II Samuel  1 Nueva Biblia de Jerusalén (Desclee, 1998) | 27 versitos |
1
David se entera de la muerte de Saúl.
Después de la muerte de Saúl, volvió David de derrotar a los amalecitas y se quedó dos días en Sicelag.
2 Al tercer día llegó del campamento uno de los hombres de Saúl, con los vestidos rotos y cubierta de polvo su cabeza; al llegar donde David cayó en tierra y se postró.
3 David le dijo: «¿De dónde vienes?» Le respondió: «Vengo huyendo del campamento de Israel.»
4 Le preguntó David: «¿Qué ha pasado? Cuéntamelo.» Respondió: «Que el pueblo ha huido de la batalla; han caído y han muerto muchos del pueblo, y también han muerto Saúl y su hijo Jonatán.»
5 Dijo David al joven que le daba la noticia: «¿Cómo sabes que han muerto Saúl y su hijo Jonatán?»
6 Respondió el joven que daba la noticia: «Yo estaba casualmente en el monte Gelboé; Saúl se apoyaba en su lanza, mientras los carros y los jinetes lo acosaban.
7 Se volvió y, al verme, me llamó y contesté: “Aquí estoy.”
8 Me dijo: “¿Quién eres tú?” Le respondí: “Soy un amalecita.”
9 Me dijo: “Acércate a mí y mátame, porque me ha acometido un vértigo aunque tengo aún toda la vida en mí.”
10 Me acerqué a él y lo maté, pues sabía que no podría vivir después de su caída; luego tomé la diadema que tenía en su cabeza y el brazalete que tenía en el brazo y se los he traído aquí a mi señor.»
11 Tomando David sus vestidos los desgarró, y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
12 Se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta la noche por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Yahvé, y por la casa de Israel, pues habían caído a espada.
13 David preguntó al joven que le había llevado la noticia: «¿De dónde eres?» Respondió: «Soy hijo de un forastero amalecita.»
14 Le dijo David: «¿Cómo no has temido alzar tu mano para matar al ungido de Yahvé?»
15 Y llamó David a uno de los jóvenes y le dijo: «Acércate y mátalo.» Él lo hirió y murió.
16 David le dijo: «Tu sangre sobre tu cabeza, pues tu misma boca te acusó cuando dijiste: “Yo maté al ungido de Yahvé.”»
17
Elegía de David por Saúl y Jonatán.
David entonó esta elegía por Saúl y por su hijo Jonatán.
18 Está escrita en el Libro del Justo, para que aprendan el arco los hijos de Judá. Dijo:
19 La gloria, Israel, ha sucumbido en tus montañas.
¡Cómo han caído los héroes!
20 No lo anunciéis en Gat,
no lo divulguéis por las calles de Ascalón,
que no se regocijen las hijas de los filisteos,
no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
21 Montañas de Gelboé:
Ni lluvia ni rocío sobre vosotras,
ni seáis campos de primicias,
porque allí fue mancillado el escudo de los héroes.
El escudo de Saúl, no ungido de aceite,
22 ¡mas de sangre de muertos, de grasa de héroes!
El arco de Jonatán jamás retrocedía,
nunca fracasaba la espada de Saúl.
23 Saúl y Jonatán, amados y amables,
ni en vida ni en muerte separados,
más veloces que águilas,
más fuertes que leones.
24 Hijas de Israel, por Saúl llorad,
que con púrpura os vestía y adornaba,
que prendía joyas de oro
de vuestros vestidos.
25 ¡Cómo cayeron los héroes en medio del combate!
¡Jonatán! Herido de muerte en las alturas.
26 Lleno estoy de angustia por ti,
Jonatán, hermano mío,
en extremo querido.
Tu amor fue para mí más delicioso
que el amor de las mujeres.
27 ¡Cómo cayeron los héroes,
cómo perecieron las armas de combate!

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Introducción a II Samuel 

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16 ; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24 ; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13 . Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12 . El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap. 8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36 ; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30 , 2Co_6:18 , Heb_1:5 . Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

II Samuel  1,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_31:1-13

[2] 1Sa 30

NOTAS

1 Otra tradición sobre la muerte de Saúl. El relato, que es continuación inmediata de 1 S 30, también se compone de elementos diversos: según una forma de la tradición, un hombre del ejército viene a anunciar la muerte de Saúl y de Jonatán; David y el pueblo hacen duelo, 2Sa_1:1-4 y 2Sa_1:11-12. Según la otra forma, un joven amalecita se gloría de haber matado a Saúl y trae las insignias reales, esperando una recompensa; es ejecutado por orden de David, 2Sa_1:5-10 y 2Sa_1:13-16.


II Samuel  1,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_4:12-17

II Samuel  1,10
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_11:12

II Samuel  1,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_31:13+

II Samuel  1,14
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_9:26

II Samuel  1,16
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_2:19; Lev_20:9

NOTAS

1:16 David se dirige al muerto, cuya sangre no clamará venganza (contra David), pues su ejecución ha sido justa, ver 1Re_2:32.

II Samuel  1,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_10:13+

NOTAS

1:17 Esta pieza ciertamente es auténtica.

II Samuel  1,18
NOTAS

1:18 La lamentación, 2Sa_1:19-27, acompañaba probablemente a los ejercicios de tiro con arco, ver 2Sa_22:35. El «Libro del Justo» es una antigua colección poética perdida, pero citada todavía en Jos_10:13.

II Samuel  1,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ma_9:21

II Samuel  1,20
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Miq_1:10

[2] 1Sa_31:9; Jue_16:23-24

II Samuel  1,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_33:13; Gén_27:28

NOTAS

1:21 La naturaleza debe participar en el dolor de David; la falta de lluvia impedirá la fertilidad de la tierra.

II Samuel  1,22
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_21:5

[2] 1Sa_14:47

II Samuel  1,24
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_5:30