Oseas  13 Biblia Jerusalén (1998) | 15 versitos |
1 Cuando hablaba Efraín, cundía el terror, se había impuesto en Israel, pero se hizo culpable con Baal y murió.
2 Y todavía continúan pecando: se han hecho imágenes fundidas con su plata, ídolos de su invención: ¡todo obra de artesanos! ; ¡Los llaman dioses, sacrifican hombres, besan becerros!
3 Por eso serán como nube mañanera, como rocío matinal que pasa, como paja aventada de la era, como humo por la ventana.
4 Pero yo soy Yahvé, tu Dios, desde el país de Egipto. No conoces otro Dios fuera de mí, ni hay más salvador que yo.
5 Yo te conocí en el desierto, en la tierra ardiente.
6 Cuando estaban en su pasto se saciaron, se saciaron y se engrió su corazón, por eso se olvidaron de mí.
7 Pues yo seré para ellos como león, acecharé en el camino como leopardo.
8 Caeré sobre ellos como osa privada de sus crías, desgarraré las entretelas de su corazón, los devoraré allí mismo como leona, la bestia del campo los despedazará.
9 En tu destrucción, Israel, ¿quién te ayudará?
10 ¿Dónde está tu rey para que te salve en todas tus ciudades, y tus jueces, de quienes decías: "Dame rey y príncipes"?
11 Rey te doy en mi cólera, y te lo quito en mi furor.
12 Amarrada está la culpa de Efraín, bien guardado su pecado.
13 Le sobrevienen dolores de parturienta, pero él es un hijo necio que no se presenta a tiempo por donde rompen los hijos.
14 ¿Voy a librarlos de la garra del Seol, voy a rescatarlos de la muerte? ¿Dónde están, muerte, tus pestes, dónde tu contagio, Seol? La compasión se esconde a mis ojos.
15 Aunque Efraín dé fruto entre sus hermanos, soplará el Levante, del desierto se levantará el viento de Yahvé, que secará su manantial, y agotará su fuente; él arrebatará el tesoro, todos los objetos preciosos.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

13:1 Sobre la antigua importancia política de Efraín, ver Jos_24:30; Jue_8:1-3; Jue_12:1-6.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_12:27; 1Re_12:32; 1Re_19:18

NOTAS

13:2 En señal de adoración, ver 1Re_19:18.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Ose_6:4

[2] Sof_2:2; Isa_17:13; Isa_41:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Ose_12:10 [Ose_12:9]; Éxo_20:2 s; Deu_5:6 s; Isa_43:11+

NOTAS

13:4 El griego dice en este verso: «Yo soy el Señor tu Dios, que consolida el cielo y asienta la tierra; mis manos crearon todo el ejército del cielo, y no te lo he mostrado para que marches en pos de él. Yo te hice subir del país de Egipto». -Cuando se instalaron los becerros de Dan y Betel, Jeroboán había dicho al pueblo: «Éste es tu Dios, el que te hizo subir del país de Egipto», 1Re_12:28.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:15+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_5:14

NOTAS

13:7 (a) «seré» griego; «he sido» hebr.

13:7 (b) El hebr. dice: «como leopardo en el camino de Asur».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_17:8


NOTAS

13:9 Según griego; hebr.: «Porque en mí, en tu ayuda».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_8:5

NOTAS

13:10 Quizás alusión irónica al rey Oseas (732-724), cuyo nombre significa «Yahvé salva».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_8:7; 1Sa_8:22

[2] Ose_10:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:34-35


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_26:17-18

[2] Isa_37:3

NOTAS

13:13 Primer testimonio de la metáfora que utiliza los dolores del parto para describir la calamidad que amenaza al pueblo, ver Jer_6:24; Jer_22:23; Isa_26:17; Isa_66:6-7, etc. Aquí la comparación sugiere que la calamidad está destinada, en el designio de Dios, a provocar la conversión que sería la fuente de una nueva vida (= el nacimiento del hijo). Pero Efraín, al negarse a nacer, se condena a sí mismo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_6:2; Eze_37:1-14+; 1Co_15:55; Isa_25:8+

NOTAS

13:14 El contexto exige que este v. Ose_13:14 se interprete como una amenaza. Las dos primeras preguntas piden una respuesta negativa, las dos siguientes son una llamada que invita a la muerte y al Seol a enviar sus azotes sobre el pueblo rebelde. S. Pablo cita este texto para anunciar que la muerte ha sido vencida, 1Co_15:55; pero él lo interpreta según los usos de su tiempo, que no tenían inconveniente en aislar una frase de su contexto.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_12:2+ [Ose_12:1]

NOTAS

13:15 (a) «Efraín» no está en el texto, que dice simplemente «él». Pero está evocado por «dar fruto» (yaferî') que corresponde a la explicación del nombre de Efraín dada en Gén_41:52.

13:15 (b) «él»: el viento solano que representa a Asiria.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_7:1

[2] Ose_10:14+; Amó_1:13+