I Reyes 22 Biblia Jerusalén (1998) | 54 versitos |
1 Pasaron tres años en los que no hubo guerra entre Aram e Israel.
2 Al tercer año, Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel.
3 Éste dijo a sus servidores: "Vosotros sabéis que Ramot de Galaad nos pertenece y, sin embargo, no hacemos nada por rescatarla de manos del rey de Aram."
4 Dijo a Josafat: "¿Vas a venir conmigo a la guerra contra Ramot de Galaad?" Josafat respondió al rey de Israel: "Yo haré como tú, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos."
5 Josafat dijo al rey de Israel: "Consulta en este día la palabra de Yahvé."
6 El rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les dijo: "¿He de ir a la guerra contra Ramot de Galaad, o debo desistir?" Le respondieron: "Sube, porque Yahvé la entregará en manos del rey."
7 Pero Josafat dijo: "¿No hay aquí todavía otro profeta de Yahvé al que consultar?"
8 Dijo el rey de Israel a Josafat: "Hay todavía un hombre para consultar a Yahvé por su medio, pero yo lo odio, pues no me profetiza el bien, sino el mal. Es Miqueas, hijo de Yimlá." Dijo Josafat: "No hable el rey de esta manera."
9 Llamó el rey de Israel a un eunuco y le dijo: "Trae en seguida a Miqueas, hijo de Yimlá."
10 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados en sus tronos, vestidos con sus galas, en la era que se encuentra a la entrada de la puerta de Samaría, mientras todos los profetas hacían el profeta ante ellos.
11 Sedecías, hijo de Quenaaná, se había hecho unos cuernos de hierro y decía: "Así dice Yahvé: Con éstos acornearás a los arameos hasta acabar con ellos."
12 Todos los profetas profetizaban del mismo modo diciendo: "Sube contra Ramot de Galaad, tendrás éxito. Yahvé la entregará en manos del rey."
13 El mensajero que había ido a llamar a Miqueas le habló diciendo: "Los oráculos de los profetas a una voz son favorables al rey. Que tu oráculo sea como el de cualquiera de ellos y sea favorable lo que anuncies."
14 Miqueas respondió: "¡Vive Yahvé que lo que Yahvé me diga, eso anunciaré!"
15 Cuando llegó ante el rey, éste le preguntó: "Miqueas, ¿hemos de marchar en guerra contra Ramot de Galaad o debemos desistir?" Le respondió: "Sube, tendrás éxito. Yahvé la entregará en manos del rey."
16 Pero el rey dijo: "¿Cuántas veces he de hacerte jurar que no me digas sino sólo la verdad en nombre de Yahvé?"
17 Entonces él dijo: He visto todo Israel en desbandada por los montes, como rebaño sin pastor. Yahvé ha dicho: "No tienen señor. Vuelva cada cual en paz a su casa."
18 El rey de Israel dijo a Josafat: "¿No te dije que no me profetiza el bien, sino el mal?"
19 Dijo Miqueas: "Por todo ello, escucha la palabra de Yahvé: He visto a Yahvé sentado en su trono, con todo el ejército de los cielos en pie junto a él, a derecha e izquierda.
20 Preguntó Yahvé: "¿Quién engañará a Ajab para que suba y caiga en Ramot de Galaad?" Entonces unos decían una cosa y otros otra,
21 hasta que el espíritu se adelantó y de pie ante Yahvé dijo: "Yo lo engañaré." Yahvé le preguntó: "¿De qué modo?"
22 Respondió: "Iré y me convertiré en espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas." Yahvé dijo: "Lo engañarás y vencerás. Ve y haz como dices."
23 Así pues, Yahvé ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos, porque Yahvé ha predicho el mal contra ti."
24 Entonces Sedecías, hijo de Quenaaná, se acercó y dio una bofetada a Miqueas en la mejilla, preguntándole: "¿Por qué camino el espíritu de Yahvé ha pasado de mí para hablar contigo?"
25 Miqueas replicó: "Tú mismo lo verás en el día aquel, cuando trates de esconderte en la habitación más oculta."
26 Entonces el rey de Israel sentenció: "Prende a Miqueas y entrégalo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey.
27 Y les dirás: Así habla el rey: Meted a éste en la cárcel y alimentadlo a pan y agua de prisión hasta que yo vuelva victorioso."
28 Miqueas replicó: "Si vuelves salvo, es que Yahvé no ha hablado por mi boca."
29 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron contra Ramot de Galaad.
30 El rey de Israel dijo a Josafat: "Voy a disfrazarme para entrar en combate, pero tú ponte tus vestiduras." El rey de Israel se disfrazó y entró en combate.
31 Ahora bien, el rey de Aram había ordenado a los jefes de los carros: "No ataquéis a chicos ni a grandes, sino sólo al rey de Israel."
32 Cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Seguro que éste es el rey de Israel." Y lo rodearon para cargar sobre él, pero Josafat dio el grito,
33 y, viendo los jefes de los carros que no era él el rey de Israel, dieron vuelta en su persecución.
34 Entonces un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las placas de la coraza, y el rey dijo a su auriga: "Da la vuelta a los caballos y sácame de la batalla, porque me siento mal."
35 Aquel día el combate se prolongó y el rey hubo de ser sostenido en pie en su carro frente a los arameos, hasta que murió al atardecer; la sangre de la herida corría por el fondo del carro.
36 Al caer el sol corrió un grito por el campamento: "Cada uno a su ciudad, cada uno a su herencia.
37 ¡El rey ha muerto!" Condujeron al rey a Samaría y allí lo enterraron.
38 Lavaron el carro junto a la alberca de Samaría. Los perros lamieron su sangre y las prostitutas se bañaron en ella, según la palabra que Yahvé había dicho.
39 El resto de los hechos de Ajab, todo cuanto hizo, - la casa de marfil que edificó y todas las ciudades que fortificó -, ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
40 Ajab reposó con sus antepasados y Ocozías, su hijo, reinó en su lugar.
41 Josafat, hijo de Asá, comenzó a reinar en Judá el año cuarto de Ajab, rey de Israel.
42 Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar y reinó veinticinco años en Jerusalén. Su madre se llamaba Azubá, hija de Siljí.
43 Siguió en todo el camino de Asá, su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto a los ojos de Yahvé.
44 Pero no desaparecieron los lugares de culto; el pueblo seguía sacrificando y quemando incienso en los lugares de culto.
45 Josafat mantuvo la paz con el rey de Israel.
46 El resto de los hechos de Josafat, la bravura que demostró (y las guerras que sostuvo), ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Judá?
47 (Barrió de la tierra a los consagrados a la prostitución que habían quedado en el país en los días de Asá su padre).
48 No había rey establecido en Edom; un virrey actuaba como rey.
49 Josafat construyó una flota de Tarsis para ir a Ofir por oro, pero no fue, porque la flota naufragó en Esión Guéber.
50 Entonces Ocozías, hijo de Ajab, dijo a Josafat: "Que mis siervos naveguen con los tuyos en las naves", pero Josafat no aceptó.
51 Josafat reposó con sus antepasados y lo enterraron con sus padres en la ciudad de su padre David. Jorán, su hijo, reinó en su lugar.
52 Ocozías, hijo de Ajab, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría, el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.
53 Hizo el mal a los ojos de Yahvé y siguió el camino de su padre, de su madre y de Jeroboán, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
54 Rindió culto a Baal, se postró ante él e irritó a Yahvé, Dios de Israel, exactamente como había hecho su padre.

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes, como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_18:2-3



NOTAS

22:2 Los dos reinos se habían aproximado: Jorán, hijo de Josafat, se había casado con Atalía, hermana de Ajab, 2Re_8:18.

NOTAS

22:3 Probablemente, aún Ben Hadad II, ver 1Re_20:1. La ciudad, tomada por los arameos bajo Omrí o antes de él, no había sido devuelta después de la paz de Afec, 1Re_20:34. Ver también 2Re_8:28.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_3:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_18:4-11

[2] 1Re_20:13-14+


NOTAS

22:6 Estos «profetas» están totalmente entregados al rey, y no son yahvistas puros, como los profetas ejecutados o perseguidos por Jezabel, 1Re_18:4, 1Re_18:13; 1Re_19:1. De ahí la pregunta de Josafat, 1Re_22:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_3:11


NOTAS

22:8 Este profeta sólo el nombre tiene en común con Miqueas, cuyos oráculos se conservan en la colección de los Doce Profetas Menores y que vivió siglo y medio más tarde.

NOTAS

22:11 Este Sedecías, desconocido por lo demás, aparece como jefe de la tropa de extáticos. Su acción simbólica, ver 1Re_11:30+ y Jr 18+, debe significar y también procurar la victoria de Ajab. Los cuernos representan la fuerza, Deu_33:17, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_18:12-27


NOTAS

22:15 Miqueas repite textualmente las palabras de los falsos profetas. Pero se mofa del rey y éste cae en la cuenta.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_22:35-36


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_6:1; Job_1:6; Job_2:1

NOTAS

22:19 Los espíritus celestes que forman la corte de Yahvé.

NOTAS

22:21 Una personificación del espíritu profético, al que el designio divino transformará en espíritu de mentira, 1Re_22:22.

NOTAS

22:28 El texto añade: «Y dijo: Oíd, todos vosotros, oh pueblos.» Es el comienzo de los oráculos del profeta canónico Miqueas, añadido por un glosador que ha confundido a las dos personas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_18:28-34


NOTAS

22:30 «Voy a disfrazarme para entrar» versiones; «disfrázate y vete» hebr., en contradicción con lo que sigue.

NOTAS

22:31 El texto añade: «treinta y dos», glosa inspirada en 1Re_20:1, 1Re_20:16, que falta en 2Cr_18:30.

NOTAS

22:34 (a) La coraza consistía en un corselete de cuero o de tejido sobre el que se fijaban placas de metal que daban una apariencia de escamas. El significado del término hebreo traducido por «placas» es, sin embargo, incierto.

22:34 (b) «caballos», lit. «mano», pues un movimiento de la mano hacía girar a los caballos; «batalla» según griego; hebr. «campamento».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_22:17

NOTAS

22:36 «Herencia» y «¡El rey ha muerto!», griego; «tierra» y «Y el rey murió», hebr.

NOTAS

22:38 «Lavaron» griego; «Lavó» hebr. -El v. es una glosa que recuerda 1Re_21:19; pero el homicidio de Nabot había ocurrido en Yizreel, y 1Re_21:29 transfería el castigo de Ajab a su hijo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_3:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr 20:31—21:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_15:12; Deu_23:19+ [Deu_23:18]


NOTAS

22:48 El texto es dudoso. «Un virrey actuaba como rey» o, en unión con el comienzo del v. siguiente, «El virrey del rey Josafat construyó una flota...».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_9:26-28; 1Re_10:22