II Samuel  8 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 Después de esto, batió David a los filisteos y los humilló; tomó David de manos de los filisteos Gat y sus dependencias.
2 Batió también a los moabitas y los midió con la cuerda, haciendo que se echaran en tierra; midió dos cuerdas y los condenó a muerte, y una cuerda llena la dejó con vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y pagaron tributo.
3 David batió a Hadadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá, cuando iba a imponerse su dominio en el Río.
4 David le apresó mil setecientos jinetes y veinte mil de a pie, y desjarretó toda la caballería de los carros, reservando cien tiros.
5 Los arameos de Damasco vinieron en socorro de Hadadézer, rey de Sobá; pero David causó veintidós mil bajas a los arameos.
6 Y estableció David gobernadores en Aram de Damasco. Los arameos quedaron sometidos a David y pagaron tributo; Yahvé hizo triunfar a David por dondequiera que iba.
7 Tomó David los escudos de oro que llevaban los servidores de Hadadézer y los llevó a Jerusalén.
8 De Tebaj y de Berotay, ciudades de Hadadézer, tomó el rey una gran cantidad de bronce.
9 Tou, rey de Jamat, supo que David había derrotado a todas las fuerzas de Hadadézer,
10 y envió a su hijo Jorán al rey David para saludarle y felicitarle por haber atacado y vencido a Hadadézer, ya que Tou estaba en guerra con Hadadézer. Traía Hadorán vasos de plata, oro y bronce.
11 El rey David los consagró también a Yahvé, con la plata y el oro consagrado procedente de todos los pueblos sometidos,
12 de Aram, de Moab, de los amonitas, de los filisteos, de Amalec y del botín de Hadadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá.
13 David se hizo famoso cuando volvió de su victoria sobre los arameos, en el valle de la Sal, en número de dieciocho mil.
14 Puso gobernadores en Edom; en todo Edom puso gobernadores, y todos los edomitas quedaron sometidos a David, y Yahvé hizo triunfar a David dondequiera que iba.
15 Reinó David sobre todo Israel, administrando derecho y justicia a todo su pueblo.
16 Joab, hijo de Sarvia, era jefe del ejército, y Josafat, hijo de Ajilub, era el heraldo.
17 Sadoc, hijo de Ajitub, y Abiatar, hijo de Ajimélec, eran sacerdotes. Serayas era secretario,
18 Benaías, hijo de Joadá, mandaba a los quereteos y los peleteos. Los hijos de David eran sacerdotes.

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Introducción a II Samuel 

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap.8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_18:1-13

NOTAS

8 Resumen de las campañas militares del reino. Se omite la guerra amonita, porque será narrada (10-12) en conexión con la historia de Betsabé.

8:1 Lit. «la brida del codo». Se trata quizá de una metáfora para designar el poder filisteo al exigir un tributo o apoderarse de las riquezas de los países vecinos.



NOTAS

8:3 Este rey arameo pretende extender su dominio hasta el Éufrates («el Río»). David lo detiene en sus conquistas. Quizá tengamos aquí otra versión de la campaña del cap. 10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_11:6; Jos_11:9; Deu_17:16

NOTAS

8:4 El ejército israelita no dispondrá de carros de combate antes de Salomón.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_11:10


NOTAS

8:9 Ciudad junto al Orontes, al norte de los territorios controlados por Hadadézer.

NOTAS

8:10 Personaje llamado Adorán en 1Cr_18:10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_14:7

NOTAS

8:13 (a) Se propone a veces leer «edomitas» con 1Cr_18:12, pero el Sal_60:2 [Sal_60:1] menciona a Aram junto a Edom.

8:13 (b) La Arabá, el valle que es prolongación meridional del Mar Muerto.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_11:14-25

NOTAS

8:14 El v. insiste en la ocupación administrativa de todo el territorio de Edom.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_18:14-17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = 2Sa_20:23-26; 1Re_4:1-6+


NOTAS

8:17 (a) El texto trata de dar a Sadoc una ascendencia de la que carecía, como se pretende también en 1Cr_5:34 [1Cr_6:8]; 1Cr_6:37-38 [1Cr_6:52-53]. Sin embargo, Sadoc es un «hombre nuevo». Algunos han propuesto leer aquí, fundándose en 1Sa_22:20 : «Abiatar, hijo de Ajimélec, hijo de Ajitub». Pero es preferible mantener el hebreo tal como está.

8:17 (b) El nombre parece original en esta antigua lista. Pero se convierte en Siya o Suwa, 2Sa_20:25; Sisá, 1Re_4:3; Susa, 1Cr_18:16, acaso corrupciones de su título egipcio de «escriba».

NOTAS

8:18 (a) Mercenarios extranjeros, originarios de Filistea, que componen la guardia personal de David, 2Sa_15:18; 2Sa_20:7, 2Sa_20:23; 1Re_38:44. La lista puede compararse con 1Sa_20:23-25.

8:18 (b) Indicación extraña que no se encuentra en 1Cr_18:17.