Jueces 1 Biblia Jerusalén (1998) | 36 versitos |
1 Después de la muerte de Josué, los israelitas hicieron esta consulta a Yahvé: "¿Quién de nosotros subirá el primero a combatir a los cananeos?"
2 Yahvé respondió: "Subirá Judá, he puesto el país en sus manos."
3 Judá dijo a su hermano Simeón: "Sube conmigo al territorio que me ha tocado; atacaremos al cananeo; y luego yo también iré contigo a tu territorio." Y Simeón marchó con él.
4 Subió Judá; Yahvé puso en sus manos a los cananeos y a los perizitas, y derrotaron en Bézec a diez mil hombres.
5 Habiendo encontrado en Bézec a Adoni Bézec, le atacaron y derrotaron a los cananeos y a los perizitas.
6 Huyó Adoni Bézec, pero le persiguieron, lo capturaron y le cortaron los pulgares de manos y pies.
7 Y Adoni Bézec dijo: "Setenta reyes, con los pulgares de manos y pies cortados, andaban recogiendo migajas bajo mi mesa. Según lo que yo hice, así me ha pagado Dios." Lo llevaron a Jerusalén, y allí murió.
8 (Los hijos de Judá atacaron a Jerusalén, la tomaron, la pasaron a cuchillo y prendieron fuego a la ciudad).
9 Después, los hijos de Judá bajaron a atacar a los cananeos, que ocupaban la Montaña, el Negueb y la Tierra Baja.
10 Luego Judá marchó contra los cananeos que habitaban en Hebrón (el nombre de Hebrón era antes Quiriat Arbá) y derrotó a Sesay, Ajimán y Talmay.
11 De allí marchó contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir era antes Quiriat Séfer).
12 Y Caleb dijo: "Al que derrote a Quiriat Séfer y la tome, le daré mi hija Acsá por mujer."
13 La tomó Otniel, hijo de Quenaz, el hermano menor de Caleb. Y éste le dio su hija Acsá por mujer.
14 Cuando ella vino donde el marido, le incitó a que pidiera a su padre un campo. Ella se apeó del asno, y Caleb le preguntó: "¿Qué quieres?"
15 Ella respondió: "Hazme un regalo. Ya que me has dado la tierra del Negueb, dame fuentes de agua." Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
16 Los hijos de Jobab el quenita, suegro de Moisés, subieron con los hijos de Judá de la ciudad de las Palmeras al desierto de Judá, que está en el Negueb de Arad, y fueron a habitar con el pueblo.
17 Judá se fue con su hermano Simeón, derrotaron a los cananeos que habitaban en Sefat y consagraron la ciudad al anatema. Por eso la ciudad se llamó Jormá.
18 Judá se apoderó de Gaza y su comarca, de Ascalón y su comarca, de Ecrón y su comarca;
19 Yahvé estuvo con Judá, que conquistó la montaña; pero no pudo expulsar a los habitantes del llano, porque tenían carros de hierro.
20 A Caleb le asignaron Hebrón, según el mandato de Moisés; y él arrojó de allí a los tres hijos de Anac.
21 Los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén con los hijos de Benjamín, hasta el día de hoy.
22 También la casa de José subió a Betel; Yahvé estuvo con ella.
23 La casa de José hizo una exploración por Betel. (Antes la ciudad se llamaba Luz.)
24 Los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: "Indícanos la entrada de la ciudad y te lo agradeceremos."
25 Él les enseñó la entrada de la ciudad: la pasaron a cuchillo, y dejaron libre a aquel hombre con toda su familia.
26 El hombre se fue al país de los hititas y construyó una ciudad, a la que llamó Luz. Es el nombre que tiene hasta la fecha.
27 Manasés no se apoderó de Betsán y sus filiales, ni de Tanac y sus filiales. No expulsó a los habitantes de Dor y sus filiales, ni a los de Yibleán y sus filiales, ni a los de Meguidó y sus filiales: los cananeos siguieron ocupando el territorio.
28 Sin embargo, cuando Israel cobró más fuerza, sometió a los cananeos a tributo, aunque no llegó a expulsarlos.
29 Tampoco Efraín expulsó a los cananeos que habitaban en Guézer, de manera que los cananeos siguieron viviendo en Guézer, en medio de Israel.
30 Zabulón no expulsó a los habitantes de Catat, ni a los de Nahalal. Los cananeos se quedaron en medio de Zabulón, pero fueron sometidos a tributo.
31 Aser no expulsó a los habitantes de Aco, ni a los de Sidón, de Majaleb, de Aczib, de Jelbá, de Afec, ni de Rejob.
32 Los aseritas se establecieron, pues, entre los cananeos que habitaban en el país, porque no los expulsaron.
33 Neftalí no expulsó a los habitantes de Bet Semes, ni a los de Bet Anat, y se estableció entre los cananeos que habitaban en el país; pero los habitantes de Bet Semes y de Bet Anat fueron sus tributarios.
34 Los amorreos rechazaron hacia la montaña a los hijos de Dan, sin dejarles bajar a la llanura.
35 Los amorreos se mantuvieron en Har Jeres, en Ayalón y en Saalbín, pero luego cargó pesadamente sobre ellos la mano de la casa de José y fueron reducidos a tributo.
36 (La frontera de los edomitas va desde la Cuesta de los Escorpiones, desde la Peña, y hacia arriba.)

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Introducción a Jueces

El libro de los Jueces comprende tres partes desiguales:
a) una introducción, 1:1-2:5;
b) el cuerpo del libro, 2:6-16:31;
c) adiciones que narran la migración de los danitas, con la fundación del santuario de Dan, 17-18, y la guerra contra Benjamín en castigo del crimen de Guibeá, 19-21.

La introducción actual al libro, 1:1-2:5, en realidad no le pertenece: se ha dicho a propósito del libro de Josué que era otro cuadro de la conquista y sus resultados, considerado desde un punto de vista de los de Judá. Su inserción ha ocasionado la repetición en Jue_2:6-10 de informaciones acerca de la muerte y la sepultura de Josué que se habían dado ya en Jos_24:29-31.

La historia de los Jueces se refiere en la parte central, 2:6-16:31. Los modernos distinguen seis grandes jueces, Otniel, Ehúd, Barac (y Débora), Gedeón, Jefté y Sansón, cuyos hechos se refieren de una manera más o menos detallada, y seis menores, Sangar, Jue_3:31, Tolá y Yaír, Jue_10:1-15, Ibsán, Elón y Abdón, Jue_12:8-15, que solamente son objeto de breves menciones. Pero esta distinción no se hace en el texto; hay una diferencia mucho mayor entre los dos grupos, y el título común de jueces que se les da es el resultado de la composición del libro, que ha reunido elementos extraños entre sí en un principio. Los grandes jueces son héroes libertadores; su origen, su carácter y su acción varían mucho, pero todos poseen un rasgo común: han recibido una gracia especial, un carisma, han sido especialmente elegidos por Dios para una misión de salvación.

Sus historias fueron narradas primero oralmente, en formas variadas, e incorporaron elementos diversos. Finalmente, fueron reunidas en un libro de los libertadores, compuesto en el reino del Norte en la primera parte de la época monárquica. Abarcaba la historia de Ehúd, la de Barac y Débora, quizá alterada ya por el relato de Jos 11, referente a Yabín de Jasor, la historia de Gedeón-Yerubaal, a lo que se añadió el episodio de la realeza de Abimélec, la historia de Jefté ampliada con la de su hija. Se recogieron dos antiguas piezas poéticas, el Cántico de Débora, 5, que es un duplicado del relato en prosa, 4, y el apólogo de Jotán, Jue_9:7-15, dirigido contra la realeza de Abimélec. Los héroes de algunas tribus se convertían en este libro en figuras nacionales que habían dirigido las guerras de Yahvé para todo Israel. Los jueces menores, Tolá, Yaír, Ibsán, Elón, Abdón, proceden de una tradición diferente. No se les atribuye ningún acto salvador, solamente se dan informaciones acerca de sus orígenes, su familia y el lugar de su sepultura, y se dice que han juzgado a Israel durante un número de años preciso y variable. Conforme al uso diverso del verbo sf[di[si2][md5].[mu5]t[ee, juzgar, en las lenguas semíticas del Oeste, emparentadas con el hebreo, en Mari en el s. XVIII a. C., y en Ugarit en el s. XIII, y hasta en los textos fenicios y púnicos de la época grecorromana (los sufetes de Cartago), estos jueces no sólo administran justicia, sino que gobiernan. Su autoridad no se extendía más allá de su ciudad o de su distrito. Fue una institución política intermedia entre el régimen tribal y el régimen monárquico. Los primeros redactores deuteronomistas poseían informes auténticos de estos jueces, pero extendieron su poder a todo Israel y los ordenaron en sucesión cronológica. Trasladaron su título a los héroes del libro de los libertadores, que de ese modo se convirtieron en jueces de Israel. Jefté servía de lazo de unión entre los dos grupos: había sido un libertador, pero también había sido juez; se sabían, y se dan a propósito de él los mismos datos, Jue_11:1-2; Jue_12:7, que a propósito de los jueces menores, entre los cuales se incrusta su historia. Con ellos se equiparó también una figura que primitivamente nada tenía que ver con ninguno de los dos grupos: el singular héroe danita Sansón, que no había sido ni libertador ni juez, pero cuyas hazañas contra los filisteos se narraban en Judá, 13-16. Se añadió en la lista a Otniel, Jue_3:7-11, que pertenece a la época de la conquista, ver Jos_14:16-19; Jue_1:12-15, y más adelante a Sangar, Jue_3:31, que ni siquiera era israelita, ver Jue_5:6, así se alcanzaba la cifra de doce, simbólica de todo Israel. Fue también la redacción deuteronomista la que puso al libro su marco cronológico: conservando los datos auténticos sobre los jueces menores, fue intercalando en los relatos indicaciones convencionales en que se repiten las cifras de 40, duración de una generación, o su múltiplo 80, o su mitad 20, en un esfuerzo por alcanzar un total que, combinado con otros datos de la Biblia, corresponde a los 480 años que la historia deuteronomista pone entre la salida de Egipto y la construcción del Templo, 1Re_6:1. En este marco, las historias de los Jueces llenan sin lagunas el período que discurrió entre la muerte de Josué y los comienzos del ministerio de Samuel. Pero, sobre todo, los redactores deuteronomistas dieron al libro su sentido religioso. Éste se expresa en la introducción general de 2:6-3:6 y en la introducción particular a la historia de Jefté, Jue_10:6-16, así como en las fórmulas redaccionales que llenan casi toda la historia de Otniel, que es una composición deuteronomista, y que sirven de marco a las grandes historias siguientes: los israelitas han sido infieles a Yahvé, él los ha entregado en manos de los opresores; los israelitas han implorado a Yahvé, él les ha enviado un salvador, el Juez. Pero vuelven las infidelidades y la serie se repite. Este libro deuteronomista de los Jueces tuvo por lo menos dos ediciones. Los indicios más claros son: los dos elementos que se añaden en la introducción, Jue_2:11-19 y Jue_2:6-10 * 2:20-3:6, y las dos conclusiones a la historia de Sansón, Jue_15:20 y Jue_16:30, que significan que el cap. 16 es una adición.

Este libro no contenía aún los apéndices, 17-21. Éstos no narran la historia de un juez, sino que informan de los acontecimientos ocurridos antes de la institución de la monarquía, razón por la cual han sido añadidos al final del libro después de la vuelta del Destierro. Reproducen antiguas tradiciones y han pasado por una larga historia literaria o preliteraria antes de ser aquí incluidos. Los caps. 17-18 tienen su origen en una tradición danita sobre la migración de la tribu y la fundación del santuario de Dan, que ha sido transformada en sentido peyorativo. Los caps. 19-21 combinan dos tradiciones de los santuarios de Mispá y Betel, que fueron divulgadas por todo Israel; estas tradiciones, quizá benjaminitas, fueron revisadas en Judá en sentido hostil a la realeza de Saúl en Guibeá.

El libro es casi nuestra única fuente para el conocimiento de la época de los Jueces; pero no permite escribir una historia lógica de esa época. La cronología que nos da es artificial, como lo hemos dicho ya. Suma períodos que han podido superponerse en el tiempo, puesto que los tiempos de opresión y las liberaciones nunca afectan más que a una parte del territorio y la época de los Jueces no se extendió más de siglo y medio.

Los principales acontecimientos cuyo recuerdo se nos conserva pueden ser fechados dentro de este período sólo por aproximación. La victoria de Tanac bajo Débora y Barac, 4-5, pudo haber sido conseguida hacia mediados del s. XII, es anterior a la invasión madianita (Gedeón) y a la expansión de los filisteos fuera de su territorio propio (Sansón). De ello se deduce sobre todo que, durante este turbulento período, los israelitas no sólo tuvieron que luchar contra los cananeos, primeros poseedores del país, por ejemplo contra los de la llanura de Yizreel, batidos por Débora y Barac, sino también contra los pueblos vecinos: moabitas (Ehúd), amonitas (Jefté), madianitas (Gedeón), y contra los filisteos recién llegados (Sansón). En estos momentos de peligro, cada grupo defiende su territorio. En ocasiones, un grupo se une a los grupos vecinos, Jue_7:23, o a la inversa, una tribu poderosa protesta porque no ha sido invitada a participar del botín, Jue_8:1-3; Jue_12:1-6. El Cántico de Débora, 5, estigmatiza a las tribus que no han respondido al llamamiento y, cosa notable, Judá y Simeón ni siquiera aparecen nombrados.

Estas dos tribus vivían en el Sur, separadas por la barrera no israelita de Guézer, de las ciudades gabaonitas y de Jerusalén, y su aislamiento alimentaba los gérmenes del cisma futuro. Por el contrario, la victoria de Tanac, que daba a los israelitas la llanura de Yizreel, facilitó la unión de la Casa de José y de las tribus del Norte. Sin embargo, la unidad entre las diferentes fracciones estaba asegurada por la participación en la misma fe religiosa: todos los Jueces fueron yahvistas convencidos, y el santuario del arca en Silo era el centro donde todos los grupos se encontraban. Además, estas luchas forjaron el alma nacional y prepararon el momento en que, ante un peligro general, se unirían todos contra el enemigo común, bajo Samuel.

El libro enseñaba a los israelitas que la opresión es un castigo de la impiedad y que la victoria es una consecuencia de la vuelta a Dios. El Eclesiástico alaba a los Jueces por su fidelidad, Sir_46:11-12, la epístola a los Hebreos presenta sus éxitos como la recompensa de su fe; forman parte de esa nube de testigos que anima al cristiano a rechazar el pecado y a soportar con valentía la prueba a que se le somete, Heb_11:32-34 y Heb_12:1.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_33:7+

NOTAS

1 Jc 1 reúne datos, acerca de la conquista, que dan un cuadro muy diferente del de Jos 1-12: la conquista es el resultado de acciones individuales de las tribus y sigue incompleta. Este relato da, para el establecimiento en el Sur, informaciones más cercanas a la historia que la exposición esquemática de Jos 10. Se trata de tradiciones yahvistas que subrayan la función de Judá, ver Jue_1:9 y Jue_1:17. La primera redacción del libro de Josué había descartado estas tradiciones porque no se ajustaban a su plan ni a sus intenciones teológicas. Luego, algunas quedaron incluidas en una nueva redacción del libro de Josué, p. e., Jos_14:6-15; Jos_15:13-19. El redactor deuteronomista de los Jueces recupera esas tradiciones, pero, para evitar el conflicto con el libro de Josué, sitúa los acontecimientos después de la muerte de éste, Jue_1:1.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_20:18


NOTAS

1:3 Se trata de las dos tribus del Sur, ver Jue_1:17 s, que probablemente entraron en Canaán sin haber dado el rodeo por Transjordania, y cuya historia fue independiente por mucho tiempo de la de las otras tribus, ver cap 5; Núm_14:39; Núm_21:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_10:3; Jos_10:1-27

NOTAS

1:5 Parece como si hubiera habido alguna confusión entre este Adoni-Bézec, rey de Bézec, y Adoni-Sédec, rey de Jerusalén, ver Jos_10:1-3; de ahí la mención de esta ciudad, Jue_1:7, y la glosa posterior de Jue_1:8, que se contradice con Jue_1:21 (y ver 2Sa_5:6 s). La victoria de Bézec plantea por lo demás un problema: la única ciudad con este nombre que se conoce se halla situada entre Siquén y Betsán, en la región donde efectivamente se hallaban los perizitas, pero lejos del territorio de Judá y Simeón. Quizá se trate de un recuerdo de la época patriarcal, en la que Simeón residió en Palestina central.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_15:63; Jue_1:21; 2Sa_5:6+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos 9:1—10:40

NOTAS

1:9 Introducción redaccional a la continuación del relato, que atribuye a Judá conquistas llevadas a cabo, de hecho, por grupos que sólo más tarde se le incorporaron: Caleb (conquista de Hebrón, Jue_1:20, ver Jos_14:16 s), Otniel (toma de Debir, Jue_1:13, ver Jos_15:15-17), los quenitas (ocupación del Negueb de Arad, Jue_1:16) y Simeón (toma de Jormá, Jue_1:17).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jos_15:13-19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_10:36-39; Jos_11:21-22


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_14:6+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:9-10


NOTAS

1:14 «(Otniel) le incitó» griego, Vulg.; «(ella) le incitó» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_24:21+; Núm_10:29-32; Éxo_2:16+

NOTAS

1:16 «Los hijos de Jobab el quenita» versiones, ver Jue_4:11; «los hijos de un quenita» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_21:1-3


NOTAS

1:18 Judá no conquistó esas ciudades de Filistea ni en el momento del establecimiento ni más tarde, y este v. se contradice con 19b. Los Setenta eluden la dificultad añadiendo una negación: «Judá no pudo apoderarse...» Es posible que el texto hebreo refleje, amplificándolas, las victorias de David sobre los filisteos, 2Sa_5:17-25; 2Sa_8:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_17:16; Jos_17:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_1:10+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_7:1+

NOTAS

1:21 En efecto, se contará a Jerusalén entre las ciudades de Benjamín, Jos_18:28, pero David será quien la conquiste, 2Sa_5:6-9. Esta noticia ha sido interpolada en Jos_15:63, sustituyendo Benjamín por Judá.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_7:2+

NOTAS

1:22 Esta toma de Betel, gracias a la traición de uno de sus habitantes, no figura en el relato de la conquista del libro de Josué.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_28:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_18:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_6:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_17:11-13


NOTAS

1:28 En realidad estas ciudades no fueron conquistadas hasta los tiempos de los primeros reyes, 1Re_9:15-22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_16:10

[2] Jos_19:10-16

NOTAS

1:29 La ciudad, en el camino de Jerusalén a Jafa, dominaba la llanura filistea. Por los mismo, las relaciones se hallaban prácticamente cortadas entre las tribus del norte y del sur.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_19:24-31

NOTAS

1:31 «Majaleb», según Jos_19:20; «Ahlab» hebr.; «Jelbá» es sin duda un duplicado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_19:32-39


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_19:47; Jue_17:1+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_15:3; Núm_34:3-5; 2Re_14:7

NOTAS

1:36 «edomitas» griego; «amorreos» hebr. -El v. es una glosa.