II Timoteo  2 Biblia Jerusalén (1998) | 26 versitos |
1 Tú, pues, hijo mío, manténte fuerte en la gracia de Cristo Jesús;
2 y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.
3 Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús.
4 Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, si quiere complacer al que le ha alistado.
5 Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento.
6 Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos.
7 Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo.
8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, según mi Evangelio;
9 por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
10 Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.
11 Es cierta esta afirmación: Si hemos muerto con él, también viviremos con él;
12 si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará;
13 si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.
14 Esto has de enseñar; y conjura en presencia de Dios que se eviten las discusiones de palabras, que no sirven para nada, si no es para perdición de los que las oyen.
15 Procura cuidadosamente presentarte ante Dios como hombre probado, como obrero que no tiene por qué avergonzarse, como fiel distribuidor de la palabra de la verdad.
16 Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad,
17 y su palabra irá cundiendo como gangrena. Himeneo y Fileto son de éstos:
18 se han desviado de la verdad al afirmar que la resurrección ya ha sucedido; y pervierten la fe de algunos.
19 Sin embargo el sólido fundamento puesto por Dios se mantiene firme, marcado con este sello: El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo el que pronuncia el nombre del Señor.
20 En una casa grande no hay solamente utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos nobles y otros para usos viles.
21 Si, pues, alguno se mantiene limpio de estas faltas, será un utensilio para uso noble, santificado y útil para su Dueño, dispuesto para toda obra buena.
22 Huye de las pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la caridad, de la paz, en unión de los que invocan al Señor con corazón puro.
23 Evita las discusiones necias y estúpidas; tú sabes bien que engendran altercados.
24 Y a un siervo del Señor no le conviene altercar, sino ser amable con todos, pronto a enseñar, sufrido,
25 y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios les otorga la conversión que les haga conocer plenamente la verdad,
26 y volver al buen sentido, librándose de los lazos del diablo que los tiene cautivos, rendidos a su voluntad.

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Introducción a II Timoteo 

I y II Timoteo y Tito.
Estas cartas dirigidas a dos de los más fieles discípulos de Pablo, Hch_16:14; 2Co_2:13, ofrecen directrices para la organización y el régimen de las comunidades cristianas que se les han confiado. Por esta razón se las llama «pastorales» desde el siglo XVIII. Estas cartas presentan divergencias notables con las otras de Pablo. Difieren considerablemente en el vocabulario. Muchas palabras de uso frecuente en las anteriores epístolas no aparecen en éstas, y sí en cambio otras, y en gran proporción, que no figuran en las primeras. El estilo ya no es apasionado ni entusiasta, sino frío y burocrático. El modo de abordar los problemas ha cambiado. Pablo se limita a condenar las falsas doctrinas en lugar de oponerse a ellas con argumentos persuasivos. Finalmente es difícil situar estas cartas en el decurso de la vida de Pablo, tal como los Hechos nos la describen. Se comprende así que se cuestione la autenticidad de las Pastorales. Frecuentemente se explican estas diferencias invocando la edad avanzada de Pablo, que habría dejado más libertad a un secretario (quizás Lucas, 2Tm_4:11) y la deficiente información sobre los detalles de la vida de Pablo después de su liberación de la prisión romana. Pero muchos críticos rechazan estos argumentos por demasiado subjetivos, y sostienen que las Pastorales son obra de un discípulo de Pablo, de fines del siglo I, con el objeto de resolver problemas de una Iglesia bastante diferente. Esta hipótesis no es en absoluto imposible, pero no hay ningún testimonio que indique que existían ya las cartas pseudoepigráficas y que tuvieran alguna aceptación. 2Ts_2:2 y Apo_22:18 demuestran que los primeros cristianos veían la necesidad de distinguir los escritos auténticos de los falsos. Unos pocos críticos defienden una posición intermedia entre estos dos extremos: según ellos un cristiano, discípulo de Pablo, habría heredado las tres cartas personales conservadas por Timoteo y Tito hasta su muerte. Las completó añadiendo lo que creía que Pablo habría respondido a los nuevos problemas de la Iglesia. Las Pastorales no serían, pues, del Apóstol, pero contendrían fragmentos auténticos: por ejemplo 2Tm_1:15-18; 2Tm_4:9-15; Tit_3:12-14. Las dudas sobre la extensión y el numero de estos fragmentos restan valor a la hipótesis, carente de pruebas en apoyo de tal práctica editorial en aquella época.

La insuficiencia de estas hipótesis hace pensar en un error metodológico cuando se toman las Pastorales como un conjunto unificado, por lo cual ciertas observaciones válidas para una carta, se las aplica a las demás, creando confusión. Por el contrario, el estudio detallado de cada una de las cartas demuestra una proximidad mayor entre 1 Tm y Tt que entre cualquiera de éstas y 2 Tm. Si se estudia esta última aisladamente, no existe ninguna objeción convincente que impida admitir que haya sido escrita por Pablo. Al tener como destinatario una persona, difiere de las cartas dirigidas a las iglesias, como la carta de Ignacio a la iglesia de Esmirna difiere de su carta a Policarpo, obispo de la misma iglesia. Si admitimos que 2Tm_4:6 no alude a una muerte próxima, 2 Tm se enmarca naturalmente en el final del cautiverio de Pablo en Roma, Hch_28:16 s, mientras esperaba su liberación. Y si admitimos la autenticidad de 2 Tm, el carácter heterógeneo de 1 Tm y Tt resulta más evidente dentro del corpus paulino. De modo particular, la visión del ministerio que en ellas se desarrolla contrasta vivamente con la dinámica misionera propia de Pablo, 1Tm_1:6-8; Flp_2:14-16. Lo que domina aquí es la preocupación por una conducta ciudadana respetuosa y sumisa, 1Tm_2:1-2; 1Tm_6:2; Tit_3:1-2, y las cualidades requeridas para los ministros son las propias de cualquier burócrata, 1Tm_3:1-13; Tit_1:5-9. Se ha producido, pues, una clara evolución en las iglesias paulinas. De una Iglesia entusiasta, inflamada por el Espíritu, se ha pasado a una comunidad organizada. El jefe carismático ha dejado su puesto a una direccción institucional; pero no hay todavía trazas del tipo de episcopado monárquico, atestiguado por Ignacio de Antioquía. La autoridad en la Iglesia es colegiada y los «epíscopos», 1Tm_3:2-5, tienen la misma función que los «presbíteros», 1Tm_5:17. Cada presbítero debe tener las cualidades de un «epíscopo», Tit_1:6-9. No conviene, pues, señalar para 1 Tm y Tt una fecha demasiado tardía dentro del siglo I.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_4:14; 1Ti_6:12

NOTAS

2:2 La «tradición», trasmisión del «depósito», 1Ti_6:20+, se toma aquí enfáticamente, con cuatro eslabones sucesivos.



NOTAS

2:4 Los vv. 2Ti_2:4-6 presentan tres comparaciones proverbiales: el soldado, el atleta, el labrador.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_9:25+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:6-9; 1Co_9:7, 1Co_9:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:15

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:3-4; Hch_13:22-23

[2] Rom_16:25

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:1+

[2] Luc_23:32; Flp_1:13-17

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:24+

[2] 1Ts_2:12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:15+

[2] Rom_6:5+

NOTAS

2:11 Como en 1Ti_1:17; 1Ti_3:16+; 1Ti_6:15-16, parece que tenemos aquí un fragmento de himno cristiano, con una interpolación en la última línea.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:17

[2] Mat_10:33

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:9+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:4+

NOTAS

2:14 Var. (Vulg. ): «del Señor».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_4:6-7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:4+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:20

NOTAS

2:18 El dogma de la resurrección era especialmente difícil de ser aceptado por la mentalidad griega, Hch_17:32; 1Co_15:12. Himeneo y Fileto quizá lo interpretaban, de manera puramente espiritual, de la resurrección mística realizada por el bautismo, Rom_6:4+; Efe_2:6+, o de una especie de ascensión mística hacia Dios. Pablo había prevenido a los corintios contra una concepción demasiado material, 1Co_15:35-53+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:10 s; Efe_2:20+

[2] Núm_16:5; Núm_16:26

[3] Sir_7:2; Lev_24:16

NOTAS

2:19 Ambas inscripciones se graban en la piedra o documento de fundación. Siendo la Iglesia el edificio, los cimientos pueden ser aquí Cristo, 1Co_3:11, los apóstoles, Efe_2:20, ver Apo_21:14, o la fe apoyada en la palabra de Dios que es fiel, 2Ti_2:13. Los dos textos bíblicos se complementan: Dios protege a los que ama, Núm_16:5, y éstos deben vivir en la justicia, Núm_16:26; Isa_26:13; Isa_52:11; Sal_6:9 [Sal_6:8].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_29:16+; Rom_9:21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_6:11; Gál_5:22+

[2] 1Ti_1:4+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_42:3; Mat_12:19 s; 1Ti_3:2 s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_6:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_5:5; 1Jn_2:14+