Proverbios 30 Biblia Jerusalén (1998) | 33 versitos |
1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué, de Masá. Oráculo de este hombre para Itiel, para Itiel y para Ucal.
2 ¡Soy el más estúpido de los hombres! No tengo inteligencia humana,
3 no he aprendido la sabiduría, ni conozco la ciencia santa.
4 ¿Quién subió hasta el cielo y bajó luego?, ¿quién recogió el viento en un puñado?, ¿quién envolvió el agua en su vestido?, ¿quién puso los confines de la tierra? Dime cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si lo sabes.
5 Toda palabra de Dios está garantizada; él es un escudo para cuantos confían en él.
6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y quedes por mentiroso.
7 Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de mi muerte:
8 Aleja de mí falsedad y mentira; no me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan;
9 pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir: "¿Quién es Yahvé?", y si estoy necesitado, podría robar y ofender el nombre de mi Dios.
10 No calumnies a un criado delante de su amo, pues te maldecirá y sufrirás las consecuencias.
11 Hay gente que maldice a su padre, y no bendice a su madre;
12 hay gente que se cree pura y no ha lavado sus manchas;
13 ¡hay gente de ojos altivos y párpados altaneros!;
14 hay gente con dientes como espadas, y mandíbulas como cuchillos, para devorar a los humildes del país y a los pobres de la tierra.
15 La sanguijuela tiene dos hijas: "¡Dame, dame!" Hay tres cosas insaciables y cuatro que no dicen: "¡Basta!"
16 El abismo, el vientre estéril, la tierra que no se harta de agua, y el fuego que no dice: "¡Basta!"
17 Al que se ríe de su padre y desprecia a su anciana madre, los cuervos le sacarán los ojos, y lo devorarán los aguiluchos.
18 Hay tres cosas que me desbordan y cuatro que no comprendo:
19 el camino del águila por el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en alta mar y el camino del hombre hacia la doncella.
20 Así procede la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: "¡No he hecho nada de malo!"
21 Tres cosas hacen temblar la tierra y cuatro no puede soportar:
22 esclavo que llega a rey, tonto harto de comer,
23 mujer odiada que se casa y esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro seres pequeños en la tierra, que son más sabios que los sabios:
25 las hormigas, pueblo débil que en verano asegura su alimento;
26 los damanes, pueblo sin fuerza que hace madrigueras en la roca;
27 las langostas, que no tienen rey y todas marchan en formación;
28 la lagartija, que se coge con la mano y habita en palacios reales.
29 Hay tres cosas de paso gallardo y cuatro de elegante marcha:
30 el león, el animal más fuerte que ante nada retrocede,
31 el gallo orgulloso, el macho cabrío y el rey al frente de su ejército.
32 Si hiciste el tonto presumiendo y has reflexionado, cierra la boca;
33 aprietas la leche y sale requesón, aprietas la nariz y sale sangre, aprietas la ira y sale discordia.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_31:1

NOTAS

30:1 (a) «de Masá» hammassa'î conj.; «el oráculo» hammassa' hebr. Sobre Masá, ver Pr 31+. -La Vulgata no ha visto aquí nombres propios, e interpreta así este título: «Palabras del que reúne, hijo del que vomita». -En el texto griego, Pro_30:1-14 se inserta entre Pro_24:22 y Pro_24:23; y 30:15—31:9 sigue a Pro_24:34.

30:1 (b) Interpretación dudosa de un texto sin duda mal transmitido. Otros corrigen la vocalización y entienden: «Me he cansado, oh Dios, me he cansado y estoy agotado». Las versiones antiguas dan muestras de la misma dificultad: Vulg. «Visión que dijo el hombre con quien está Dios y que, permaneciendo Dios con él, reconfortado dijo». Griego: «Mira lo que dice el hombre a los que creen en Dios, y yo me detengo».



NOTAS

30:3 Es decir, de los santos, o «del Santo» (con plural de majestad), es decir, de Dios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:13

[2] Job 38-39; Sir_1:2-3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Sal_18:31 [Sal_18:30]; |2Sa_22:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_119:29

[2] Mat_6:11; Deu_6:12; Deu_32:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_5:21 [Lev_6:2]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flm_1:8-20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_21:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_19:22; Isa_9:11 [Isa_9:12]


NOTAS

30:15 El «proverbio numérico» participa a la vez de la máxima, del enigma y de la comparación. Este procedimiento literario se halla atestiguado en la literatura hebrea, en forma todavía imperfecta, desde la época profética, Amó_1:3, Amó_1:6, Amó_1:9, Amó_1:11, Amó_1:13; Isa_17:6; Miq_5:4 [Miq_5:5], ver Sal_62:12 s [Sal_62:11], y reaparece a través de toda la literatura sapiencial, Pro_9:16 s, y aquí Pro_30:15-33; Job_5:19; Job_40:5; Ecl_11:2; Ecl_4:12 (?); Sir_23:16 s; Sir_25:7; Sir_26:5-7, Sir_26:28; Sir_50:25; ver Sir_25:1-2. -La breve colección Pro_30:15-33 muestra un interés particular por las maravillas de la naturaleza y las costumbres de los animales.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_16:33+; Pro_27:20; Gén_30:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:26+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_5:10-12


NOTAS

30:20 Este v. parece ser una glosa desafortunada de los dos vv. precedentes.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ecl_10:5-7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_16:3-6


NOTAS

30:24 «que los sabios» versiones: «formados en la sabiduría» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_6:6-8


NOTAS

30:31 El griego lee: «y el rey que arenga a su pueblo». -Igualmente es dudoso el comienzo del v.; en vez de «gallo» (según el árabe) se ha propuesto «cigarra» (según el acadio), o también «caballo», «cebra», «lebrel», etc.