Oseas  6 Biblia Jerusalén (1998) | 11 versitos |
1 "Venid, volvamos a Yahvé, pues él ha desgarrado, pero nos curará, él ha herido, pero nos vendará.
2 Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y viviremos en su presencia.
3 Conozcamos, corramos tras el conocimiento de Yahvé: su salida es cierta como la aurora; vendrá a nosotros como la lluvia temprana, como la lluvia tardía que riega la tierra."
4 ¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!
5 Por eso los he hecho trizas por medio de los profetas, los he castigado con las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz.
6 Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.
7 Pero ellos en Adam han violado la alianza, allí me han sido infieles.
8 Galaad es ciudad de malhechores, llena de huellas de sangre.
9 Como bandidos emboscados son la pandilla de sacerdotes: asesinan por el camino de Siquén, y cometen infamia.
10 Algo horrible he visto en Betel: allí se prostituye Efraín, se contamina Israel.
11 También para ti, Judá, hay preparada una cosecha, cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

6 El profeta está pensando en una liturgia de penitencia, cuyos términos toma tal vez de alguna ceremonia expiatoria, 1Re_8:31-53; Jer_3:21-25; Jl 1-2; Sal 85: el pueblo, aterrorizado por el anuncio del castigo y del abandono de Yahvé, Ose_5:14-15, se exhorta a sí mismo a volver a él, Ose_6:1-13. Pero esta vuelta es efímera, sin conversión interior, Ose_6:4-6.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze 37

NOTAS

6:2 La expresión «dentro de dos días... al tercer día» (ver Amó_1:3 : «por tres crímenes de Damasco y por cuatro») designa un breve lapso de tiempo. Desde Tertuliano la tradición cristiana ha aplicado este texto a la resurrección de Cristo al tercer día. Pero nunca se cita en el NT, donde, a este respecto, se evoca la estancia de Jonás en el vientre del pez (Jon_2:1 [Jon_1:17] = Mat_12:40). Sin embargo, es posible que la mención de la resurrección al tercer día «según las Escrituras» (1Co_15:4, ver Luc_24:46) del kerygma primitivo y de los símbolos de fe se refiera a nuestro texto interpretado según las reglas exegéticas de la época.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_72:6; Sal_63:2 [Sal_63:1]; Sal_143:6; Deu_11:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Ose_13:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_1:10; Jer_5:14; Ose_12:11 [Ose_12:10]

NOTAS

6:5 (a) La palabra de Dios transmitida por los profetas es eficaz: cumple lo que anuncia (aquí el castigo).

6:5 (b) Texto ligeramente corregido cambiando sólo la vocalización. Hebr.: «tus juicios, una luz sale».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_9:13; Mat_12:7; Amó_5:21+; Ose_2:21-22+ [Ose_2:19-20]

NOTAS

6:6 Ver Ose_2:21+ [Ose_2:19]; Ose_2:22+ [Ose_2:20]; Amó_5:21+; 1Sa_15:22. En Ose_14:3 [Ose_14:2], Oseas llegará a decir que el único sacrificio válido es la conversión sincera.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_8:1

NOTAS

6:7 «en Adam» conj.; «como un hombre» o «como Adán» hebr. -Alusión enigmática. Quizá en Adam (cerca de la desembocadura del Yaboc) había un santuario idolátrico. O tal vez el texto quiera decir simplemente que la infidelidad de Israel se remonta a los mismos comienzos del establecimiento en Palestina, ver Jos_3:16. Para esta idea, ver Ose_9:10. -La alianza es la del Sinaí.

NOTAS

6:8 Galaad, en la altiplanicie del mismo nombre, en Transjordania, ver Gén_31:46-48.

NOTAS

6:10 «en Betel» conj.; «en la casa de Israel», bebêt yisra'el hebr.

NOTAS

6:11 Este v. es una adición posterior, ver Ose_1:7+.