II Samuel  13 Biblia Jerusalén (1998) | 39 versitos |
1 Sucedió después que Absalón, hijo de David, tenía una hermana que era hermosa, llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se prendó de ella.
2 Estaba Amnón tan atormentado que se puso enfermo, porque su hermana Tamar era virgen y le parecía difícil a Amnón hacerle algo.
3 Tenía Amnón un amigo llamado Jonadab, hijo de Simá, hermano de David; era Jonadab hombre muy astuto,
4 y le dijo: "¿Qué te sucede, hijo del rey, que de día en día estás más afligido? ¿No me lo vas a descubrir?" Amnón le dijo: "Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón."
5 Jonadab le dijo: "Acuéstate en tu lecho y fíngete enfermo y cuando tu padre venga a verte le dices: Que venga, por favor, mi hermana Tamar a darme de comer; que prepare delante de mí algún manjar para que lo vea yo y lo coma de su mano."
6 Amnón se acostó y se fingió enfermo. Entró el rey a verle y Amnón dijo al rey: "Que venga, por favor, mi hermana Tamar y fría delante de mí un par de buñuelos, y yo los comeré de su mano."
7 David envió a decir a Tamar a su casa: "Vete a casa de tu hermano Amnón y prepárale algo de comer."
8 Fue, pues, Tamar a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó, hizo los buñuelos y los puso a freír delante de su hermano;
9 tomó la sartén y la vació delante de él, pero él no quiso comer; y dijo Amnón: "Que salgan todos de aquí." Y todos salieron de allí.
10 Entonces Amnón dijo a Tamar: "Tráeme la comida a la alcoba para que coma de tu mano." Tomó Tamar los buñuelos que había hecho, se los llevó a su hermano Amnón a la alcoba
11 y se los acercó para que los comiese, pero él la sujetó y le dijo: "Ven, acuéstate conmigo, hermana mía."
12 Pero ella respondió: "No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia.
13 ¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti."
14 Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella.
15 Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue mayor su aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: "Levántate y vete."
16 Ella le dijo: "No, hermano mío, por favor, porque si me echas, este segundo mal es peor que el que me hiciste primero." Pero él no quiso escucharla.
17 Llamó al criado que le servía y le dijo: "Échame a ésta fuera y cierra la puerta tras ella."
18 Vestía ella una túnica con mangas, porque así vestían antes las hijas del rey que eran vírgenes. Su criado la hizo salir fuera y cerró la puerta tras ella.
19 Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la túnica de mangas que llevaba, puso sus manos sobre la cabeza y se iba gritando mientras caminaba.
20 Su hermano Absalón le dijo: "¿Es que tu hermano Amnón ha estado contigo? Ahora calla, hermana mía; es tu hermano. No te preocupes de este asunto." Y Tamar quedó desolada en casa de su hermano Absalón.
21 Se enteró David de todas estas cosas y se irritó en extremo.
22 Absalón no dijo a Amnón ni una palabra, ni buena ni mala, pues odiaba Absalón a Amnón porque había violado a su hermana Tamar.
23 Dos años después, estaban los esquiladores con Absalón esquilando en Baal Jasor, junto a Efraín, y Absalón invitó a todos los hijos del rey.
24 Se presentó Absalón al rey y le dijo: "Ya que estoy de esquileo, que vengan, por favor, conmigo el rey y sus servidores."
25 El rey dijo a Absalón: "No, hijo mío, no podemos ir todos para no serte gravosos." Insistió, pero el rey no quiso ir y le dio su bendición.
26 Absalón le dijo: "Que venga, por favor, con nosotros mi hermano Amnón." Respondió el rey: "¿Para qué ha de ir contigo?"
27 Pero Absalón le insistió y dejó que fueran con él Amnón y todos los hijos del rey. Absalón mandó preparar un convite regio.
28 Y ordenó a sus criados: "Estad atentos: cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino y yo os diga: "Herid a Amnón", lo mataréis. No tengáis temor, porque os lo mando yo. Cobrad ánimo y sed valerosos."
29 Los criados de Absalón hicieron con Amnón lo que Absalón les había mandado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, montó cada cual en su mulo y huyeron.
30 Cuando iban todavía de camino, llegó a David la noticia de que Absalón había matado a todos los hijos del rey y que no había quedado ni uno solo de ellos.
31 Se levantó el rey, rasgó sus vestidos y se echó en tierra; todos los servidores que estaban a su lado rasgaron también sus vestidos.
32 Pero Jonadab, hijo de Simá, hermano de David, tomó la palabra y dijo: "No diga el rey, mi señor, que han muerto todos los muchachos, los hijos del rey, porque solamente ha muerto Amnón; pues era cosa decidida en boca de Absalón desde el día en que aquél violó a su hermana Tamar.
33 Así que no haga caso mi señor el rey de esos rumores de que han muerto todos los hijos del rey, porque sólo ha muerto Amnón."
34 Absalón huyó. El joven que estaba de centinela levantó la vista y vio una multitud que venía por el camino de Joronáin, por la ladera, y fue a avisar al rey: "He visto algunos hombres que bajan por el camino de Joronáin, por la ladera de la montaña."
35 Jonadab dijo al rey: "Son los hijos del rey que llegan; ha sido lo que tu servidor había dicho."
36 Apenas había acabado de hablar, entraron los hijos del rey y lloraron a voz en grito. También el rey y todos los servidores se echaron a llorar con gran llanto.
37 Absalón huyó y se fue adonde Talmay, hijo de Amiud, rey de Guesur; y el rey lloraba todos los días por su hijo.
38 Absalón, por su parte, había huido y se había ido a Guesur: allí se quedó tres años.
39 La cólera del rey David contra Absalón se calmó finalmente, porque se había consolado ya de la muerte de Amnón.

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Introducción a II Samuel 

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap.8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_3:2-3

NOTAS

13 Absalón, asesino de su hermano, rebelde contra su padre, es el personaje central del gran drama de la familia de David, caps. 13-20. Este drama familiar provoca una serie de crisis políticas que ponen al vivo las disensiones de la nación y comprometen el futuro reino.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_34:7; Deu_22:21; Jue_20:6; Jue_20:10; Jer_29:23


NOTAS

13:13 Conforme a la antigua costumbre, ver Gén_20:12, Amnón podía desposarse con Tamar, que no era más que hermanastra. Tales uniones fueron prohibidas por las leyes de Lev_18:11; Lev_20:17; Deu_27:22.

NOTAS

13:16 El v., mal conservado, es difícil de traducir.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_37:3


NOTAS

13:19 Gestos de duelo y de dolor, ver 2Sa_1:2; Est_4:1; Jer_2:37.

NOTAS

13:21 El griego añade: «pero no quiso castigar a su hijo Amnón, al que amaba porque era su primogénito».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_25:4 s


NOTAS

13:27 El griego precisa: «Absalón ofreció un festín, un festín verdaderamente regio». Puede ser un detalle literario antiguo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_1:11


NOTAS

13:34 El v. ha sido restituido según el griego. El hebr. ha omitido este pasaje por inadvertencia, debido a la repetición de «por el camino de Joronáin».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_3:3


NOTAS

13:39 El griego ha leído: «El espíritu del rey cesó de airarse», lo que podría corresponder al texto antiguo.