo dé siervo deba tomarse en sentido peyorativo 3.

Inspección nocturna (Jer_2:13-15).
13 Salí de noche por la puerta del Valle y me dirigí hacia la fuente del Dragón y la puerta de la Escombrera, mirando las murallas de Jerusalén en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. 14 Seguí a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, y no había por allí sitio por donde pasar la cabalgadura en qué iba. 15 Subí, todavía de noche, por el torrente e inspeccioné la muralla. Luego volví a entrar por la puerta del Valle, estando así de vuelta.

Decidió Nehemías efectuar el recorrido durante la noche con el fin de no llamar la atención de las autoridades. Algunos íntimos que le acompañaron no conocían sus planes. Montaba éste en su cabalgadura; los que le acompañaban iban a pie. En líneas generales, parece que Nehemías inició su itinerario nocturno empezando por la parte noroeste de la ciudad, descendió por el valle de Hinnón en dirección a la piscina de Siloé, remontó el torrente Cedrón hasta Ain-itti-Mariam, estanque de Salomón, regresando al punto de partida. La puerta del Valle (Jer_3:1-32; Jer_12:31-40; 2Cr_26:9) hallábase cerca de la actual puerta de Jafa, no en el Tiropeón. De la mencionada puerta pasó a la fuente del Dragón (hattanin), en el actual Birket es-Sultán. Sabido es que los tanninim eran considerados como monstruos marinos (Gen_1:2; Job_7:12). Esta fuente misteriosa (DBS 4:949), difícil de localizar, evoca espontáneamente la piscina de las serpientes existente en tiempos de Flavio Josefo 4. La puerta de las Escombreras coincide muy probablemente con la de los esenios de que habla Flavio Josefo 5, situada, según él, en la región llamada Berzo, o sea, del estercolero. Llamábase así porque junto a ella arrojábanse las basuras de la ciudad, que iban a depositarse en el torrente Hinnón, donde las aguas las arrastraban hacia el wadi enNahr. De trecho en trecho se paraba Nehemías contemplando el estado de las murallas.
Bajando en dirección sur de la ciudad, llegó a la puerta de la Fuente (3:15; 12:57), que se identifica o con la fuente de Siloé o con la de Ain Roguel. Algunos localizan el estanque del Rey con la actual fuente Ain-sitti-Mariam, junto al Cedrón, y otros con la piscina de Siloé. Según Vincent (DBS 950), corresponde al complejo de estanques construidos por Ezequías y sus sucesores en el valle del Tiropeón para regar los jardines reales (2Re_20:20; 2Re_20:2 Grón 32, 30 Isa_22:9). A partir de este lugar, los escombros de las antiguas murallas habían obstruido el paso. Por lo mismo, bajó al torrente Cedrón, desde donde inspeccionó de lejos las murallas, regresando i punto de donde había salido. Dado que el texto nada dice del perímetro septentrional de la ciudad, muchos creen que Nehemías no dio la vuelta completa a la misma. Sin embargo, puede admitirse que, en vista de lo avanzado de la hora y para no llamar la atención de las autoridades y del pueblo, siguió rápidamente su camino, remontando el torrente Cedrón y torciendo en dirección oeste hasta llegar al lugar de partida.

Asamblea general (Isa_2:16-18).
16 Los magistrados no sabían adonde había ido y qué era lo que había hecho. Hasta entonces no había dicho nada a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los jefes, ni a los magistrados, ni a ninguno de los que llevaban la dirección de los negocios. 17 Entonces yo les dije: Bien veis el lamentable estado en que nos hallamos. Jerusalén está destruida y sus puertas consumidas por el fuego. Vamos, pues, a reedificar las murallas de Jerusalén, y no estemos más en el oprobio. 18 Les conté cómo la buena mano de mi Dios había estado sobre mí y las palabras que el rey me había dirigido; y entonces dijeron: ¡Andando, a edificarla! Y tomaron resueltamente esta buena determinación.

Los magistrados (seganim) ignoraban el recorrido que había hecho Nehemías. La palabra seganim (Esdr 9:2; Neh_4:8-13; Neh_5:7-17; Neh_7:5; Neh_12:40; ) es de origen asirio y tiene un sentido dudoso. Acaso designa a los miembros de un consejo o tribunal creado después del exilio. Otros traducen por magnates, jefes de las principales familias. Pero no es fácil entonces establecer la diferencia entre los términos que significan magistrados y notables (horim), que a veces parecen sinónimos (Neh_13:11-17). Según Michaéli, los horim son los notables por su nacimiento; los seganim lo son por sus funciones. Con las palabras no había dicho nada a los judíos, quiere referirse a los laicos que tenían cierta representación tanto por su ascendencia como por su posición social.
A los reunidos planteó Nehemías el problema de los muros. Hacia años que los primeros repatriados habían regresado del exilio, y las murallas estaban todavía sin construir. Este estado de cosas era un oprobio para el pueblo y una señal de debilidad y desidia. Ahora que se cuenta con la actitud favorable del rey conviene aprovechar la coyuntura, procediendo rápidamente, antes de que las autoridades locales puedan reaccionar y empezar los trámites para elevar su protesta al rey.

Mofas de los enemigos (Neh_2:19-20).
19 Cuando lo supieron Sambalat, joronita; Tobías, siervo am nita, y Guesern, árabe, se burlaban de nosotros y nos meno° preciaron. Nos dijeron: ¿Qué es lo que hacéis ahí? ¿Os rebe" láis contra el rey? 20 Y yo les di esta respuesta: El Dios de lo" cielos nos hará salir con nuestra empresa. Nosotros, sus siervos, nos levantaremos y haremos la edificación. Vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdos en Jerusalén.

El autor presenta los acontecimientos atropelladamente: Nehe-mías reúne la asamblea al día siguiente de haber inspeccionado los muros de la ciudad y empieza inmediatamente las obras. Desde los comienzos presentáronse los enemigos mofándose de la empresa que creían descabellada. No se opusieron a ella por la fuerza por conocer las prerrogativas de que estaba investido Nehemías. Por lo mismo, pudo responder arrogantemente a las preguntas que le dirigieron sus enemigos. A Sambalat y Tobías se añade un tercer enemigo, llamado Guesem (Neh_6:1-2-6), descendiente de una tribu árabe; ejercía las funciones de gobernador de la provincia del Negueb, la más meridional de la quinta satrapía. Puede ser que Guesem fuera descendiente de los árabes deportados a Samaría en tiempos de Sargón II. Si el libro de Nehemías no habla de los idumeos, enemigos ancestrales de los judíos, es porque los identifica con los árabes. La pregunta: ¿Os rebeláis contra el rey? se refiere a la orden dada por Artajerjes (Esd_4:17-22); pero no insisten, sabiendo que una orden de la corte persa puede ser sustituida por otra.


1 Dieulafoy, L'Acropole De Suse (París 1893).
2 Heródoto, III 34.
1 Pritchard, 492.
2 Ant. Lud. 12:4:1.
3 Ricciotti, Storia 25; H. vincent, La famille des Tobiades et les origines du Paiai d'Araq-el-Emir: RB 28 (1920) 182-202.
4 Bell lud. 6:3:2.
5 Bell,.lud.,5:4:2.