Amos  5 Sagrada Biblia (Nacar-Colunga, 1944) | 27 versitos |
1 Escuchad esta palabra: Es la lamentación que entono sobre vosotros, casa de Israel:
2 Cayó la virgen de Israel, no podrá ya levantarse; yace en tierra abandonada, no hay quien la levante."
3 Porque así dice el Señor, Yahvé: La ciudad que salía en campaña con mil (guerreros), se quedará con ciento; la que salía con cien, se quedará con diez en la casa de Israel."
4 Así, pues, dice Yahvé a la casa de Israel: ¡Buscadme y viviréis!
5 No busquéis a Betel, ni vayáis a Guilgal, ni paséis a Bersabé, porque Guilgal será llevada al cautiverio y Betel será destruida.
6 Buscad a Yahvé y vivid, no sea que abrase la casa de José con fuego devorador, sin que tenga Betel quien lo apague.
7 Tornan el juicio en ajenjo y echan por tierra la justicia.
8 El hizo las Pléyades y el Orion, El torna las tinieblas en aurora y del día hace noche oscura, llama las aguas del mary las derrama sobre la haz de la tierra. Yahvé es su nombre.
9 El desencadena la ruina sobre la fortaleza y trae la destrucción sobre la ciudadela.
10 En las puertas detestan al censor y aborrecen al que habla rectamente.
11 Pues, porque pisoteáis al pobre y le exigís la carga del trigo, las casas que de piedras talladas os habéis construido no las habitaréis; de las deleitosas viñas que habéis plantado no beberéis el vino."
12 Porque yo sé que son muchas vuestras prevaricaciones y cuan grandes son vuestros pecados, opresores del justo, que aceptáis soborno y en las puertas hacéis perder al pobre su causa.
13 Por eso el hombre prudente ahora tiene que callarse, porque son malos tiempos.
14 Buscad el bien y no el mal, para que viváis, y así Yahvé, Dios de los ejércitos, será con vosotros, como afirmáis.
15 Aborreced el mal y amad el bien y haced justicia en las puertas; quizá Yahvé, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José."
16 Por tanto, así dice Yahvé, Dios de los ejércitos, el Señor: Habrá llanto en todas las plazas,y en todas las calles clamarán: ¡Ay, ay! y convocarán al labrador a duelo y a la lamentación en las filas de las plañideras,
17 Y habrá llanto en todas las viñas cuando pase yo por medio de vosotros, dice Yahvé.
18 Ay de aquellos que desean el día de Yahvé ¿De qué os servirá el día de Yahvé? Será día de tinieblas, no de luz.
19 Es como quien, huyendo del león, diera con el oso; como quien, al entrar en casa y poner su mano sobre la pared, fuera mordido por la serpiente."
20 ¿No es tinieblas el día de Yahvé y no luz, oscuridad sin resplandor?
21 Yo odio y aborrezco vuestras solemnidades y no me complazco en vuestras congregaciones.
22 Si me ofrecéis holocaustos y me presentáis vuestros dones, no me complaceré en ellos ni pondré mis ojos en los pacíficos de vuestras cebadas víctimas.
23 Aleja de mí el ruido de tus cantos, que no escucharé el sonar de tus cítaras.
24 Como agua impetuosa se precipitará el juicio; como torrente que no se seca, la justicia."
25 ¿Me ofrecisteis sacrificios y oblaciones en el desierto en cuarenta años, casa de Israel?
26 Mas llevaréis a “Sikkut,” vuestro rey, y a “Kewan,” vuestros ídolos, la estrella de vuestro dios que os habéis fabricado.
27 Y os deportaré más allá de Damasco, dice Yahvé, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

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Introducción a Amos 

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Amïs.
Éntroducción.

Vida del profeta.
Amos (en hebreo 'Amos: ¿portador?) era oriundo de Tecua, a nueve kilómetros al sudeste de Belén, en los confines del desierto de Judá, y de profesión pastor . Alternaba sus trabajos de pastor con el de preparar y recoger los frutos de sicómoro 2. Los símiles que utiliza en su predicación están tomados de la vida pastoril y campestre 3. Criado en un ambiente de austeridad y pobreza, tenía una especial repugnancia por todo lo que significara derroche y lujo en la vida sedentaria, y así, en su predicación aparece como el gran recriminador de los excesos de las clases pudientes y de sus extorsiones para con los pobres.
El profeta no pertenecía a ninguna de las asociaciones profesionales proféticas, como él mismo declara con énfasis al sacerdote de Betel4, y fue sorprendido por el llamamiento divino cuando se hallaba dedicado a sus faenas habituales de pastor y recolector de frutos de sicómoro 5. El profeta se fue al reino del norte a ejercer su ministerio profético en medio de una sociedad hostil y extranjera. Predicó especialmente en las cercanías del santuario cismático de Betel, donde tuvo que enfrentarse con los intereses creados del sacerdote Amasias, el cual llegó a denunciarle a Jeroboam II, rey de Israel. Pero parece que el rey no le hizo caso, y entonces el sacerdote intimó al profeta a que se fuera a ganar su vida haciendo de profeta, o ganapán visionario, tomando aquí profeta en el sentido despectivo de explotador de la credulidad pública. Amos contestó airado que no había venido a lucrarse ni estaba aleccionado por ninguna escuela profética, sino que obraba a impulsos de la inspiración divina: No so;y profeta ni hijo de profetas. Yahvé me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve a profetizar a mi pueblo Israel 6. Y, en prueba de su calidad de verdadero profeta enviado por Yahvé, le anuncia que su mujer será violada, y sus hijos asesinados por los invasores asirios7. Profetizó también la próxima cautividad de Israel8.

Ambiente histórico.
Según indicación del título de los escritos de Amos, éste ejerció su ministerio profético en tiempo de Jeroboam II de Israel (783-743) y de Ozías o Azarías de Judá (789-738), dos años después del terremoto 9. Bajo el reinado de Jeroboam II, el reino de Israel había llegado a su esplendor económico y a la máxima expansión geográfica. A fines del siglo IX, los sirios hicieron incursiones en el reino de Israel, anexionándose las regiones transjordánicas de Basan y Galaad 10. Pero, al expansionarse Asiría hacia el occidente en tiempos de Adadnirari III (805-782), se debilitó el reino de Siria, y, en consecuencia, el reino de Israel pudo rehacerse y llegar a su apogeo. Podemos, pues, suponer que el profeta empezó su predicación oracular en los últimos años de Jeroboam II, hacia el 760 a.C., poco antes de la iniciación del ministerio profético de Oseas. El ambiente histórico, pues, es semejante en ambos profetas. La indicación cronológica de dos años antes del terremoto resultaba muy precisa para los lectores contemporáneos, pero no para nosotros, pues no sabemos nada de esta conmoción sísmica que habría impresionado tanto a los moradores del reino del norte 11.
Por el contenido de la predicación de Amos vemos que la situación económica era próspera, y las clases altas se movían con excesiva desenvoltura y desenfreno, esperando confiados el día de Yahvé como día de triunfo pleno material12. El profeta saldrá al paso de estas falsas suposiciones anunciando una serie de castigos devastadores, e incluso la ruina total del reino y la cautividad de sus ciudadanos.

División y estructura del libro.
Se puede dividir el libro por su contenido en tres partes:
1.Parte introductoria: Vaticinios contra las naciones paganas, castigadas por sus crímenes contra naturaleza: contra Siria, Filistea, Tiro, Édom, Anión, Moab, y, por fin, contra Judá e Israel (c.i-2).
2.Sermones contra los abusos de las clases sociales por su excesivo lujo y materialismo. Oráculos contra los que participan de los cultos idolátricos (c.3-6).
3.Cinco visiones, en las que se simbolizan plásticamente los castigos que enviará Yahvé contra la sociedad corrompida de Samaría (c.7-9; 10).

Por fin, el libro se cierra con un anuncio de restauración mesiánica, con todo lo que implica de abundancia de bendiciones temporales (9:11-15).
La disposición no es cronológica, ni siquiera perfectamente lógica, y se ve que es obra de un compilador posterior al profeta. Sobre todo, algunas de las visiones del final del libro parecen estar desplazadas y debieran figurar entre los primeros oráculos del profeta, según se desprende de su contenido doctrinal. Esta compilación parece que ha sido llevada a cabo en el reino de Judá, pues se da precedencia al rey de Judá, Ozías, sobre el de Israel, Jeroboam, en el título de la compilación. Esto parece confirmarse por el énfasis de la conclusión, en la que se destaca la resurrección del tugurio de David, o dinastía davídica, reducida a una choza, salvada de la catástrofe de la invasión, sin duda alusión a la permanencia del minúsculo reino de Judá.

Autenticidad.
En general no hay razones serias para negar la autenticidad global de los oráculos del libro de Amos. Sus palabras están en consonancia con el ambiente histórico que hemos descrito antes y se adaptan bien a las necesidades religiosas de la época. Sin embargo, muchos críticos dudan de la autenticidad de algunos pasajes 13, sobre todo la conclusión del libro, netamente mesiánica 14. Extraña su carácter prosaico en un conjunto poético, como son todos los oráculos de Amos, y, por otra parte, se refieren más al reino de Judá que al de Israel. Por eso no faltan comentaristas que atribuyen este fragmento a una mano posterior, incluso postexílica, que ha querido desvirtuar la impresión excesivamente pesimista de los últimos anuncios de castigo de Amos: Daré la orden y zarandearé a la casa de Israel entre las gentes, como se zarandea con la criba. A la espada perecerán todos los pecadores de mi pueblo 15; sin embargo, es usual en los profetas alternar amenazas con promesas de restauración en su predicación, para, de un lado, invitar a la penitencia y cambio de vida, y de otro, evitar que caigan en la desesperación total. Los castigos de Yahvé sobre su pueblo son siempre pruebas purificatorias, en espera de una etapa esplendorosa que seguirá después.

Estilo.
San Jerónimo define a Amos como imperitum sermone16. Sin embargo, esta afirmación es injusta, ya que dentro de la sencillez y aun desaliño hay un fondo poético de gran inspiración. Es verdad que su estilo resulta algo cansino y uniforme, como consecuencia de las múltiples repeticiones e incluso de frases hechas. Pero esta repetición da más vigor a sus oráculos. Es clásico su modo de comenzar los oráculos punitivos contra las naciones paganas: Por tres pecados y por cuatro no revocaré 17, para indicar la multiplicidad. Tiene también tendencia a acumular imágenes para expresar la misma idea, pero son sumamente originales y de bellísimo significado 18. Multiplica los ejemplos para probar una afirmación 19. En general, los estilistas modernos consideran a Amos como un artista literario, pues sus repetidas imágenes y períodos argumentativos logran impresionar favorablemente al lector. Este hecho prueba que tenía su formación literaria, a pesar de que se presentaba como un humilde pastor de Tecua.

Texto y versiones.
En general, el texto hebreo de Amos está bien conservado. Sin embargo, parece que algunos esticos están desplazados de su lugar normal. La versión griega de los LXX difiere a veces del TM, pero en los casos dudosos y oscuros no resulta más clara que el texto masorético. En el TM, el libro de Amos sigue al de Oseas y Joel, a pesar de ser Amos el primero cronológicamente. En los LXX y en las versiones que dependen de esta versión aparece inmediatamente después de Oseas, seguido de Miqueas y de Joel 20.

Mensaje doctrinal.
La teología del libro de Amos es muy rica de contenido, ya que encontramos en él afirmaciones netas sobre la omnipotencia divina y su providencia sobre los pueblos, aun paganos; sobre la elección de Israel y sobre los deberes sociales con el prójimo.
a) Monoteísmo estricto. - Yahvé es el Creador de todo cuanto existe en la naturaleza, es el formador de las montañas y creador de los vientos como fuerzas cósmicas. Hizo las constelaciones 21, y puede oscurecer el firmamento con las nubes 22, regula el curso del día y de la noche 23; las olas del mar obedecen puntuales a su mandato 24.
Por otra parte, es Señor y arbitro de todos los pueblos y naciones. Trajo a los filisteos de Caftor y a los árameos de Quir 25; y, en consecuencia, es el director verdadero de los hilos de la historia humana. Por eso es el Juez de todas las naciones, a las que castiga por sus crímenes contra naturam 26. Estos postulados éticos elementales son algo sagrado, por los que Yahvé mira como cosa intangible. No se puede conculcar impunemente las leyes del corazón humano impresas por Dios. A las naciones paganas no las castigará Yahvé por transgresiones de leyes positivas que no conocen, sino por infracciones contra el derecho natural.
b) Elección de Israel. - A pesar de que Yahvé es el Señor y Juez de todos los pueblos, lo es de modo particular de Israel, porque gratuitamente lo ha elegido para vivir en comunicación íntima con El. Por eso hizo una alianza solemne con Israel después de haberle liberado de Egipto 27. Para que pudieran intimar con El, les dio un código de leyes y les envió profetas 28. Pero esto no debe cegar a los israelitas, como si Yahvé se viera obligado necesariamente a protegerles, pues en realidad la elección ha sido sin méritos por parte de ellos 29.
Si bien gobierna todos los pueblos y los somete a las leyes generales de su justicia, los israelitas, por ser un pueblo de elección, están obligados especialmente al cumplimiento de determinadas leyes positivas, estipuladas en la alianza como base de buenas relaciones entre ambas partes contratantes 30. Por tanto, los crímenes de Judá y de Israel revisten una particular malicia de ingratitud y de rebelión 31; por eso Yahvé llama a las naciones paganas como testigos del castigo que va a infligir a Samaría 32,
c) Cultos idolátricos. - En el reino del norte existía un culto sincretista escandaloso, sobre todo en los santuarios locales de Betel, Guilgal y Dan. Yahvé aparecía prácticamente tan desfigurado en el culto, que Amos consideraba aquellos actos de culto como totalmente idolátricos. Las infiltraciones paganas eran ya más que la herencia yahvista, anterior a la separación de las tribus. Lo que había empezado por un simple culto cismático, había terminado por una idolatría, sin faltar el becerro de oro, símbolo del Yahvé adorado por los del reino del norte 33. La justicia divina procede de Yahvé, que mora en Sión 34.
d) Ritualismo externo religioso. - Amos, como todos los profetas del siglo viii que le siguen, se levanta contra la doblez de corazón, contra los actos de culto externos, vacíos de contenido espiritual interno. Las manifestaciones religiosas en este plan le son odiosas 35, porque faltan las correspondientes disposiciones morales, que son la base de una religiosidad digna y elevada.
e) Justicia social. - Es característica de la predicación de Amos urgir el cumplimiento de los deberes éticos para con el prójimo. Sus diatribas contra las clases ricas destacan sus opresiones y exacciones sobre los pobres y desheredados. El profeta les echa en cara a los ricos el que vivan en casas labradas en piedra, con incrustaciones de marfil, y que se entreguen a la vida de desenfreno, despreciando a los pobres.
La sequía y las devastaciones habían arruinado totalmente a los pequeños propietarios 36, y por eso la miseria, en la mayor parte de la población, era un mal que laceraba el corazón recto del profeta. Consecuencia de esa situación es que los pobres tenían que pedir prestado dinero a los pudientes, los cuales se aprovechaban de la miseria para incautarse de los bienes de aquéllos; e incluso el arruinado tenía que venderse por esclavo, a pesar de las leyes levíticas 37. El profeta se alza, enérgico, contra estos abusos 38. La mala administración de la justicia es una provocación constante a la ira divina. En lugar de sembrar paz, siembran malestar social 39, pues el lujo desorbitado es un insulto a la miseria40; la corrupción moral rebasa todas las medidas41.

1 Am 1:1. - 2 Am 7:14. - 3 Así habla del rugido del león (3:4), de la caza de las aves con trampa (3:5), del pastor que rescata de las fauces del león los restos de la oveja (3:12), de la serpiente escondida en la grieta de la casa (5:19), del torrente siempre fluyendo (5:24). - 4 Am 7:14. - 5 Am 7:15. - 6 Am 7:14. - 7 Am 7.17. - 8 Am 7:17· - 9 Am 1:1. - 10 Cf. 2 Re 10:325; 2 Re 13:7.25. - 11 Zac 14:5 habla de este temblor de tierra en tiempo de Ozías de Judá y del espanto que produjo a los israelitas. Pero parece depender de la alusión de Amos 1:1. - 12 Cf. Am4:1; 6:1s. - 13 Así extraña la narración en tercera persona de 7:10-17, y parecen manipulación posterior ciertos fragmentos del himno al Creador: 4:13; 5:8-9; 9:5-6. - 14 Am 9:11-15. 17 Am 1:6s. - 15 Am 9:10. 18 Am 9:1-4; 4:6-11 - 16 San Jerónimo, Pról a Amos: PL 25:990 (1038). 19 Am 2,V8.' - 20 Amos aparece citado en Tob 2:6 y Zac 14:5, Y en el Í. Ô. en Act 7:42-43 (Am 5:25- 27) y Act 15:16-17 (Am 9:11-12). Citados según la versión griega, que aquí difiere mucho del TM. - 21 Am5:8. - 22 Am4:13. - 23Ams,8. - 24 Am 5:8; 97 - 25 Amó_9:7. - 26 Amc.1-2. - 27 Am 2:11; 3:7· - 28 Am 3:7. - 29 A™ 9:7 - 30 Am3:1-2. - 31 Am 3:2. - 32 Am 3:9.12s. - 33 Am 7:9; 9:1-4; 4:4. - 34 Am 1:5. - 35 Am 4:21. - 36 Am c.1-3. - 37 Cf. Lev 25:255. - 38 Am 2:6-8; 3:9-10; 5:11; 8:4-6. - 39 Am 5:7.10.12; 6:12. - 40 Am 3:15; 5: Amó_11:6 :4-6. - 41 Am4:1; 6:1-6.

Fuente: Biblia Comentada, Profesores de Salamanca (BAC, 1965)

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Notas

Amos  5,1-27

5. Las Prevaricaciones de Israel.

Exhortación a la conversión sincera (1-6).
1 Escuchad esta palabra: Es la lamentación que entono sobre vosotros, casa de Israel: 2Cayó la virgen de Israel, no podrá ya levantarse; yace en tierra abandonada, no hay quien la levante. 3 Porque así dice el Señor, Yahvé: La ciudad que salía en campaña con mil (guerreros), se quedará con ciento; la que salía con cien, se quedará con diez en la casa de Israel. 4 Así, pues, dice Yahvé a la casa de Israel: ¡Buscadme y viviréis! 5 No busquéis a Betel, ni vayáis a Guilgal, ni paséis a Bersabé, porque Guilgal será llevada al cautiverio y Betel será destruida. 6 Buscad a Yahvé y vivid, no sea que abrase la casa de José con fuego devorador, sin que tenga Betel quien lo apague.

Después de invitar a Israel a comparecer ante la majestad cegadora de Yahvé, el profeta presenta la catástrofe del pueblo elegido cumplida el día de la manifestación de la ira divina desencadenada. Conmovido ante tanta desgracia, entona una elegía sobre la suerte de Israel. La nación castigada (reino del norte: Samaría) es personificada en una virgen que yace en tierra abandonada de todos, sin poder levantarse (v.2).
Israel se sentía orgullosa de su fuerza militar, pero no debe estar confiado en ella, porque va a ser diezmada su población, de forma que sus ciudades no podrán aportar el censo de soldados normal para el alistamiento: La ciudad que salía en campaña con mil (guerreros) se quedara con ciento. (v.3). Y todo ello como consecuencia del castigo enviado por Yahvé por su infidelidad. Por tanto, si quiere librarse de la catástrofe total, debe volver a su Dios: Buscadme y viviréis (v.4).
Se han ido tras de los ídolos en los dos lugares de culto tradicionales en el reino del norte: en Betel y Guilgal ! Pero es inútil que frecuenten estos lugares, porque llega la hora en que desaparecerán, sin que sus ídolos les puedan librar del turbión de la guerra y de la cautividad: Guilgal será llevado al cautiverio. (v.5). El profeta juega con la palabra Guilgal y cautiverio (en hebreo galah) para anunciar el exilio a la población de Israel, que se irá con sus ídolos, en los que confió. Y de nuevo les invita al retorno a Yahvé como único medio de librarse del incendio en que sería abrasado José (v.6), es decir, Efraím (hijo de José), la principal tribu del reino del norte.

Torcida conducta de Israel (7-13).
7 Tornan el juicio en ajenjo y echan por tierra la justicia. 8 El hizo las Pléyades y el Orion, El torna las tinieblas en aurora y del día hace noche oscura, llama las aguas del mary las derrama sobre la haz de la tierra. Yahvé es su nombre. 9 El desencadena la ruina sobre la fortaleza y trae la destrucción sobre la ciudadela 2. 10 En las puertas detestan al censor y aborrecen al que habla rectamente. 11 Pues, porque pisoteáis al pobre y le exigís la carga del trigo, las casas que de piedras talladas os habéis construido no las habitaréis; de las deleitosas viñas que habéis plantado no beberéis el vino. 12 Porque yo sé que son muchas vuestras prevaricaciones y cuan grandes son vuestros pecados, opresores del justo, que aceptáis soborno y en las puertas hacéis perder al pobre su causa. 13 Por eso el hombre prudente ahora tiene que callarse, porque son malos tiempos.

La invectiva contra los habitantes del reino del norte es mordaz y despiadada. La injusticia está a la orden del día: Tornan el juicio en ajenjo (v.7), es decir, con sus inicuos juicios y decisiones, en vez de ser equitativos y con ello sembrar la paz social y el bienestar, fomentan el malestar general, y así, sus decisiones o juicios se convierten en veneno corrosivo y amargo como el ajenjo. La situación social está tan pervertida, que no toleran en las puertas (lugares tradicionales de juicio) al censor que sale por los fueros de la verdad: aborrecen al que habla rectamente (v.10). Las exacciones se multiplican, y los tributos sobre los pobres (cargas de trigo) resultan insoportables para quienes tienen que vivir de su modesto trabajo (v.11).
Por eso, Dios enviará el castigo sobre las altas clases sociales que viven del soborno, de la injusticia y de las exacciones. Se han enriquecido indebidamente, fabricándose casas de piedras talladas y plantando deleitosas viñas; pero no las podrán usufructuar, porque se está colmando la copa de la ira divina. Dios no puede dejar impunes tanta prevaricación y opresión, sobre todo las arbitrariedades en las puertas o lugares de juicio, donde el pobre es condenado sin defensa (v.12). La situación de injusticia y opresión ha llegado a tal estado, que el hombre prudente (o astuto y calculador) tiene que callarse, porque son malos los tiempos. En el v.10 se decía que se odiaba al que levantase la voz de censura sobre el injusto estado de cosas social; de ahí que nadie se atreva ya a protestar, pues cada uno mira a su interés y nadie mantiene los derechos de Dios y de los pobres.
Los v.8-9 parecen desplazados, y generalmente son trasladados al final del capítulo anterior, donde se habla del poder de Dios sobre los elementos de la naturaleza: señorea sobre las montañas, rige la marcha de las constelaciones celestes y hace que la aurora y las tinieblas se sucedan intermitentemente. Es una especie de doxología oratoria para encarecer el poder de Yahvé, a quien nadie puede oponerse. Por eso, cuando llega el caso, desencadena la ruina sobre la fortaleza y la ciudadela. (v.8), pulverizando toda resistencia humana, basada en las ciudades amuralladas y fortalezas. Nada puede hacer frente al enojo divino desencadenado cuando se trata de reivindicar los derechos de la justicia.

El día de Yahvé (14-20).
14 Buscad el bien y no el mal, para que viváis, y así Yahvé, Dios de los ejércitos, será con vosotros, como afirmáis. 15 Aborreced el mal y amad el bien y haced justicia en las puertas; quizá Yahvé, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José. 16 Por tanto, así dice Yahvé, Dios de los ejércitos, el Señor: Habrá llanto en todas las plazas,y en todas las calles clamarán: ¡Ay, ay! y convocarán al labrador a duelo y a la lamentación en las filas de las plañideras, 17 Y habrá llanto en todas las viñas cuando pase yo por medio de vosotros, dice Yahvé. 18 Ay de aquellos que desean el día de Yahvé ¿De qué os servirá el día de Yahvé? Será día de tinieblas, no de luz. 19 Es como quien, huyendo del león, diera con el oso; como quien, al entrar en casa y poner su mano sobre la pared, fuera mordido por la serpiente. 20 ¿No es tinieblas el día de Yahvé y no luz, oscuridad sin resplandor?

Después de una exhortación al arrepentimiento, como único medio de librarse de los rigores de la justicia divina (v.15), el profeta describe dramáticamente el duelo general por la ruina y devastación del país (v.16). El duelo será tan universal, que hasta los labradores, y no sólo las plañideras de oficio, tomarán parte en él. Hasta en las viñas, donde reina habitualmente la alegría por la vendimia, habrá manifestaciones de llanto (v.17). Tan terrible será el día de Yahvé, en que se desencadenará la cólera de Dios.
Muchos esperaban, presuntuosos, en el día de Yahvé como un día de triunfo sobre los enemigos. Pero, lejos de ser un día de radiante esperanza y alegría, será un día de tinieblas (v.18), porque Yahvé sembrará la destrucción y la ruina en la sociedad israelita pecadora. Serán tantas las calamidades que en ese día se darán cita, que será difícil escapar de ellas: como quien, huyendo del león, diera con el oso. (v.18). Las calamidades se sucederán unas a otras y no será fácil huir de una sin caer en otra: quien se salve de la ruina material caerá a la espada, y quien se salve de ésta irá a parar al cautiverio. El profeta piensa en la invasión asiría que se cierne sobre el reino de Samaría.

Los sacrificios no bastarán para apartar la ira de. Dios (21-27)
21 Yo odio y aborrezco vuestras solemnidades y no me complazco en vuestras congregaciones. 22 Si me ofrecéis holocaustos y me presentáis vuestros dones, no me complaceré en ellos ni pondré mis ojos en los pacíficos de vuestras cebadas víctimas. 23 Aleja de mí el ruido de tus cantos, que no escucharé el sonar de tus cítaras. 24 Como agua impetuosa se precipitará el juicio; como torrente que no se seca, la justicia. 25 ¿Me ofrecisteis sacrificios y oblaciones en el desierto en cuarenta años, casa de Israel? 26 Mas llevaréis a Sikkut, vuestro rey, y a Kewan, vuestros ídolos, la estrella de vuestro dios que os habéis fabricado. 27 Y os deportaré más allá de Damasco, dice Yahvé, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

El profeta quiere dejar bien asentado que sólo una conversión sincera del corazón puede conjurar los peligros que se ciernen sobre la sociedad israelita, y de nada servirán las manifestaciones de culto en los lugares no reconocidos por Yahvé como legítimos. Las puras manifestaciones externas de culto, lejos de agradar a Yahvé, le enojan, pues no tolera la doblez de corazón 3. Ni los sacrificios (holocaustos en los que se quemaba toda la víctima en honor de Yahvé) ni los dones u ofrendas (de harina y otras sustancias vegetales)4 servirán para aplacar a Dios. Los pacíficos son los sacrificios en que no se quemaba toda la víctima, sino sólo sus partes grasas, sobre el altar; el resto era consumido por los sacerdotes y los oferentes5. Amos enumera las distintas clases de sacrificios y de ofrendas según el orden en que están en el Levítico, lo que indica que conocía la legislación mosaica6.
Todo el sonoro esplendor de las manifestaciones religiosas no es sino un ruido molesto a Yahvé. Ni los cantos ni las citaras podían agradar a un Dios que busca ante todo la entrega del corazón. Por consiguiente, estas manifestaciones de culto puramente externas no pueden aplacarle; de ahí que como agua impetuosa se precipitará el juicio; como torrente que no se seca, la justicia (v.24). Se trata del juicio vindicativo de Dios y de su justicia inexorable, que se desbordará como un torrente impetuoso, que lo arrastrará todo consigo. El profeta vuelve a indicar que los sacrificios solos, sin conversión sincera, no sirven para hacer frente a la manifestación de la ira-divina, como no sirvieron los sacrificios de los padres en él desierto durante cuarenta años para acelerar la entrada en la tierra dé-pro-, misión: ¿Me ofrecisteis sacrificios y oblaciones en el-desierta en cuarenta años, casa de Israel? (v.25). La'respuesta no es negativa, sino concesiva: a pesar de los sacrificios ofrecidos durante tanto tiempo, la entrada en Canaán se retrasó por la pésima conducta de los israelitas 7.
En la situación actual tampoco los sacrificios servirán para liberarlos de la ruina y de la cautividad más vergonzosa.
Se han entregado a la idolatría más crasa, admitiendo dioses extranjeros; por eso Yahvé les hará ir al cautiverio con sus dioses queridos: Mas llevaréis a Sakkut, vuestro rey, y a Kewan,., la estrella de vuestro dios que os habéis fabricado (v.26). El profeta alude a los cultos astrales, que por influencia asiría habían penetrado en el reino del norte. Sakkut es un epíteto del dios asirio Kewan (en asirio ka-ai-va-nu), que no es otro que el planeta Saturno (la estrella de vuestro dios). Los israelitas irán con sus dioses postizos más allá de Damasco (v.17), es decir, a Mesopotamia.

1 La frase ni paséis a Bersabé es considerada por muchos autores como glosa, ya que no encaja la mención de una localidad tan meridional como Bersabé (que pertenecía al reino de Judá), junto a las norteñas Betel y Guilgal. 2 Hemos seguido en este verso la versión de los LXX, que también es aceptada por la Bib. de Jér. 3 Cf. Isa_1:10ss; Ose_5:6; Ose_6:6; Ose_8:13. 4 Cf. Lev 2. 5 Cf. Lev_3:7.nss; Num_18:18; Deu_18:1-3. 6 Cf. Lev 0.1-3. 7 Algunos autores dan a la frase una contestación negativa, como si Amos quisiera acusar a sus compatriotas de no haber ofrecido sacrificios en el desierto.