I Tesalonicenses 2 Biblia Jerusalén (1998) | 20 versitos |
1 Bien sabéis vosotros, hermanos, que nuestra ida a vosotros no fue estéril,
2 sino que, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas.
3 Nuestra exhortación no procede del error, ni de intenciones dudosas,
4 sino que así como hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.
5 Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia, Dios es testigo,
6 ni buscando gloria humana, ni de vosotros ni de nadie.
7 Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos.
8 Tanto os queríamos, que estábamos dispuestos a daros no sólo el Evangelio de Dios, sino nuestras propias vidas. ¡Habéis llegado a sernos entrañables!
9 Pues recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas. Trabajando día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os proclamamos el Evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con vosotros, los creyentes.
11 Como un padre a sus hijos, así también a cada uno de vosotros
12 os exhortábamos y animábamos, exigiéndoos vivieseis de una manera digna de Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria.
13 De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece activa en vosotros, los creyentes.
14 Porque vosotros, hermanos, habéis seguido el ejemplo de las iglesias de Dios que están en Judea, en Cristo Jesús, pues también vosotros habéis sufrido de vuestros compatriotas las mismas cosas que ellos de parte de los judíos;
15 éstos son los que dieron muerte al Señor y a los profetas y los que nos han perseguido a nosotros; no agradan a Dios y son enemigos de todos los hombres,
16 impidiéndonos predicar a los gentiles para que se salven; así van colmando constantemente la medida de sus pecados; pero la ira descargó sobre ellos con vehemencia.
17 Mas nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo - físicamente, mas no con el corazón - ansiábamos ardientemente ver vuestro rostro.
18 Por eso quisimos ir a vosotros - yo mismo, Pablo, lo intenté una y otra vez - pero Satanás nos lo impidió.
19 Pues, ¿quién, sino vosotros, puede ser nuestra esperanza, nuestro gozo, la corona de la que nos sentiremos orgullosos, ante nuestro Señor Jesús en su Venida?
20 Sí, vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.

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Introducción a I Tesalonicenses

I y II Tesalonicenses.
Las primeras cronológicamente están dirigidas a los Tesalonicenses, evangelizados por San Pablo en el curso de su segundo viaje, Hch_17:1-10, otoño del 49 a primavera del 50. Obligado por los ataques de los judíos a salir para Berea, desde donde llegó a Atenas y Corinto, de esta última ciudad escribió sin duda 1 Ts en el verano del 50. Silas y Timoteo están con él, y las buenas noticias traídas por este último después de una segunda visita a Tesalónica, sirven de ocasión a Pablo para desahogar su corazón, 1-3; siguen algunas exhortaciones prácticas, 1Ts_4:1-12; 1Ts_5:12-28, entre las que se incluye una respuesta respecto de la suerte de los difuntos y de la Parusía de Cristo, 4:13-5:11. 2 Ts, escrita sin duda en Corinto algunos meses más tarde (2Ts_2:15), contiene además de exhortaciones prácticas, 1; 2:13-3:15, nuevas instrucciones sobre la fecha de la Parusía y los signos que la han de preceder, 2Ts_2:1-12.

2 Ts presenta sorprendentes semejanzas literarias con 1 Ts, hasta el punto que algunos críticos han visto en ella la obra de un falsario que se habría inspirado en San Pablo imitando su estilo. Pero resulta difícil comprender el motivo de tal falsificación, y es mucho más sencillo pensar que el mismo Apóstol, queriendo corregir algunos aspectos de su enseñanza escatológica mal comprendidos, 1Ts_5:2-9, haya escrito esta segunda carta repitiendo las fórmulas de la primera. Ambos escritos no se contradicen, sino que se completan; y su autenticidad queda asimismo bien testificada por la antigua tradición de la Iglesia.

Aparte del interés que ofrecen por presentar ya en germen muchos de los temas que se repetirán en ulteriores epístolas, éstas son importantes sobre todo por su doctrina sobre la escatología. En esta primera etapa de su apostolado, el pensamiento del Apóstol aparece enteramente centrado en la resurrección de Cristo y en su venida gloriosa que traerá la salvación a los que hayan creído en él, aun cuando hubieran ya muerto, 1Ts_4:13-18. Describe esta venida gloriosa según las tradiciones de la apocalíptica judía y del cristianismo primitivo (discurso escatológico de los Sinópticos, sobre todo de Mt). Conforme a las enseñanzas de Jesús, ora insiste en la inminencia imprevisible de esta venida, que exige vigilancia, 1Ts_5:1-11, hasta el punto de producir la impresión de que él y ellos la verán en vida, 1Ts_4:17, ora tanquiliza a sus fieles inquietos por esta perspectiva, recordándoles que no ha llegado aún el Día y que ha de ser precedido de algunos signos, 2Ts_2:1-12. Éstos ya no son tan claros para nosotros como debieron serlo para los primeros lectores. Parece que Pablo se imagina al Anticristo como un individuo que vendrá en los últimos tiempos. En cuanto al obstáculo «que ahora le retiene», 2Ts_2:6, algunos intérpretes han visto en él al imperio romano, otros a la predicación evangélica, pero nada hay de cierto.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_16:19-40; Flp_1:29-30

[2] Hch_13:46+; 2Co_3:12



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:7; 1Ti_1:11

[2] 2Co_5:9; Gál_1:10; Jer_11:20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:9; Jua_5:41, Jua_5:44

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:2

[2] Gál_4:19

NOTAS

2:7 (a) Algunos traducen: «hacer sentir nuestro peso» (lit. ) en el doble sentido: moral (darse importancia, prestigio) y material (estar a expensas vuestras, ver 1Ts_2:9; 2Ts_3:8; 2Co_11:9).

2:7 (b) «amables»; Var.: «pequeños».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:3; Gál_2:20+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_18:3+; 1Ts_4:11; 2Ts_3:6-12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_4:15+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_5:24; 2Ts_1:11

[2] 1Pe_5:10; Mat_4:17+

NOTAS

2:12 (a) Var.: «os llama».

2:12 (b) El Reino de Dios, 2Ts_1:5; Hch_19:8; Efe_5:5; etc. ; Mat_4:17+, y su gloria son bienes propiamente divinos, hacia los cuales Dios llama, 1Ts_4:7; 1Ts_5:24, y lleva a sus elegidos, 1Ts_1:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_1:2-10

[2] 1Co_11:2+

[3] Rom_1:16; Heb_4:12

NOTAS

2:13 (a) Esta segunda acción de gracias, 1Ts_1:2-10, se ha visto como el comienzo de una epístola originalmente independiente que terminaba en 1Ts_4:2, porque 3:11—4:2 tiene el aspecto de una conclusión, y ésta, si es la misma carta, se repetiría en 1Ts_5:23-28. Algunos autores consideran que los vv. 1Ts_2:13-16 son una interpolación; las razones no son convincentes.

2:13 (b) Descripción concentrada de la tradición apostólica. La palabra, primero es «recibida», 1Ts_4:1; 2Ts_3:6; 1Co_11:23; 1Co_15:1; 1Co_15:3; Gál_1:9; Flp_4:9; Col_2:6, es decir escuchada, Rom_10:17+; Efe_1:13; Hch_15:7; etc. , luego, penetrando hasta el corazón, ver Rom_10:8-10, es allí «acogida», 1Ts_1:6; 2Ts_2:10; 2Co_11:4; Hch_8:14, etc. ; Mar_4:20, es decir que el oyente reconoce que Dios habla por su enviado, 1Ts_4:1; 2Co_3:5; 2Co_13:3.

2:13 (c) O quizá «se hace activa», obrando Dios por su palabra en los creyentes, ver 1Ts_1:8; 2Ts_3:1; Heb_4:12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_8:1 s; Hch_9:1 s; Hch_12:1 s; Hch_17:5, Hch_17:13

NOTAS

2:14 La severidad de los vv. 1Ts_2:15-16 (que enlazan al Jesús de la historia con el Jesús de la fe) refleja las polémicas primitivas de Jerusalén, Mat_5:12; Mat_21:33-46; Mat_23:29-37; Hch_2:23+; es producida por la saña de la Sinagoga en obstaculizar la predicación de Pablo entre los gentiles, v. 1Ts_2:16; ver Flp_3:2-3; Hch_13:5+. Con todo, Pablo solamente se enfrenta con los adversarios de su misión. Recordará a menudo las grandezas del pueblo elegido y completará, en otros contextos, el presente cuadro: ver Rom 9-11; Gál_4:21-31. No escatimará esfuerzos para estrechar la unidad entre los cristianos venidos de la gentilidad y los nacidos en Israel, ver 1Co_16:1+; Efe_2:11-22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_2:8

NOTAS

2:15 Éste es el único lugar en el que Pablo los llama responsables de la muerte de Jesús.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_6:14; Dan_8:23

[2] Rom_1:18+

NOTAS

2:16 Adic.: «de Dios».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:1, Col_2:5

[2] Rom_1:10-11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_2:9+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_16:12; Eze_23:42; Pro_16:31; 1Co_9:25+; Flp_2:16; Flp_4:1; 1Ts_1:10+; 1Co_15:23+; 2Co_1:14+