Baruc 1 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 Éste es el texto del libro que Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, hijo de Sedecías, hijo de Asadías, hijo de Jelcías, escribió en Babilonia,
2 el año quinto, el día siete del mes en que los caldeos conquistaron e incendiaron Jerusalén.
3 Baruc leyó el texto de este libro ante Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y ante todo el pueblo congregado para escuchar el libro;
4 ante los dignatarios y los hijos del rey, ante los ancianos y ante todo el pueblo, desde el menor al mayor, todos los que vivían en Babilonia, a orillas del río Sud.
5 Todos lloraron, ayunaron y suplicaron al Señor.
6 Luego hicieron una colecta, según las posibilidades de cada uno,
7 y la enviaron a Jerusalén, al sacerdote Joaquín, hijo de Jelcías, hijo de Salún, a los demás sacerdotes y a toda la gente que vivía con él en Jerusalén.
8 Ya Baruc, el día diez del mes de Siván, había recuperado los utensilios robados del templo del Señor, con el fin de restituirlos a Judá. Se trataba de los objetos de plata que había mandado hacer Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá,
9 después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportara de Jerusalén a Babilonia a Jeconías, a los gobernantes, a los cerrajeros, a los digna- tarios y a la gente del pueblo.
10 Se les decía: Ahí os enviamos dinero; comprad con él holocaustos, víctimas expiatorias e incienso y haced ofrendas y sacrificios sobre el altar del Señor, nuestro Dios.
11 Rezad por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la de su hijo Baltasar, para que duren tanto como el cielo sobre la tierra.
12 El Señor nos dé fuerzas y nos ilumine para que vivamos protegidos por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por su hijo Baltasar; para que les sirvamos por mucho tiempo y gocemos de su favor.
13 Y rezad también por nosotros al Señor, nuestro Dios, porque hemos pecado contra Él, y todavía hoy no se han apartado de nosotros el furor y la cólera del Señor.
14 Leed este libro que os enviamos para su proclamación en el templo del Señor, en el día de la fiesta y en los días oportunos.
15 Diréis: El Señor, nuestro Dios, es justo; nosotros, en cambio, nos sentimos hoy abochornados, igual que los habitantes de Judá y de Jerusalén
16 y nuestros reyes, príncipes, sacerdotes, profetas y antepasados.
17 Porque hemos pecado contra el Señor,
18 le hemos desobedecido, no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, ni hemos cumplido los mandamientos que el Señor nos había dado.
19 Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy hemos sido rebeldes al Señor, nuestro Dios, y ligeros para no escuchar su voz.
20 Por esto se nos acumulan ahora las desgracias y maldiciones que el Señor anunció a su siervo Moisés cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel.
21 Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, que nos habló por medio de sus enviados, los profetas.
22 Cada uno de nosotros ha seguido los planes de su corazón obstinado, sirviendo a dioses ajenos y haciendo el mal ante el Señor, nuestro Dios.

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Introducción a Baruc

LIBRO DE BARUC

Introducción
Este pequeño libro es atribuido, ya en su mismo título, a Baruc, hijo de Nerías (Bar_1:1), el secretario y ocasional portavoz del profeta Jeremías (Jer_32:12-13, Jer_32:16; Jer_36:4 ss; Jer_45:1 ss). Esta relación es la que seguramente ha motivado la inclusión de Baruc dentro del cuerpo de ;iaescritos jeremianos;ic, entre Jr Lam, en la versión griega de los LXX; y tras Jr Lam, en la Vulgata, que a su vez incorpora la Carta de Jeremías como capítulo conclusivo de Baruc. Se trata de un escrito deuterocanónico, desconocido en la Biblia hebrea, pero que deja entrever inequívocos rasgos semíticos.

En cuanto a su composición, el libro introduce una solemne liturgia penitencial desarrollada en tres actos o momentos: confesión, meditación y exhortación. Tras la aparente unidad se revela una estructura artificiosa y heterogénea, tanto en lo referente a su temática, como a los géneros o formas literarias que la conforman. Efectivamente, en Baruc se advierten cuatro partes claramente diferenciadas:

1. La Introducción (Bar 1, 1-14) que presenta la ambientación histórica y el propósito del libro.

2. La oración penitencial (1:15-3:8), que reviste la forma de confesión nacional, con características similares a Esd 9; Neh 9; Sal 106 y, especialmente, Dan_9:4-19. A su vez, la oración incluye una confesión y una súplica.

3. El himno de la sabiduría ( 3:9-4:4) que presenta la forma de una meditación sapiencial y recoge temas y motivos presentes en Pro 8, Job 28 y Sir 24.

4. El oráculo de consolación y restauración (4:5-5:9), de inspiración profética, con rasgos de exhortación, lamentación y oráculo de esperanza, e innegables dependencias del Segundo y Tercer Isaías.

No es posible sacar conclusiones firmes de los datos relativos al autor y a la fecha de composición que el libro aporta, ya que unos y otros parecen responder al artificio de la pseudoepigrafía, tan profusamente utilizado en la literatura del AT y consistente en enmascarar tras autores y situaciones paradigmáticos otras circunstancias análogas, aunque distantes. La heterogeneidad de los materiales del libro dificulta su atribución a un único autor o a una misma fecha de composición. En cuanto a la ambientación en los primeros años del exilio babilónico, las referencias históricas relativas a los deportados y a los judíos residentes en Jerusalén difieren sensiblemente de los datos aportados por otras fuentes de carácter histórico o profético. En cambio, podrían muy bien reflejar las circunstancias de las comunidades judías en la última fase de la época helenística (ss. II-I a. C.) y, más concretamente, el desarrollo de una liturgia penitencial conmemorativa de la destrucción del templo.

La llamada Carta de Jeremías es en realidad un alegato apologético contra la idolatría, sin más características epistolares que la denominación del título y la breve introducción que lo preceden. Aunque el escrito reviste la forma de una carta dirigida por Jeremías a los judíos que van deportados a Babilonia, tanto el nombre del autor como las circunstancias son artificios pseudoepigráficos, que parecen inspirarse en Jer_29:1-3.

Su composición revela una sencilla estructura formada por la introducción (1-7) y diez párrafos, a modo de estrofas, cerrados por un repetitivo estribillo que, con ligeras variantes, reproduce el propósito del escrito: demostrar que los ídolos babilónicos no son dioses ni pueden infundir, por tanto, temor reverencial. Su contenido desarrolla temas tratados o aludidos en Jer_10:1-16 e Isa_44:9-20 y anticipa la amplia reflexión de Sab 13-15; sin embargo difiere notoriamente de ellos por su estilo satírico y los motivos burlescos. Las descripciones de los cultos idolátricos pueden remitir tanto a la situación de Babilonia en la época tardía, como a determinadas prácticas idolátricas de Siria y Fenicia en la época helenística.

El escrito parece aludido por 2Ma_2:1-2 y era conocido en Qumrán (se ha encontrado un pequeño fragmento griego de los vv. 43-44, datado en torno al año 100 a. C.). Aunque aparece en la Biblia griega como escrito independiente, la Vulgata incluye la Carta como apéndice de Baruc. Todo ello permite suponer una fecha de composición comprendida entre los siglos IV y II a. C.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_32:12; Jer_36:4

NOTAS

1 Acerca de los fragmentos que componen el libro de Baruc, véase la Introducción.



NOTAS

1:2 El 582, sin duda el quinto mes, aniversario de la caída de Jerusalén, que probablemente se conmemoraba en el destierro lo mismo que en Palestina, ver Zac_7:3 : de ahí la asamblea indicada en Bar_1:3-4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_24:8-17; Jer_22:24-30


NOTAS

1:4 Es decir funcionarios, familiares de la corte, ver Jer_36:26; Jer_38:6.

NOTAS

1:7 Sin duda un sacerdote de segunda clase, ver 2Re_25:18, que permanecía en el santuario medio destruido de Jerusalén, donde consta que hubo siempre culto, Jer_41:5. En efecto, el sumo sacerdote Josadac se hallaba desterrado en Babilonia, 1Cr_5:41 [1Cr_6:15]. La genealogía dada a Joaquín es sin embargo la de la estirpe de los sumos sacerdotes, 1Cr_5:39 [1Cr_6:13], pero hasta un siglo máas tarde no se menciona a un sumo sacerdote que se llame Joaquín (o Yoyaquim), ver Neh_12:10, Neh_12:12, Neh_12:26.

NOTAS

1:8 Los libros históricos sólo hablan de la devolución de los vasos sagrados en tiempo de Ciro, Esd_1:7-11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_24:14

NOTAS

1:9 «cerrajeros» según Jer_24:1; «cautivos» griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_29:7; 1Ti_2:1-2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_5:2; Dan_5:13


NOTAS

1:14 La fiesta de las Tiendas, ver Éxo_23:14+, en la que se celebraran dos asambleas, el día primero y el octavo, ver Lev_23:35-36.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Bar_2:6; Dan_9:7-8; Jer_7:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_3:3; Tob_3:4; Dan_9:5-6; Bar_2:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_7:25-26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_26:14-39; Deu_28:15-68; Dan_9:11

[2] Éxo_3:8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_7:24