II Crónicas  16 Biblia del Peregrino (Luis Alonso Schökel, 1993) | 14 versitos |
1 Pero el año treinta y seis del reinado de Asá, Basá de Israel hizo una campaña contra Judá y fortificó Ramá para cortar las comunicaciones a Asá de Judá.
2 Éste sacó entonces plata y oro de los tesoros del templo y del palacio y los envió a Ben-Adad, rey de Siria, que residía en Damasco, con este mensaje:
3 Hagamos un tratado de paz, como lo hicieron tu padre y el mío. Aquí te mando plata y oro. Anda, rompe tu alianza con Basá de Israel para que se retire de mi territorio.
4 Ben-Adad le hizo caso y envió a sus generales contra las ciudades de Israel, devastando Iyón, Dan, Abel Maym y todos los depósitos de las ciudades de Neftalí.
5 En cuanto se enteró Basá, dejó de fortificar Ramá e hizo parar las obras.
6 El rey Asá movilizó entonces a todo Judá; desmontaron las piedras y leños con que Basá fortificaba Ramá y los aprovecharon para fortificar Guibeá y Mispá.
7 En aquella ocasión, el vidente Jananí se presentó ante Asá, rey de Judá, y le dijo: Por haberte apoyado en el rey de Siria en vez de apoyarte en el Señor, tu Dios, se te ha escapado de las manos el ejército del rey de Siria.
8 También los cusitas y libios constituían un gran ejército, con innumerables carros y caballos; pero entonces te apoyaste en el Señor, tu Dios, y él los puso en tus manos.
9 Porque el Señor repasa la tierra entera con sus ojos para fortalecer a los que le son leales de corazón. Has hecho una locura y en adelante vivirás en guerra.
10 Asá se indignó con el vidente, e irritado con él por sus palabras, lo metió en la cárcel. Por entonces se ensañó también con otras personas del pueblo.
11 Para las gestas de Asá, de las primeras a las últimas, véanse los Anales de los reyes de Judá e Israel.
12 El año treinta y nueve de su reinado enfermó de los pies. Aunque la enfermedad se fue agravando, acudió sólo a los médicos, sin acudir al Señor ni siquiera en la enfermedad.
13 Asá murió el año cuarenta y uno de su reinado, yendo a reunirse con sus antepasados.
14 Lo enterraron en el sepulcro que se había excavado en la Ciudad de David. Lo pusieron en un lecho lleno de un ungüento confeccionado a base de aromas y perfumes, y encendieron en su honor una gran hoguera.

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Introducción a II Crónicas 

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