Oseas  5 Biblia Jerusalén (1998) | 15 versitos |
1 Escuchad esto, sacerdotes, estad atentos, casa de Israel, casa real, prestad oído, ya que contra vosotros va el juicio; porque habéis sido un lazo en Mispá y una red tendida en el Tabor;
2 han ahondado la fosa de Sitín; pero yo seré escarmiento de todos ellos.
3 Yo conozco a Efraín, e Israel no se me oculta. Sí, tú te has prostituido, Efraín, te has contaminado, Israel.
4 Sus obras no les permiten volver a su Dios, pues están imbuidos de un espíritu de prostitución, y no conocen a Yahvé.
5 El orgullo de Israel testifica contra él; Israel y Efraín tropiezan por sus culpas, y con ellos tropieza Judá.
6 Con sus ovejas y vacunos irán en busca de Yahvé, pero no lo encontrarán: ¡se ha retirado de ellos!
7 Han sido infieles a Yahvé, han engendrado hijos bastardos; pues ahora el novilunio les va a devorar sus campos.
8 Tocad el cuerno en Guibeá, la trompeta en Ramá, dad la alarma en Bet Avén, ¡detrás de ti, Benjamín!
9 Efraín será una desolación el día del castigo; en las tribus de Israel anuncio una cosa cierta.
10 Los príncipes de Judá son como los que corren los linderos, sobre ellos voy a derramar como agua mi furor.
11 Está oprimido Efraín, quebrantado el derecho, porque se complace en ir tras la Vanidad.
12 Pues voy a ser como polilla para Efraín, como carcoma para la casa de Judá.
13 Efraín ha visto su dolencia y Judá su llaga. Efraín entonces ha ido a Asiria, y Judá ha mandado mensajeros al gran rey; pero éste no podrá sanaros ni curar vuestra llaga.
14 Porque yo soy como un león para Efraín, como un leoncillo para la casa de Judá. Yo mismo desgarraré y me iré, haré presa y no habrá quien salve.
15 Voy a volverme a mi refugio, hasta que expíen su falta y me busquen. En su angustia me buscarán.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

5:1 Hay varias localidades de este nombre mencionadas en la Biblia. Es difícil precisar a cuál de ellas se refiere este texto. Como en el caso del Tabor, se trata sin duda de un lugar de culto cuyos ministros han desviado al pueblo incitándolo a la idolatría. -Podría entenderse también: «Contra vosotros es el juicio, porque vosotros habéis sido...», pero ver el paralelo de Miq_3:1.



NOTAS

5:2 Texto poco seguro. Sobre Sitín, ver Jos_2:1+. Hay tal vez aquí una alusión al episodio de Baal Peor, Ose_9:10; ver Nm 25.

NOTAS

5:3 «tú» 'attah conj.; «ahora» `attah hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_13:23+

[2] Ose_1:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_6:8

[2] Ose_14:2 [Ose_14:1]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_5:4+; Amó_8:11-12; Pro_1:28; Jua_7:34; Jua_8:21; Isa_55:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_2:6 [Ose_2:4]

NOTAS

5:7 O porque el día de fiesta se convertirá en un día de castigo, o porque se quiere subrayar su inminencia (en el próximo novilunio).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Joe_2:1+

[2] Ose_4:15+

NOTAS

5:8 (a) Todo este fragmento —y probablemente los siguientes hasta Ose_6:6 — parece referirse a la guerra siro-efrainita (735-734), ver 2Re_16:5+.

5:8 (b) «detrás de ti» dudoso. Tal vez se deba corregir esta palabra según el contexto y leer «poned en guardia».

NOTAS

5:9 Es decir, las desgracias que van a sobrevenir: deportación, desmembración, 2Re_15:29, caída de Samaría y ruina del reino de Israel, 2Re_17:5-6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_19:14; Deu_27:17

NOTAS

5:10 Alusión al avance del ejército de Judá en territorio de Israel, y quizá también a las antiguas usurpaciones del reino del Sur, 1Re_15:16-22. -El Código deuteronómico, Deu_19:14; ver Deu_27:17, condena a los que desplazan los mojones «puestos por los antepasados», porque el reparto de los territorios de la Tierra Prometida se hizo siguiendo las órdenes de Dios, ver Jos_13:6.

NOTAS

5:11 (a) Seguimos el hebr., pero tal vez se deba leer con el griego: «Efraín es un opresor, quebranta el juicio», pensando en su alianza con Damasco y en su invasión del reino hermano (guerra siro-efrainita).

5:11 (b) «la vanidad» saweh conj.; hebr. saw dudoso.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_50:9+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_7:11; Ose_8:9; Ose_12:2 [Ose_12:1]; 2Re_15:19; 2Re_16:7-9

NOTAS

5:13 «al gran rey» 'el melek rab conj.; «al rey Yareb» o «al rey vengador» 'el melek yareb hebr. -Alusión al tributo pagado por Menajén a Teglatfalasar III el 738, ver 2Re_15:19, y al llamamiento hecho por Ajaz al mismo Teglatfalasar el 735, ver 2Re_16:7-9.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_13:7; Amó_3:12; Isa_5:29

[2] Ose_2:12 [Ose_2:10]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_4:29-31+; Jer_29:13; Amó_5:4+

NOTAS

5:15 (a) El cielo, Isa_18:4; Isa_63:15; Jer_25:30; Miq_1:3; Sal_18:7 [Sal_18:6].

5:15 (b) O: «se reconozcan culpables».