Zacarías 2 Biblia Jerusalén (1998) | 17 versitos |
1 Alcé luego la vista y tuve una visión: Eran cuatro cuernos.
2 Y dije al ángel que hablaba conmigo: "¿Qué significan?" Me dijo: "Son los cuernos que dispersaron a Judá (a Israel) y a Jerusalén"
3 Yahvé me mostró después cuatro herreros.
4 Yo pregunté: "¿Qué vienen a hacer éstos?" Y él me contestó: "(Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, hasta que nadie osó levantar cabeza.) Y éstos han venido a espantarlos (a abatir los cuernos de las naciones que embistieron con sus cuernos a la tierra de Judá para dispersarla)."
5 Alcé la vista y tuve una visión: Era un hombre con un cordel de medir en la mano.
6 Le pregunté: "¿Adónde vas?" Me contestó: "A medir a Jerusalén, a ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud."
7 En esto, salió el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel salió a su encuentro
8 y le dijo: "Corre, habla con ese joven y dile: Jerusalén será habitada como ciudad abierta, debido a la multitud de hombres y ganados que albergará en su interior.
9 Y seré para ella - oráculo de Yahvé - muralla de fuego en torno y gloria dentro de ella."
10 ¡Hala, venga, huid del país del Norte - oráculo de Yahvé -, ya que a los cuatro vientos del cielo yo os esparcí! - oráculo de Yahvé -
11 ¡Hala, sálvate, Sión, tú que moras en Babilonia!
12 Pues así dice Yahvé Sebaot que tras la gloria me ha enviado a las naciones que os despojaron: "El que os toca a vosotros toca a la niña de mis ojos."
13 Voy a alzar mi mano contra ellas, y serán despojo de sus propios vasallos. Sabréis así que Yahvé Sebaot me ha enviado.
14 Grita de gozo y alborozo, Sión capital, pues vengo a morar dentro de ti, oráculo de Yahvé.
15 Aquel día se unirán a Yahvé numerosas naciones: serán un pueblo para mí, y yo moraré en medio de ti. Sabrás así que Yahvé Sebaot me ha enviado a ti.
16 Poseerá Yahvé a Judá como su lote en la Tierra Santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.
17 ¡Silencio, todo el mundo, ante Yahvé, pues se despierta en su santa Morada!

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Introducción a Zacarías

Zacarías.
El libro de Zacarías se compone de dos partes muy distintas: 1-8 y 9-14. Tras una introducción, fechada en octubre-noviembre del 520, dos meses después de la primera profecía de Ageo, el libro refiere ocho visiones del profeta que comienzan en febrero del 519, 1:7-6:8, seguidas de la coronación simbólica de Zorobabel (los escribas introdujeron el nombre del sumo sacerdote Josué cuando se desvanecieron las esperanzas puestas en Zorobabel y el sacerdocio retuvo todo el poder), Zac_6:9-14. El cap. 7 es una ojeada retrospectiva al pasado nacional, y el cap. 8 abre perspectivas de salvación mesiánica, ambos a propósito de un problema sobre el ayuno, planteado en noviembre del 518.

Este conjunto bien fechado y de pensamiento homogéneo es ciertamente auténtico; lleva, sin embargo, las huellas de una revisión, hecha por el profeta mismo o por sus discípulos. Por ejemplo, los anuncios universalistas de Zac_8:20-23 han sido añadidos después de Zac_8:18-19, que constituye una conclusión.

Zacarías se preocupa, como Ageo, de la reconstrucción del Templo, se extiende más que él al hablar de la restauración nacional y de sus exigencias de pureza y moralidad, y la espera escatológica resulta en él más apremiante. Esta restauración ha de dar paso a una era mesiánica en que el sacerdocio representado por Josué será exaltado, Zac_3:1-7, pero en el que la realeza será ejercida por el «Germen», Zac_3:8, término mesiánico que Zac_6:12 aplica a Zorobabel. Los dos Ungidos, Zac_4:14, gobernarán en perfecta armonía, Zac_6:13. Así, Zacarías resucita la vieja idea del mesianismo real, pero la asocia a las preocupaciones sacerdotales de Ezequiel, cuya influencia se advierte en muchos puntos: papel preponderante de las visiones, tendencia apocalíptica y afán de pureza. Los mismos rasgos y la importancia que se concede a los ángeles son un anticipo de Daniel.

La segunda parte, 9-14, que por lo demás comienza con un título nuevo, Zac_9:1, es del todo diferente. Las piezas no tienen fecha y son anónimas. Ya no se habla de Zacarías ni de Josué ni de Zorobabel ni de la construcción del Templo. El estilo es diferente y utiliza con frecuencia los libros anteriores, sobre todo Jeremías y Ezequiel. El horizonte histórico ya no es el mismo: Asur y Egipto vienen a ser nombres simbólicos de todos los opresores.

Estos capítulos han sido compuestos con gran probabilidad en los últimos decenios del siglo IV a. C., después de la conquista de Alejandro. A pesar de los esfuerzos últimamente renovados para probar su unidad, debemos admitir que son heterogéneos. Se distinguen dos secciones, introducidas cada una de ellas por un título, 9-11 y 12-14; la primera está casi en su totalidad en verso, la segunda casi enteramente en prosa. Se habla de un Deutero-Zacarías y de un Trito-Zacarías. En realidad se trata de dos composiciones que también por su parte son heterogéneas. La primera se vale al parecer de antiguos trozos poéticos, preexílicos, y se refiere a sucesos históricos difíciles de precisar (la aplicación de Zac_9:1-8 a la conquista de Alejandro parece la más probable). La segunda parte, 12-14, describe con terminología apocalíptica las pruebas y las glorias de la Jerusalén de los últimos tiempos. Pero la escatología tampoco está ausente de la primera parte y algunos temas se encuentran en las dos secciones, por ejemplo, el de los «pastores» del pueblo, Zac_10:2-3; Zac_11:4-14; Zac_13:7-9.

Esta parte del libro es importante sobre todo por su doctrina mesiánica, poco unificada por lo demás: resurgimiento de la Casa de David, 12 passim, espera de un Mesías humilde y manso, Zac_9:9-10, pero anuncio misterioso del Traspasado, Zac_12:10, teocracia guerrera, 10:3-11:3, pero también cultual al estilo de Ezequiel, 14. Estos rasgos se armonizarán en la persona de Cristo, y el Nuevo Testamento cita con frecuencia estos capítulos de Zacarías o al menos alude a ellos, por ejemplo Mat_21:4-5; Mat_27:9 (combinado con Jeremías); Mat_26:31 = Mar_14:27; Jua_19:37.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac 2



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_31:38-39; Eze_41:13; Apo_11:1; Apo_21:15

NOTAS

2:6 Como en Eze_41:13, la medición se hace con miras a una restauración. El medidor es un ángel.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_31:27; Isa_49:19-20; Isa_54:2-3

NOTAS

2:8 El ángel que mide. Zac_2:9 [Zac_2:5] La Jerusalén mesiánica será defendida por el mismo Yahvé, vuelto a su templo, ver Eze_43:1 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_21:3; Apo_22:3

NOTAS

2:9 La Jerusalén mesiánica será defendida por el mismo Yahvé, vuelto a su templo, ver Eze_43:1 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_48:20; Jer_50:8; Jer_51:6; Zac_6:5


NOTAS

2:11 Sión designa a los desterrados, como en Isa_51:16.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:10; Sal_17:8

NOTAS

2:12 «tras la gloria», es decir, tras la visión. -El hebr. dice «su ojo», pero es una corrección de escriba para eliminar el antropomorfismo del texto primitivo, que la traducción restituye.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_14:2; Sof_2:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sof_3:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_45:22

NOTAS

2:15 La alianza se extiende aquí a todos los pueblos; Jerusalén será la metrópoli religiosa del universo, ver Isa_45:14+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_1:17

NOTAS

2:16 La expresión aparece aquí por vez primera en la Biblia. Ver 2Ma_1:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sof_1:7; Hab_2:20

NOTAS

2:17 Yahvé va a volver de su templo celeste a su templo terrestre. Ver Eze_43:1 s.