Jeremías  18 Biblia Jerusalén (1998) | 23 versitos |
1 Palabra que Yahvé dirigió a Jeremías:
2 Levántate y baja a la alfarería, que allí mismo te haré oír mis palabras.
3 Bajé a la alfarería, y resulta que el alfarero estaba haciendo un trabajo al torno.
4 El cacharro que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, trasformándolo en otro cacharro diferente, como mejor le pareció al alfarero.
5 Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos:
6 ¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? - oráculo de Yahvé -. Lo mismo que el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.
7 De pronto hablo contra una nación o reino, de arrancar, derrocar y perder;
8 pero se vuelve atrás de su mal aquella gente contra la que hablé, y yo también desisto del mal que pensaba hacerle.
9 Y de pronto hablo, tocante a una nación o un reino, de edificar y plantar;
10 pero hace lo que parece malo desoyendo mi voz, y entonces yo también desisto del bien que había decidido hacerle.
11 Ahora, pues, di a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén: Así dice Yahvé: "Mirad que estoy ideando contra vosotros cosa mala y pensando algo contra vosotros. Ea, pues; volveos cada cual de su mal camino y mejorad vuestra conducta y acciones."
12 Pero van a decir: "Es inútil; porque iremos en pos de nuestros pensamientos y cada uno de nosotros hará conforme a la terquedad de su mal corazón."
13 Por tanto, así dice Yahvé: Vamos, preguntad entre las naciones: ¿Quién oyó tal? ¡Bien fea cosa ha hecho la virgen de Israel!
14 ¿Faltará acaso de la peña excelsa la nieve del Líbano?, ¿o se agotarán las aguas crecidas, frescas, corrientes?
15 Pues bien, mi pueblo me ha olvidado. A la Nada inciensan. Han tropezado en sus caminos, aquellos senderos de siempre, para irse por trochas, por camino no trillado.
16 Es para trocar su tierra en desolación, en eterna rechifla: todo el que pasare se asombrará de ella y meneará la cabeza.
17 Como el viento solano los esparciré delante del enemigo. La espalda, que no la cara, les mostraré el día de su infortunio.
18 Entonces dijeron: "Venid y tramemos algo contra Jeremías, porque no va a faltarle la ley al sacerdote, el consejo al sabio, ni al profeta la palabra. Venid e hirámosle por su propia lengua: no estemos atentos a todas sus palabras."
19 Estáte atento a mí, Yahvé, y oye lo que dicen mis contrincantes.
20 ¿Es que se paga mal por bien? (Porque han cavado una hoya para mi persona.) Recuerda cuando yo me ponía en tu presencia para hablar en bien de ellos, para apartar tu cólera de ellos.
21 Por tanto, entrega a sus hijos al hambre y desángralos a filo de espada; queden sus mujeres sin hijos y viudas, sean sus varones asesinados, sus mancebos acuchillados en la guerra.
22 Óigase griterío en sus casas, cuando traigas sobre ellos pillaje repentino. Porque han cavado una hoya para prenderme, y trampas han escondido para mis pies.
23 Pero tú, Yahvé, conoces todo su plan de muerte contra mí. ¡No disimules su culpa, no borres de tu presencia su pecado! ¡Que caigan ante ti, al tiempo de tu ira, descarga en ellos!

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Introducción a Jeremías 

Jeremías.
Poco más de un siglo después de Isaías, hacia el 650 a. C., nacía Jeremías de una familia sacerdotal residente en los alrededores de Jerusalén. Conocemos su vida y carácter mejor que los de ningún otro profeta por los relatos biográficos en tercera persona de que está sembrado su libro, y cuyo orden cronológico es el siguiente: 19:1-20:6; 26; 36; 45; 28-29; Jer_51:59-64; Jer_34:8-22; 37-44. Las «Confesiones de Jeremías»: 11:18-12:6; Jer_15:10-21; Jer_17:4-18; Jer_18:18-23; Jer_20:7-18, proceden del profeta mismo. No constituyen una autobiografía, pero sí son un testimonio emocionante de las crisis interiores que atravesó y que se describen en el estilo de los Salmos de súplica. Llamado por Dios muy joven aún, el 626, el año trece de Josías, Jer_1:2, le tocó vivir el trágico período en que se preparó y consumó la ruina del reino de Judá. La reforma religiosa y la restauración nacional de Josías despertaron esperanzas que fueron destruidas por la muerte del rey en Meguidó el 609 y por el cambio del mundo oriental, la caída de Nínive el 612 y la expansión del imperio caldeo. Desde el 605, Nabucodonosor impuso su dominio en Palestina, Judá se rebeló por instigación de Egipto, que intrigaría hasta el fin y, el 597, Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó a una parte de sus habitantes. Una nueva rebelión hizo volver a los ejércitos caldeos, el 587 fue tomada Jerusalén, incendiado el templo, y tuvo lugar la segunda deportación. Jeremías vivió esta dramática historia predicando y amenazando en vano a los reyes incapaces que se sucedían en el trono de David; fue acusado de derrotismo por los militares, perseguido y encarcelado. Después de la toma de Jerusalén, y aun cuando veía en los desterrados la esperanza del porvenir, Jeremías prefirió permanecer en Palestina junto a Godolías, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero éste fue asesinado, y un grupo de judíos, temeroso de las represalias, huyó a Egipto llevándose consigo al profeta. Probablemente murió allí.

El drama de esta vida no estriba sólo en los acontecimientos en que Jeremías se vio envuelto, sino también en el mismo profeta. Era de alma tierna, hecha para amar, y fue enviado para «extirpar y destruir, reconstruir y plantar» Jer_1:10; le tocó sobre todo predecir desgracias, Jer_20:8. Tenía ansias de paz y hubo de estar siempre en lucha: contra los suyos, contra los reyes, los sacerdotes, los falsos profetas, contra todo el pueblo, «varón discutido y debatido por todo el país», Jer_15:10. Se vio desgarrado por una misión a la que no podía sustraerse, Jer_20:9. Sus diálogos interiores con Yahvé están sembrados de gritos de dolor: «¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo?», Jer_15:18, y aquel pasaje patético que se anticipa a Job: «Maldito el día en que nací...», Jer_20:14, etc.

Pero este sufrimiento acrisoló su alma y la abrió al trato con Dios. Lo que nos hace a Jeremías tan querido y tan nuestro es la religión interior y cordial que él mismo practicó antes de formularla en el anuncio de la Nueva Alianza, Jer_31:31-34. Esta religión personal le llevó a profundizar en la enseñanza tradicional: Dios sondea los entresijos y los corazones, Jer_11:20, retribuye a cada uno según sus obras, Jer_31:29-30; la amistad con Dios, Jer_2:2, se rompe con el pecado, que sale del corazón malvado, Jer_4:4; Jer_17:9; Jer_18:12. Este aspecto afectivo le emparenta con Oseas, cuyo influjo experimentó; esta interiorización de la Ley, esta función del corazón en las relaciones con Dios, esta preocupación por la persona individual le aproximan al Deuteronomio. Jeremías vio ciertamente de manera favorable la reforma de Josías, inspirada en este libro, pero recibió una cruel desilusión por su ineficacia para cambiar la vida moral y religiosa del pueblo.

La misión de Jeremías fracasó en vida suya, pero su figura no dejó de agrandarse después de su muerte. Por su doctrina de una Alianza nueva, fundada en la religión del corazón, fue el padre del Judaísmo en su línea más pura, y su influjo se nota en Ezequiel, en la segunda parte de Isaías y en varios salmos. La época macabeica le cuenta entre los protectores del pueblo, 2Ma_2:1-8; 2Ma_15:12-16. Al sacar a primer plano los valores espirituales, al poner de manifiesto las íntimas relaciones que el alma ha de mantener con Dios, preparó la Nueva Alianza cristiana, y su vida de abnegación y sufrimientos en servicio de Dios, que bien pudo prestar algunos rasgos para la imagen del Siervo en Is 53, convierte a Jeremías en figura de Cristo.

Esta influencia duradera supone que las enseñanzas de Jeremías se leyeron, meditaron y comentaron con frecuencia. Esta labor de toda una descendencia espiritual se refleja en la composición de su libro, que no se presenta, ni mucho menos, como obra escrita de una vez. Además de los oráculos poéticos y de los relatos biográficos, contiene discursos en prosa en un estilo afín al del Deuteronomio. Su autenticidad ha sido impugnada y han sido atribuidos a redactores «deuteronomistas» posteriores al Destierro. En realidad, su estilo es el de la prosa judía del siglo VII y comienzos del VI a. C., su teología es la de la corriente religiosa a la que pertenecen tanto Jeremías como el Deuteronomio. Son el eco auténtico de la predicación de Jeremías, recogida por sus oyentes. Toda esta tradición jeremiana no se ha transmitido en una forma única. La versión griega ofrece una recensión notablemente más corta (un octavo) que el texto masorético y a menudo diferente en detalles; los descubrimientos de Qumrán prueban que las dos recensiones existían en hebreo. Además, el griego coloca los oráculos contra las naciones después de Jer_25:13, y en orden distinto al hebreo, que los relega al final del libro, 46-51. Estas profecías quizá formaran primeramente una colección particular y no todas procedan de Jeremías: al menos, los oráculos contra Moab y Edom han sido fuertemente rehechos y el largo oráculo contra Babilonia, 50-51, data del final del Destierro. El cap. 52 se nos presenta como un apéndice histórico, paralelo de 2Re_24:18-25:30. Otros complementos de menor extensión fueron insertados a lo largo del libro y atestiguan el uso que de él hacían y la estima en que lo tenían los cautivos de Babilonia y la comunidad renaciente después del Destierro. Hay también abundancia de duplicados que suponen una labor redaccional. Finalmente las indicaciones cronológicas, que son numerosas, no se suceden con orden. El desorden actual del libro es resultado de un largo trabajo de composición, cuyas etapas es harto difícil reconstruir una por una.

No obstante, el cap. 36 nos da valiosas indicaciones: el 605, Jeremías dicta a Baruc los oráculos que había pronunciado desde el comienzo de su ministerio, Jer_36:2, es decir, desde el 626. Este rollo, quemado por Joaquín, volvió a ser escrito y fue además completado, Jer_36:32. Acerca del contenido de esta colección tan sólo caben hipótesis. Parece que le servía de introducción Jer_25:1-12 y agrupaba las piezas anteriores al 605, que se hallaban en los caps. 1-18, pero también contenía, según Jer_36:2, oráculos antiguos contra las naciones a las que se refiere Jer_25:13-38. Se incluyó allí el apartado de las «Confesiones», cuyo detalle se ha expuesto anteriormente. También se añadieron dos opúsculos sobre los reyes, 21:11-23:8, y sobre los profetas, Jer_23:9-40, que pudieron existir anteriormente por separado.

Así se distinguen ya dos partes en el libro: una contiene amenazas contra Judá y Jerusalén, 1:1-25:13; la otra, profecías contra las naciones, Jer_25:13-38 y 46-51. Una tercera parte está constituida por 26-35, donde se han reunido en un orden arbitrario trozos que ofrecen un tono más optimista. Casi todas estas piezas están en prosa y en gran parte proceden de una biografía de Jeremías, que se atribuye a Baruc. Grupo aparte forman los caps. 30-31, que son un opúsculo poético de consolación. La cuarta parte, 36-44, en prosa, prosigue la biografía de Jeremías y relata sus sufrimientos durante y después del sitio de Jerusalén, y concluye con Jer_45:1-5, que viene a ser como la firma de Baruc.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

18 Según Jer_18:12, esta parábola en acción se sitúa antes de la llegada del infortunio, antes, pues, del 598. -Ya los antiguos profetas, por ejemplo Samuel, 1Sa_15:27-28, Ajías de Silo, 1Re_11:29-33 (o el falso profeta Sedecías, 1Re_22:11-12), acompañaban su profecía con gestos simbólicos, no tanto por necesidades de mayor expresión como por la exigencia de un realismo religioso; hay establecido un vínculo entre el gesto significativo y la realidad de que es señal, de suerte que la realidad anunciada es ya tan irrevocable como el gesto ejecutado. Este procedimiento se halla entre los grandes profetas: en Oseas, cuya misión total se confunde con una acción simbólica, que es su drama personal, Os 1-3; más raramente en Isaías, ver sin embargo Is 20 y los nombres simbólicos que da a sus hijos, Isa_7:3 (ver Isa_10:21); Isa_8:1-4; Isa_8:18, ver 1:16+. Jeremías ejecuta o interpreta muchos gestos simbólicos: la vara de almendro y la olla, Jer_1:11-14; la faja escondida en el Éufrates, Jer_13:1-11 (si bien esta acción sólo parece haberse realizado en visión); el alfarero, Jer_18:1-12; el jarro, 19; los higos, 24; el yugo, 27-28; el campo comprado, 32. Puede añadirse que su misma vida es un símbolo, Jer_16:1-8, y que su «pasión» (aun cuando no lo subraya) le identifica por anticipado con la nación castigada, haciendo de él como una figura del Siervo doliente, ver Is 42+. Más tarde, también Ezequiel ejecutará gestos simbólicos: el ladrillo sitiado, Eze_41:1-3; la comida racionada, Eze_4:9-17; los cabellos, 5; la mímica del deportado, Eze_12:1-20; la olla, Eze_24:3-14; las dos varas, Eze_37:15-28; y, al estilo de Oseas, interpretará como sucesos simbólicos sus propios sufrimientos: la enfermedad, Eze_4:4-8; la muerte de su mujer, Eze_24:15-24; la mudez y su curación, Eze_24:27; Eze_33:22. Hallamos también acciones simbólicas en el NT: la higuera maldecida por el Señor, Mat_21:18-19 p, la la higuera maldecida por el Señor, Mat_21:18-19 p, la profecía de Ágabo, Hch_21:10-14.



NOTAS

18:3 Lit. «en las dos ruedas»: el torno estaba formado por dos discos circulares montados en un eje vertical; el artesano lo hacía girar con los pies.

NOTAS

18:4 «como (suele ocurrir al) barro» kajomer, según algunos mss; «con barro» bajomer TM.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_29:16+

[2] Jer_1:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_18:21-24

[2] Jon_3:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_1:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:10-12

NOTAS

18:13 El redactor ha incluido aquí, como comentario a Jer_18:12, esta exposición, característica de los comienzos de Jeremías, ver Jer_2:10-32, pero que cuadra bien en tiempo de Joaquín, cuando la idolatría había vuelto a florecer.

NOTAS

18:14 «se agotarán» 'im yinnasetû conj.; «serán arrancadas» 'im yinnatesû hebr. -El texto de todo este v. es dudoso y se han propuesto diversas correcciones.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:32

NOTAS

18:15 Los jefes del pueblo lo han extraviado -a no ser que deba leerse con el griego: «(la gente del pueblo) ha tropezado»-.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_19:8; Lam_2:15-16; 1Re_9:8


NOTAS

18:17 «les mostraré» versiones; «les veré» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_15:10+

NOTAS

18:18 La actividad normal de las tres categorías de jefes espirituales, sacerdotes, sabios y profetas, no se detendrá con la desaparición de un perturbador.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_35:7; Sal_35:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_5:11+ [Sal_5:10]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_12:9+; 2Re_24:2-4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Neh_3:37 [Neh_4:5]