Filipenses 2 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 30 versitos |
1 Así pues, si hay una exhortación en nombre de Cristo*, un estímulo de amor, una comunión en el Espíritu, una entrañable misericordia,
2 colmad mi alegría, teniendo un mismo sentir*, un mismo amor, un mismo ánimo, y buscando todos lo mismo.
3 No hagáis nada por ambición o vanagloria, sino con humildad, considerando a los demás superiores a uno mismo,
4 y sin buscar el propio interés, sino el de los demás.
5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo*:
6 El cual, siendo de condición divina*, no reivindicó su derecho a ser tratado igual a Dios*,
7 sino que se despojó de sí mismo* tomando condición de esclavo*. Asumiendo semejanza humana* y apareciendo en su porte como hombre*,
8 se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte*, y una muerte de cruz*.
9 Por eso Dios lo exaltó* y le otorgó el Nombre*, que está sobre todo nombre.
10 Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble* en los cielos, en la tierra y en los abismos*,
11 y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el SEÑOR* para gloria de Dios Padre.
12 Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre —no sólo cuando estaba presente, sino mucho más ahora que estoy ausente—, trabajad con sumo cuidado por vuestra salvación,
13 pues es Dios quien, por su benevolencia, realiza en vosotros el querer y el obrar.
14 Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones,
15 para que seáis irreprochables y sencillos hijos de Dios sin tacha, en medio de una generación perversa y depravada, en medio de la cual brilláis como estrellas en el mundo,
16 manteniendo en alto la palabra de la vida. Así, en el Día de Cristo, seréis mi orgullo, ya que sentiré que no he corrido ni me he fatigado en vano.
17 Y aunque mi sangre se derrame como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra fe*, me alegro y congratulo con vosotros.
18 De igual manera, también vosotros alegraos y congratulaos conmigo.
19 Espero que el Señor Jesús me permita poder enviaros pronto a Timoteo, para sentirme también yo animado al tener noticias vuestras.
20 Pues a nadie tengo que se le iguale en la sincera preocupación por vuestros intereses,
21 ya que todos buscan su propio interés, y no el de Cristo Jesús.
22 Pero vosotros conocéis su probada virtud, pues, como un hijo junto a su padre, ha sido mi compañero en el servicio del Evangelio.
23 A él, pues, espero enviaros tan pronto como vea clara mi situación.
24 Incluso confío en el Señor en que yo mismo podré ir pronto.
25 Entretanto, he juzgado necesario devolveros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, a quien me enviasteis con la encomienda de que atendiese a mis necesidades.
26 Lo he hecho porque os añoraba a todos y se sentía angustiado porque os habéis enterado de su enfermedad.
27 Es cierto que estuvo enfermo y a la muerte, pero Dios se compadeció de él. Bueno, no sólo de él, sino también de mí, pues Dios evitó así que yo acumulase tristeza sobre tristeza.
28 Así que voy a enviarlo inmediatamente, para que, al verle de nuevo, os llenéis de alegría, y yo quede aliviado de la tristeza que me embarga.
29 Recibidle, pues, en el nombre del Señor, con toda alegría. Y tened en estima a hombres como él,
30 porque, por la obra de Cristo*, ha estado a punto de morir, arriesgando su vida para servirme, ya que vosotros, al estar ausentes, no podíais hacerlo.

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Introducción a Filipenses

Filipenses.
Filipos, importante ciudad de Macedonia y colonia romana, había sido evangelizada por Pablo con ocasión de su segundo viaje, entre el otoño del 48 y el verano del 49, Hch_16:12-40. Volvió a pasar por allí en dos ocasiones, en el curso del tercer viaje, en invierno del 54-55, Hch_20:1-2, y en la Pascua del 56, Hch_20:3-6. Los fieles que allí ganó para Cristo dieron muestras de un tierno afecto por su apóstol enviándole socorros a Tesalónica, Flp_4:16, luego a Corinto, 2Co_11:9. Y cuando Pablo les escribe, lo hace precisamente para agradecerles los nuevos subsidios que acaba de recibir por medio de su delegado Epafrodito, Flp_4:10-20, aceptándolos, aunque de ordinario los rechazaba por no parecer interesado, Hch_18:3+, y dándoles muestras de una confianza muy particular.

Pablo está preso en el momento en que les escribe, Flp_1:7, Flp_1:12-17. Por mucho tiempo se ha creído que se trataba del primer cautiverio romano. Con todo, las frecuentes y aparentemente fáciles relaciones que los filipenses tienen con él y con Epafrodito, que estaba junto a él por entonces, Flp_2:25-30, sorprenden, en el caso de escribir desde la lejana Roma. De hallarse Pablo en Roma (o más exactamenmte en Cesarea de Palestina, otro lugar conocido de cautiverio paulino), es difícil comprender que el envío de dinero con Epafrodito fuera la primera ocasión para ayudar al Apóstol después de sus limosnas del segundo viaje, Flp_4:10, Flp_4:16, pues había estado ya otras dos veces entre ellos en el curso del tercer viaje. Todo se explica mejor si Pablo escribe antes de estas dos nuevas visitas, es decir en Éfeso, entre el 52 y el 54. Las alusiones al «pretorio», Flp_1:13, y a la «casa del César», Flp_4:22, no ofrecen dificultad, porque había destacamentos pretorianos en las grandes ciudades, especialmente en Éfeso, al igual que en Roma. Tampoco es obstáculo insuperable el silencio respecto del cautiverio paulino en Éfeso, porque Lucas nos ha informado muy poco de aquella estancia de casi tres años, y Pablo deja entender que allí encontró muy grandes dificultades, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10.

Si se admite esta hipótesis, hay que separar Flp de Col, Ef Flm relacionarla con las «epístolas mayores», especialmente con 1 Co. El estilo y la doctrina de la epístola, lejos de oponerse, más bien favorece esta vinculación. Porque este escrito es poco doctrinal. Es más bien una efusión del corazón, un intercambio de noticias, una llamada de atención contra «los malos obreros» que en otras partes arruinan la labor del Apóstol y que ciertamente podrían molestar también a sus queridos filipenses, y en fin, y sobre todo, un llamamiento a la unidad por la humildad que nos proporciona el admirable pasaje sobre la humillación de Cristo, Flp_2:6-11. Este himno, sea una cita implícita, o un himno compuesto por San Pablo, nos ofrece un testimonio de gran valor sobre la fe primitiva.

No se duda de la autenticidad de Flp; pero su unidad ha sido seriamente puesta en entredicho. Para muchos críticos, Flp podría ser el resultado de una agrupación de tres cartas. La distribución más probable y satisfactoria es la siguiente: carta A: Flp_4:10-20; carta B: 1:1-3:1+; Flp_4:2-9, Flp_4:21; carta C: 3:2-4:1. La carta A, anterior a las otras dos, habría sido enviada al recibir los subsidios traídos por Epafrodito. La carta C es probablemnte la última. Es una dura polémica contra los misioneros judeocristianos, de los que no hay ninguna huella en la carta B. Ésta es una serena invitación a la unidad y a la perseverancia, y a dar testimonio decidido de la verdad.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

Filipenses 2,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_13:13+ [2Co_13:14]

NOTAS

2:1 Lit.: «Si hay alguna exhortación apremiante... »; especie de conjuro afectuoso que tiene el sentido de: «Si alguna fuerza tiene una exhortación en Cristo... »


Filipenses 2,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:4+

[2] 1Co_1:10 s

NOTAS

2:2 Esta apremiante exhortación a la unidad permite adivinar que existían divisiones internas que amenazaban la paz de la comunidad de Filipos. Véase también Flp_1:15-17, Flp_1:27; Flp_2:14; Flp_4:2, y nótese la insistencia que pone Pablo en interpelar a todos en común: Flp_1:1, Flp_1:4, Flp_1:7-8, Flp_1:25; Flp_2:17, Flp_2:26; Flp_4:21.

Filipenses 2,3
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_10:24

Filipenses 2,5
NOTAS

2:5 Los vv. Flp_2:6-11 son probablemente un primitivo himno cristiano, semejante a Col_1:15-20; 1Ti_1:16; 2Ti_2:11-13, que Pablo transcribe. Tradicionalmente ha sido interpretado en función de un esquema de descenso-ascenso divino, Gén_11:5; Gén_17:22; Gén_28:12; Isa_55:10-11, según el cual la kénosis de Cristo fue la renuncia a su gloria divina con el fin de vivir una vida humana y asumir el sufrimiento. Sin embargo, su estructura se basa manifiestamente en el esquema bíblico de la humillación (vv. 6-8) seguida de la exaltación (vv. 9-11), según el cual un justo atribulado es premiado por Dios, Sal_49:15-16 [Sal_49:14-15]; Sir_49:14; Eze_21:31 [Eze_21:26]; Luc_14:11; Luc_18:14; Mat_23:12; Stg_4:10. Es, pues, más probable que Jesús, como segundo o último Adán, 1Co_15:45, sea implícitamente puesto en parangón con el primer Adán, Gén_3:4-5.

Filipenses 2,6
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_2:23 s

NOTAS

2:6 (a) Lit.: «teniendo forma de Dios». La forma designa los atributos esenciales que manifiestan al exterior la naturaleza. Cristo, siendo Dios, como era, tenía derecho a todas las prerrogativas divinas. La forma de Dios puede también entenderse como alusión a la condición de imagen de Dios propia de Adán. En efecto, siendo la forma un sinónimo intercambiable con imagen en los LXX, la forma de Dios que posee Cristo se puede identificar también con la de imagen de Dios que se aplica a Adán, Gén_1:27; 1Co_11:7, y a Cristo, 2Co_4:4.

2:6 (b) Lit.: «no consideró como presa el ser igual a Dios», es decir: como algo que no se debe soltar, o mejor, como algo de lo que hay que apoderarse. No se trata de la igualdad de naturaleza, exigida por la condición divina , y de la que Cristo no podía despojarse, sino de una igualdad de trato, o de dignidad manifestada y reconocida, que Jesús hubiera podido exigir, aun en su existencia terrena. Todo lo contrario de la actitud de Adán, Gén_3:5, Gén_3:22. A esta igualdad con Dios pertenece la impecabilidad de Cristo, 2Co_5:21; Jua_8:46; 1Jn_3:5; Heb_4:15; 1Pe_2:22. Por esa carencia de pecado, Cristo no tenía que morir, ya que la muerte es un castigo por el pecado, Gén_3:3; Isa_54:16; Sab_1:12-14; Sab_2:23-34 (la misma idea en algunos apócrifos, como 1 Henoc 69:9-11; 4 Esdras 3:7; 2 Baruc 23:4). Por la misma razón le competía el derecho de vivir eternamente, lo cual es una característica divina, Gén_3:4-5. En esta línea la traducción más coherente sería: «No hizo uso de su derecho de ser tratado como Dios».

Filipenses 2,7
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_53:12

[2] 2Co_8:9

[3] Gál_4:4

NOTAS

2:7 (a) Lit.: «Se vació a sí mismo». El término kénosis procede de una raíz que significa vaciar . La fórmula está tomada de Isa_53:12. El pronombre reflexivo, que aparece en el v. Flp_2:7 (y ver Gál_2:20), subraya la decisión del mismo Cristo, que optó por la muerte. El vaciamiento de que habla aquí san Pablo, alude más al modo que al hecho mismo de la Encarnación. Aquello de que Cristo se despojó libremente, haciéndose hombre, no fue la naturaleza divina, sino la gloria que de hecho le pertenecía y poseía en su preexistencia, ver Jua_17:5, y que normalmente hubiera debido redundar en su humanidad (ver la Transfiguración, Mat_17:1-8 p). Prefirió privarse de ella para recibirla, sólo del Padre, ver Jua_8:50, Jua_8:54, como premio de su sacrificio, vv. Flp_2:9-11.

2:7 (b) Esclavo en oposición a Señor , v. Flp_2:11; ver Gál_4:1; Col_3:22. Cristo hecho hombre adoptó un camino de sumisión y humilde obediencia, v. Flp_2:8. Este modo de existencia, a la luz de la alusión a Isa_53:12, sólo puede ser el del humillado Siervo paciente de Yahvé, que murió por los demás, Isa_53:3, Isa_53:5, Isa_53:7. Nótese el contraste con Señor , v. Flp_2:11.

2:7 (c) No hay intención de atenuar la humanidad de Jesús, Gál_4:4; Rom_1:3; Rom_9:5; Heb_2:17. No obstante, si no hubiera sido diferente, no habría podido salvarnos. Él, que estaba «vivo», 2Co_4:10-11, resucitó a los que estaban «muertos», Rom_6:4; Col_2:13. Él no tenía necesidad de ser reconciliado con Dios, 2Co_8:9, mientras todos los demás la tenían, 2Co_5:18-19.

2:7 (d) Aunque diferente en su modo de existencia, Cristo compartió la naturaleza humana común a todos.

Filipenses 2,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_5:19

NOTAS

2:8 (a) Al envío del Hijo por el Padre para salvar a la humanidad, Rom_8:3, Rom_8:29-30; 2Co_5:21, corresponde, de parte de Cristo, la obediencia, Rom_5:19; 1Co_15:27-28; Heb_5:8.

2:8 (b) Mientras que la tradición primitiva sólo insistía en el efecto salvífico de la muerte de Cristo, Rom_1:3-4; Rom_4:25; Rom_8:34; Rom_10:8-9; 1Co_15:3; Gál_1:3-4; 1Ts_1:10, Pablo subraya lógicamente que el valor ejemplar de esta muerte está en el cruel castigo de la crucifixión, 1Co_1:23; 1Co_2:2; 1Co_2:8; 2Co_13:4; Gál_3:1; Gál_5:11; Gál_6:12; Gál_6:14; Flp_3:18; Col_1:20.

Filipenses 2,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_52:13

[2] Rom_14:9

NOTAS

2:9 (a) Lit.: «sobre-exaltó». El verbo griego hypsoô , que significa normalmente elevar, se traduce a menudo por exaltar . Aquí lleva además el prefijo hyper (del que se forma el mismo verbo), que redobla su significado, por el hecho de que, si es cierto que todos los justos serán exaltados, Isa_52:13; Sab_3:1-8, Cristo es superior a todos ellos.

2:9 (b) El nombre es el de «Señor», como explica el v. Flp_2:11. Se trata aquí de un término funcional que no se refiere precisamente a la naturaleza de Cristo; es un título que Cristo lo consigue por su pasión y resurrección, Rom_14:9. A pesar de su uso cotidiano, y de su frecuente aplicación a Cristo a lo largo de todo el NT, aquí se toma como un título «que está sobre todo nombre»; la razón es que el NT lo reserva para Dios.

Filipenses 2,10
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_45:23

NOTAS

2:10 (a) La humanidad entera reconoce la nueva dignidad de Jesús, como estaba anunciado que las naciones reconocerían a Yahvé, Isa_45:23; Rom_14:11. El nombre propio de «Jesús» -sin más añadiduras- se usa aquí deliberadamente (ver v. Flp_2:11), para evocar la figura humillada y paciente de los vv. Flp_2:6-8.

2:10 (b) Estas frases, que alteran la cuidada estructura del himno, fueron probablemente añadidas por Pablo con el fin de poner de relieve tanto el ilimitado alcance de la autoridad de Cristo, Col_1:16, como la dependencia respecto de su Padre, 1Co_15:27-28.

Filipenses 2,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_10:9

[2] 1Co_12:3

NOTAS

2:11 Es la profesión de fe esencial del cristianismo, Rom_10:9; 1Co_12:3; Col_2:6.

Filipenses 2,12
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_7:15

[2] 1Co_2:3+

[3] Efe_2:10

Filipenses 2,13
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:20; Hch_17:28; Heb_13:21

Filipenses 2,15
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:5; Mat_17:17

[2] Mat_5:14-16; 1Ts_1:6-8

Filipenses 2,16
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:26+; 1Co_1:8+; Gál_5:7+; Gál_2:2; Gál_4:11

Filipenses 2,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ti_4:6

[2] Rom_1:9+

NOTAS

2:17 Pablo alude a la costumbre (judía y griega) de las libaciones en los sacrificios, aplicándola metafóricamente al culto espiritual de los tiempos nuevos: la sangre derramada en el martirio vendría a añadirse al sacrificio que entre los cristianos constituye el servicio de la fe, ver Flp_3:3; Flp_4:18; Rom_1:9+.

Filipenses 2,18
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:4+

Filipenses 2,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_16:1+; 1Co_4:17

Filipenses 2,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:15-17; Gál_1:7

Filipenses 2,24
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:25-26

Filipenses 2,25
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_4:18

Filipenses 2,29
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:4+

Filipenses 2,30
NOTAS

2:30 Var.: «la obra del Señor», o: «la obra».