Nehemías 13 Biblia Jerusalén (1998) | 31 versitos |
1 En aquel tiempo se leyó a oídos del pueblo en el libro de Moisés, y se encontró escrito en él: "El amonita y el moabita no entrarán jamás en la asamblea de Dios,
2 porque no recibieron a los israelitas con pan y agua. Tomaron a sueldo contra ellos a Balaán, para maldecirles, pero nuestro Dios cambió la maldición en bendición."
3 Así que, en oyendo la Ley, se excluyó de Israel a todo extranjero.
4 Antes de esto, el sacerdote Eliasib había sido encargado de los aposentos del templo de nuestro Dios. Como era pariente de Tobías,
5 le había proporcionado un aposento espacioso, donde anteriormente se depositaban las oblaciones, el incienso, los utensilios, el diezmo del trigo, del vino y del aceite, es decir, lo que está prescrito para los levitas, los cantores y los porteros, y lo reservado a los sacerdotes.
6 No estaba yo en Jerusalén cuando sucedían estas cosas, porque el año treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia, había ido donde el rey; pero al cabo de algún tiempo el rey me permitió volver.
7 A mi regreso a Jerusalén, me enteré de la mala acción que había hecho Eliasib en favor de Tobías, preparándole un aposento en el atrio del templo de Dios.
8 Esto me desagradó mucho; eché fuera del aposento todos los muebles de la casa de Tobías,
9 y mandé purificar los aposentos y volver a poner en ellos los utensilios del templo de Dios, las oblaciones y el incienso.
10 Me enteré también de que ya no se entregaban las raciones de los levitas, por lo que ellos -los levitas y los cantores encargados del servicio- se habían marchado, cada uno a su campo.
11 Reprendí por ello a los consejeros, diciéndoles: "¿Por qué ha sido abandonado el templo de Dios?" Luego los reuní de nuevo y los restablecí en sus puestos.
12 Y todo Judá trajo a los almacenes el diezmo del trigo, del vino y del aceite.
13 Puse al frente de los almacenes al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc y a Pedayas, uno de los levitas, y, como ayudante, a Janán, hijo de Zacur, hijo de Matanías, porque eran considerados como personas fieles; les incumbía distribuir las porciones a sus hermanos.
14 ¡Acuérdate de mí por esto, Dios mío; no borres las obras de piedad que yo hice por el templo de mi Dios y por sus servicios!
15 Por aquellos días, vi que había en Judá quienes pisaban los lagares en día de sábado; otros acarreaban los haces de trigo y los cargaban sobre los asnos, y también vino, uva, higos y toda clase de cargas, para traerlo a Jerusalén en día de sábado: les advertí que no vendiesen sus mercancías.
16 En Jerusalén, algunos tirios que habitan en ella traían pescado y toda clase de mercancías para vendérselas a los judíos en día de sábado.
17 Reprendí a los notables de Judá diciendo: "¡Qué mala acción cometéis profanando el día del sábado!
18 ¿No fue así como obraron vuestros padres y por lo que nuestro Dios hizo caer toda esta desgracia sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¡Y vosotros aumentáis así la Cólera contra Israel profanando el sábado!"
19 Así que ordené que cuando la sombra cubriese las puertas de Jerusalén, la víspera del sábado se cerrasen las puertas, y que no se abriesen hasta después del sábado. Y puse junto a las puertas a algunos de mis hombres para que no entrase carga alguna en día de sábado.
20 Una o dos veces, algunos mercaderes que vendían toda clase de mercancías pasaron la noche fuera de Jerusalén,
21 pero yo les avisé diciéndoles: "¿Por qué pasáis la noche junto a la muralla? ¡Si volvéis a hacerlo, os echaré mano!" Desde entonces no volvían más en sábado.
22 También por esto, ordené a los levitas purificarse y venir a guardar las puertas, para santificar el sábado. ¡También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y ten piedad de mí según tu gran misericordia!
23 Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres asdodeos, amonitas o moabitas.
24 De sus hijos, la mitad hablaban asdodeo o la lengua de uno u otro pueblo, pero no sabían ya hablar judío.
25 Yo los reprendí y los maldije, hice azotar a algunos de ellos y arrancarles los cabellos, y los conjuré en nombre de Dios: "¡No debéis dar vuestras hijas a sus hijos ni tomar ninguna de sus hijas por mujeres ni para vuestros hijos ni para vosotros mismos!
26 ¿No pecó en esto Salomón, rey de Israel? Entre tantas naciones no había un rey semejante a él; era amado de su Dios; Dios le había hecho rey de todo Israel. Y también a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.
27 ¿Se tendrá que oír de vosotros que cometéis el mismo gran crimen de rebelaros contra nuestro Dios casándoos con mujeres extranjeras?"
28 Uno de los hijos de Joadá, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sambalat el joronita. Yo lo eché de mi lado.
29 ¡Acuérdate de estas gentes, Dios mío, por haber mancillado el sacerdocio y la alianza de los sacerdotes y levitas!
30 Los purifiqué, pues, de todo lo extranjero. Y establecí, para los sacerdotes y levitas, reglamentos que determinaran la tarea de cada uno,
31 y lo mismo para las ofrendas de leña a plazos fijos y para las primicias. ¡Acuérdate de mí, Dios mío, para mi bien!

Patrocinio

 
 

Introducción a Nehemías

Los libros de Esdras y Nehemías formaban un solo «libro de Esdras» en la Biblia hebrea y en los Setenta. Como ésta retenía el libro apócrifo griego de Esdras y lo ponía en el primer puesto (Esdras I), denomina Esdras II al libro de Esdras-Nehemías. En la época cristiana fue dividido en dos, costumbre que siguió la Vulgata, en la cual Esdras I equivalía a Esdras, y Esdras II a Nehemías; la misma Vulgata llama Esdras III al apócrifo griego de Esdras. La designación de los dos libros por sus dos personajes principales, Esdras y Nehemías, es todavía más reciente y se ha introducido en las ediciones impresas de la Biblia masorética.

Los libros de Esdras y Nehemías son, como se ha dicho, continuación de la obra del Cronista. Después de los cincuenta años de destierro, del que no habla, vuelve aquél a tomar el hilo de la historia en el momento en que el edicto de Ciro, 538 a. C., autoriza a los judíos a volver a Jerusalén para reconstruir el Templo. El regreso escalonado comienza inmediatamente, pero los trabajos del Templo se interrumpen por la oposición de los samaritanos y no se reanudan hasta Darío I; el Templo se acaba el 515. En el medio siglo inmediato, los esfuerzos para levantar las murallas de Jerusalén son obstaculizados por los mismos samaritanos, Esd 1-6. Bajo Artajerjes, Esdras, un escriba encargado de los asuntos judíos en la corte de Persia, llega a Jerusalén con una nueva caravana. Viene provisto de un decreto que le concede facultades para imponer a la comunidad la ley de Moisés, reconocida como ley real. Se ve precisado a tomar severas medidas contra los judíos que habían contraído matrimonio con mujeres extranjeras, Esd_4:7-10. Luego, Nehemías, copero de Artajerjes, logra que el rey le otorgue la misión de ir a Jerusalén para levantar las murallas. Rápidamente se concluye este trabajo, a pesar de la oposición de los enemigos, y se repuebla la ciudad Ne 1:1-7:72a. Entre tanto, Nehemías ha sido nombrado gobernador. Esdras hace una lectura solemne de la Ley, se celebra la fiesta de las Tiendas, el pueblo confiesa sus pecados y se compromete a observar la Ley, Ne 7:72b-10:40. Siguen algunas listas y medidas complementarias y la dedicación de la muralla, 11:1-13:3. Nehemías, después de haber vuelto de Persia, regresa para una nueva misión, durante la cual se ve obligado a reprimir algunos desórdenes que ya se han introducido en la comunidad, Neh_13:4-31.

Se ve, por este resumen, que estos libros tienen mucha importancia para la historia de la Restauración judía después del Destierro. Los primeros caps. de Esdras completan las informaciones que se pueden sacar de los profetas Ageo, Zacarías y Malaquías. Los dos libros son la única fuente de que disponemos sobre la actividad de Esdras y Nehemías. La fecha de su composición es anterior a la de las Crónicas; pero, sobre todo, utilizan y citan textualmente documentos contemporáneos de los hechos: listas de repatriados o de la repoblación de Jerusalén, actas de los reyes de Persia, correspondencia con la corte y, sobre todo, el informe en que Esdras dio cuenta de su misión y la memoria justificativa de Nehemías.

A pesar de esta abundancia de fuentes, la exégesis de Esdras y Nehemías está erizada de dificultades, porque los documentos se presentan en ellos en un orden desconcertante. La lista de los inmigrantes se da dos veces, Esd 2 y Ne 7; en la sección de Esd_4:6-6:18, escrita en arameo, los sucesos del tiempo de Darío son referidos después de los sucesos de los reinados de Jerjes y Artajerjes, que, sin embargo, se sitúan en los cincuenta años siguientes. Los escritos procedentes de Esdras y Nehemías han sido fraccionados para luego reunirlos combinándolos. Utilizando las fechas concretas que se dan en ellos, el informe de Esdras puede restituirse en el orden siguiente: Esd 7:1-8/4:36; Ne 7:72-8:18; Esd 9:1-10:44; Ne 9:1-37.

Pero este documento ha sido rehecho por el Cronista, quien puso algunas partes en tercera persona, y ha recibido adiciones: la lista de los culpables de Esd_10:18, Esd_10:20-44 y las plegarias de Esd_9:6-15 y Neh_9:6-37. La memoria de Nehemías comprende los trozos siguientes: 1-2; 3:33-7:5; 12:27-13:31. El Cronista ha introducido un documento sobre la reconstrucción de las murallas, Neh_3:1-32. La lista de los primeros sionistas, Neh_7:6-72 a, se repite en Esd 2. El cap. 10 es otro documento más de archivo que pone el sello al compromiso aceptado por la comunidad durante la segunda misión de Nehemías, 13. El marco del cap.11 es una composición del Cronista, a la que se han añadido listas de la población de Jerusalén y de Judá y, en el cap. 12, listas de sacerdotes y levitas.

Se ve que el Cronista ha querido proceder por medio de series unitarias. En Esd 1-6, su objetivo principal es la reconstrucción del Templo bajo Darío: agrupa los regresos sucesivos de la cautividad, difumina la figura de Sesbasar en beneficio de Zorobabel, forma una especie de expediente antisamaritano. A lo largo de los libros, presenta a Esdras y Nehemías trabajando juntos en la realización de una misma obra.

Tales procedimientos literarios plantean graves problemas a los historiadores. La cuestión más discutida y más difícil atañe a la cronología de Esdras y Nehemías. Según el orden del libro, Esdras llegó a Jerusalén el 458, el año siete de Artajerjes I, Esd_7:8; Nehemías se le unió el 445, el año veinte del mismo rey, Neh_2:1. Permaneció doce años, Neh_13:6, es decir, hasta el 433; volvió a Persia por tiempo indeterminado y regresó para una segunda permanencia, también bajo Artajerjes I, que no murió hasta el 424. Hay buenos exegetas que conservan este orden tradicional, pero que, conforme a las indicaciones precisas del mismo libro, limitan a un año la misión de Esdras, y le hacen volverse antes de la llegada de Nehemías. Otros exegetas invierten este orden porque les parece que la obra de Esdras supone ya realizada la de Nehemías. Los datos que suministra Esdras se referirían no al reinado de Artajerjes I, como los de Nehemías, sino al reinado de Artajerjes II, y Esdras no habría llegado hasta el 398. Finalmente, algunos exegetas recientes, concediendo que Esdras haya venido después de Nehemías, pero negándose a reconocer un cambio de reinado del que nada dice el texto, hacen venir a Esdras entre las dos misiones de Nehemías, a costa de una corrección textual de Esd_7:8 : Esdras habría llegado, no en el año 7, sino en el 37 de Artajerjes, el 428.

Cada una de estas soluciones puede invocar buenos argumentos, pero también cada una de ellas tropieza con dificultades; el problema ha de seguir abierto. Sólo un punto es seguro: la actividad de Nehemías en Jerusalén desde el 445 al 433 a. C.

Por lo demás, para la inteligencia religiosa de los libros, es de interés secundario. De conformidad con la intención del autor, presentan un cuadro sintético, pero no engañoso, de la Restauración judía; y para comprender ésta, importa mucho más conocer las ideas que la animaron que el orden exacto de los hechos. Los judíos, beneficiándose de la política religiosa liberal que los Aqueménidas aplicaban en su imperio, vuelven a la Tierra Prometida, restablecen el culto, restauran el Templo, levantan las murallas de Jerusalén y viven en comunidad, gobernados por hombres de su raza y regidos por la Ley de Moisés. Ello no les exige más que una lealtad, fácil de guardar ante un poder central respetuoso con sus costumbres. Es un acontecimiento de gran importancia: se trata del nacimiendo del Judaísmo, preparado en las largas meditaciones del Destierro y ayudado por la intervención de hombres providenciales.

Después de Zorobabel, que reconstruyó el Templo, pero cuyos títulos mesiánicos, reconocidos por Ageo y Zacarías, Hag_2:23; Zac_6:12 s, calla el Cronista, los pioneros de esta restauración fueron Esdras y Nehemías. Esdras es en verdad el padre del Judaísmo, con sus tres ideas esenciales: la Raza elegida, el Templo y la Ley. Su ardiente fe y la necesidad de proteger a la comunidad renaciente explica la intransigencia de sus reformas y el particularismo que impuso a los suyos. Es el modelo de los escribas y su figura ha venido agrandándose en la tradición judía. Nehemías está al servicio de las mismas ideas, pero actúa en otro plano: en la Jerusalén restaurada y repoblada por él, ofrece a su pueblo la posibilidad y el placer de una vida nacional. En su memoria, más personal que el informe de Esdras, se nos muestra sensible y humano, arriesgándose personalmente, pero prudente y reflexivo, confiando en Dios, a quien ora con frecuencia. Dejó un gran recuerdo y Ben Sirá canta el elogio del «que nos levantó las murallas en ruinas», Sir_49:13.

No ha de extrañarnos que, en esta reagrupación de la comunidad en torno al Templo y bajo la égida de la Ley, el Cronista haya visto una realización del ideal teocrático que él había proclamado en las Crónicas. Sabe que hay que esperar algo más; pero es que su dependencia de los documentos que reproduce es mayor que en las Crónicas: conserva su tono particularista que las circunstancias justifican, y, en relación con la esperanza mesiánica, respeta su silencio, inspirado sin duda en una honrada lealtad. Escribe en medio de este período de los siglos IV-III antes de nuestra era, que tan mal conocemos y en el que la comunidad de Jerusalén, replegada sobre sí misma, se reconstruye en silencio y adquiere hondura espiritual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_23:4-6 [Deu_23:3-5]



NOTAS

13:2 «Tomaron... ellos... les» versiones; el hebr. trae en singular como Deu_23:5 [Deu_23:4].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_13:4-9; Neh_13:23; Neh_13:28

NOTAS

13:3 Este rigorismo rebasa lo que exigía la Ley, ver Deu_23:7-9 [Deu_23:6-8].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh 10

NOTAS

13:4 (a) El Cronista introduce por medio de esta transición la continuación de la Memoria de Nehemías, ver Neh_12:44+. Nehemías enumera las medidas que tomó con ocasión de los desórdenes ocurridos en la comunidad: acción contra Tobías, ver Neh_2:10, que tenía en el templo un aposento reservado (4-9); entrega regular de las porciones a los levitas (10-14); revalorización del sábado (15-22); acción contra los matrimonios mixtos (23-29); reglamentaciones cultuales (30-31). Ver Neh_10:1+ [Neh_9:38].

13:4 (b) Distinto del sumo sacerdote de este nombre, Neh_3:1 s, Neh_3:20; Neh_12:10, Neh_12:22; Neh_13:28.

13:4 (c) «de los aposentos» conj., ver Neh_12:44; «del aposento» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_12:44


NOTAS

13:6 La primera misión de Nehemías había durado, por tanto, del 445 al 433.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_21:12-13 p; Jua_2:13-17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_12:44; Neh_12:47


NOTAS

13:11 A los levitas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_10:38 s [Neh_10:37]


NOTAS

13:13 «Puse al frente» ms griego, sir.; «Nombré tesoreros» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_10:32 [Neh_10:31]; Éxo_20:8+

[2] Jer_17:21

NOTAS

13:15 «les advertí...» conj. según sir.; «dirigí reproches, el día en que vendían estas mercancías» hebr.

NOTAS

13:19 El sábado comenzaba el viernes por la tarde, al caer el sol.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_10:31 [Neh_10:30]; Neh_13:1-3+


NOTAS

13:24 Probablemente un dialecto arameo. El arameo era la lengua usual, Neh_8:8, pero Nehemías no quería que se olvidara el hebreo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_11:1-13

[2] 2Sa_12:25+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_2:10+


NOTAS

13:29 «de los sacerdotes» 1 ms, sir.; el hebr. repite «sacerdocio».