Lucas 12 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 59 versitos |
1 En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, se puso a decir primeramente a sus discípulos*: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
2 Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de conocerse.
3 Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis en voz baja en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados.
4 «Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
5 Os diré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la Gehenna. Sí, os lo repito: temed a ése.
6 «¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, de ninguno de ellos se olvida Dios.
7 Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.
8 «Os digo que si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará a su favor ante los ángeles de Dios.
9 Pero si alguien me niega delante de los hombres, también será negado delante de los ángeles de Dios.
10 «A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
11 «Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis,
12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir.»
13 Uno de los presentes le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.»
14 Él le respondió: «¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?»
15 Y añadió: «Guardaos muy bien de toda codicia, porque las riquezas no garantizan la vida de un hombre, por muchas que tenga.»
16 Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron una abundante cosecha;
17 y pensaba para sus adentros: ‘¿Qué haré ahora, si no tengo dónde almacenar todo el grano?’
18 Entonces se dijo: ‘Ya sé lo que voy a hacer. Demoleré mis graneros y edificaré otros más grandes; almacenaré allí todo mi trigo y mis bienes,
19 y me diré: Ahora ya tienes abundantes bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe y banquetea.’
20 Pero Dios le dijo: ‘¡Qué necio eres! Esta misma noche te reclamarán la vida. ¿Para quién será entonces todo lo que has preparado?’
21 Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.»
22 Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, pensando qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, discurriendo con qué os vestiréis,
23 pues la vida* vale más que el alimento y el cuerpo más que el vestido.
24 Fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!
25 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida?
26 Entonces, si no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás?
27 Fijaos en los lirios: ni hilan ni tejen*. Pero yo os digo que ni Salomón, en todo su esplendor, se vistió como uno de ellos.
28 Pues si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
29 Así, pues, no andéis buscando qué comer ni qué beber, ni os inquietéis por eso,
30 pues por todas esas cosas se afanan los paganos del mundo. Vuestro Padre ya sabe que tenéis necesidad de eso.
31 Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.
32 «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino.
33 «Vended vuestros bienes y dadlos en limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe.
34 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
35 «Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas,
36 y sed como ésos que esperan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.
37 Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre velando. Os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa e irá sirviéndolos uno tras otro.
38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, ¡dichosos ellos, si los encuentra así!
39 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le abriesen un boquete en su casa.
40 Estad también vosotros preparados, porque, cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»
41 Preguntó Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?»
42 Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador* fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente?
43 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
44 Os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda.
45 Pero si aquel siervo dice para sus adentros: ‘Mi señor tarda en volver’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse,
46 volverá el señor de aquel siervo el día menos esperado y en el momento más imprevisto, lo castigará severamente y le señalará su suerte entre los infieles.
47 «Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes;
48 el que no la conoce y hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos. A quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.
49 «He venido a arrojar un fuego* sobre la tierra, ¡y cuánto desearía que ya hubiera prendido!
50 Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustiado estoy hasta que se cumpla!
51 «¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, os lo aseguro, sino división.
52 Porque desde ahora habrá cinco en una familia y estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres.
53 Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»
54 Decía también a la gente: «Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede.
55 Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede.
56 ¡Hipócritas! Si sabéis analizar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no analizáis este tiempo?
57 «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
58 Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel.
59 Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo*

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

Lucas 12,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_16:6; Mat_16:12; Mar_8:15

NOTAS

12:1 O bien: «se puso a decir a sus discípulos: En primer lugar, guardaos de... ».


Lucas 12,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:26-27; |Mar_4:22; = Luc_8:17

Lucas 12,4
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_15:5; |Mat_10:28-31

Lucas 12,5
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_4:12; Mat_3:12+; Mat_18:9+

Lucas 12,6
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_10:30-31

Lucas 12,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:32-33

Lucas 12,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_8:38; = Luc_9:26

Lucas 12,10
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_12:32; |Mar_3:29

Lucas 12,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:17-20; |Mar_13:11; = Luc_21:12-15; Jua_14:26+

Lucas 12,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_4:13-15; Pro_27:1

[2] Sir_11:19; 1Co_15:32; Ecl_2:17-23; Ecl_5:17 [Ecl_5:18]; Ecl_6:2

Lucas 12,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:19-21; Apo_3:17-18

Lucas 12,22
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_6:25-34

Lucas 12,23
NOTAS

12:23 Lit.: «el alma» en sentido bíblico, como en el v. Luc_12:19.

Lucas 12,27
NOTAS

12:27 Var.: «no se fatigan ni hilan», ver Mat_6:28.

Lucas 12,32
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua 10; Jua_21:15-17

Lucas 12,33
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_4:34; Pro_13:7

[2] |Mat_6:20-21

NOTAS

12:33 El peligro de las riquezas, con el consejo de deshacerse de ellas y de practicar la limosna, es un rasgo característico de la religión de Lucas: ver Luc_3:11; Luc_5:11, Luc_5:28; Luc_6:30; Luc_7:5; Luc_11:41; Luc_12:33-34; Luc_14:13, Luc_14:33; Luc_16:9; Luc_18:22; Luc_19:8; Hch_9:36; Hch_10:2, Hch_10:4, Hch_10:31.

Lucas 12,35
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_1:13; Efe_6:14

Lucas 12,36
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_25:1-13

Lucas 12,37
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_22:27; Jua_13:4-5

Lucas 12,38
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_13:35

[2] |Mat_24:43-44

Lucas 12,42
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_24:45-51; 1Co_4:1 s

NOTAS

12:42 Se trata, pues, de un siervo constituido en autoridad sobre los demás siervos, lo que responde perfectamente a la pregunta de Pedro, en la que «nosotros» se refiere a los apóstoles.

Lucas 12,49
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_3:11+

NOTAS

12:49 Este fuego, evidentemente simbólico, puede revestir significaciones diferentes según los contextos: el Espíritu Santo, o también el fuego que purificará y abrasará los corazones y que debe encenderse en la cruz. El v. Luc_12:50 favorecería esta última interpretación, pero los vv. Luc_12:51-53 más bien sugerirían el estado de guerra espiritual que suscita la aparición de Jesús.

Lucas 12,50
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_10:38+; Luc_9:22+

Lucas 12,51
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:34-36

[2] Luc_2:34+

Lucas 12,53
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Miq_7:6

Lucas 12,54
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_16:2-3

NOTAS

12:54 Los tiempos mesiánicos han llegado, y urge comprenderlo, porque el juicio está próximo, vv. Luc_12:57-59.

Lucas 12,57
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_5:25-26

Lucas 12,59
NOTAS

12:59 Lit.: «lepton» , moneda griega de ínfimo valor. -En Mat_5:25-26 el logion recibía del contexto una aplicación social: cómo deben reconciliarse los hermanos de la comunidad y arreglar sus diferencias. En Lc tiene un alcance escatológico: el juicio de Dios está cerca, hay que apresurarse para estar dispuesto.