Deuteronomio  12 Biblia Jerusalén (1998) | 31 versitos |
1 Éstos son los preceptos y las normas que cuidaréis de poner en práctica en la tierra que Yahvé el Dios de tus padres te ha dado en posesión, todos los días que viváis en su suelo.
2 Suprimiréis todos los lugares donde los pueblos que vais a desalojar han dado culto a sus dioses, en lo alto de los montes y en las colinas, y bajo todo árbol frondoso.
3 Demoleréis su altares, romperéis sus estelas, quemaréis al fuego sus cipos, derribaréis las esculturas de sus dioses y suprimiréis su nombre de aquel lugar.
4 No procederéis así respecto de Yahvé vuestro Dios,
5 sino que sólo iréis a buscarle al lugar elegido por Yahvé vuestro Dios, de entre todas las tribus, para poner allí su nombre, morando en él.
6 Allí llevaréis vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión, vuestros diezmos y los presentes de vuestras manos, vuestros votos y vuestras ofrendas voluntarias, los primogénitos de vuestro ganado mayor y de vuestro ganado menor.
7 Allí comeréis en presencia de Yahvé vuestro Dios y os regocijaréis, vosotros y vuestras casas, por toda empresa en que Yahvé tu Dios te haya bendecido.
8 No haréis lo que nosotros hacemos aquí hoy, cada cual lo que le parece bien,
9 porque todavía no habéis llegado al lugar de descanso y a la heredad que Yahvé tu Dios te da.
10 Pero cuando paséis el Jordán y habitéis en la tierra que Yahvé vuestro Dios os da en herencia, cuando él os haya puesto al abrigo de todos vuestros enemigos de alrededor, y viváis con tranquilidad,
11 llevaréis al lugar elegido por Yahvé vuestro Dios para morada de su nombre todo lo que yo os prescribo: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión, vuestros diezmos y los presentes de vuestras manos, y lo más selecto de los votos que hayáis ofrecido a Yahvé;
12 y os regocijaréis en presencia de Yahvé, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, así como el levita que vive en vuestras ciudades, ya que no tiene parte ni heredad con vosotros.
13 Guárdate de ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar sagrado que veas;
14 sólo en el lugar elegido por Yahvé en una de tus tribus ofrecerás tus holocaustos y sólo allí pondrás en práctica todo lo que yo te mando.
15 Podrás, sin embargo, siempre que lo desees, matar y comer la carne, como bendición que te ha dado Yahvé tu Dios, en cualquiera de tus ciudades. Tanto el puro como el impuro la podrán comer, como se come la gacela o el ciervo.
16 Sólo la sangre no la comeréis; la derramarás por tierra, como el agua.
17 No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu mosto o de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado mayor o de tu ganado menor, ni ninguno de los votos que hayas ofrecido ni tus ofrendas voluntarias, ni los presentes de tus manos.
18 Sino que en presencia de Yahvé tu Dios lo comerás, en el lugar que haya elegido Yahvé tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive en tus ciudades. Y te regocijarás en presencia de Yahvé tu Dios por todas tus empresas.
19 Guárdate de dejar abandonado al levita mientras vivas en tu suelo.
20 Cuando Yahvé tu Dios haya ensanchado tus fronteras, como te ha prometido, y digas: "Querría comer carne", puesto que deseas comer carne, siempre que lo desees podrás comer carne.
21 Si el lugar que elija Yahvé tu Dios para poner allí su nombre te queda demasiado lejos, podrás matar del ganado mayor y menor que Yahvé te haya concedido, del modo que yo te he prescrito; y podrás comerlo en tus ciudades a la medida de tus deseos;
22 exactamente como se come la gacela o el ciervo lo comerás; podrán comerlo tanto el puro como el impuro.
23 Pero cuidado con comer la sangre, porque la sangre es el alma, y no puedes comer el alma con la carne.
24 No la comerás, la derramarás por tierra, como agua.
25 No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tu hijo después de ti, porque has hecho lo que es recto a los ojos de Yahvé.
26 Pero las cosas sagradas que tengas y las que hayas prometido con voto, irás a llevarlas a aquel lugar que haya elegido Yahvé.
27 Harás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Yahvé tu Dios. La sangre de tus sacrificios de comunión será derramada sobre el altar de Yahvé tu Dios, y tú podrás comer la carne.
28 Observa y escucha todas estas cosas que yo te mando, para que te vaya bien a ti y a tu hijo después de ti, para siempre, si haces lo que es bueno y recto a los ojos de Yahvé tu Dios.
29 Cuando Yahvé tu Dios haya exterminado las naciones que tú vas a desalojar a tu llegada, cuando las hayas desalojado y habites en su tierra,
30 guárdate de dejarte prender en el lazo siguiendo su ejemplo, después de haber sido ellas exterminadas ante ti, y de ir en busca de sus dioses, diciendo: "Como servían estas naciones a sus dioses, así lo haré yo también."
31 No procederás así con Yahvé tu Dios. Porque todo lo que es una abominación para Yahvé, lo que él detesta, es lo que hacen ellos en honor de sus dioses: porque hasta a sus hijos y a sus hijas queman al fuego en honor de sus dioses.

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Introducción a Deuteronomio 

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Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

12 Este Código, caps. 12-26, reúne sin orden aparente varias colecciones de leyes de origen diverso, algunas de las cuales deben de provenir del reino del Norte, de donde habrían sido introducidas en Judá después de la ruina de Samaría. Este conjunto, que tiene en cuenta la evolución social y religiosa del pueblo, debía sustituir al antiguo Código de la Alianza. Representa, al menos en su fondo, la Ley hallada en el templo bajo Josías, 2Re_22:8 s.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_14:23; 2Re_16:4; 2Re_17:10; Isa_57:5; Jer_2:20; Jer_3:6; Jer_3:13; Jer_17:2; Eze_6:13

NOTAS

12:2 Esta ley, que será fundamental para la religión de Israel, trata de proteger, dentro del espíritu de los Profetas, el culto yahvista de toda contaminación de los cultos cananeos, mediante la destrucción de los altos de estos cultos y la elección de un solo lugar pana el culto de Yahvé. La fórmula «lugar elegido por Dios para poner en él su nombre», Deu_12:5, Deu_12:21, o «para morada de su nombre», Deu_12:11, ver Deu_14:23; Deu_16:11, etc., o «donde hacer memorable su nombre», Éxo_20:24, podía, de suyo, designar todo lugar donde Dios se hubiera manifestado o donde el culto hubiera sido así legitimado por Dios mismo, ver Jer_7:12 para Siló; así se entendió durante mucho tiempo, y el culto a Yahvé se practicaba en numerosos santuarios, ver Jue_6:24, Jue_6:28; Jue_13:16; 1Re_3:4, etc. En el Dt esta fórmula designa exclusivamente a Jerusalén. Esta ley de unicidad del santuario será uno de los puntos principales de la reforma de Josías, 2 R 23.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_23:24+; Éxo_34:13+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_20:24+; 1Re_8:29


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_1:3+; Deu_14:22+


NOTAS

12:7 El Código Deuteronómico insiste varias veces en este carácter alegre de las comidas cultuales y de las fiestas. Ver Deu_12:12, Deu_12:18; Deu_16:11, Deu_16:14, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_17:6; Jue_21:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_18:20-24


NOTAS

12:13 La ley sobre la unicidad del lugar de culto lleva consigo la distinción entre el sacrificio profano del ganado, que puede practicarse en cualquier lugar, y el sacrificio religioso, que sólo puede efectuarse en el santuario elegido. Lev_17:3 s no hacía distinción, ver Lev_17:4+; ver también 1Sa_14:32 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_12:23; Lev_1:5+

NOTAS

12:15 Caza no afectada por ninguna prohibición.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_14:22+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_1:5+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_7:1-6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_18:21+