II Samuel  5 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Vinieron todas las tribus de Israel donde David a Hebrón y le dijeron: "Mira: hueso tuyo y carne tuya somos nosotros.
2 Ya de antes, cuando Saúl era nuestro rey, eras tú el que dirigías las entradas y salidas de Israel. Yahvé te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, tú serás el caudillo de Israel."
3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel donde el rey, a Hebrón. El rey David hizo un pacto con ellos en Hebrón, en presencia de Yahvé, y ungieron a David como rey de Israel.
4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
5 Reinó en Hebrón sobre Judá siete años y seis meses. Reinó en Jerusalén sobre todo Israel y sobre Judá treinta y tres años.
6 Marchó el rey con sus hombres sobre Jerusalén contra los jebuseos que habitaban aquella tierra. Dijeron éstos a David: "No entrarás aquí; porque hasta los ciegos y cojos bastan para rechazarte." (Querían decir: no entrará David aquí.)
7 Pero David conquistó la fortaleza de Sión, que es la Ciudad de David.
8 Y dijo David aquel día: "Todo el que quiera atacar a los jebuseos deberá subir por el canal. En cuanto a los ciegos y a los cojos, David los aborrece." Por eso se dice: "Ni cojo ni ciego entrarán en la Casa."
9 David se instaló en la fortaleza y la llamó Ciudad de David. Edificó una muralla en derredor, desde el Miló hacia el interior.
10 David iba medrando y Yahvé, el Dios Sebaot, estaba con él.
11 Jirán, rey de Tiro, envió a David mensajeros con maderas de cedro, carpinteros y canteros que construyeron el palacio de David.
12 Y David conoció que Yahvé le había confirmado como rey de Israel y que había exaltado su reino a causa de su pueblo Israel.
13 Tomó David más concubinas y mujeres en Jerusalén, después de venir de Hebrón, y le nacieron a David hijos e hijas.
14 Éstos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
15 Yibjar, Elisúa, Néfeg, Yafía,
16 Elisamá, Baalyadá, Elifélet.
17 Oyeron los filisteos que David había sido ungido rey de Israel y subieron todos en busca de David. Lo supo David y bajó al refugio.
18 Llegaron los filisteos y se desplegaron por el Valle de Refaín.
19 Entonces David consultó a Yahvé diciendo: "¿Debo subir contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?" Respondió Yahvé a David: "Sube, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tus manos."
20 Llegó David a Baal Perasín. Allí los derrotó David y dijo: "Yahvé me ha abierto brecha entre mis enemigos como brecha de aguas." Por eso se llamó aquel lugar Baal Perasín.
21 Ellos abandonaron allí sus ídolos y David y sus hombres se los llevaron.
22 Volvieron a subir los filisteos y se desplegaron por el Valle de Refaín.
23 David consultó a Yahvé, que le dijo: "No subas contra ellos. Da un rodeo detrás de ellos y atácalos desde las balsameras.
24 Cuando oigas ruido de pasos en la cima de las balsameras, ataca con decisión, porque Yahvé sale delante de ti para derrotar al ejército de los filisteos."
25 Hizo David lo que Yahvé le ordenaba y batió a los filisteos desde Gabaón hasta la entrada de Guézer.

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Introducción a II Samuel 

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap.8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_11:1-3

[2] Deu_17:15



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_18:16

[2] 2Sa_3:10+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = 2Sa_2:11; |1Cr_3:4

NOTAS

5:5 David, consagrado al principio por los de Judá, 2Sa_2:4, ahora es reconocido por los israelitas, pero los dos grupos siguen separados: David es rey «sobre todo Israel y sobre Judá». Es una monarquía dualista, un Reino Unido, desgarrado por luchas internas que desembocarán en la escisión, 1 R 12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_11:4-9

NOTAS

5:6 (a) Esta conquista se sitúa cronológicamente después de las victorias sobre los filisteos, referidas en 2Sa_5:17-25.

5:6 (b) Creen que la posición es tan firme que bastarán los inválidos para defenderla.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_21:18

NOTAS

5:8 (a) El texto es dudoso. El «canal», si realmente es éste el sentido del término hebreo, sería el pozo excavado en la colina de Jerusalén para bajar a la fuente de Guijón (1Re_1:33 s) sin salir de la ciudad. Pero es muy poco seguro, y 2Sa_5:8 puede traducirse e interpretarse de otro modo. 1Cr_11:6 tiene un texto más sencillo: «Quien primero hiera a los jebuseos será jefe y capitán. El primero que subió fue Joab».

5:8 (b) Esta frase, conciernente al Templo y sin nexo con el contexto, falta en Crónicas.

NOTAS

5:9 (a) La situación de Jerusalén entre las tribus del Sur y las del Norte explica la elección de David. El nombre de la ciudad está atestiguado desde el año 2000. La antigua ciudad de los jebuseos (Deu_7:1+) ocupaba la colina del Ofel o Monte Sión, entre los valles del Cedrón y del Tiropeón (ver mapa). Se hallaba dominada al norte por la cumbre en que David levantará un altar, 2Sa_24:16 s, y Salomón el Templo, 1 R 6; los palacios de Salomón se erigirán al sur del santuario, 1 R 7. Sólo mucho después se extenderá la ciudad sobre la gran colina occidental, cuya muralla septentrional deberá ser trasladada por dos veces al norte, 2Re_14:13+. El sistema de aguas (2Sa_5:8+) fue perfeccionado sobre todo por Ezequías, 2Re_20:20+. Nabucodonosor destruyó la ciudad el 587, 2 R 25, pero se rehizo el Templo a partir del 515, Esd_6:15, y las murallas el 445, Ne 2-6. Antíoco Epífanes hizo construir la acrópolis frente al Templo, 1Ma_1:33+, y los asmoneos transformaron esta ciudadela en palacio, al que Herodes sustituirá por una residencia oficial más al oeste. Herodes transformó la antigua ciudadela del Templo, Neh_7:2, en una vasta fortaleza, la Antonia, y reconstruyó el Templo, Jua_2:20. Finalmente la ciudad será destruida el 70 d.C. por Tito, ver Luc_21:20. -Jerusalén (o Sión), que aparece en la Biblia por vez primera con su sacerdote-rey Melquisedec, Gén_14:18+; Sal_76:3 [Sal_76:2], y que bajo David se convirtió en capital política y religiosa de Israel, acabará personificando al pueblo elegido, Ez 23; Is 62. Es la morada de Yahvé, Sal_76:3+ [Sal_76:2], y de su Ungido, Sal 2 y 110, el futuro lugar de cita de las naciones, Isa_2:1-5; 60. La Biblia concluirá, Ap 21s, con la visión de la nueva Jerusalén, Isa_54:11+.

5:9 (b) Sobre el Miló, ver 1Re_9:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_39:2; 1Sa_1:3+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_14:1-2; 1Re_5:15 [1Re_5:1]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_14:3-7; 2Sa_3:2-5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_3:5-8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |1Cr_14:8-16

NOTAS

5:17 (a) David, rey de Judá en Hebrón, seguía siendo nominalmente vasallo de los filisteos, 1Sa_27:5-6. Ahora empieza a inquietarles su creciente poder.

5:17 (b) Quizá el de Adulán, 1Sa_22:1-5; Jerusalén no ha sido aún conquistada, ver 2Sa_5:6+.

NOTAS

5:18 Valle encajonado, al suroeste de Jerusalén, Jos_15:8; Jos_18:16, ver Deu_1:28+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_2:28+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_4:11

NOTAS

5:20 Peres (singular de perasîm = Perasín) significa «brecha», ver Gén_38:29.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_7:6; Gén_3:8

NOTAS

5:24 Los pasos de Yahvé que se acerca.

NOTAS

5:25 Guézer está en el límite del territorio filisteo; así, pues, el enemigo es rechazado hasta su país.