Jeremías  25 Sagrada Biblia (Nacar-Colunga, 1944) | 38 versitos |
1 Palabra de Yahvé que acerca del pueblo todo de Judá llegó a Jeremías el año cuarto de Joaquim, rey de Judá, es decir, al año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
2 y que pronunció el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo:
3 Desde el año trece de Josías, hijo de Ammón, rey de Judá, hasta el día de hoy, veintitrés años ya, he recibido la palabra de Yahvé, y os la he predicado pronto y reiteradamente, y no habéis escuchado.
4 Os envió Yahvé todos sus siervos los profetas una y otra vez, y tampoco escuchasteis, no les disteis oídos
5 cuando decía: Convertios de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras, y habitaréis la tierra que Yahvé os dio a vosotros y a vuestros padres por eternidad de eternidades.
6 No os vayáis tras de los dioses ajenos para servirles y adorarlos. No provoquéis mi cólera con las obras de vuestras manos, y no vendrá el mal sobre vosotros.
7 Pero no me escuchasteis — oráculo de Yahvé — , provocándome con las obras de vuestras manos para vuestro mal.
8 Por eso, así dice Yahvé de los ejércitos: Porque no habéis escuchado mis palabras,
9 he aquí que convocaré todas las tribus del aquilón — oráculo de Yahvé — , a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y los haré venir contra esta tierra, y contra sus habitantes, y contra todas las naciones que la rodean, y los destruiré y los convertiré en desolación, objeto de burla y en ruinas eternas.
10 Haré desaparecer de ellos los cantos de alegría, las voces de gozo, el canto del esposo y el canto de la esposa, el ruido de la muela y el resplandor de las antorchas.
11 Y toda esta tierra será ruina y desolación, y servirán las gentes estas al rey de Babilonia setenta años.
12 Y al cabo de setenta años, yo pediré cuentas al rey de Babilonia y a la nación aquella — oráculo de Yahvé — de sus maldades, y a la tierra de los caldeos, y la convertiré en eterna desolación.
13 Y haré venir sobre aquella tierra todo lo que anuncié, todo lo que está escrito en este libro, lo que profetizó Jeremías contra todos los pueblos.
14 Porque también ellos serán sojuzgados por otros pueblos grandes y por reyes poderosos, y yo les retribuiré según su merecido, según las obras.
15 Porque así me dijo Yahvé, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa de espumoso vino y házselo beber a todos los pueblos a los que yo te he enviado.
16 Que beban, que se tambaleen, que enloquezcan ante la espada que yo arrojaré en medio de ellos.
17 Y tomé la copa de la mano de Yahvé y la di a beber a todas las naciones a las que me envió Yahvé:
18 a Jerusalén y a todas las ciudades de Judá, a sus reyes, a sus príncipes, para hacer de ellos ruina, desolación, burla y maldición, como es hoy.
19 Al faraón, rey de Egipto; a sus servidores y a sus príncipes y a todo su pueblo;"
20 a todos los advenedizos, a todos los reyes de la tierra de Us y a todos los reyes de la tierra de los filisteos: a Ascalón, a Gaza, a Ecrón y al resto de Asdod;"
21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;"
22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las islas que están pasado el mar;"
23 a Dedán, a Tema, a Buz, a todos los que se rapan las sienes;"
24 a todos los reyes de Arabia y a todos los monarcas de occidente que habitan en el desierto;"
25 a todos los reyes de Zimrí, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;"
26 a todos los reyes del norte, próximos y lejanos, y a todos los reinos de la tierra que habitan la superficie del suelo; y el rey de Sesac beberá después de ellos."
27 Y les dirás: Así dice Yahvé de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, embriagaos, vomitad y caed para no levantaros ante la espada que yo echaré entre vosotros.
28 Y si rehusaren tomar de tu mano la copa y beber de ella, les dirás: Así dice Yahvé de los ejércitos: Tendréis que beber,
29 porque si yo, al desatar el mal, he comenzado por la ciudad en que se invoca mi nombre, ¿ibais a quedar vosotros impunes? No quedaréis, pues que llamaré a la espada contra todos los moradores de la tierra — oráculo de Yahvé de los ejércitos.
30 Y tú les profetizarás todas estas palabras, diciéndoles: Ruge Yahvé desde lo alto, desde su santa morada lanza su voz, ruge fuertemente contra su pradería, lanza el grito de los lagareros contra todos los moradores de la tierra.
31 Llega su estrépito hasta los confines de la tierra, porque juzgará Yahvé a las gentes, y será este juicio contra toda carne; los malvados los entregó al filo de la espada, oráculo de Yahvé."
32 Así dice Yahvé de los ejércitos: He aquí que el mal pasará de nación en nación; un fortísimo huracán se desencadenará desde los extremos de la tierra,"
33 y habrá heridos de Yahvé en ese día del uno al otro cabo de la tierra. No serán llorados, no serán recogidos ni sepultados; quedarán como estiércol sobre la faz de la tierra."
34 Ululad, pastores, y clamad, y encenizaos, mayorales de la grey, porque ha llegado el día de vuestra matanza y caeréis como carneros selectos.
35 No habrá posibilidad de huir para los pastores, ni salvación para los mayorales de la grey.
36 Gritos de espanto de los pastores, clamores de los mayorales de la grey, porque ha devastado Yahvé sus pastizales.
37 Han enmudecido las pacíficas praderas ante el furor de la ira de Yahvé.
38 Ha abandonado como león joven su guarida, pues ha sido devastada su tierra ante la espada destructora, ante el furor de su ira.

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Introducción a Jeremías 

Times New Roman ;;;;
Jeremías.

Introducción.

Vida del Profeta.
Jeremías (en heb. Yirmeyahu: Yahvé exalta?) aparece en la introducción histórica a sus oráculos como hijo de Releías, del linaje de los sacerdotes que habitaban en Anatot, 1 la actual Anata, a unos cuatro kilómetros al nordeste de Jerusalén, camino del desierto, que era también la patria del sumo sacerdote Abiatar, 2 a cuya familia sacerdotal podía pertenecer el profeta. Cuando era aún muy joven, en el año 13 del reinado de Josías (627 a.C.), fue llamado al ministerio profético, 3 que ejerció durante los reinados de este rey y de sus sucesores Joacaz (609), Joaquim (609-598), Joaquín o Jeconías (598) y Sedecías (598-586); y aún sobrevivió a la catástrofe nacional del 586 a.C. Su vida fue muy agitada, ya que tuvo que sufrir en los vaivenes de la política después de la muerte del piadoso rey Josías (609). Durante el reinado de éste, colaboró extraordinariamente en la reforma religiosa emprendida en 622-621, cuando fue hallado el libro de la Ley en los cimientos del templo. Su vida, en este sentido, es paralela a la de Isaías, que un siglo antes había prestado auxilio moral en la reforma religiosa emprendida por el también piadoso rey Ezequías (727-698).
Bajo el rey Joaquim (609-598), el profeta de Anatot tuvo que sufrir mucho, en primer lugar de sus propios conciudadanos de Anatot 4; y en Jerusalén, por recriminar la impía conducta del pueblo, fue encarcelado 5; y por anunciar la ruina de la ciudad, los sacerdotes quisieron atentar contra su vida, siendo librado de la muerte por algunos príncipes que recordaron la profecía de Miqueas sobre la destrucción de Jerusalén.6 En el año 604 (año cuarto del reinado de Joaquim) dictó sus oráculos a su amanuense Baruc, y los leyó al año siguiente públicamente en el templo. Por orden del rey Joaquim - indignado porque Jeremías le echaba en cara su impiedad y tiranía - fueron quemados7; pero Jeremías los volvió a dictar a Baruc. 8 Más tarde fue encarcelado, como traidor, por orden del rey Sedecías (597-587). 9 Fue libertado después de la toma de Jerusalén por los babilonios (586), quedando por algún tiempo dedicado a la consolación de los vencidos y a la reconstrucción religiosa y nacional del país en colaboración con el gobernador Godolías, nombrado por Nabucodonosor. Pero la facción ultranacionalista asesinó al gobernador, huyendo a Egipto, llevándose por la fuerza al profeta, el cual continuó allí su obra de exhortación a la penitencia. 10 Según la tradición judaica, Jeremías fue lapidado en Egipto por sus compatriotas, a los que recriminaba su pésima conducta . Según una tradición menos fundada, Jeremías fue llevado por Nabucodonosor a Babilonia después de haber conquistado Egipto en el 566 a.C. 12

Índole temperamental del profeta.
En el profeta Isaías hemos indicado como características de su temperamento la virilidad, serenidad y aplomo ante las situaciones críticas, como consecuencia de ser un hombre reflexivo y aun cerebral, con pocas concesiones a lo afectivo. Jeremías es, al contrario, un hombre de temperamento afectivo y aun tímido, el cual, sin embargo, tuvo que afrontar situaciones mucho más críticas que su antecesor Isaías. A pesar de su natural retraído y solitario, el profeta de Anatot, con la gracia divina, supo mantenerse firme y enérgico cuando llegaba la hora de la intransigencia. A pesar de tener un profundo amor hacia su pueblo, Jeremías tuvo que predicar el sometimiento a Babilonia, apareciendo como traidor a la causa nacional. Esta fue su gran tragedia; fue tan amarga su misión, que muchas veces, llevado de su natural, protesta ante Dios por haberle obligado a soportar una carga superior a sus fuerzas y que está en contra de sus sentimientos. 13 Quiso orar por la salud de su pueblo, y Yahvé se lo prohibió 14; quiso callar sus oráculos de exterminio sobre Jerusalén, pero no podía, porque le ardían como fuego en su interior. 15 Varias veces, en medio de esta lucha psicológica, se atrevió a quejarse de Yahvé. 16
Su misión era la de destruir, arrancar, arruinar y asolar, levantar, edificar y plantar17; debía ser el contrastador de la conducta de su pueblo, 18 el portavoz de la ira de Yahvé, anunciando la destrucción, 19 mientras que él, dulce y tranquilo por temperamento, hubiera deseado anunciar cosas agradables al pueblo oprimido 20. Fue durante su vida un signo de contradicción, 21 objeto de las burlas de sus contemporáneos. Hubiera querido huir al desierto para vivir tranquilo. 22 Dios es su seductor, por haberle obligado a aceptar una misión para la que no se siente con fuerzas. 23 Pero no puede menos de seguir los impulsos de su Dios: Tú me sedujiste, ¡oh Yahvé! y yo me dejé seducir. Tú eras el más fuerte, y fui vencido. Ahora soy todo el día la irrisión, la burla de todo el mundo. Siempre que les hablo tengo que gritar, tengo que clamar: ¡Ruina, devastación! Y todo el día la palabra de Yahvé es oprobio y vergüenza para mí. Y aunque me dije: 'No pensaré más en ello, no volveré a hablar en su nombre', es dentro de mí como fuego abrasador, que siento dentro de mis huesos, que no puedo contener y no puedo devorar. 24
Su misión es la de ser un signo constante de contradicción: Soy objeto de querella y de contienda para todos. A nadie presté, nadie me prestó, y, sin embargo, todos me maldicen. ¿Soy yo culpable? ¿En el tiempo del infortunio no te rogaba por el bien de los que me odian?25 No caben palabras más elocuentes para describir la tragedia íntima de Jeremías, la paradoja de una vida entregada a una misión que contrariaba a sus afectos más íntimos. Toda su vida fue un sufrimiento continuo por la incomprensión, el escepticismo, la ironía sangrienta. A pesar de todo, sentía que Yahvé, aunque su seductor, era también su refugio y su fortaleza, 26 Por eso, en medio de las contrariedades prosigue su tarea de profeta, de centinela de los intereses espirituales de su pueblo, anunciando el peligro, pero, al mismo tiempo, la era mesiánica, que será el gran contraste con las angustias e incomprensiones de sus compatriotas. 27
En ningún profeta aparece tan clara la vocación divina al ministerio profético como en Jeremías, ya que la labor que se impone en nombre de Dios está en total contradicción con su temperamento, retraído, afectivo y pacífico. Los Santos Padres presentan al profeta de Anatot como el tipo doliente de Cristo, que es incomprendido de sus compatriotas y sufre por la ceguera de su pueblo. Hasta su misma vida de celibato le asemeja al Maestro de Nazaret. Pero, naturalmente, el tipo difiere mucho del antitipo, porque en Cristo no se dan los desahogos airados de Jeremías, que llega en algunos momentos a desear el castigo de sus enemigos. 28 Es la diferencia del hombre puramente hombre y el Hombre-Dios.

Ambiente histórico.
A Jeremías le tocó asistir a la mayor tragedia de su pueblo, la catástrofe del 586, en que tuvo lugar el colapso nacional de Judá como consecuencia de una equivocada política nacionalista contra el invasor babilonio. Por ello, los últimos años de la vida del profeta no pudieron ser más agitados, ya que tuvo que hacer frente a la facción egiptófila, que postulaba una resistencia a ultranza contra el coloso caldeo. En 625 había muerto Asurbanipal (668-625), el monarca más grande de Asiría, que había logrado llegar con sus tropas hasta Tebas, en el Alto Egipto. Después de él, el general caldeo Nabopolasar logró liberar a Babilonia del yugo asirio, inaugurando así su reinado (625-605). Los viejos sueños de Merodacbaladán contra Senaquerib se van a cumplir ahora, cuando el imperio asirio, gastado, entra en su ocaso. Los medos, por su parte, caen sobre el nordeste del imperio asirio a las órdenes de Ciáxares, y, al no poder tomar la ciudad de Asur, se alian con el rebelde Nabopolasar de Babilonia en el sur. El pacto fue sellado por el matrimonio del hijo de Nabopolasar, llamado Nabucodonosor, con la hija del medo. Después de infructuosos ataques aislados contra Asur y Nínive, lograron por fin tomar esta ciudad en 612 a.C. El rey asirio Asuruballit se trasladó a Jarran con ánimo de organizar la resistencia, pero también esta ciudad cayó en poder de la coalición medo-babilonia. El faraón egipcio Necao II acudió en auxilio del rey asirio en 609, pero fue derrotado a las puertas de Jarran por Nabopolasar.
En el reino de Judá sucedían también cambios importantes durante este tiempo. En 640 moría el impío rey Manases, que se había dedicado sistemáticamente a deshacer la reforma religiosa que había emprendido su padre, el piadoso Ezequías, con la aprobación y auxilio moral de Isaías. Persiguió a los fieles yahvistas, introduciendo, como su abuelo Acaz, los cultos asirios en el templo. 29 Su hijo Amón seguía la misma conducta, pero fue asesinado en 640 a.C., subiendo al trono su hijo de ocho años, Josías (640-609), el cual, educado religiosamente bajo la égida de los sacerdotes, empezó de nuevo la reforma religiosa. En 621 tuvo lugar un acontecimiento notable: el hallazgo del libro de la Ley en los cimientos del templo, al parecer el Deuteronomio 30. Inmediatamente mandó poner por obra sus preceptos relativos a la centralización del culto y la supresión de todos los santuarios sincretistas que pululaban en el país. Incluso extendió su reforma religiosa al antiguo reino de Samaría, que desde el 721 era una provincia asiría. 31
El piadoso rey se consideraba dueño de aquellos territorios, y por eso en el 609 salió al paso del faraón Necao II, con el que trabó batalla desigual en Megiddo, cerca del monte Carmelo, y allí murió trágicamente (609 a.C.). 32 Con esta pérdida se comprometió toda su obra de reforma religiosa y se terminó el ciclo de paz relativa que desde hacía veinte años disfrutaba el reino de Judá. Su hijo Joacaz fue su sucesor, aclamado por el pueblo de la tierra, o clase humilde del país; pero Necao II le depuso, y entronizó en su lugar a su hermano Eliaquim, al que puso el nombre de Joaquim (609-598) en señal de dominio. 33 El nuevo rey era de carácter despótico y no favoreció el desarrollo de la vida religiosa en el país, cometiendo torpezas políticas que le llevaron a la ruina. 34 Es bajo su reinado cuando comenzó el calvario de Jeremías, el cual había sido muy bien considerado por el piadoso Josías. En 605, Nabucodonosor hizo una incursión por la tierra siro-fenicia-palestina después de haber derrotado al faraón Necao II en Carquemis, 35 persiguiéndolo hasta la frontera egipcia. El rey Joaquim le ofreció tributo, y así se liberó de la invasión caldea. Nabucodonosor se volvió a Babilonia para recoger las riendas del imperio al morir su padre en 605 a.C.
Poco tiempo después, el rey Joaquim de Judá se atrevió a rebelarse contra el babilonio,36 y al principio Nabucodonosor no tomó en serio esta actitud, enviando sólo unas partidas de soldados caldeos, árameos, moabitas y amonitas para que hostigaran el país de Judá. 37 Pero, una vez que se vio desembarazado de sus preocupaciones en Babilonia, Nabucodonosor emprendió una expedición punitiva contra Jerusalén en 598 a.C. 38 Joaquim murió durante el asedio (no está claro si de muerte natural o violentamente), 39 y le sucedió su hijo Joaquín o Jeconías, el cual capituló a los tres meses de subir al trono, siendo llevado en cautividad, con su familia y lo más selecto de la nación, a Babilonia. 40 Nabucodonosor puso en su lugar en el trono a su tío Matanías (hermano de Joaquim y de Joacaz), cambiándole el nombre en Sedecías (597-587). Al principio éste se mantuvo dócil al rey caldeo, mas en 594 entró en relaciones con los pueblos vecinos para insurreccionarse contra Babilonia; pero, por la intervención de Jeremías,41 la coalición antibabilónica no tuvo realización formal.
Egipto, por su parte, fomentaba la insurrección de los reyezuelos de Palestina contra el coloso babilonio. En el 589 subió al trono egipcio Hofra, el cual al punto orientó su política contra Nabucodonosor. Este decidió jugar la carta definitiva, y así se vino al occidente, estableciendo su cuartel general en Ribla, junto al Orontes (Alta Siria), seguramente para dirigir las operaciones contra Tiro, que continuaba resistiendo42. Contra Judá envió a uno de sus generales, Nabuzardán, el cual se apoderó de las pequeñas ciudades hasta lograr aislar a Jerusalén (589 a.C.). Ante el ataque del faraón Hofra, el ejército caldeo se vio obligado a levantar el sitio de Jerusalén para atacar al ejército egipcio, al que venció, llegando hasta las fronteras de Egipto. 43 Después el general babilonio se entretuvo en asediar a Laquis y Azeca antes de volver al asedio de Jerusalén. Esta tardanza hizo nacer el optimismo entre los jerosolimitanos, los cuales llegaron a apropiarse de nuevo los esclavos que habían manumitido. 44 Pero no tardó en comenzar de nuevo el asedio, y las condiciones de resistencia se hicieron imposibles. Jeremías predicaba la capitulación para evitar el desastre completo. Sedecías no supo imponerse a la facción nacionalista fanática, y en un momento de confusión huyó por una brecha, siendo alcanzado por los soldados caldeos en la llanura de Jericó, donde fue apresado y llevado a presencia de Nabucodonosor en Ribla. Más tarde fue llevado al exilio, sin que se sepan más noticias de él. Mientras tanto, Jerusalén caía en poder de los babilonios en julio del 586 a.C.; la parte cualificada de la población fue llevada en cautiverio hacia Babilonia, y Judá fue convertida en provincia babilónica. El vencedor nombró gobernador de dicha provincia arruinada al nativo Godolías, amigo de Jeremías. El nuevo gobernador procuró rehacer la vida política, económica y social de la nación; pero la facción ultranacionalista le asesinó, y los judíos, temiendo la represión, huyeron a Egipto, llevándose con ellos al profeta Jeremías, el cual se oponía a esta huida. Así terminó la vida de Judá como nación.
En este ambiente de inseguridad y de tragedia personal debemos estudiar los oráculos de Jeremías. No es fácil establecer una cronología de la mayor parte de sus oráculos, pero conocemos perfectamente el ambiente histórico en que se desarrolló su trágica vida, y esto nos sirve para comprender la actividad profética y literaria del profeta de Anatot, que merece el nombre de mártir.

El libro de Jeremías.
Los escritos profético-históricos que han llegado a nosotros con el nombre de Jeremías son - como los de Isaías - una colección desordenada de oráculos y de datos históricos, recopilados sin orden cronológico por un redactor posterior al profeta. Como en el libro de Isaías, pudiéramos distribuir los oráculos jeremianos lógicamente, según los tres apartados siguientes: a) profecías contra Judá y Jerusalén; b) profecías contra las naciones paganas; c) profecías relativas a la restauración de Israel como nación. Pero esta distribución lógica no corresponde a la cronológica y, sobre todo, no coincide con la distribución de los oráculos en el actual libro de Jeremías. Para darnos una idea de la distribución anómala de los oráculos, presentamos el cuadro siguiente según las indicaciones cronológicas del libro actual:

a) Reinado de Josías (640-609):
1:2 (año 13 de Josías: 627 a.C.).
3:6 (en tiempo de Josías: 626-609).
b) Reinado de Joaquim (609-598):
26:1 (principio del reinado de Joaquim: 608).
25:1 (año 4 de Joaquim: 605).
36:1 (año 4 de Joaquim: 605).
45:1 (año 4 de Joaquim: 605).
35:1 (durante el reinado de Joaquim: 609-598).
7:1 (principio de Joaquim: 608).
c) Reinado de Sedecías (598-586):
24:1 (después de la deportación de 598).
29:1 (después de la deportación de 598).
27:1 (al principio del reinado de Sedecías: 598).
28:1 (al principio del reinado de Sedecías: 598).
49:34 (al principio del reinado de Sedecías: 598).
32:1 (año 10 del reinado de Sedecías: 588).
33:1 (al tiempo de la detención de Jeremías: 588).
34:1 (durante el asedio de Jerusalén: 588-587).
37:1-6 (durante el asedio de Jerusalén: 588-587).
39:1-15 (poco después de la toma de Jerusalén: 586).
40:1 (poco después de la toma de Jerusalén: 586).
44:1 (mientras el profeta estaba en Egipto: 5865).

De esta distribución cronológica se deduce que la compilación actual se ha hecho en diversas épocas y sin criterio uniforme. Sin embargo, en la distribución actual del libro de Jeremías podemos dividir los oráculos en tres partes:

Parte I: Vaticinios contra Judá (c.2-29).
1. Corrupción general (c.2-6).
2. Contra el fetichismo del templo y el formalismo religioso (c.7-10),
3. Dios no perdonará al pueblo que infringe el pacto (c.11-17).
4. Simbolismo de la vasija rota. Sufrimientos de Jeremías (c. 18-20).
5. Invectivas contra la corte y los jefes políticos y falsos profetas (c. 21 - 23). Simbolismo de los dos cestos de higos (c.24).
6. Predicción del exilio de setenta años y oráculos contra las naciones (c.25).
Discurso en el templo y peligro para Jeremías (c.26). Muerte del profeta Urías (c.26:20). Jeremías y los falsos profetas (c.27-28).
7. Carta a los deportados (c.29).

Parte
II: La Era Mesiánica (c.30-33)
1. Retorno de Israel renovado (c.30-31).
2. El nuevo pacto (31:315).
3. Compra simbólica del campo de Anatot (c.32). Israel en la paz mesiánica (c.33).

Parte III: Vaticinios Durante el Asedio de Jerusalén (c.34-40)
1 Contra la injusticia de tomar de nuevo a los esclavos (c.34).
2. Los recabitas (c.35).
3. El rollo quemado por Joaquim (c.36).
4. Encarcelamiento de Jeremías (c.37-38).
5. Toma de Jerusalén (c.39-40).

Parte
IV: Vaticinios después de la caída de Jerusalén (c.40-45).
1. Godolías, gobernador (c.40-41).
2. Huida a Egipto (c.42-43).
3. Jeremías predice la suerte de los refugiados y de Egipto (c.43-44).
4. Apéndice: Vaticinio sobre Baruc (c.45).

Parte V: Vaticinio contra las naciones (c.46-51)
Apéndice: Fin de Jerusalén. Liberación de Joaquín (c.52).

Distribución Lógico-Cronológica General de los Oráculos.
I. Introducción: Vocación de Jeremías (1:1-19).
II. Oráculos contra Judá: (c.2:1-45:5).
1. Oráculos en tiempo de Josías (2:1-6:30).
Iniquidad del pueblo e ingratitud (2:1-3:5).
Las dos hermanas Israel y Judá, perversas (3:6-6:30).
2. Oráculos en tiempo de Joaquim (7:1-29:32).
Contra la falsa confianza en el templo (7:1-10,25).
Castigo por el pacto quebrantado (11:1-13:27).
Reprobación de Judá (14:1-20).
La cautividad anunciada (25:1-38).
Jeremías es condenado y salvado (26:1-24).
La muerte de Urías profeta (26:20).
Jeremías y los falsos profetas (27:1-28:17).
Epístola de Jeremías a los exilados (20:1-32).
3 Vaticinios en tiempo de Sedecías (21:1-24:10).
Contra la casa real, la corte y los falsos profetas (21:1-23:4).
Símbolos relativos a la suerte de Judá (24:1-10).
4 Vaticinios de salvación mesiánica (30:1-33:26).
Restablecimiento de Israel (30:1-31:30).
Nueva alianza (31:31-40).
Compra del campo, símbolo de la restauración (32:1-44).
Enmienda del pueblo y restauración (33:1-26).
5. Últimos vaticinios y sufrimientos de Jeremías (34:1-36:32).
Contra Sedecías y el pueblo (34:1-22).
Fidelidad de los recabitas (35:1-19).
Joaquim manda quemar los escritos de Jeremías (36:1-32).
6. Sucesos durante el asedio de Jerusalén (37:1-40:6).
Jeremías encarcelado y salvado (37:1-38:13).
Coloquio de Jeremías con el rey (38:14-28).
Destrucción de Jerusalén (39:1-40:6).
7. Después de la destrucción de Jerusalén (40:7-54:5).
Godolías, gobernador de Judá (40:7-41:18).
Fuga de los judíos a Egipto (42:1-43:7).
Jeremías en Egipto (43:8-44:30).
Consolación de Baruc (45:1-5).

III. Oráculos contra las naciones paganas (46:1-51:64).
1. Contra Egipto (46:1-28).
2. Contra los filisteos (47:1-7).
3. Contra Moab (48:1-47).
4. Contra Amón (49:1-6).
5. Contra Idumea (49:7-22).
6. Contra Damasco (49:23-27).
7. Contra Arabia (49:28-33).
8. Contra Elam (49:34-39).
9. Contra Babilonia (50:1-51:64) 45.

Apéndice histórico:
Cautividad de Sedecías, liberación de Jeconías. Destrucción de Jerusalén (52:1-34).

Autenticidad.
A la vista de esta distribución, podemos decir que el actual libro de Jeremías es una colección de oráculos y de relatos de diferentes épocas de la vida y actividad del profeta, que han sido reunidos al azar en el transcurso del tiempo. En realidad, parece que antes de reunirse en esta colección general existieron antes con unidad independiente en colecciones particulares, como resultado de aportaciones de redactores diferentes. Se suelen reconocer tres estratos en la formación de la actual colección de escritos de Jeremías: 1) oráculos en primera persona (c.1-25); 2) oráculos en tercera persona (c.26-35); 3) biografía del profeta (en tercera persona), dispuesta según un orden cronológico (c.36-45). La primera sección podría en general considerarse como redacción personal del profeta46. En ella está la sección de las llamadas confesiones de Jeremías, porque el profeta refleja sus luchas y problemas personales por cumplir fielmente su ministerio profetice, impuesto por Yahvé. Ningún profeta nos ha revelado como Jeremías ese carácter íntimo del oficio profético. Con toda sinceridad expresa sus dificultades, ansiedades, pensamientos y deseos y los de su Dios. 47
La parte biográfica, en que se habla en tercera persona, y algunos oráculos pueden ser obra de Baruc, su secretario. De todos modos hay que reconocer el carácter fragmentario de cada una de estas secciones. En el texto actual se dice que el profeta dictó algunos de sus oráculos y hechos personales a Baruc.48 Algunos de ellos aparecen en primera persona,49 mientras que otros están redactados en tono narrativo, en tercera persona.50 Los relatos de los c.37-44 parecen ser obra de Baruc, el cual puede considerarse como el principal compilador-redactor de la actual colección. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya abundantes adiciones posteriores al mismo Baruc.51 De hecho, muchos textos tienen gran parecido con otros del libro de Ezequiel,52 lo que indica que las tradiciones oraculares de ambos profetas se interfieren mutuamente, y un redactor posterior, sin mayor preocupación crítica, los asignó a alguno de ellos para que se conservaran en la colección canónica.

Texto y versiones.
Es célebre en la historia de la exégesis la gran discrepancia en el libro de Jeremías de los textos hebreo, masorético y griego de los LXX. La Vg sigue el texto hebraico. 53 En el texto griego falta la octava parte (unas 2.700 palabras) del TM. Esta tendencia a abreviar se concreta en la supresión de epítetos de Dios, fórmulas accesorias que no afectan a la sustancia de los oráculos. Incluso faltan algunos versículos íntegros.54 Además, la disposición de muchos de los oráculos no es igual en el TM y en el texto griego, pues éste coloca los oráculos contra las naciones después de 25:13, mientras que en el TM ocupan los c.46-51. Todas estas diferencias pueden explicarse por la diversidad de criterio del recopilador hebreo y el traductor griego. Así, bien pudo éste tener un criterio abre viador, y por ello suprime cosas que le parecen redundancias. Muchos autores,\sin embargo, suponen que hubo en principio dos textos originales hebreos, uno más ceñido y breve, seguido por el traductor griego y otro más amplificado y redundante, que estaría extendido en Palestina.55
La Vetus Latina está traducida sobre el texto griego, mientras que la versión de San Jerónimo (actual texto de la Vulgata) está sobre el texto hebreo masorético.56 La versión siríaca llamada Peshitta es muy afín al TM, aunque parece que en su redacción actual tiene influencias de la versión de los LXX e incluso del Targum de Jonatán 57.

Estilo literario.
La personalidad del profeta queda perfectamente retratada en su estilo, el cual, lejos de tener el vigor de expresión y la ironía de Isaías, se desliza ingenuamente, reflejando las ansias de paz de un alma atribulada. Se le ha querido comparar con el estilo virgiliano, 58 pero su situación psicológica es muy distinta de la del gran vate romano, y por eso sus expresiones tienen un contenido de tragedia, que, si no alcanzan el radicalismo del libro de Job, sin embargo, matizan sus pensamientos de inquietud y aun de desesperación. Jeremías es un alma nacida para la soledad, la tranquilidad del hogar, y, sin embargo, es lanzado por Dios a la vida agitada política de Judá en los momentos más críticos de su historia. Por otra parte, es un temperamento claramente afectivo, y en esto habría que compararlo con el profeta Oseas, pero no posee la riqueza de imaginación de éste. Pudiéramos caracterizar el estilo literario de Jeremías como carente de adorno. Con la mayor sencillez y sin pretensiones expresa sus profundas ideas, generalmente coloreadas con un aire de tristeza y amargura.
Por otra parte, en sus oráculos es propenso a la repetición de frases, imágenes y pensamientos.59 En su predicación suele depender mucho de la de los profetas anteriores y aun de la doctrina deutero-nomística, lo que es perfectamente explicable teniendo en cuenta que en su tiempo se encontró el libro de la Ley (probablemente el Deuteronomio), el cual le proporcionaba muchas expresiones e ideas estereotipadas para dar a entender sus propias ideas. Sin embargo, no se debe negar a Jeremías la elevada inspiración literaria y poética, ya que, aunque a veces su estilo es difuso y abunda en frases estereotipadas, con frecuencia es muy original en sus simbolismos e imágenes, algunas de belleza extraordinaria. Así, habla de Dios como fuente de agua viva,60 y a Israel lo compara a una camella o asno salvaje que anda alocado tras de los ídolos, 61 y en momentos de especial afección lo compara a una viña amorosamente cuidada por su Dios. 62
Tenía una especial predilección por la vida solitaria campestre, deseando habitar en una cabaña de viandantes en el desierto. 63 También siente nostalgia de la paz doméstica. La vida de celibato le ha sido impuesta por Dios.64 En las confesiones65 es donde mejor se revela el alma profunda del profeta. Su lucha interior entre sus afectos más queridos y su misión parece reflejada en una serie de expresiones sublimes, de una sinceridad desconcertante. En todas sus palabras hay un tono elegiaco y descorazonador, que sólo parece superado por el realismo y vigor de expresión del libro de Job. Algunos autores le han proclamado el poeta más grande entre los profetas de la Biblia.66 Esta afirmación parece basada en el aspecto puramente psicológico de la poesía jeremiana 67; pero, en conjunto, la elevación poética de Jeremías no se acerca a la de Isaías. Desde el punto de vista estilístico del lenguaje, el hebreo de Jeremías es muy inferior al de Isaías, pues aunque es clasicista, sin embargo, no es un estilo tan depurado y aticista como el de su gran antecesor. San Jerónimo dice que el estilo de Jeremías es sencillo y propio de uno que no está habituado a la elegancia ciudadana y literaria, como lo estaba Isaías.68 Los lingüistas encuentran en las expresiones de Jeremías influencias aramaicas en cuanto al vocabulario y a la sintaxis. 69
Aparte de la predicación oracular, Jeremías tiene especial preferencia por las acciones simbólicas para plasmar mejor sus ideas. 70 Este género de predicación era muy adaptado a la mentalidad poco evolucionada de muchos de sus oyentes. Como oriental, el profeta busca impresionar con sus acciones. Ezequiel seguirá esta pauta, y con él otros profetas.

Doctrina teológica.
En Jeremías encontramos las nociones teológicas comunes que ya hemos visto en Isaías, pues habían sido ya propuestas por Amos, Oseas y Miqueas. La gran tradición yahvista se continúa según las grandes ideas monoteístas en el sentido más estricto. Podemos distinguir en la predicación de Jeremías los siguientes apartados teológicos.
1. Dios. - Enfáticamente se dice que los ídolos son vanidades,71 y, por tanto, implícitamente se expresa la idea de la sola existencia del Dios de Judá e Israel, que es la fuente de la vida, 72 y, como Dios, escruta y penetra los más íntimos pensamientos de los hombres. 73 La trascendencia divina aparece en la clara afirmación sobre la creación y conservación de todas las cosas por Yahvé. 74 Como Señor de todo, domina los elementos de la naturaleza y siembra la vida.75 Es omnisciente, y todo lo ha creado y dispuesto con sabiduría.76 Es el Dios omnipotente,77 pero su fuerza no es ciega, sino que la atempera a las exigencias de su justicia.78 Como Juez justo, da a cada uno lo que es suyo. 79 Pero su justicia está contrarrestada con su misericordia. 80
2. Dios y la humanidad, - Supuesto que todo ha sido creado por Dios, se sigue que todas las naciones deben reconocerle como tal.81 Su influencia no se limita sólo a los destinos del reino de Judá e Israel, sino que dirige el curso de la historia de las naciones. Incluso se promete a los gentiles que le reconozcan por Dios el habitar prósperamente en medio del pueblo elegido. 82 Pero por sus pecados tendrán que apurar la copa de su ira, como lo ha tenido que hacer el propio Israel. 83 Dios es el que señala los confines de los pueblos, incluso de los paganos. 84 Y no sólo su justicia descargará sobre ellos, sino que también su misericordia les abraza a todos, y sus ciudadanos podrán disfrutar de los mismos derechos que los del pueblo elegido.
3. Dios e Israel. - Los vínculos que Dios tiene con la humanidad en general quedan reforzados cuando se trata de Israel, pues fue escogido por El con designios providenciales y le ha prodigado toda clase de protección a través de la historia. 85 El profeta compara el cuidado que Dios tiene de Judá al de un agricultor que cuidadosamente cultiva su viña.86 Como Oseas, compara las relaciones de Israel con Dios a las de dos esposos, que han hecho una alianza. 87 Las expresiones en este sentido son sumamente tiernas. 88 Dios e Israel se pertenecen mutuamente. 89 Por eso la apostasía de Israel, yéndose tras de los ídolos, reviste los caracteres de un verdadero adulterio. 90 Israel debía estar unido a Yahvé como el ceñidor a la cintura del que lo lleva, 91 único medio de preservarse intacto. La base de tales relaciones está en el pacto del Sinaí, 92 pero Judá ha roto el pacto, 93 y por eso Yahvé enviará el castigo y la ruina. Después del castigo purificador, Dios hará una alianza nueva, escrita en los corazones, de forma que no haya lugar a su quebrantamiento. 94 Israel volverá después del exilio a ser el hijo primogénito, 95 y Yahvé volverá a ser el pastor único de la grey. 96
Todas estas relaciones se refieren a Dios e Israel como colectividad nacional, pero con la prueba del exilio la responsabilidad individual adquiere más relieve: En esos días ya no se dirá más: Nuestros padres comieron las agraces, y los hijos sufrimos la dentera, sino que cada uno morirá por su propia iniquidad; quien coma el agraz, ése sufrirá la dentera. 97 En efecto, el profeta se plantea problemas puramente personales, sin conexión con la nación israelita como colectividad; así inquiere la razón de sus propias angustias y tragedias íntimas y se plantea el problema sobre la ecuación entre méritos y premios, pecados y castigos, siendo así un antecesor del libro de Job 98. El tono a veces se asemeja al de los Salmos, en los que con toda viveza se plantean las angustias personales de los justos perseguidos y despreciados.
4. El pecado. - En su primera fase de predicación, el profeta fustiga los pecados de Israel como nación, y por ello será castigado por Yahvé. El pecado nacional era la idolatría, el sincretismo religioso y el abandono sistemático de Yahvé como único rector de los destinos de Judá. En esto contrasta con la conducta de los pueblos paganos, que nunca abandonan a sus dioses. El profeta pone en boca de Yahvé esta queja lacerante: ¿Qué tacha hallaron en mí vuestros padres para apartarse de mí e irse en pos de la vanidad de los ídolos? 100 El pueblo ha abandonado totalmente la Ley y se ha entregado a toda clase de excesos: lujuria, violencia, atropellos sociales, falsedad, perjurios, 101 y esto no sólo en la clase humilde, sin formación, sino también en la clase directora 102. El profeta insiste en la malicia del corazón humano como fuente de pecados 103; por eso, en la nueva teocracia mesiánica suspira por un cambio de corazones, ya que no basta la Ley escrita, sino que era necesario grabarla en lo más íntimo de la personalidad humana 104. El profeta suspira por una unión más íntima del hombre con Dios como fuente de vida,105 como fruto de una reconciliación con El por el arrepentimiento y la penitencia. 106
5. Las observancias religiosas. - Como Isaías y los profetas que le precedieron, Jeremías detesta el mero formalismo religioso, al que considera como una hipocresía. Enérgicamente protestaba por la confianza fetichista en el templo de Jerusalén como medio de liberarse de la ira divina. 107 Ante todo predica Infidelidad a Yahvé como consecuencia de un conocimiento profundo de su Ley. Para él, la verdadera religión consiste en la práctica de la justicia con el prójimo 108 y la circuncisión del corazón,109 lo que implica obediencia a la Ley de Yahvé. 110 Los valores éticos deben prevalecer sobre los ritos formalistas de culto: ¿A mí qué el incienso de Sabá y las cañas aromáticas de tierras lejanas? Vuestros holocaustos no me son gratos, vuestros sacrificios no me deleitan. 111 Hasta el arca de la alianza será sustituida en el nuevo orden de cosas, donde prevalecerá la religión del corazón.112 Esa interioridad de la religión en Jeremías se refleja en su espíritu profundo de oración. En todos los momentos críticos de su vida ha acudido a la plegaria como solución a los grandes problemas; así ora por la nación. 113 Dios le prohibe que ore por el pueblo para no verse obligado a emplear su misericordia. 114 Enfáticamente afirma el profeta la eficacia de la oración confiada. 115 En este aspecto, la personalidad de Jeremías es paralela a la de muchos salmistas, que, movidos de una religiosidad profunda, acuden a Dios como único valedor de sus intereses. 116
6. Ideas mesianicas. - A pesar del espiritualismo tan elevado de los oráculos de Jeremías, apenas se encuentran en sus escritos promesas claras mesianicast como hemos visto, al menos en lo referente a la persona del Mesías, en Isaías. Naturalmente, el profeta tiene una profunda esperanza en los destinos mesianicos del pueblo israelita como tal. Así anuncia la restauración de la nación después del castigo del exilio, la cual será gobernada por jefes que, lejos de esquilmarla, como antes, la ayudarán a conseguir toda clase de felicidades. 117 Israel y Judá volverán a unirse para constituir una nación sola, como en el pasado. 118 El templo será nuevamente purificado de toda contaminación, y la ciudad, reedificada. El nombre del futuro rey - reencarnación de David (suscitaré a David, vástago de justicia) - será el símbolo de la nueva teocracia y llevará el nombre prometedor de Dios, nuestra justicia.119 Todos reconocerán al nuevo rey, vástago de David, como lugarteniente de Yahvé, 120 porque implantará un reinado de justicia y de equidad: Yo suscitaré a David, vástago de justicia, que como verdadero rey reinará prudentemente y hará derecho y justicia en la tierra. En sus días será salvado Judá, e Israel habitará en paz.121 Y toda esta situación de paz vendrá como consecuencia de una nueva alianza - grabada en los corazones - signada entre Yahvé y su pueblo. El pecado desaparecerá y no volverá a romperse lo pactado, como en días antiguos. 122

Jeremías y el Deuteronomio.
Durante la vida de Jeremías tuvo lugar un acontecimiento trascendental en la vida religiosa de Judá: el hallazgo del libro de la Ley en los cimientos del templo en 621 a.C. reinando Josías. 123 Generalmente se admite entre los críticos que el libro hallado - cuyo contenido consternó a los fieles yahvistas de la época por las amenazas que en él se consignan contra los transgresores de la Ley - es el Deuteronomio, al menos los capítulos 12-26 del mismo. Ahora bien, en los escritos de Jeremías no encontramos la más mínima alusión a este hecho. Según la Biblia, el profeta había iniciado su ministerio hacia el año 627 (decimotercer año del reinado de Josías). ¿Qué influencia tuvo el profeta en la reforma religiosa que siguió al hallazgo del libro de la Ley? Una de las cosas que más se urgieron en esta reforma fue la centralización del culto en el templo de Jerusalén, como base del retorno a Yahvé. Pero hemos visto que el profeta apenas da importancia a la religión ritualista externa, a los actos de culto formalísticos, sino a la religión del corazón. No obstante, no por esto debemos generalizar su actitud de oposición al culto externo. Como Isaías, ataca a los actos de culto externo cuando van desprovistos de la entrega del corazón a Dios, con lo que esto supone de reconocimiento de sus derechos, plasmados en la legislación positiva dada al pueblo elegido. Es verdad que Jeremías urge ante todo la circuncisión del corazón, 124 la rectitud de intención, 125 la sumisión a la voluntad divina 126 y la práctica de las virtudes sociales. 127 En esto no hace sino colocarse en la línea doctrinal de los antiguos profetas. Precisamente en el Deuteronomio se urgen el monoteísmo estricto, el amor a Dios con todo el corazón y las virtudes sociales como parte fundamental de la vida religiosa. En este sentido, Jeremías se halla dentro de la línea deu-teronomística. Por otra parte, los críticos han sorprendido muchas frases en los escritos de Jeremías que parecen depender del Deuteronomio. 128 El fomentar el culto externo era tarea de los sacerdotes como tales, y de seguro que por su propio interés no dejarían de inculcar la necesidad de que todos los israelitas fueran a Jerusalén a cumplir sus votos y sus sacrificios. Jeremías, como los profetas anteriores - Amos, Oseas e Isaías - , ante todo urgía el cumplimiento de los valores éticos y del espíritu. En esto no hace sino seguir la pauta de Isaías. También éste tenía que conocer los esfuerzos de reforma religiosa desplegados por el rey Ezequías - sobre todo la lucha contra los lugares de culto fuera del templo - , y, sin embargo, Isaías no se preocupa de predicar el cumplimiento de los actos meramente cultuales. Esta labor incumbía a los sacerdotes, los cuales, por otra parte, apenas se preocupaban de predicar el cumplimiento de las virtudes sociales y la entrega del corazón a Dios. Jeremías, pues, en esto no es sino un mero continuador de la antigua tradición profética.

1 Jer 1:1. En 2 Re 22:8 se habla de un sacerdote llamado Helcías, que descubrió el libro de la Ley; pero puede ser otro personaje distinto del padre del profeta. - 2 1 Re 1:26. - 3 Jer 1:2-19; 25:3- - 4 Jer 11:18-12:6. - 5 Jer 19:1-20,6. - 6 Jer 26:1-19; 7:1-28. - 7 Jer 11:1-5.9-14; 22:13-19. - 8 Jer 36:1-32. - 9 Jer 27:12-15. - 10 Jer 43:1-44:30. - 11 Cf. A. Condamin, Jérémie, 0.269 XII; J. Gutmann, Jeremía-Apokriphon: Encyclo-pedia ludaica, VIII (1931) 1092-1094; Tertuliano: PL 2:137; San Jerónimo, Adv. Éïõ. 2:37: PL 23:335; San Isidoro: PL 83:142. - 12 Cf. Seder Olam Rabba 26. - 13 Jer 15:10-18; 20,7-9.14. - 14 Jer 14:11. 19 Jer 20:8. - 15 Jer 20:7-9. - 16 Jer 15:1. - 17 Jer 1:10. - 18 Jer 6:27. - 20 Jer_28:6. - 21 jer 15:10; 20:8. - 22 jer 20:8. - 23 Jer 20:7. - 24 Jer 20:7-9. - 25 Jer 15:10s. - 26 Jer 16:19. - 27 Jer 36:23; 11:18-21; 18:18-23; 26:8s, - 28 Jer 15:15-16; 20:12. - 29 Cf. 2 Re 21:16. 32 Cf. 2 Par 35:21. - 30 2 Re 22:8s. 33 Cf. 2 Re 23:33; Jer 22:10. - 31 Cf. 2 Re 23:15-20.. - 34 Cf. 2 Re 23:37; Jer 22:13-17 - 35 Cf. 2 Re 24:7. Véase también Flavio Josefo; Contra Appionem I 19:135-141; y Antiq, X 11:1:219-221. Véase Bi 8 (1927) p.401. - 36 Cf. 2 Re 24:1 - 37 2 Re 24:2. - 38 2 Re 24:3. - 39 Jer 22:19. - 40 Jer 52:318. - 41 Jer 27:1. - 42 Cf. Ez 29:175. - 43 Cf. Ez 30:20-25. - 44 Jer 34:8s. - 45 Cf. Hopfl-Miller-Metzinger, Introductio specialis in V. T. (Roma 1946) p.441. - 46 Es la tesis de E. Podechard, Le livre de Jérémie. Structure et formation: RB 37 (1928) 181-197. Nótscher la acepta en general; cf. su obra Das Buch Jeremías (Bonn 1934) 21-23 - 47 Cf. Jer 11:18s; 15:10-21; 17:14-17; 18:18-20; Jer_20:75. - 48 Jer 36:4.27.32; 45:1. - 49 Jer 1:1-6; 11:6.9. - 50 Jer 7:1; 11:1; 19:14; 20:3. - 51 Entre ellas se suelen citar por los críticos: Jer 10:1-16; 52:1-34; 17:19-27; Jer_50:1-51 :58. Cf. A. Condamin, Jérémie et la critique radicale en Allemagne: RScR 6(1916) 167-184; F. Nótscher, O.C., 21S. - 52 Compárese Jer 3:6-10 y Ez 16 y 23; Jer 7:16; 11:14, Y Ez 14:12-20. - 53 Cf. San Jerónimo, In ler.: PL 28:848. - 54 Por ejemplo: 8:10-12; Jer_10:6-8; 11:75; 17:35; 23:105; 29:16-20. - 55 Así J. Gotsberger, Giesebrecht, E. Tobac, Steuernagel. - 56 Cf. A. Condamin, Les caracteres de la traduction de la Bible par St. /eróme: RScR 2 (1911) 105-138; A. Penna, S. Gerolamo (Turín 1949) 371-377· - 57 Cf. A. Rahalfs, Beitrdge zu Textkritik der Peshitta: Zatw 9 (1899) 161-210; P. Churgin, Targum Jonathan to the Prophets (N. Haven 1907). - 58 Cf. A. Penna, o.c., p.17. - 59 Cf., por ejemplo, 2:28b y 11:133; 4:6 y 6:1b; 5:9 y 9:9; 7:16 y 11:14, etc. Véase una lista más completa en A. W. Streane, Jeremiah, 34. - 60 Jer2:13 - 61 2:23-24. - 62 2:21. - 63 Jer 9:1. - 64 Jer 16:35. - 65 Jer 11:18-23; 15:10.15-21; 17:14-18; 18:18-23; 20,7-17. - 66 Así P. Volz, Der Pmphet Jeremía (Lipsia 1922) p.xxxvi. - 67 Es la opinión de Ë. Ñåííá, o.c., 18. - 68 San Jerónimo: PL 28:903. - 69 Cf. C. Zimmer, Aramaismi lereminiani (Halle 1880). - 70 Las acciones simbólicas aparecen en 13,is; 18:2s; 18,is; 32:85. - 71 Jer 2:5; 8:19; 18:8. - 72 Jer 2:13. - 73 Jer 23:235. - 74 10:16; 27:5; 31:35-37- - 75 5:24; 10:13; 14:22; 31:35- - 76 32:18; 10:12. - 77 21:1; 32:19; 4:27- - 78 32:19; 3:12; 4:27; 5:18. - 79 31:3-11; 33:11. - 80 16:19. - 81 12,l6. - 82 25:15s. - 83 4:6; 19,3; 22:7; 43:10. - 84 12:l6. - 85 Jer 2:6; 11:4; 23:7; 32:20.21. - 86 Jer 2:21; 12:10; cf. Is 5:1. - 87 Jer 2:2. - 88 Jer 3:4. - 89 Jer 24:7- - 90 Jer 2:11. - 91 Je 13:11. - 92 Je 11:33; 14:21. - 93 Je 22:9. - 94 Je 31:31s. - 95 Je 31:9- - 96 Jer 23:35. - 97 Jer 31:29. - 98 Job 21:7; Sal 37:1s. - 99 Jer 20:13; cf. Sal_40:18; 70:6. - 100 Jer 2:5. - 101 Jer 5:8; 5:1s; 7:9. - 102 Jer 2:8.26; 5:5; 8:10. - 103 Jer 17:9. - 104 Jer31:31s. - 105 Jer 2:13. - 106 Jer 18:23. - 107 Jer 7:4; 3:134; 33:8. - 108 Jer 22:16. - 109 Jer 4:4. - 110 Jer 7:23. - 111 Jer 6:20; 7:21s; 14:12; 7:4; 11:15. - 112 Jer 12:2:11; 29:13. - 113 Jer7:16; 11:14; 24:6; 32:16. - 114 Jer 7:16; 11:14; 11:11. - 115 Jer 27:18; 37:3. - 116 Sobre la personalidad espiritualista profunda de Jeremías véanse los siguientes artículos del P. M. L. Dumeste, Le message du prophéte Jérémie: Vie Spirituelle, 55 (1938) 38-59; id., Jérémie et la religión de l'Esprit: ibid., 156-182; id., La religión personnelle de Jérémie: ibid., 56 (1938) 40-59. - 117 Jer 23:8; 31:2-6. - 118 Jer 23:6. - 119 Jer 23:6. - 120 Jer 30:9 - 121 Jer 23:3-7· - 122 Jer 31:Sal_31:33· - 123 Cf. 2 Re 23:1-3- - 124 Jer 4:4; 17:1. - 125 Jer_2:20; 17:16. - 126 Jer 3:17; 9:2-5; 22:16. - 127 jer 5:1:6; 9:1-5; 22:135. - 128 Jer 2:5; 8:19; 14:22; 16:19, y Dt 32:21; Jer 2:6 y Dt 32:10; Jer 7:24; 9:14, y Dt 29:19; Jer 4:4 Y Dt 10:16; Jer 5:15 Y Dt 28:49; Jer 7:18; 8:19; 25:7, Y Dt 4:25; 31:29; 32:16; Jer 7:33; 16:4 Y Dt 28:26; Jer 11:3 y Dt 11:265; Jer 11:4 y Dt 4:20; Jer 11:5 y Dt 7:13; Jer 15:4; 24:9 y Dt 28:25; Jer 23:17 y Dt 29:19.

Fuente: Biblia Comentada, Profesores de Salamanca (BAC, 1965)

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Notas

Jeremías  25,1-38

25. Castigo de Judá. El Cáliz de la Ira Divina. Juicio sobre las naciones.
Este capítulo es una recapitulación de oráculos diversos contra los judíos y las naciones. El momento de esta proclamación sumaria de oráculos es en el 605, cuando Nabucodonosor venció a los egipcios definitivamente en Carquemis. Este capítulo parece cerrar el libro dictado por Jeremías a Baruc11. Comprende tres partes: a) oráculos contra Judá (v.1-14.); b) contra las naciones (15-29); c) desolación de todos los reinos de la tierra (30-38). En la primera y segunda parte, los LXX ponen oráculos contra las naciones que el TM pone al fin del libro. Indudablemente que este capítulo ha sufrido muchas manipulaciones redaccionales. Es como una introducción a los oráculos contra las naciones paganas.

Apoetasía de Jada (1-7).
1 Palabra de Yahvé que acerca del pueblo todo de Judá llegó a Jeremías el año cuarto de Joaquim, rey de Judá, es decir, al año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia, 2y que pronunció el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo: 3 Desde el año trece de Josías, hijo de Ammón, rey de Judá, hasta el día de hoy, veintitrés años ya, he recibido la palabra de Yahvé, y os la he predicado pronto y reiteradamente, y no habéis escuchado. 4Os envió Yahvé todos sus siervos los profetas una y otra vez, y tampoco escuchasteis, no les disteis oídos 5 cuando decía: Convertios de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras, y habitaréis la tierra que Yahvé os dio a vosotros y a vuestros padres por eternidad de eternidades. 6 No os vayáis tras de los dioses ajenos para servirles y adorarlos. No provoquéis mi cólera con las obras de vuestras manos, y no vendrá el mal sobre vosotros. 7 Pero no me escuchasteis oráculo de Yahvé , provocándome con las obras de vuestras manos para vuestro mal.

Es la primera vez que se da la fecha de la proclamación de un oráculo. Sabemos por el c.36 que Jeremías reunió los oráculos pronunciados desde su iniciación profética (627-605). El presente oráculo tuvo lugar el año cuarto de Joaquim, rey de Judá (v.1), es decir, el año 605. La frase el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia, falta en el texto griego, y es considerada generalmente como glosa. Nabucodonosor sucedió a su padre, Nabopolasar, en el 605, que coincide, más o menos, con el año cuarto del rey Joaquim, que sucedió a su hermano Joacaz en el 609.
El profeta nos da el año trece de oslas como principio de su misión profética, como en 1:2. En el tiempo en que redacta estos oráculos (605) lleva, pues, ya veintitrés años de ministerio profético, cifra que se obtiene partiendo del 627 (año trece de Josías) hasta el 605, contando dos veces el año 609, en que subió al trono Joaquim (es el último de Josías y el primero de Joaquim, y, por tanto, atribuible a ambos reyes, por lo que en el cómputo figura como duplicado).
La frase no habéis escuchado (v.3) falta en los LXX. El v.4 es una repetición literal Deu_7:25-26, y parece glosa explicativa, que interrumpe la ilación lógica.
En los v.5-6 se resume la sustancia de la predicación profética de Jeremías: recriminación por la apostasía e invitación a la conversión para ser digno de las promesas de Yahvé, sobre todo para volver a gozar de la pacífica posesión de la tierra de Canaán que les había dado.

Anuncio del castigo por la apostasía (8-11).
8 Por eso, así dice Yahvé de los ejércitos: Porque no habéis escuchado mis palabras, 9 he aquí que convocaré todas las tribus del aquilón oráculo de Yahvé , a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y los haré venir contra esta tierra, y contra sus habitantes, y contra todas las naciones que la rodean, y los destruiré y los convertiré en desolación, objeto de burla y en ruinas eternas. 10 Haré desaparecer de ellos los cantos de alegría, las voces de gozo, el canto del esposo y el canto de la esposa, el ruido de la muela y el resplandor de las antorchas. 11 Y toda esta tierra será ruina y desolación, y servirán las gentes estas al rey de Babilonia setenta años.

Por esta obstinación en seguir los malos caminos, Yahvé va a hacer uso de su justicia vengadora. El castigo vendrá del norte, como en 1:15. Yahvé va a tomar como instrumentos de su furor a los babilonios: convocaré todas las tribus del aquilón (v.8). La frase Nabucodonosor, rey de Babilonia, falta en los LXX, y parece glosa explicativa. Las tribus son los diversos pueblos que formaban parte del ejército asirio, nutrido en gran parte de mercenarios de los pueblos vencidos. Si la expresión del TM mi siervo, aplicada a Nabucodonosor (falta en los LXX), es auténtica, tendría el sentido de instrumento de la justicia divina, como Ciro, al que se le llama en Isaías mi ungido.1 Ese ataque contra el pueblo elegido prevaricador adquiere el valor de una cruzada, y los invasores son considerados como consagrados para la guerra que trae la purificación de Israel. Siempre los profetas se mueven en los planes de la teología de la historia, y ven a través de las tramas históricas el hilo sutil de los planes misteriosos de Dios.
Pero este castigo no será sólo sobre Judá, sino que alcanzará a las naciones que la rodean (v.8b), que con sus influencias idolátricas y sus intromisiones políticas han inducido al pueblo escogido a orientarse por los caminos de la apostasía y del materialismo. La expresión los destruiré (v.10) tiene un sentido hiperbólico. El verbo hebreo utilizado está formado de la palabra jerem, término técnico en la Biblia para indicar la exterminación total 2. Aquí, sin embargo, ha de atenuarse a la luz de otras profecías, en las que se dice que se salvará un resto como núcleo futuro de restauración. El castigo para Israel tiene siempre en los profetas un sentido de purificación, no de exterminio. Pero de momento la desolación del país será general, sin que se oigan los tradicionales cantos nupciales del esposo y de la esposa y el ruido de la muela (v.10), símbolo de la paz tranquila en un país 3. En tiempos de guerra se añoran estos signos de vida que en épocas de paz resultan triviales. La mujer a la muela simboliza la paz y la abundancia.
Después de ser asolada la tierra de Judá, sus habitantes y las gentes servirán al rey de Babilonia setenta años (v.11)4. Si la lección del TM es auténtica, se anunciaría la sumisión de las naciones vecinas a Judá por un término de setenta años.

Anuncio de la caída y destrucción de Babilonia (12-14).
12 Y al cabo de setenta años, yo pediré cuentas al rey de Babilonia y a la nación aquella oráculo de Yahvé de sus maldades, y a la tierra de los caldeos, y la convertiré en eterna desolación. 13 Y haré venir sobre aquella tierra todo lo que anuncié, todo lo que está escrito en este libro, lo que profetizó Jeremías contra todos los pueblos. 14 Porque también ellos serán sojuzgados por otros pueblos grandes y por reyes poderosos, y yo les retribuiré según su merecido, según las obras.

La cifra de setenta años corno término del imperio babilónico, y, en consecuencia, de la cautividad de los israelitas, no ha de entenderse de modo matemático, sino en números redondos, como equivalente a la vida de un hombre. Es inútil, pues, hacer cálculos buscando el término de partida (momento de este oráculo, 695) y la fecha tope de la desaparición del imperio babilónico bajo Ciro (538), que es la fecha de la liberación de los exilados hebreos 5.
El v.13 es considerado como una adición redaccional, pues se alude a los c.50-51. La frase lo que profetizó Jeremías contra los pueblos, en los LXX constituye el título de los oráculos contra las naciones (c.50-51 del TM), que intercala en este lugar.
La hora de la ruina del imperio babilónico está decidida en los designios divinos; otros pueblos grandes (v.14) lo sojuzgarán, alusión a la coalición medo-persa que caerá como una trompa sobre las llanuras mesopotámicas, extendiendo su imperio hasta Grecia y el Alto Egipto.

El cáliz de la cólera de Yahvé (15-29).
15 Porque así me dijo Yahvé, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa de espumoso vino 6 y házselo beber a todos los pueblos a los que yo te he enviado. 16 Que beban, que se tambaleen, que enloquezcan ante la espada que yo arrojaré en medio de ellos. 17Y tomé la copa de la mano de Yahvé y la di a beber a todas las naciones a las que me envió Yahvé: 18a Jerusalén y a todas las ciudades de Judá, a sus reyes, a sus príncipes, para hacer de ellos ruina, desolación, burla y maldición, como es hoy. 19Al faraón, rey de Egipto; a sus servidores y a sus príncipes y a todo su pueblo; 20a todos los advenedizos, a todos los reyes de la tierra de Us y a todos los reyes de la tierra de los filisteos: a Ascalón, a Gaza, a Ecrón y al resto de Asdod; 21a Edom, a Moab y a los hijos de Amón; 22a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las islas que están pasado el mar; 23a Dedán, a Tema, a Buz, a todos los que se rapan las sienes; 24a todos los reyes de Arabia y a todos los monarcas de occidente que habitan en el desierto; 25a todos los reyes de Zimrí, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media; 26a todos los reyes del norte, próximos y lejanos, y a todos los reinos de la tierra que habitan la superficie del suelo; y el rey de Sesac beberá después de ellos. 27Y les dirás: Así dice Yahvé de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, embriagaos, vomitad y caed para no levantaros ante la espada que yo echaré entre vosotros. 28 Y si rehusaren tomar de tu mano la copa y beber de ella, les dirás: Así dice Yahvé de los ejércitos: Tendréis que beber, 29 porque si yo, al desatar el mal, he comenzado por la ciudad en que se invoca mi nombre, ¿ibais a quedar vosotros impunes? No quedaréis, pues que llamaré a la espada contra todos los moradores de la tierra oráculo de Yahvé de los ejércitos.

Después de anunciar enfáticamente que también los babilonios recibirán su merecido, de un modo apocalíptico y arrebatador se describe la hora de la justicia divina sobre todas las naciones culpables. Dios mismo ofrece al profeta la copa rezumando ira para que se embriaguen de ella todos los pueblos (v. 15). Después se enumeran muchos de éstos. Sin duda que el texto ha sido muy retocado por redactores posteriores. De hecho, algunos de los nombres de naciones que después da el TM faltan en los LXX7. Ya hemos indicado que este c.25 es como una recapitulación de oráculos de Jeremías para cerrar la primera serie del libro actual y, a la vez, una introducción a los llamados oráculos conminatorios contra las naciones, expuestos en los 0.50-51. Después de hablar del castigo sobre Judá, se extiende al de sus naciones paganas circunvecinas, para dilatarse, en fin, su perspectiva a todos los pueblos. Es el procedimiento que hemos encontrado en el libro de Isaías 8. La profecía de Jeremías es menos espectacular, pues falta el elemento cósmico. No obstante, la doctrina teológica es la misma, ya que se trata de reinvidicar la justicia divina, conculcada por todos los pueblos. Todo se halla sometido al hilo de los misteriosos designios divinos, y las historias particulares de todas las naciones son sólo una parcela de esa inmensa perspectiva histórica teológica, según la cual las exigencias de la justicia y la santidad divina regulan la marcha de los pueblos.
La metáfora de la copa del furor divino es corriente en la literatura bíblica. La cólera divina es concebida como un líquido embriagador que está llenando paulatinamente la copa hasta desbordarse sobre las naciones pecadoras. Bajo el efecto del castigo de la ira divina, el hombre sentirá los mismos efectos que el ebrio bajo el licor espumoso: aturdimiento, temblor y desvarío total de la mente 9. La metáfora es plástica, y no ha de entenderse a la letra la visión imaginativa. No es necesario suponer, al estilo de los libros apocalípticos, que Yahvé, como Juez sentado en un trono, ofrece la copa al profeta para que la entregue a las naciones allí reunidas. Es una simple metáfora para indicar que debe anunciar el inminente y terrible castigo divino: que beban, que se tambaleen, que enloquezcan ante la espada (v.16).
La primera nación que tendrá que apurar la copa de la cólera divina es Jerusalén, pueblo elegido, con sus reyes, príncipes (v.18). Su condición de pueblo escogido entre todos hace que sus transgresiones adquieran un carácter de ingratitud imperdonable. Por eso, la primera que se verá envuelta en la ruina, la desolación, será la tierra de Judá, de forma que venga a ser objeto de burla y de maldición para todas las otras naciones 10.
A continuación viene la amenaza contra Egipto (v.19), principal instigadora de la política de rebelión contra Babilonia. Egipto siempre había sostenido las ilusiones nacionalistas de muchos judíos, prometiéndoles una ayuda que nunca habría de ser eficaz 11. La expresión sus advenedizos (v.50) alude a la población flotante forastera que en todas las épocas se había sumado a Egipto 12, lugar de concentración de pueblos asiáticos en el alto Delta, por su feracidad. Todos éstos, pues, sufrirán la suerte del país del faraón y de sus principes. La tierra de Us falta en el texto griego. Parece que era una región al sudeste de Palestina, cerca de Edom, en los confines de Arabia 13. Después se enumeran cuatro de las ciudades de la pentápolis filistea: Ascalón, Gaza, Ecrón y el resto de Asdod, en la franja costera de Palestina. Falta sólo Gat, que había perdido su importancia por haber sido absorbida por los israelitas 14. La extraña expresión resto de Asdod parece aludir al estado de la ciudad después de la destrucción realizada por Psamético I, rey de Egipto (666-610 a.C.) 15. Edom, Moab y Amón constituyen la TransJordania actual, enumeradas de sur a norte 16. Eran los tradicionales enemigos de Judá, que vejaron sistemáticamente al pueblo israelita, sobre todo después de la catástrofe del 586 a.C.
Tiro y Sidón eran las dos grandes metrópolis fenicias, verdaderos emporios comerciales del Próximo Oriente, que habían creado muchas colonias comerciales en todas las costas del Mediterráneo. Los reyes de las islas son los soberanos de las ciudades de las costas del Mediterráneo, juntamente con las clásicas islas de Chipre y Greta. Se los cita junto a Tiro y Sidon por las íntimas relaciones comerciales que tenían con estas dos ciudades, de las que muchas ciudades mediterráneas eran filiales. La palabra islas tiene el sentido de ciudades costeras 17: son la colonias fenicias del Mediterráneo y los pueblos que con Sidón y Tiro tenían relaciones comerciales, dependiendo en cierto modo de los dos grandes emporios fenicios. Después el profeta enumera diversas localidades del desierto siró-arábigo: Dedán, identificado hoy con el-Ela, a 300 kilómetros de Medina 18. Tema, la actual Teima, a unos 150 kilómetros al nordeste del oasis de el-Ela mencionado, en la ruta de Damasco a la Meca.
Buz, tribu aramea-árabe según la Biblia, pero no localizada 19. Los que se rapan la cabeza (v.23): expresión genérica para designar a los árabes del Norte. El v.24 es una expresión general para indicar todas estas localidades: todos los reyes de Arabia. Zimrí es desconocido. Falta en el texto griego 20. Elam y Media, bien conocidos, aparecen ya asociados en la literatura profética anterior 21. Eran dos reinos contiguos al este de Mesopotamia y habían colaborado con los babilonios para aplastar el imperio asirio en el 612, fecha de la caída de Nínive. Los reyes del Norte (v.26) son los reinos de la zona de Elam en general. Asiría no es nombrada porque ya había sido destruida, y Babilonia será anunciada más tarde de un modo muy particular. Por otra parte, ahora es el instrumento de la ira vengadora de Yahvé sobre los otros pueblos. La frase y el rey Sesac beberá después de ellos (v.26) falta en los LXX y tiene todos los visos de ser una adición cabalística posterior. La palabra Sesac es considerdada como equivalente a Babilonia según las reglas cabalísticas del sistema de combinación de letras llamado atbash 22. Si la frase es auténtica, se anunciaría que Babilonia (Sesac) sufriría la suerte de los otros pueblos: beberá después de ellos del cáliz de la ira divina.
Los v.27-29 encuentran su lugar apropiado detrás del v.26. El v.27 reproduce sustancialmente el v.16. Quizá el profeta quiere destacar la firmeza indefectible del juicio futuro sobre los pueblos. Así, la expresión bebed, embriagaos., caed para no levantaros (v.28), tiene el carácter de anuncio enfático sobre el irremediable juicio punitivo sobre las naciones. El cáliz de la ira divina se ha colmado, y es preciso que todos los pueblos culpables experimenten los efectos de una embriaguez entontecedora, como consecuencia del castigo de Yahvé: tendréis que beber (v.28). No les toca elegir a las naciones, sino sufrir resignados la suerte que se les impone. Es una exigencia de la justicia divina ultrajada, que, si no ha perdonado a Jerusalén, la ciudad en que se invoca su nombre (v.29), objeto de sus complacencias, no iba a dejar impunes a las naciones paganas prevaricadoras.
Jerusalén, como capital de Judá, era la esposa de Yahvé, que le daba su nombre 23. Pero la santidad divina no podía permanecer indiferente a las transgresiones e ingratitudes de su pueblo 24, y mucho menos a las de pueblos que no están vinculados de un modo especial a El. Por eso llamará la espada contra todos los moradores de la tierra (v.29); es el anuncio de la devastación y la guerra como medio de castigo y de reivindicación de sus derechos.

El juicio de Yahvé sobre todos los pueblos (30-38).
30 Y tú les profetizarás todas estas palabras, diciéndoles: Ruge Yahvé desde lo alto, desde su santa morada lanza su voz, ruge fuertemente contra su pradería, lanza el grito de los lagareros contra todos los moradores de la tierra. 31 Llega su estrépito hasta los confines de la tierra, porque juzgará Yahvé a las gentes, y será este juicio contra toda carne; los malvados los entregó al filo de la espada, oráculo de Yahvé. 32 Así dice Yahvé de los ejércitos: He aquí que el mal pasará de nación en nación; un fortísimo huracán se desencadenará desde los extremos de la tierra, 33 y habrá heridos de Yahvé en ese día del uno al otro cabo de la tierra. No serán llorados, no serán recogidos ni sepultados; quedarán como estiércol sobre la faz de la tierra. 34 Ululad, pastores, y clamad, y encenizaos, mayorales de la grey, porque ha llegado el día de vuestra matanza y caeréis como carneros selectos25. 35No habrá posibilidad de huir para los pastores, ni salvación para los mayorales de la grey. 36Gritos de espanto de los pastores, clamores de los mayorales de la grey, porque ha devastado Yahvé sus pastizales. 37 Han enmudecido las pacíficas praderas ante el furor de la ira de Yahvé. 38 Ha abandonado como león joven su guarida, pues ha sido devastada su tierra ante la espada destructora, ante el furor de su ira.

Yahvé se manifiesta terroríficamente, rugiendo desde lo alto, desde su mansión elevada en los cielos26. Es presentado, pues, como un león dispuesto a lanzarse sobre su presa, que es su pradería, la tierra santa de Yahvé, donde pasta su rebaño ingrato, Israel27. Yahvé se siente alegre al ver llegar el momento de la manifestación de su justicia, y por eso lanza el jubiloso grito de los lagareros (v.30c), proverbial como signo de alegría28. La alegría de los vendimiadores y lagareros simboliza aquí el grito victorioso de Yahvé, que ataca a su pueblo pecador y a todos los moradores de la tierra (v.30c). La perspectiva se extiende no sólo sobre Judá, sino que abarca a todos los reinos del universo. Todas las naciones son transgresoras; por eso el juicio de Yahvé sera sobre toda carne (v.31) 29.
La ira de Dios vengador se alza como fortísimo huracán (v.32). Es la guerra traída por el invasor babilónico, instrumento de Yahvé para hacer valer los derechos conculcados de su justicia, desde los extremos de la tierra. El flagelo de la guerra dejará el país sembrado de heridos de Yahvé (v.33), e.d., víctimas de la ira divina 30.
El profeta invita a los caudillos de los pueblos invadidos a hacer duelo por la devastación de su país: Ululad, pastores, gritad (v.34). Las expresiones pastores., mayorales de la grey, para designar a los jefes de los pueblos, son ya habituales en Jeremías 31. Los caudillos de los pueblos son los principales responsables de la catástrofe, por su influencia oficial y su mal ejemplo al llevar a sus pueblos respectivos por caminos opuestos a los de las leyes naturales. Se les llama carneros selectos, como víctimas escogidas de propiciación en el gran holocausto que Yahvé va a realizar. Por eso les invita a cubrirse de ceniza, como signo externo de duelo. Es una alusión irónica al cambio de perspectiva en su vida. Hechos a verse vestidos de sedas recamadas, tendrán que practicar el más humillante de los lutos 32. La consternación es general, y la misma naturaleza inanimada se asocia al duelo de los mayorales de la grey. Los países tranquilos, en los que la gente vivía en paz y prosperidad como rebaños en sus praderas ubérrimas, son reducidos a la ruina: han enmudecido las pacificas praderas (v.37). Ha pasado el furor de la ira divina (v.37), y todo son ruinas y devastaciones; las antes ubérrimas praderas, alegres con sus numerosos rebaños, han enmudecido, y todo es desolación. El ejército invasor, enviado por Yahvé, es como un león que ha abandonado su guarida (v.38) para llevar la devastación a su tierra, e.d., la tierra santa de Judá. De nuevo la perspectiva se centra particularmente en la heredad de Yahvé, la tierra de Israel. La justicia divina ha traído al invasor babilonio a su tierra como medio de purificación de sus habitantes culpables.

1 Cf. Isa_44:28. 2 Cf. Deu_7:2; Jos_6:18; Jos_8:26; Jos_10:1; Jer_18:16; Jer_18:19, Jer_18:8. 3 Cf. Jer_7:34; Jer_16:9. 4 Los LXX leen: Toda la tierra será una desolación, y servirán entre las naciones durante setenta años. 5 Cf. Isa_47:6-7; Jer 0.50-51; Isa_14:13; Isa_47:10; Bar_6:42. 6 Así según el texto de los LXX. El TM lee: copa de vino de la ira. 7 Faltan Us, Arabia, Zimri y no se alude al rey Sesac. 8 Cf. Is c.13-14 y 24-27. 9 Cf. Jer_49:12; Jer_51:7; Lam_4:21; Isa_51:17.21; Eze_23:31; Abd_1:2 :15.16; Sal_60:5; Sal_75:9; Rev_14:10. 10 La frase como es hoy (v.18) falta en los LXX y es ciertamente una adición posterior. Cf. Jer_5:11; Jer_5:19, Jer_5:8; Jer_24:9; Jer_29:18. 11 Cf. Jer_2:36; Is 31:3- 12 Cf. la misma expresión en Exo_12:38. 13 Cf. Job_1:1; Lam_4:21. 14 Cf. Amo_1:7; Sof_2:4; Zac 9:5- 15 Cf. Herod., II 157. 16 Cf. Jer_49:7-22; Jer_48:1; Jer_49:1-6. 17 Cf. Isa_20:6; Isa_23:2-5. 18 Cf. RB (1910) p.521-531 19 Cf. Gen_22:21. 20 Algunos quieren identificar Zimri con los cimerios de Gén_10:2, los gimirri de los textos cuneiformes. 21 Cf. Isa_21:2. 21 Cf. IS 21,2. 22 Según este procedimiento cabalístico, las letras primeras del alefato debían coincidir con las ultimas; de ahí el nombre de atbash; es decir, á y í, primera y última letras, eran seguidas de la segunda, b, y penúltima, shin, y así sucesivamente. Por este procedimiento tenemos que Sheshac equivale a Babel. 23 Cf. Jer_2:2.7; Jer_7:10; Jer_14:9; Jer_15:16. 24 Cf. Eze_9:6; Abd_1:16; Luc_23:31; 1Pe_4:18. 25 Así según los LXX. El TM dice carneros de matanza. 26 Compárese Amo_1:2 y Joe_4:16. 27 Cf. Jer_9:9; Jer_10:24; Jer_23:3. En 6:2, Judá es la pradería de Yahvé. 28 Cf. Isa_16:10; Lam_1:15; Isa_63:1; Joe_4:13; Jer_48:33. 29 Cf. Isa_3:13-14. 30 Cf. Isa_66:16; Jer_8:2; Jer_9:22; Jer_12:12; Jer_16:4. 31 Cf. Jer_10:21; Jer_22:22. 32 Cf. Jer_6:26.