Oseas  2 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 El número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que ni se mide ni se cuenta. Y en el lugar mismo donde se les decía "No-mi-pueblo", se les dirá: "Hijos-de-Dios-vivo."
2 Se juntarán los hijos de Judá y los hijos de Israel en uno, se nombrarán un solo jefe y desbordarán de la tierra, porque será grande el día de Yizreel.
3 Decid a vuestros hermanos: "Mi-pueblo", y a vuestras hermanas: "Compadecida".
4 ¡Pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su marido! ¡Que quite de su rostro sus prostituciones y de entre sus pechos sus adulterios,
5 no sea que yo la desnude toda entera y la deje como el día en que nació, la convierta en desierto, la reduzca a tierra árida y la haga morir de sed!
6 No me compadeceré de sus hijos, porque son hijos de prostitución.
7 Pues su madre se ha prostituido, se ha deshonrado la que los concibió, cuando decía: "Me iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas."
8 Por eso, yo cerraré su camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará más sus senderos;
9 perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los hallará. Para que diga: "Voy a volver a mi primer marido, que entonces me iba mejor que ahora."
10 No sabía ella que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite virgen, ¡yo le multiplicaba la plata, y el oro lo empleaban en Baal!
11 Por eso volveré a tomar mi trigo a su tiempo y mi mosto en su estación, retiraré mi lana y mi lino con que cubría su desnudez.
12 Y ahora descubriré su vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
13 Acallaré todo su alborozo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus solemnidades.
14 Arrasaré su viñedo y su higuera, de los que decía: "Ellos son mi salario, lo que me han dado mis amantes"; los convertiré en matorral, y los devorará la bestia del campo.
15 La visitaré por los días de los Baales, cuando les quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar y se iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí, - oráculo de Yahvé -.
16 Por eso voy a seducirla; voy a llevarla al desierto y le hablaré al corazón.
17 Allí le daré sus viñas, convertiré el valle de Acor en puerta de esperanza; y ella responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.
18 Y sucederá aquel día - oráculo de Yahvé - que ella me llamará: "Marido mío", y no me llamará más: "Baal mío."
19 Retiraré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán invocados por su nombre.
20 Sellaré un pacto en su favor aquel día con la bestia del campo, con el ave del cielo, con el reptil del suelo; arco, espada y guerra los quebraré lejos de esta tierra, y los haré reposar en seguro.
21 Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en compasión,
22 te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahvé.
23 Y sucederá aquel día que yo responderé - oráculo de Yahvé -, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra;
24 la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite virgen, y ellos responderán a Yizreel.
25 Me la sembraré en la tierra, me compadeceré de "No-compadecida", y diré a "No-mi-pueblo": Tú eres "Mi pueblo", y él dirá: "¡Dios mío!"

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_2:24-25 [Ose_2:22-23]

NOTAS

2:3 Nuevos nombres simbólicos opuestos a los de Ose_1:6 y Ose_1:9. No hay nombre que se contraponga a Yizreel, el primer hijo de Oseas, cuya significación es doble: señal a la vez de dicha y de desgracia, ver Ose_1:5+.



NOTAS

2:4 (a) Yahvé habla aquí a Israel en el lenguaje del amor despreciado que no se resigna a odiar, sino que, mediante una serie de castigos, trata de atraer a la infiel, lo consigue, la prueba, vuelve a recibirla con el ardor de los desposorios y la colma de bienes.

2:4 (b) El proceso es una forma literaria frecuente en los profetas, ver Ose_4:1; Isa_3:13; Miq_6:1; Jer_2:9, etc. Pero en estos textos, es Dios quien hace un proceso a su pueblo infiel. La invitación dirigida a los hijos, tan culpables como su madre, Ose_1:2, a pleitear contra ella es una invitación a romper su solidaridad con ella.

2:4 (c) Estas expresiones están atestiguadas en Mesopotamia como fórmula jurídica de divorcio. Lo mismo ocurría probablemente en Israel.

2:4 (d) Por «prostituciones» y «adulterios» se ha de entender probablemente aquí amuletos, tatuajes y otras señales distintivas de la prostituta, ver Pro_7:10; Gén_38:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_6:8; Jer_9:11 [Jer_9:12]

NOTAS

2:5 (a) El uso jurídico de despojar de sus vestidos a la esposa culpable está también atestiguado en el Próximo Oriente. Ver Eze_16:37-39; Isa_47:2-3; Jer_13:22; Nah_3:5; Apo_17:16.

2:5 (b) De la esposa se pasa a la tierra, de la que aquélla es el símbolo. Las riquezas de Canaán, que han sido la causa del pecado de Israel, Ose_10:1; Ose_13:6, deben desaparecer, Ose_4:3; Ose_5:7; Ose_9:6; Ose_13:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_1:2+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:25; Jer_3:13; Amó_2:4; Jer_44:17

NOTAS

2:7 «Ir detrás», «seguir», en el sentido de «apegarse a», expresión tal vez del vocabulario del amor. -Los «amantes» son las divinidades cananeas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:23

NOTAS

2:8 «su camino» griego y sir.; «tu camino» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_3:22; Ose_6:1-3; Luc_15:17-18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_7:13; Deu_8:11-18; Sal_144:12 s

NOTAS

2:10 Para hacer objetos destinados al culto de Baal.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_16:37

[2] Jua_10:29


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_5:21-23; Isa_1:13-14; Jer_7:34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_80:13-14 [Sal_80:12-13]; Isa_5:5-6

NOTAS

2:14 «Viñedo e higuera»: expresión tradicional de la paz, de la tranquilidad y de la comodidad que hubo en tiempo de Salomón, 1Re_5:5 [1Re_4:25], y que volverá a haber en los tiempos mesiánicos, Miq_4:4; Zac_3:10. Aquí, se trata de la prosperidad que desvía al pueblo de Yavhé, ver Deu_8:11-20, y arrastra al culto de los ídolos a los que se atribuye esta prosperidad, Ose_2:7-14 [Ose_2:5-12].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:32

NOTAS

2:15 Días de fiesta cultual, ver Ose_9:5; Sal_118:24; Neh_8:9.

NOTAS

2:16 (a) Hay que entender esta palabra en un sentido fuerte: es la actitud de alguien que aparta a otro del camino que debería haber seguido, ver Jue_14:15. La misma expresión se emplea a propósito del hombre que seduce a una virgen, Éxo_22:15 [Éxo_22:16]. Ver también Jer_20:1.

2:16 (b) La vida en el desierto, durante el Éxodo, aparece como un ideal perdido (ya Amó_5:25; Ose_12:10 [Ose_12:9]); Israel, todavía joven, Ose_11:1-4, no conocía a los dioses extranjeros y seguía fielmente a Yahvé, presente en la nube, Ose_2:16-17 [Ose_2:14-15]; Jer_2:2-3; en el desierto fue donde Yahvé «conoció» a Israel, Ose_13:5, ver Ose_2:22+ [Ose_2:20]. Sobre el empleo profético del tema del Éxodo, ver Isa_40:3+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_65:10; Jos_7:24-26

[2] Jer_2:2

[3] Éxo_13:17+

NOTAS

2:17 El valle de Acor (uno de los valles de los alrededores de Jericó que dan acceso al interior del país) fue el lugar de un acto de infidelidad duramente castigado por Yahvé, Jos_7:24-26. Su nombre significa «valle de desgracia», según Jos_7:26+. Se convertirá en puerta de esperanza, dando acceso a una Tierra Santa renovada.

NOTAS

2:18 (a) «ella me llamará» griego; «tú me llamarás» hebr.; igualmente en el verso siguiente.

2:18 (b) El nombre de baal («dueño») se daba al marido. Este nombre entraba antiguamente en la composición de muchos nombres de persona, ver 1Sa_14:49+; 2Sa_2:8, etc.; 1Cr_8:33; 1Cr_9:39-40, etc., sin que ello implicara idolatría: era Yahvé el dueño a quien el nombre consagraba a su portador. Pero en época más reciente se consideró impía la palabra baal, por su referencia a los Baales cananeos (ver Jue_2:13+). Por eso Oseas censura su empleo, Ose_2:19 [Ose_2:17]. El paso de «dueño mío» a «marido mío» insinúa que el acento se pone en adelante en la intimidad del vínculo conyugal más que en la subordinación de la esposa al esposo, ver Jua_15:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_9:8 s; Eze_34:25; Job_5:23

[2] Ose_1:7; Isa_2:4

NOTAS

2:20 La restauración mesiánica se realizará en justicia y santidad, Ose_2:21-22 [Ose_2:19-20]. Dios volverá desde entonces a habitar en medio de su pueblo para colmarle de sus beneficios, ver Lev_26:3-13; Deu_28:1-14. El cielo dará oportunamente la lluvia y la tierra sus productos en abundancia, Ose_2:23-24 [Ose_2:21-22]; Ose_14:8-9 [Ose_14:7-8]; Amó_9:13; Jer_31:12, Jer_31:14; Eze_34:26-27, Eze_34:29; Eze_36:29-30; Isa_30:23-26; Isa_49:10; Joe_2:19, Joe_2:22-24; Joe_4:18 [Joe_3:18]; Zac_8:12. Ya no habrá miedo de que vengan otros a apoderarse de él, Amó_9:15; Isa_65:21-23, ver Deu_28:30-33, porque Israel ya no sufrirá invasión extranjera, Miq_5:4 [Miq_5:5]; Isa_32:17-18; Joe_2:20; Jer_46:27; Isa_4:5-6 (explicado por Is 254-5); Dios establecerá en favor de él un pacto con las bestias feroces, Ose_2:20 [Ose_2:18]; Eze_34:25, Eze_34:28. La paz se extenderá a todos los pueblos, Isa_2:4 = Miq_4:3; ver Isa_11:6-8+; Isa_65:25, bajo la égida del Rey Mesías, Isa_9:5-6 [Isa_9:6-7]; Zac_9:10. La misma muerte desaparecerá, Isa_25:7-8, y la alegría sustituirá al sufrimiento y a las lágrimas, Isa_65:18-19; Jer_31:13; Bar_4:23, Bar_4:29, ver Apo_21:4.

NOTAS

2:21 (a) Este verbo se utiliza en la Biblia únicamente a propósito de una joven virgen. Dios suprime así totalmente el pasado adúltero de Israel, que se convierte en una criatura nueva. En la expresión «yo te desposaré en (justicia...)», lo que sigue a la preposición «en» designa la dote que el novio ofrece a su novia (igual construcción en 2Sa_3:14). Lo que Dios da a Israel en estas nupcias nuevas no son ya los bienes materiales de la alianza antigua, Ose_2:10 [Ose_2:8], sino las disposiciones interiores requeridas para que el pueblo sea en adelante fiel a la alianza. Tenemos ya aquí en germen todo lo que será desarrollado por Jeremías y Ezequiel: la alianza nueva y eterna («para siempre», Ose_2:21 [Ose_2:19]), la ley escrita en el corazón, el corazón nuevo, el espíritu nuevo, Jer_31:31-34; Eze_36:26-27. Ver Eze_36:27+.

2:21 (b) La palabra (jésed) expresa en primer lugar la idea de un vínculo, de un compromiso. En el terreno profano viene a designar la amistad, la solidaridad, la lealtad, sobre todo cuando estas virtudes proceden de un pacto. En Dios, este término expresa la fidelidad a su alianza, y la bondad que de ahí se sigue con respecto al pueblo elegido (la «gracia» en Éxo_34:6), dicho de otro modo (y es la palabra que más conviene a partir de Oseas, por referencia a la comparación de la unión conyugal) el amor de Dios a su pueblo, Sal_136:1-26; Jer_31:3, etc., y los beneficios que de él derivan, Éxo_20:6; Deu_5:10; 2Sa_22:51; Jer_32:18; Sal_18:51 [Sal_18:50]. Pero este jésed de Dios pide también en el hombre el jésed, es decir, el don del alma, la amistad confiada, el abandono, la ternura, la «piedad», en una palabra, el amor que se traduce en una alegre sumisión a la voluntad de Dios y en la caridad con el prójimo, Ose_4:2; Ose_6:6. Este ideal, que se expresa en muchos Salmos, será también el de los Jasidim o «Asideos», 1Ma_2:42+.

NOTAS

2:22 En Oseas el «conocimiento de Yahvé» acompaña al jésed, aquí Ose_2:21-22 [Ose_2:19-20] y Ose_4:2; Ose_6:6. No se trata, pues, de un simple conocimiento intelectual. Así como Dios «se da a conocer» al hombre ligándose a él por una alianza, manifestándole su amor (jésed) con sus beneficios, así también el hombre «conoce a Dios» por una actitud que implica la fidelidad a su alianza, el reconocimiento de sus beneficios, el amor. En esta misma línea, y dado el amplio y característico empleo de esta noción por Oseas (no menos de 20 veces), quizá no deba descartarse el sentido técnico de «conocimiento sexual», ver Gén_4:1, etc., tomado aquí metafóricamente —lo mismo que el matrimonio— para expresar la posesión vital. Así como la noción negativa —«no conocer a Yahvé»— va casi siempre en Oseas unida a la de prostitución o adulterio, es decir, rotura del matrimonio, ver Ose_2:9-10 [Ose_2:7-8]; Ose_4:1-2; Ose_5:4, así en Ose_2:22 [Ose_2:20] el conocimiento es precisamente la rúbrica del desposorio tres veces repetido y debe ser, sin duda, respuesta al conocimiento previo por parte de Dios, Ose_13:5; ver Ose_2:16 [Ose_2:14], que tendría, por tanto, sentido mucho más hondo que el de «elegir» (como en Amó_3:2+, etc.). Así, pues, en Oseas el «conocimiento» precisaría la noción más genérica de su paralelo el jésed, Ose_2:21+ [Ose_2:19], acotándola dentro de este ámbito conyugal —en torno al cual gira todo el libro— como el amor y fidelidad absoluta de un matrimonio-alianza que será ya único y definitivo porque habrá logrado ese conocimiento íntimo de total entrega y posesión recíprocas. -Sobre otras acepciones, ver Job_21:14; Pro_2:5; Isa_11:2; Isa_58:2. En la literatura sapiencial, el «conocimiento» es poco más o menos sinónimo de «sabiduría».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_1:4-9

NOTAS

2:24 Nótese la repetición del verbo «responder», como eco evidente del repetido «desposar» en Ose_2:21 [Ose_2:19]. Dios responderá a la espera de su creación, y la creación responderá a lo que los hombres esperan de ella en conformidad con el designio divino. Es lo contrario del estado actual de desorden debido al pecado, ver Ose_4:3; Gén_3:17 s; Isa_11:6+; Rom_8:19+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:25; 1Pe_2:10

NOTAS

2:25 (a) Es la significación del nombre de Yizreel, ver Ose_1:4+; Ose_1:5+.

2:25 (b) El amor de Dios a su pueblo va a contradecir a los nombres de desgracia («No-Compadecida», «No-Mi-Pueblo»), que desaparecen con la maldición de que eran presagio. En Ose_2:1 [Ose_1:10], Ose_2:3 [Ose_2:1] se les sustituye por sus contrarios.