Oseas  4 Biblia Jerusalén (1998) | 19 versitos |
1 Escuchad la palabra de Yahvé, hijos de Israel, que Yahvé pone pleito a los habitantes de esta tierra, pues no hay fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra;
2 sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre y más sangre.
3 Por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita: las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen.
4 ¡Que nadie pleitee, nadie reprenda; sacerdote, sólo contigo va mi pleito!
5 En pleno día tropezarás tú, también el profeta tropezará contigo en la noche, y haré perecer a tu madre.
6 Perece mi pueblo por falta de conocimiento. Porque has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la Ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
7 Cuantos más son, más pecan contra mí, han cambiado su Gloria por la Ignominia.
8 Se alimentan del pecado de mi pueblo y ansían su culpa.
9 Pero al pueblo le sucederá como al sacerdote: le tomaré cuenta de sus andanzas y le pagaré por sus acciones.
10 Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no proliferarán, porque han abandonado a Yahvé para dedicarse
11 a la prostitución. El vino y el mosto hacen perder el sentido.
12 Mi pueblo consulta a su madero, y su palo le instruye, porque un espíritu de prostitución le extravía, y se prostituyen sacudiéndose de su Dios.
13 Sacrifican en las cimas de los montes, queman incienso en las colinas, bajo la encina, el chopo o el terebinto, ¡porque es buena su sombra! Por eso, si se prostituyen vuestras hijas y vuestras nueras cometen adulterio,
14 no castigaré yo a vuestras hijas porque se prostituyen ni a vuestras nueras porque cometen adulterio, porque ellos se van con esas prostitutas y sacrifican con las consagradas a la prostitución; ¡y el pueblo, ignorante, se pierde!
15 Si tú, Israel, te prostituyes, que no sea culpable Judá. ¡No vayáis a Guilgal, no subáis a Bet Avén, no juréis "por vida de Yahvé"!
16 Si Israel se ha embravecido como una vaca brava, ¿los va a apacentar ahora Yahvé como a un cordero en el prado?
17 Efraín se ha unido a sus ídolos, ¡déjalo!
18 Se retira a sus borracheras, se prostituyen más y más, prefieren la Ignominia a su Prez.
19 El viento los cerrará entre sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_2:4+ [Ose_2:2]; Isa_3:13-15; Miq_6:1-5; Ose_2:21-22+ [Ose_2:19-20]



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_7:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_4:28

[2] Sof_1:3

NOTAS

4:3 Oseas describe la situación actual como el reverso de la situación ideal que será la del pueblo renovado, Ose_2:21-25 [Ose_2:19-23]; ni fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios, Ose_4:1, ver Ose_2:21 s [Ose_2:19]; en lugar de la armonía entre el hombre y la creación, Ose_2:20 [Ose_2:18], Ose_2:23 [Ose_2:21], el declive y la muerte de los animales, Ose_4:3. Ver Ose_2:24+ [Ose_2:22].

NOTAS

4:4 Verso corregido; hebr.: «Tu pueblo es como los que ponen pleito al sacerdote». -Se trata aquí de toda la corporación sacerdotal, culpable de ignorancia y de negligencia, de codicia y hasta de bandidaje, Ose_6:9. Otros ataques contra el sacerdocio: Jer_2:8; Jer_6:13; Miq_3:11; Sof_3:4; sobre todo Mal 1:6—2:9.

NOTAS

4:5 El principio de la responsabilidad individual no será expresado hasta un siglo más tarde, ver Gén_18:24+; Eze_14:12+. -Sobre los profetas indignos, ver Jer_23:13-32; Miq_3:5, Miq_3:11, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_5:4

[2] Mal_2:1-9

NOTAS

4:6 La ley en la que los sacerdotes debían instruir al pueblo, Deu_33:10; Mal_2:5-8. Ver también Ose_2:22+ [Ose_2:20].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:11+

NOTAS

4:7 «Han cambiado su Gloria por la Ignominia» (es decir, a Yahvé por los Baales) Targ. y sir.; «yo trocaré su gloria en ignominia» hebr.

NOTAS

4:8 El sacerdote, dado que recibe una parte importante de los sacrificios por el pecado, Lev_6:19-22 [Lev_6:26-29], y de los sacrificios de reparación, Lev_7:7, saca provecho de los pecados del pueblo. Ver 1Sa_2:12-17.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Miq_6:14

NOTAS

4:10 La prostitución designa la infidelidad a Yahvé como en Ose_2:14 [Ose_2:12]; Ose_4:18; Ose_9:1. Aquí se trata seguramente de la prostitución sagrada de los cultos cananeos de fertilidad.

NOTAS

4:11 No es una comprobación trivial de los efectos del vino, sino un reproche a Israel por tener una actitud religiosa insensata provocada por el deseo de lograr una buena cosecha de vino, ver Ose_7:14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:27

[2] Ose_1:2; Ose_2:6 [Ose_2:4]

NOTAS

4:12 Se trata de prácticas adivinatorias con ayuda de objetos sagrados en madera. Quizá designación despectiva de las aseras o cipos, especie de leños sagrados, Éxo_34:13+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_12:2+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_23:19+ [Deu_23:18]

NOTAS

4:14 Su culpa es menos grave, porque son arrastradas por el ejemplo de sus maridos y de sus padres.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_4:19+

[2] Amó_4:4+; Ose_5:8; Jos_7:2+; Amó_8:14; Jer_31:18

NOTAS

4:15 (a) Bet Aven («casa de nada, o: de iniquidad»), mote despectivo de Betel (= Bet 'El: «casa de Dios»).

4:15 (b) Acaso se deba leer: «no juréis en Berseba», ver Amó_5:4; Amó_8:14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_14:9 [Ose_14:8]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_2:8; Amó_6:4-6

[2] Ose_4:7

NOTAS

4:18 «su Prez» migge'onam conj.; ver Ose_4:7; «sus escudos» maginnèha hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_4:11-13; Amó_1:14