II Corintios 11 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 33 versitos |
1 ¡Ojalá pudierais soportar un poco mi locura! ¡Seguro que me la soportáis*!
2 Celoso estoy de vosotros, pero con celos de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros a Cristo* como una casta doncella.
3 Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad* debida a Cristo.
4 Lo digo porque toleráis tan tranquilos a cualquiera que se presenta predicando otro Jesús* distinto del que os prediqué, o proponiéndoos recibir un espíritu diferente del que recibisteis y un evangelio distinto del que habéis abrazado.
5 Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos «superapóstoles*».
6 Puede que carezca de elocuencia, pero no de ciencia. Y os lo hemos podido demostrar siempre y en presencia de todos*.
7 ¿Voy a ser ahora culpable de haberme rebajado a mí mismo para ensalzaros a vosotros, anunciándoos gratuitamente el Evangelio de Dios?
8 A otras iglesias despojé, aceptando de ellas medios de subsistencia para poder serviros.
9 Cuando estuve entre vosotros, me vi necesitado; pero no fui gravoso a nadie. Fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad. Siempre evité el seros gravoso, y lo seguiré evitando.
10 Tan seguro estoy de la verdad de Cristo que está en mí como de que nadie podrá privarme de este motivo de orgullo en las regiones de Acaya.
11 ¿Por qué? ¿Porque no os quiero? ¡Dios sabe que sí!
12 Y continuaré haciendo lo que hago, para no dar facilidades a los que buscan algún pretexto para decir que tienen los mismos motivos de orgullo que nosotros*.
13 Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
14 Y nada tiene de extraño, pues hasta el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15 Así que no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.
16 Digo una vez más* que nadie me tome por fatuo. Pero, aunque así fuese, permitidme que también yo me gloríe un poco.
17 Lo que os voy a decir, no lo digo porque el Señor me mueva a ello, sino como en un acceso de locura, seguro de tener algo de qué alardear.
18 Ya que tantos otros se glorían de su valía humana, también yo voy a alardear de lo mismo.
19 Gustosos soportáis a los fatuos, ¡vosotros que sois sensatos!
20 Soportáis que os esclavicen, que os devoren, que os roben, que se engrían, que os abofeteen.
21 Para vergüenza vuestra* lo digo; ¡nos hemos mostrado débiles...! Si alguien presume de alguna cosa—es una locura lo que digo—, también yo puedo presumir de lo mismo*.
22 ¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? ¡También yo! ¿Son descendencia de Abrahán? ¡También yo!
23 ¿Ministros de Cristo? —¡Voy a decir una locura!— ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces.
24 Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno.
25 Tres veces fui azotado con varas; una vez lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en alta mar*.
26 En mis frecuentes viajes me he visto en peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos;
27 trabajos y fatigas; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez.
28 Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias.
29 ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?
30 Si hay que presumir de algo, presumiré de mi flaqueza.
31 El Dios, Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.
32 En Damasco, el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme.
33 Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos.

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Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9 . Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13 . Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13 , que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9 .

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12 , uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10 . Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13 , le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9 , queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

II Corintios 11,1
NOTAS

11:1 O quizá: «¡Sí! soportádmela». Sobre esta locura de Pablo, ver 2Co_5:13+; 2Co_11:17; 2Co_12:11.


II Corintios 11,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_4:24+

[2] Ose_1:2+

[3] Efe_5:27; Apo_21:2, Apo_21:9

NOTAS

11:2 Pablo, amigo del esposo, presenta la novia. Desde Os 2, el amor de Yahvé a su pueblo estaba representado por el amor del esposo a la esposa: Jer_2:1-7; 3; Jer_31:22; Jer_51:5; Isa_49:14-21; Isa_50:1; Isa_54:1-10; Isa_62:4-5; Ez 16; 23. El NT repite la imagen: Mat_22:2; Mat_25:1; Jua_3:28-29; Efe_5:25-33; Apo_19:7; Apo_21:2.

II Corintios 11,3
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_3:1-6

NOTAS

11:3 Adic.: «y de la pureza».

II Corintios 11,4
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_1:6-9

NOTAS

11:4 La palabra Jesús , a solas, alude en Pablo a la existencia terrestre de Cristo, pero comporta también el matiz específico de humillación y de sufrimiento, que culminan en la cruz. Pablo la utiliza para contrarrestar la propaganda de aquellos a quienes el rechazo de un Cristo crucificado había llevado a inventarse «otro Jesús».

II Corintios 11,5
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_12:11

NOTAS

11:5 Término que se repite en 2Co_12:11. Son falsos apóstoles, 2Co_11:13. Ciertamente no se trata de los Doce cuya autoridad Pablo reconoce, Gál_1:18; Gál_2:9. Pero el círculo de los apóstoles es más amplio que el de los Doce, ver 1Co_15:7+, y entre aquéllos ha podido repetirse también el caso de Judas. Puede tratarse también de personas que usurpaban ese título.

II Corintios 11,6
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_2:1-5

NOTAS

11:6 O: «en todo y por todo».

II Corintios 11,7
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_9:18; Hch_18:3+

II Corintios 11,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_8:1-2; Flp_4:15

II Corintios 11,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_9:15

II Corintios 11,12
NOTAS

11:12 El desinterés, tal como lo practica Pablo, es una señal de su misión apostólica que sus enemigos jamás osarán apropiarse.

II Corintios 11,16
NOTAS

11:16 No lo ha dicho nunca; ver por el contrario 2Co_11:1. Es la prueba de que Pablo se cuida poco de exactitudes formales en sus ardientes páginas. Su locura , 2Co_11:1, 2Co_11:17, 2Co_11:19, 2Co_11:21, 2Co_11:23; 2Co_12:11, que no lo es, 2Co_11:16; 2Co_12:6, consiste en gloriarse según la carne , 2Co_11:18, es decir, en jactarse de su raza, 2Co_11:22, de sus trabajos y tribulaciones, 2Co_11:23-26, de sus revelaciones, 2Co_12:1-5. Pero puede hacerlo sin ser loco, porque es la verdad, 2Co_12:6. Si lo hace, es para compararse con sus adversarios en su propio terreno, 2Co_11:21-23, y también para desarmar a los que le denigran, 2Co_11:5-12; 2Co_12:11-15. Pero lo hace de mala gana, 2Co_12:11. Su verdadero título de gloria lo encuentra en su flaqueza, 2Co_11:30; 2Co_12:5, 2Co_12:9, porque ésta es la que mejor manifiesta la fuerza de Cristo, 2Co_12:9, mostrando con evidencia que el poder extraordinario que obra por el apóstol no viene de él sino de Dios, 2Co_4:7+.

II Corintios 11,18
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:5+; 2Co_3:1+

II Corintios 11,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:4-6

[2] Hch_22:3; Rom_11:1; Gál_1:13-14

NOTAS

11:21 (a) O: «Para vergüenza nuestra».

11:21 (b) Las necesidades de la polémica obligaron a Pablo en diversas ocasiones a volver, como aquí, sobre su pasado de auténtico judío: Gál_1:13-14; Rom_11:1; Flp_3:4-6; ver Hch_22:3; Hch_26:4-5.

II Corintios 11,23
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_10:7

II Corintios 11,24
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_25:2-3; Hch_16:22; Hch_14:19

II Corintios 11,25
NOTAS

11:25 Las circunstancias en que Pablo padeció estas tribulaciones son en su mayoría desconocidas.

II Corintios 11,27
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_3:8

[2] 1Co_4:11

II Corintios 11,28
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:2

II Corintios 11,29
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_9:22

II Corintios 11,31
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:23-25