Isaías 30, 1-7


Contra la embajada a Egipto.
¡Ay de los hijos rebeldes
—oráculo de Yahvé—
para ejecutar planes, que no son míos,
y para hacer libaciones de alianza, mas no a mi aire,
amontonando pecado sobre pecado!
Los que bajan a Egipto
sin consultar a mi boca,
para buscar apoyo en la fuerza del faraón
y ampararse a la sombra de Egipto.
La fuerza del faraón se os convertirá en vergüenza,
y el amparo de la sombra de Egipto, en confusión.
Cuando estuvieron en Soán sus jefes,
y cuando sus emisarios llegaron a Janés,
todos llevaron presentes
a un pueblo que les será inútil,
a un pueblo que no sirve de ayuda —ni de utilidad—,
sino de vergüenza y de oprobio.

Otro oráculo contra una embajada.
Oráculo sobre los animales del Negueb.
Por tierra de angustia y aridez,
de leona y de león rugiente,
de áspid y dragón volador,
llevan a lomos de pollinos su riqueza,
y sobre jiba de camellos sus tesoros
hacia un pueblo que no les será útil,
a Egipto, cuyo apoyo es huero y vano.
Por eso he llamado a ese pueblo
«Ráhab la cesante.»
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