Ester  1 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 [(a) El año segundo del reinado del rey Asuero el Grande, el día uno del mes de Nisán, tuvo un sueño Mardoqueo, hijo de Yaír, hijo de Semeí, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, (b) judío, que habitaba en la ciudad de Susa, varón ilustre, adscrito al servicio del palacio real. (c) Era uno de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos de Jerusalén con Jeconías, rey de Judá. (d) El sueño fue así: Voces y estrépito, truenos y terremotos, perturbación en la tierra. (e) Dos enormes dragones avanzaron, prestos ambos al combate; lanzaron un gran rugido, (f) y a su voz todos los pueblos paganos se dispusieron a la guerra para luchar contra el pueblo de los justos. (g) Día de tinieblas y oscuridad, tribulación y angustia, ruina y gran turbación sobre la tierra. (h) Todo el pueblo de los justos, estremecido por el terror de sus desgracias, se disponía a perecer y clamaba a Dios. (i) A su clamor, de una pequeña fuente nació un gran río de abundantes aguas. (k) La luz y el sol surgieron y los humildes se alzaron y devoraron a los soberbios. (l) Despertado Mardoqueo, después de tener este sueño, puso gran empeño y se esforzó, hasta la noche, en alcanzar su sentido y saber lo que Dios quería llevar a cabo. (m) Vivía Mardoqueo en el palacio con Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del palacio. (n) Les oyó sus proyectos, descubrió sus intenciones y se enteró de que estaban dispuestos a poner sus manos en el rey Asuero. Entonces Mardoqueo los denunció al rey, (o) que sometió a interrogatorio a los dos eunucos; y habiendo ellos confesado la verdad, fueron llevados al suplicio. (p) El rey hizo escribir todo esto para memoria; también Mardoqueo, por su parte, escribió sobre estos sucesos. (q) Por aquel servicio, el rey confió a Mardoqueo un puesto en palacio y le hizo regalos. (r) Pero Amán, hijo de Hamdatá, del país de Agag, que gozaba del favor real, buscaba la ruina de Mardoqueo y de su pueblo, por el asunto de los dos eunucos del rey.] En tiempo del rey Asuero, el que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,
2 en aquellos días, estando el rey sentado en el trono real, en la ciudadela de Susa,
3 en el año tercero de su reinado, ofreció un banquete en su presencia a todos sus servidores: a jefes del ejército de los persas y los medos, a los nobles y a los gobernadores de las provincias.
4 Les hizo ver la riqueza y la gloria de su reino y el magnífico esplendor de su grandeza durante ciento ochenta días.
5 Cumplido aquel plazo, ofreció el rey a todos los que se hallaban en la ciudadela de Susa, desde el mayor al más pequeño, un banquete de siete días en el patio del jardín del palacio real.
6 Había colgaduras de lino fino, de lana y de púrpura violeta, fijadas, por medio de cordones de lino y púrpura, en anillas de plata sujetas a columnas de mármol blanco; lechos de oro y plata sobre un pavimento de pórfido, mármol, nácar y mosaicos.
7 Se bebía en copas de oro de formas diversas y el vino ofrecido por el rey corría con regia abundancia.
8 En cuanto a la bebida, a nadie se le obligaba, pues así lo había mandado el rey a los oficiales de su casa, para que cada cual hiciese lo que quisiera.
9 También la reina Vastí ofreció un banquete a las mujeres en el palacio del rey Asuero.
10 El día séptimo, alegre por el vino el corazón del rey, mandó a Mehumán, a Bizetá, a Jarboná, a Bigtá, a Abagtá, a Zetar y a Carcás, los siete eunucos que estaban al servicio del rey Asuero,
11 que hicieran venir a la reina Vastí a presencia del rey, tocada con diadema real, para que vieran la gente y los jefes su belleza, porque, en efecto, era muy bella.
12 Pero la reina Vastí se negó a cumplir la orden del rey transmitida por los eunucos. El rey se irritó sobremanera, montó en cólera,
13 y mandó llamar a los sabios expertos en la ciencia de las leyes, pues los asuntos reales se discuten en presencia de los conocedores de la ley y el derecho.
14 Hizo, pues, venir a Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, los siete jefes de los persas y los medos que eran admitidos a la presencia del rey y ocupaban los primeros puestos del reino,
15 y les dijo: "¿Qué debe hacerse, según la ley, a la reina Vastí, por no haber obedecido la orden del rey Asuero, transmitida por los eunucos?"
16 Respondió Memucán en presencia del rey y de los jefes: "La reina Vastí no ha ofendido solamente al rey, sino a todos los jefes y a todos los pueblos de todas las provincias del rey Asuero.
17 Porque se correrá el caso de la reina entre todas las mujeres y hará que pierdan estima a sus maridos, pues dirán: "El rey Asuero mandó hacer venir a su presencia a la reina Vastí, pero ella no fue."
18 Y a partir de hoy, las princesas de los persas y los medos que conozcan la conducta de la reina hablarán de ello a los jefes del rey y habrá menosprecio y altercados.
19 Si al rey le parece bien, publíquese, de su parte, e inscríbase en las leyes de los persas y los medos, para que no sea conculcado, este decreto: que no vuelva Vastí a presencia del rey Asuero. Y dé el rey el título de reina a otra mejor que ella.
20 El acuerdo tomado por el rey será conocido en todo el reino, a pesar de ser tan grande, y todas las mujeres honrarán a sus maridos, desde el mayor al más pequeño."
21 Pareció bueno el consejo al rey y a los jefes, y el rey ordenó que se pusiera en práctica la sugerencia de Memucán.
22 Envió el rey cartas a todas las provincias, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua, para que todo marido fuese señor de su casa.

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Introducción a Ester 

El libro de Ester, como el de Judit, refiere una liberación de la nación por medio de una mujer. Los judíos establecidos en Persia se ven amenazados de exterminio por el odio de un visir omnipotente, Amán, y se salvan gracias a la intervención de Ester, joven compatriota que ha llegado a reina, dirigida a su vez por su tío Mardoqueo. La situación se vuelve del revés: Amán es ahorcado, Mardoqueo ocupa su lugar, los judíos exterminan a sus enemigos. Se instituye la fiesta de los Purim para conmemorar esta victoria y se recomienda a los judíos que la celebren todos los años.

La narración hace ver claramente la hostilidad de que eran objeto los judíos en el mundo antiguo, a causa de la singularidad de su vida, que les ponía en conflicto con las leyes del príncipe (compárese la persecución de Antíoco Epífanes); su nacionalismo exacerbado es una reacción de defensa. Su violencia choca desagradablemente, pero no debemos perder de vista que el libro es anterior a la revelación cristiana. También se ha de tener en cuenta el elemento literario: las intrigas de harén y las degollinas sólo sirven para la presentación dramática de una tesis que es una tesis religiosa. La exaltación de Mardoqueo y de Ester y la liberación consiguiente recuerdan la historia de Daniel y, sobre todo, la de José, oprimido y luego exaltado para la salvación de su pueblo. En la narración del Génesis a propósito de José, Dios no manifiesta externamente su poder y, sin embargo, dirige los acontecimientos. Del mismo modo, la Providencia gobierna todas las peripecias del drama en el libro hebreo de Ester, que evita nombrar a Dios. Lo saben los actores y ponen toda su confianza en Dios, que llevará a cabo su plan de salvación, incluso aunque fallen los instrumentos humanos que ha escogido, ver Est_4:3-17 que da la clave del libro. Las adiciones griegas tienen un tono más religioso (son las que han proporcionado todos los pasajes de Ester utilizados por la liturgia), pero se limitan a hacer explícito lo que el autor hebreo dejaba adivinar.

La versión griega existía el 114 (ó 78) a. C., en que fue enviada a Egipto para autenticar la fiesta de los Purim, Est_10:31. El texto hebreo es anterior; según 2Ma_15:36, los judíos de Palestina celebraban, el 160 a. C., un «día de Mardoqueo», que supone conocida la historia de Ester, y probablemente, el mismo libro. Éste pudo haber sido compuesto en el segundo cuarto del siglo II a. C. Su relación original con la fiesta de los Purim no es segura: el pasaje de Est_9:20-32 es de estilo diferente y parece ser añadidura. Los orígenes de la fiesta son oscuros y es posible que el libro haya sido posteriormente relacionado con ella (2Ma_15:36 no da el nombre de «Purim» al «día de Mardoqueo») y haya servido para justificarla históricamente.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_24:8; 2Re_24:15

[2] Est_8:16; Sof_2:3+

[3] Est_2:21 s; Est_6:2 s

[4] Est_6:1; Est_10:2

[5] Est_6:3

[6] Est_3:1 s

[7] Est_3:5-6

NOTAS

1 En cursiva, los pasajes que la versión griega añade al texto hebreo, adiciones que la Iglesia reconoce como inspiradas. San Jerónimo las relegó al apéndice en su versión latina, Est 10:4s. Nosotros volvemos a colocarlas conforme a la disposición del texto griego, con la numeración de la edición de los LXX de Rahlfs. Damos en el margen la numeración de estos pasajes en la Vulg.

1:1a (a) Asuero, trascripción latina y castellana de la forma hebrea del nombre persa Ksajarsa, en griego Jerjes, ver Esd_4:6. Por confusión con el nombre de sus sucesores, el griego dice Artajerjes.

1:1a (b) El texto griego, único que refiere este sueño, adelanta la trama del relato en forma enigmática y apocalíptica (la clave se dará en Est_10:3 a-k) y subraya así la intervención divina.

1:1b Ciudad situada al este de Babilonia, antigua capital de Elam y residencia de invierno de los reyes persas.

1:1c La cronología es muy libre: la genealogía de Mardoqueo no retiene más que algunos nombres para llenar cinco o seis siglos. A él mismo se le presenta como cortesano de Asuero (hacia el 480) y como deportado contemporáneo de Jeconías (hacia el 598).

1:1m Unificamos los nombres propios que tienen formas diversas según los textos.



NOTAS

1:3 «jefes del ejército» conj.; «el ejército» hebr. -Los «servidores» son aquí los altos funcionarios. Banquetes así eran frecuentes, ver Gén_40:20; 1Re_3:15; Dan_5:1; Mar_6:21.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_5:1-4

NOTAS

1:9 Vastí, lo mismo que Ester, es desconocida de la historia.

NOTAS

1:13 «la ciencia de las leyes» conj.; «la ciencia de los tiempos» hebr.

NOTAS

1:14 Es decir, admitidos al consejo real, ver 2Re_25:19. -Dan_2:2 s; Dan_5:7-12 son también testigos de esta consulta de sabios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_6:8 [Dan_6:7]; Dan_6:10 [Dan_6:9]; Dan_6:13 [Dan_6:12]; Dan_6:16 [Dan_6:15]; Est_3:12; Est_8:5; Est_8:8

NOTAS

1:19 El tema del edicto irrevocable y en seguida abolido, se explota mucho en la literatura bíblica de inspiración persa, quizá con una sutil ironía del escritor judío.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_3:4; Dan_6:26 [Dan_6:25]

NOTAS

1:22 Hebr. añade: «que hable la lengua de su pueblo», omitido por griego.