Sabiduría 11 Biblia Jerusalén (1998) | 26 versitos |
1 Ella llevó felizmente a término sus acciones por medio de un santo profeta.
2 Atravesaron un desierto inhóspito y acamparon en parajes intransitables.
3 Hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
4 Tuvieron sed y te invocaron: bebieron agua de una roca escarpada, en la dura piedra remediaron su sed.
5 Pues lo que sirvió de castigo para sus enemigos, se convirtió en auxilio de su propia necesidad.
6 En lugar de la fuente de un río perenne, enturbiado con sangre sucia,
7 en castigo por un decreto infanticida, les diste sin esperarlo agua abundante,
8 mostrándoles con la sed de entonces cómo habías castigado a sus adversarios.
9 Pues cuando sufrían una prueba - aunque corregidos con cariño -, conocían cómo eran castigados los impíos, juzgados con cólera;
10 pues a ellos los probaste como padre que corrige, pero a los otros los castigaste como rey justiciero que condena.
11 Los ausentes y los presentes se consumían por igual,
12 pues los embargaba una doble tristeza y un lamento al recordar el pasado:
13 cuando se enteraban de que sus propios castigos redundaban en beneficio de los otros, reconocían al Señor.
14 Al que antes habían abandonado expósito y rechazado con burlas, al final de los acontecimientos lo admiraron, tras pasar una sed distinta de la de los justos.
15 Por sus pensamientos insensatos y malvados, que los desorientaron, haciéndoles adorar a reptiles irracionales y a viles animales, tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales,
16 para que comprendieran que en el pecado va la penitencia.
17 Pues bien podía tu mano omnipotente - que había creado el mundo de materia informe - enviar contra ellos manadas de osos o leones intrépidos,
18 o fieras enfurecidas, desconocidas y recién creadas, que lanzasen resoplidos de fuego, despidiesen humaredas apestosas o echasen chispas terribles por los ojos;
19 capaces, no ya de aniquilarlos con sus ataques, sino de exterminarlos con su aspecto terrorífico.
20 Y aun sin esto, podían haber sucumbido de un soplo, perseguidos por la Justicia o barridos por tu aliento poderoso. Pero tú regulaste todo con medida, número y peso.
21 Tú siempre puedes utilizar tu poder. ¿Quién va a resistir la fuerza de tu brazo?
22 El mundo entero es ante ti como un gramo en la balanza, como gota de rocío matutino sobre la tierra.
23 Pero te compadeces de todos porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.
24 Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si algo odiases, no lo habrías creado.
25 ¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras? ¿Cómo se conservaría, si no lo hubieras llamado?
26 Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida,

Patrocinio

 
 

Introducción a Sabiduría

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Introducción
El libro griego de la Sabiduría forma parte de los libros deuterocanónicos. Lo utilizaron los Padres del siglo II d. C. y, a pesar de las vacilaciones y de algunas oposiciones, en especial la de San Jerónimo, ha sido reconocido como inspirado a título igual que los libros del canon hebreo.

En la primera parte, el libro que la Vulgata llama simplemente Liber Sapientiae, muestra el papel de la Sabiduría en el destino del hombre y compara la suerte de los justos y de los impíos en el curso de la vida y después de la muerte, 1-5. La segunda parte, 6-9, expone el origen y la naturaleza de la Sabiduría y los medios de adquirirla. La última parte, 10-19, ensalza la acción de la Sabiduría y de Dios en la historia del pueblo elegido, insistiendo únicamente, salvo una breve introducción que se remonta a los orígenes, en el momento capital de esta historia, la liberación de Egipto; una larga digresión, 13-15, contiene una severa crítica de la idolatría.

Se supone que el autor es Salomón, a quien claramente se designa, salvo el nombre, en Sab_9:7-8, Sab_9:12, y el libro se llama en griego «Sabiduría de Salomón». Éste habla como un rey, Sab_7:5; Sab_8:9-15, y se dirige a sus colegas en la realeza, Sab_1:1; Sab_6:1-11, Sab_6:21. Pero se trata de un evidente artificio literario, que pone este escrito de sabiduría, como el Eclesiastés y el Cantar, bajo el nombre del sabio más grande de Israel. En efecto, el libro ha sido escrito todo él en griego, aun la primera parte, 1-5, para la que algunos han supuesto erróneamente un original hebreo. La unidad de la composición corre pareja con la del lenguaje, que es flexible y rico, y fluye sin esfuerzo entre figuras retóricas.

El autor es ciertamente un judío, lleno de fe en el «Dios de los Padres», Sab_9:1, orgullosos de pertenecer al «pueblo santo», a la «raza irreprochable», Sab_10:15, pero judío helenizado. Su insistencia sobre los acontecimientos del Éxodo, la antítesis que establece entre egipcios e israelitas y su crítica de la zoolotría demuestran que vivía en Alejandría, que era a la vez capital del helenismo bajo los Tolomeos e importante ciudad judía de la Dispersión. Cita la Escritura según la traducción de los Setenta, realizada en este ambiente: es, pues, posterior a ésta, pero desconoce la obra de Filón de Alejandría (20 a. C. - 54 d. C.). Por su parte, este filósofo griego parece que jamás se inspira en la Sabiduría, pero hay muchos contactos entre las dos obras, brotan en el mismo ambiente y no pueden estar muy alejadas en el tiempo. No es posible demostrar de una manera absolutamente cierta la utilización de la Sabiduría por el Nuevo Testamento, pero sí es probable que San Pablo haya sentido su influencia literaria y que San Juan haya tomado de ella algunas ideas para expresar su teología del Verbo. El libro ha podido ser escrito en la segunda mitad del siglo I antes de nuestra era; es el más reciente de los libros del Antiguo Testamento.

El autor se dirige en primer lugar a los judíos, sus compatriotas, cuya fidelidad está en peligro por el prestigio de la civilización alejandrina: el renombre de las escuelas filosóficas, el desarrollo de las ciencias, la atracción de las religiones mistéricas, de la astrología, del hermetismo, o el atractivo sensible de los cultos populares. Ciertas precauciones que toma indican que también busca la atención de los paganos, a quienes quiere llevar al Dios que ama a todos los hombres. Pero esta intención es secundaria, el libro es una obra de defensa mucho más que de conquista.

Dado el ambiente, la cultura y las intenciones del autor, no es extraño que se observen en su libro numerosos contactos con el pensamiento griego. Pero no se debe exagerar su importancia. Ciertamente debe a su formación helénica un vocabulario para la abstracción y una facilidad de razonamiento que no permitían el léxico y la sintaxis del hebreo; le debe también cierto número de términos filosóficos, de cuadros de clasificación y de temas de escuela, pero estos préstamos limitados no significan la adhesión a una doctrina intelectual, sino que sirven para expresar un pensamiento que se nutre del Antiguo Testamento. De los sistemas filosóficos, o de las especulaciones de la astrología, no sabe sin duda más que un hombre culto de su época en Alejandría.

No es ni filósofo ni teólogo, es un sabio de Israel. Como sus predecesores, exhorta a la búsqueda de la sabiduría, que procede de Dios, que se consigue con la oración, que es raíz de las virtudes y que procura todos los bienes. Con una visión más amplia que ellos, agrega a esta sabiduría las recientes adquisiciones de la ciencia, Sab_7:17-21; Sab_8:8. La cuestión de la retribución, que tanto preocupaba a los sabios, recibe en él la solución. Beneficiándose de las doctrinas platónicas acerca de la distinción entre cuerpo y alma, ver Sab_9:15, y sobre la inmortalidad del alma, afirma que Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad, Sab_2:23, que la recompensa de esta sabiduría es esta incorruptibilidad que garantiza un lugar junto a Dios, Sab_6:18-19. Lo que aquí abajo sucede no es más que una preparación para la otra vida, donde los justos vivirán con Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo, Sab_3:9-10. El autor no alude a una resurrección corporal. Con todo, parece que da lugar a la posibilidad de una resurrección de los cuerpos de una forma espiritualizada, tratando, de este modo, de conciliar la noción griega de inmortalidad y las doctrinas bíblicas que se orientaban hacia una resurrección corporal (Daniel).

Como para sus predecesores, la Sabiduría es un atributo de Dios. Esta Sabiduría es la que reguló todo ya en la creación y la que guía los acontecimientos de la historia. A partir del cap. 11, lo que a ella se le atribuía es referido directamente a Dios, pero lo es porque la Sabiduría se identifca con Dios en su gobierno del mundo. Por otra parte, la Sabiduría es «una emanación de la gloria del Omnipotente... un reflejo de la luz eterna... una imagen de su bondad», Sab_7:25-26; y de este modo aparece como distinta de Dios, pero es al mismo tiempo una irradiación de la esencia divina. Sin embargo, no parece que el autor vaya aquí más lejos que los demás libros sapienciales, y haga de la Sabiduría una hipóstasis, pero todo este pasaje sobre la naturaleza de la Sabiduría, 7:22-8:8, marca un progreso en la formulación y un ahondamiento en las ideas antiguas.

El autor, en su meditación sobre el pasado de Israel, 10-19, había sido ya precedido por Ben Sirá, Si 44-50, ver también los Sal 78, 105, 106, 135, 136; pero su originalidad se muestra en dos puntos. En primer lugar, busca las razones de los hechos, y esboza una filosofía religiosa de la historia, que supone una interpretación nueva de los textos: por ejemplo, las explicaciones sobre la moderación de Dios con Egipto y Canaán, 11:15-12:27. Sobre todo, fuerza el relato bíblico para demostrar una tesis. Los caps. 16-19 no son más que un largo paralelo antitético entre el destino de los egipcios y el de los israelitas, en el que el autor, para mejor destacar su tema, enriquece el relato con rasgos inventados, pone en conexión episodios distintos, y abulta los hechos. Es un excelente ejemplo de la exégesis midrásica que cultivarán los rabinos.

Los gustos han cambiado y estas páginas han envejecido, pero la primera parte del libro, 1-9, siempre ofrece al cristiano un alimento espiritual de alta calidad; la liturgia de la Iglesia se ha aprovechado ampliamente de ella.

El texto del libro de la Sabiduría está contenido en cuatro grandes mss: B (Vaticano, s. IV), S (Sinaítico, s. IV), A (Alejandrino, s. V) y C (Codex Ephraemi rescriptus, s. V), y en numerosos mss secundarios. El mejor ms es el B, que ha servido de base para la presente traducción.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_18:15; Deu_18:18; Deu_34:10; Ose_12:14 [Ose_12:13]

NOTAS

11:1 Moisés, ver Núm_12:7+; Deu_18:15.



NOTAS

11:3 La larga marcha por el desierto queda resumida en unas frases para preparar una exposición distinta. Ya no se menciona a la sabiduría, excepto Sab_14:2, Sab_14:5, y el autor se dirige a Dios en una especie de meditación sobre los acontecimientos del Éxodo. Irá contraponiendo constantemente, pero con largas digresiones (Sab_12:2-22; 13:1—15:13), el trato de los israelitas considerados como un pueblo de justos, ver Sab_10:15, y el de los egipcios, convertidos en el símbolo del endurecimiento de los impíos. Por sus libertades con respecto a las fuentes bíblicas anteriores, toda esta exposición se acerca al midrás o comentario rabínico de la Escritura.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_17:1-7; Núm_20:2-13

NOTAS

11:4 A propósito del milagro del agua en el desierto, el autor va a emplear una comparación compleja cuyo principio se establece en Sab_11:5. A la vez se dedica a justificar los castigos correspondientes conforme a una especie de «talión divino» expresado en Sab_11:16. Otras antítesis se seguirán más adelante, ver Sab_16:1, Sab_16:5, Sab_16:15; Sab_17:1; Sab_18:5; Sab_19:1, pero no hay unanimidad en cuanto al número exacto y a menudo resulta difícil delimitarlas exactamente.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_7:17-21


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_1:15-16; Éxo_17:3-6

NOTAS

11:7 Según Éxo_7:14-25, Yahvé cambió en sangre las aguas del Nilo para forzar al faraón a que dejara salir a los israelitas. El autor considera aquí este milagro como el castigo del decreto de Éxo_1:15 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:2-5

NOTAS

11:9 La sed, y quizá también los demás sufrimientos que los israelitas soportaron en el desierto, debían hacerles comprender el castigo de los egipcios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:5+; Sab_12:22


NOTAS

11:13 (a) El agua, negada a los egipcios, milagrosamente concedida a los israelitas, Sab_11:4.

11:13 (b) Numerosos mss latinos añaden aquí: «llenos de admiración por el final de los acontecimientos», adición que procede de Sab_11:14 b.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_1:22; Éxo_2:3

NOTAS

11:14 Moisés, expuesto en las aguas, Éxo_1:22; Éxo_2:3, rechazado por el faraón, Éxo_5:2-5; Éxo_7:13, Éxo_7:22, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_12:24-25

NOTAS

11:15 (a) El culto de los animales, «reptiles» (el cocodrilo, la serpiente, el lagarto, la rana) y «viles animales» (el escarabajo), gozaba de gran estima en el Egipto de los Tolomeos.

11:15 (b) Ranas, Éxo_8:1-2 [Éxo_8:5-6], mosquitos, Éxo_8:13-14 [Éxo_8:17-18], tábanos, Éxo_8:20 [Éxo_8:24], langostas, Éxo_10:12-15.

NOTAS

11:16 Lit.: «con lo que uno peca, con eso es castigado», ver Sab_12:23; Sab_16:1; Sab_18:4 y Gén_9:6; Jue_1:6-7; 1Sa_15:23; 2Ma_4:26; 2Ma_13:8; Pro_5:22, etc.

NOTAS

11:17 Expresión filosófica parcialmente inspirada en Platón (Timeo 51 A) y corriente en la época para designar el estado indiferenciado de la materia, que se suponía eterna. El autor no tiene ninguna razón para sustraer la materia a la actividad creadora y piensa, sin duda, en la organización del mundo partiendo de la masa caótica, Gén_1:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_9:17

[2] Job_41:10-13 [Job_41:18-21]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_4:9; Isa_11:4

[2] Isa_40:12; Job_28:25; Sir_1:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_40:15

[2] Ose_6:4; Ose_13:3

NOTAS

11:22 También puede entenderse: «lo que ni siquiera hace inclinarse a la balanza».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_18:12

[2] Sab_12:2; Sab_12:10; Rom_2:4; Rom_3:25

NOTAS

11:23 El pensamiento de Sab_11:23 s no es nuevo en Israel, pero jamás había sido expresada con tanta energía y en forma de razonamiento la universalidad de la misericordia de Dios por los pecadores (ver Jon 3-4), la función determinante del amor en la creación y conservación de los seres.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:31+; Sal_145:9; Sab_1:13-14; Sab_2:23-24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_33:11; Eze_18:23+