Baruc 3 Biblia Jerusalén (1998) | 38 versitos |
1 Señor topoderoso, Dios de Israel, un alma angustiada y un espíritu abatido claman a ti.
2 Escucha, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
3 Pues tú reinas eternamente, mas nosotros perecemos para siempre.
4 Señor topoderoso, Dios de Israel, escucha la oración de los muertos de Israel y de los hijos de aquellos que pecaron contra ti. Ellos desobedecieron al Señor, su Dios, y por eso se nos acumulan las desgracias.
5 No te acuerdes de los delitos de nuestros antepasados; acuérdate hoy de tu poder y de tu fama.
6 Puesto que eres el Señor, nuestro Dios, nosotros te alabaremos, Señor.
7 Tú nos infundiste tu temor para que invocáramos tu nombre.Queremos alabarte en nuestro destierro, porque hemos apartado de nuestro corazón toda la maldad con que nuestros antepasados pecaron contra ti.
8 Y aquí estamos hoy en nuestro destierro, donde tú nos dispersaste, convirtiéndonos en objeto de burla, maldición y condenación por todos los delitos de nuestros antepasados, que se apartaron del Señor, nuestro Dios .
9 Escucha, Israel, los mandamientos de vida, presta atención para aprender sensatez.
10 ¿Por qué, Israel, vives en país enemigo, has envejecido en país extraño,
11 te has contaminado con los muertos y te cuentan entre los habitantes del abismo?
12 ¡Porque abandonaste la fuente de la sabiduría!
13 Si hubieras seguido por el camino de Dios, vivirías en paz para siempre.
14 Aprende dónde está la sensatez, dónde la fuerza, dónde la inteligencia para aprender aún más, dónde la larga vida, dónde la luz de los ojos y la paz.
15 ¿Quién ha encontrado su lugar, quién ha tenido acceso a sus tesoros?
16 ¿Dónde están los jefes de las naciones, y los que dominan sobre las bestias de la tierra,
17 los que juegan con las aves del cielo, los que atesoran la plata y el oro en que confían los hombres que acumulan fortunas sin cesar;
18 los que labran la plata con esmero y no dejan rastro de sus obras?
19 Desaparecieron, bajaron al abismo y otros los sustituyeron.
20 Otros más jóvenes vieron la luz y vivieron en la tierra; pero no conocieron el camino del conocimiento,
21 ni descubrieron sus senderos, ni lo alcanzaron; y sus hijos extraviaron su camino.
22 No se la oyó en Canaán, ni se la vio en Temán.
23 Los hijos de Agar, que buscan el saber en la tierra, los mercaderes de Madián y de Temán, los narradores de historias y los buscadores del saber, no conocieron el camino de la sabiduría ni recordaron sus senderos.
24 ¡Oh Israel, qué grande es la morada de Dios, qué vastos sus dominios!
25 Es grande e ilimitada, es sublime e inmensa.
26 Allí nacieron los famosos gigantes de antaño, de gran estatura y diestros en la guerra.
27 Pero no los eligió Dios ni les enseñó el camino de la ciencia;
28 y perecieron por no tener prudencia, por su locura perecieron.
29 ¿Quién subió al cielo para cogerla y hacerla bajar desde las nubes?
30 ¿Quién atravesó el mar para encontrarla y comprarla a precio de oro puro?
31 Nadie conoce su camino, ni puede rastrear su sendero.
32 El que todo lo sabe la conoce y la descubre con su inteligencia, el que fundó la tierra para siempre y la pobló de animales cuadrúpedos,
33 el que envía la luz y va, la llama y temblorosa le obedece.
34 Los astros brillan encantados en sus puestos de guardia,
35 él los llama y le responden: ¡Aquí estamos!, y brillan alegres para su creador.
36 Éste es nuestro Dios y ningún otro es comparable a él.
37 Él descubrió el camino del conocimiento y se lo enseñó a su siervo Jacob y a su amado Israel.
38 Después apareció en la tierra y convivió entre los hombres.

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Introducción a Baruc

LIBRO DE BARUC

Introducción
Este pequeño libro es atribuido, ya en su mismo título, a Baruc, hijo de Nerías (Bar_1:1), el secretario y ocasional portavoz del profeta Jeremías (Jer_32:12-13, Jer_32:16; Jer_36:4 ss; Jer_45:1 ss). Esta relación es la que seguramente ha motivado la inclusión de Baruc dentro del cuerpo de ;iaescritos jeremianos;ic, entre Jr Lam, en la versión griega de los LXX; y tras Jr Lam, en la Vulgata, que a su vez incorpora la Carta de Jeremías como capítulo conclusivo de Baruc. Se trata de un escrito deuterocanónico, desconocido en la Biblia hebrea, pero que deja entrever inequívocos rasgos semíticos.

En cuanto a su composición, el libro introduce una solemne liturgia penitencial desarrollada en tres actos o momentos: confesión, meditación y exhortación. Tras la aparente unidad se revela una estructura artificiosa y heterogénea, tanto en lo referente a su temática, como a los géneros o formas literarias que la conforman. Efectivamente, en Baruc se advierten cuatro partes claramente diferenciadas:

1. La Introducción (Bar 1, 1-14) que presenta la ambientación histórica y el propósito del libro.

2. La oración penitencial (1:15-3:8), que reviste la forma de confesión nacional, con características similares a Esd 9; Neh 9; Sal 106 y, especialmente, Dan_9:4-19. A su vez, la oración incluye una confesión y una súplica.

3. El himno de la sabiduría ( 3:9-4:4) que presenta la forma de una meditación sapiencial y recoge temas y motivos presentes en Pro 8, Job 28 y Sir 24.

4. El oráculo de consolación y restauración (4:5-5:9), de inspiración profética, con rasgos de exhortación, lamentación y oráculo de esperanza, e innegables dependencias del Segundo y Tercer Isaías.

No es posible sacar conclusiones firmes de los datos relativos al autor y a la fecha de composición que el libro aporta, ya que unos y otros parecen responder al artificio de la pseudoepigrafía, tan profusamente utilizado en la literatura del AT y consistente en enmascarar tras autores y situaciones paradigmáticos otras circunstancias análogas, aunque distantes. La heterogeneidad de los materiales del libro dificulta su atribución a un único autor o a una misma fecha de composición. En cuanto a la ambientación en los primeros años del exilio babilónico, las referencias históricas relativas a los deportados y a los judíos residentes en Jerusalén difieren sensiblemente de los datos aportados por otras fuentes de carácter histórico o profético. En cambio, podrían muy bien reflejar las circunstancias de las comunidades judías en la última fase de la época helenística (ss. II-I a. C.) y, más concretamente, el desarrollo de una liturgia penitencial conmemorativa de la destrucción del templo.

La llamada Carta de Jeremías es en realidad un alegato apologético contra la idolatría, sin más características epistolares que la denominación del título y la breve introducción que lo preceden. Aunque el escrito reviste la forma de una carta dirigida por Jeremías a los judíos que van deportados a Babilonia, tanto el nombre del autor como las circunstancias son artificios pseudoepigráficos, que parecen inspirarse en Jer_29:1-3.

Su composición revela una sencilla estructura formada por la introducción (1-7) y diez párrafos, a modo de estrofas, cerrados por un repetitivo estribillo que, con ligeras variantes, reproduce el propósito del escrito: demostrar que los ídolos babilónicos no son dioses ni pueden infundir, por tanto, temor reverencial. Su contenido desarrolla temas tratados o aludidos en Jer_10:1-16 e Isa_44:9-20 y anticipa la amplia reflexión de Sab 13-15; sin embargo difiere notoriamente de ellos por su estilo satírico y los motivos burlescos. Las descripciones de los cultos idolátricos pueden remitir tanto a la situación de Babilonia en la época tardía, como a determinadas prácticas idolátricas de Siria y Fenicia en la época helenística.

El escrito parece aludido por 2Ma_2:1-2 y era conocido en Qumrán (se ha encontrado un pequeño fragmento griego de los vv. 43-44, datado en torno al año 100 a. C.). Aunque aparece en la Biblia griega como escrito independiente, la Vulgata incluye la Carta como apéndice de Baruc. Todo ello permite suponer una fecha de composición comprendida entre los siglos IV y II a. C.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Bar_2:18



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_29:10; Lam_5:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_44:23 [Sal_44:22]

NOTAS

3:4 Los israelitas, próximos a la muerte, ver Isa_59:10; Lam_3:6; Eze_37:11 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_31:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Bar_2:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_4:20-22


NOTAS

3:11 El traductor griego ha leído tal vez por error nitmeta, «te has contaminado», en lugar de nidmeta, «eres semejante».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:13; Sir_1:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_48:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_28:12; Job_28:20

NOTAS

3:15 A esta cuestión, como en Job_28:13-28, se da primero una respuesta negativa: ningún esfuerzo humano conquista la Sabiduría, Bar_2:16-31; luego la respuesta positiva: Dios la posee y se la ha dado a Israel con la Ley, 3:24—4:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_27:6


NOTAS

3:21 «su camino» sir.; «camino de ellos», griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_28:4-5; Zac_9:2; Job_2:11+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_2:15+; Gén_25:12

NOTAS

3:23 «Madián» conj.; «Merrán» griego.

NOTAS

3:24 El universo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_6:4; Deu_1:28+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_16:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_30:11+; Sir_24:4; Sab_9:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_28:13; Job_28:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_28:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_40:26; Job_38:35; Sal_147:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_147:19; Sir_24:8; Sir_24:10 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_8:31; Sab_9:10; Jua_1:14

NOTAS

3:38 Encarnándose en la Ley judía, como se explicita a continuación. No se trata, por tanto, de un pensamiento universalista.