Daniel  2 Biblia Jerusalén (1998) | 49 versitos |
1 El año segundo de su reinado, Nabucodonosor tuvo unos sueños, que lo sobresaltaron y no le dejaron dormir.
2 El rey mandó llamar a los magos, adivinos, hechiceros y astrólogos para que le interpretaran sus sueños. Cuando llegaron a su presencia,
3 el rey les dijo: "He tenido un sueño que me ha sobresaltado al tratar de comprenderlo."
4 Los astrólogos respondieron al rey en arameo: "¡Viva el rey eternamente! Cuéntanos el sueño y nosotros descifraremos su interpretación."
5 El rey les respondió: "Tened bien presente mi decisión: si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, os cortarán en pedazos y vuestras casas serán demolidas.
6 Pero si me dais a conocer el sueño y su interpretación, os colmaré de regalos, obsequios y honores. Por tanto, dadme a conocer el sueño y su interpretación."
7 Ellos respondieron por segunda vez: "Que el rey nos cuente su sueño y nosotros descifraremos su interpretación."
8 Pero el rey replicó: "Ya veo que lo que vosotros queréis es ganar tiempo, sabiendo que mi decisión está tomada.
9 Si no me dais a conocer el sueño, una misma será vuestra sentencia. Os habéis puesto de acuerdo en decirme mentiras y patrañas, mientras cambia la situación. Por tanto, contadme el sueño y me convenceré de que podéis darme también su interpretación."
10 Los astrólogos contestaron al rey: "No hay nadie en el mundo capaz de descifrar lo que el rey pide. Ningún rey, por grande y poderoso que fuera, ha preguntado jamás cosa semejante a ningún mago, adivino o astrólogo.
11 Lo que el rey pide es difícil, y nadie se lo puede descifrar, excepto los dioses, que no habitan entre los mortales."
12 Entonces el rey se enfureció terriblemente y mandó exterminar a todos los sabios de Babilonia.
13 Una vez promulgado el decreto de exterminar a los sabios, buscaron también a Daniel y a sus compañeros para matarlos.
14 Pero Daniel se dirigió de manera prudente y sensata a Arioc, jefe de la guardia real, que se disponía a ejecutar a los sabios de Babilonia.
15 Tomando la palabra, preguntó a Arioc, oficial del rey: "¿Por qué ha promulgado el rey un decreto tan severo?" Arioc le explicó el asunto
16 y Daniel se fue a pedir al rey que le concediese un plazo para descifrarle la interpretación.
17 Daniel regresó a su casa e informó del caso a sus compañeros Ananías, Misael y Azarías,
18 invitándoles a implorar la misericordia del Dios del Cielo sobre aquel misterio, para que no pereciesen Daniel y sus compañeros con el resto de los sabios de Babilonia.
19 El misterio le fue revelado a Daniel en una visión nocturna y él bendijo al Dios del Cielo,
20 diciendo: "Bendito sea el Nombre de Dios por los siglos de los siglos, pues suyos son la sabiduría y el poder.
21 Él hace alternar años y estaciones, destrona y entroniza a los reyes, da sabiduría a los sabios y ciencia a los expertos.
22 Él revela honduras y secretos, conoce lo que ocultan las tinieblas, y la luz le acompaña.
23 Te doy gracias y te alabo, Dios de mis antepasados, porque me has dado sabiduría y poder has revelado lo que te habíamos pedido y nos has dado a conocer el asunto del rey."
24 Luego Daniel acudió a Arioc, a quien el rey había encomendado la ejecución de los sabios de Babilonia, y le dijo: "No mates a los sabios de Babilonia. Llévame ante el rey y yo le daré la interpretación."
25 Arioc se apresuró a llevar a Daniel ante el rey y le dijo: "He encontrado a un hombre entre los deportados de Judá que puede revelar al rey la interpretación."
26 El rey dijo a Daniel, apodado Baltasar: "¿Eres capaz de contarme el sueño que he tenido y su interpretación?"
27 Daniel le respondió así: "No hay sabios, adivinos, magos o astrólogos capaces de descifrar el misterio que el rey quiere saber;
28 pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá al fin de los tiempos. Éstos eran el sueño y las visiones que tuviste mientras dormías:
29 "Tú, oh rey, reflexionabas en tu lecho sobre lo que ocurrirá en el futuro, y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que sucederá.
30 A mí se me ha revelado este misterio, no porque yo sea más sabio que el resto de los vivientes, sino para descifrar al rey su interpretación y para que tú comprendas las preocupaciones de tu mente.
31 "Tú, oh rey, tuviste esta visión: una estatua, una enorme estatua de extraordinario brillo y aspecto terrible se levantaba ante ti.
32 La estatua tenía la cabeza de oro puro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los lomos de bronce,
33 las piernas de hierro, y los pies mitad de hierro y mitad de barro.
34 Mientras estabas mirando, una piedra se desprendió sin intervención de mano alguna, golpeó los pies de hierro y barro de la estatua y los hizo pedazos.
35 Entonces todo a la vez se hizo polvo: el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como la paja de la era en verano, que el viento se lleva sin dejar rastro. Pero la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.
36 Éste era el sueño; y ahora expondremos al rey su interpretación.
37 Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado soberanía, fuerza, poder y gloria,
38 te ha sometido los hijos de los hombres, las bestias del campo y las aves del cielo, dondequiera que habiten, y te ha hecho soberano de ellos, tú eres la cabeza de oro.
39 Después de ti surgirá otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino de bronce que dominará toda la tierra.
40 Luego vendrá un cuarto reino, duro como el hierro, como el hierro que todo lo tritura y machaca; como el hierro que aplasta, así él triturará y aplastará a todos los demás.
41 Y los pies y los dedos que viste, mitad de barro de alfarero y mitad de hierro, corresponden a un reino que estará dividido; tendrá la solidez del hierro, pues viste el hierro mezclado con el barro.
42 Los dedos de los pies, mitad de hierro y mitad de barro, significan que el reino será a la vez fuerte y frágil.
43 Y como viste el hierro mezclado con el barro, así se mezclarán los linajes entre sí; pero no se fundirán uno con otro, como el hierro no se funde con el barro.
44 En tiempo de estos reyes, el Dios del cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, ni cederá su soberanía a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos estos reinos, y él subsistirá por siempre;
45 tal como viste desprenderse del monte, sin intervención de mano alguna, la piedra que redujo a polvo el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha revelado al rey lo que sucederá en el futuro. El sueño es verídico y su interpretación, fiel."
46 Entonces el rey Nabucodonosor cayó rostro en tierra, se postró ante Daniel, y ordenó ofrecerle oblaciones y perfumes.
47 Luego el rey dijo a Daniel: "Verdaderamente vuestro Dios es el Dios de los dioses, el señor de los reyes y el revelador de los misterios, ya que tú has logrado revelar este misterio."
48 Y el rey ascendió a Daniel y le hizo muchos y valiosos regalos. Lo nombró gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.
49 A petición de Daniel, el rey encomendó la administración de la provincia de Babilonia a Sidrac, Misac y Abdénago; y Daniel se quedó en la corte.

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Introducción a Daniel 

Daniel.
Por su contenido, el libro de Daniel se divide en dos partes. Los caps. 1-6 son narrativos: Daniel y sus tres compañeros al servicio de Nabucodonosor, 1; el sueño de Nabucodonosor: la estatua compuesta de materiales diversos, 2; la adoración de la estatua de oro y los tres compañeros de Daniel en el horno, 3; la locura de Nabucodonosor, 4; el festín de Baltasar, 5; Daniel en la fosa de los leones, 6. En todos estos casos, Daniel o sus compañeros salen triunfantes de una prueba de la que depende su vida, o al menos su reputación, y los paganos glorifican a Dios que los ha salvado. Las escenas suceden en Babilonia, en los reinados de Nabucodonosor, de su «hijo» Baltasar y del sucesor de éste, «Darío el Medo». Las visiones de los caps.7-12 tienen como beneficiario a Daniel: las Cuatro Bestias, 7; el Macho Cabrío y el Carnero, 8; las setenta Semanas, 9; la gran visión del Tiempo de la Cólera y del Tiempo del Fin, 10-12. Llevan la fecha de los reinados de Baltasar, de Darío el Medo y de Ciro, rey de Persia, y están localizadas en Babilonia.

De esta división se ha deducido alguna vez la existencia de dos escritos de épocas diferentes combinados por un editor. Pero otros indicios contradicen esta distinción. Los relatos están en tercera persona y Daniel mismo refiere las visiones, pero la primera visión, 7, está encuadrada entre una introducción y una conclusión en tercera persona. El comienzo del libro está en hebreo, pero en Dan_2:4 se pasa bruscamente al arameo, que prosigue hasta el fin de 7, invadiendo así la parte de las visiones; los últimos capítulos están otra vez en hebreo. Se han propuesto diversas explicaciones para esta dualidad de lengua, aunque ninguna resulta convincente. Por ejemplo, la división según el estilo (1ª o 3ª persona) y la división según la lengua (hebreo o arameo) no corresponden a la que se deduce del contenido (relatos o visiones). Por otra parte, el cap. 7 es comentado por el 8, pero es paralelo del cap.2; su arameo es el mismo que el de los caps. 2-4, pero rasgos de su estilo reaparecen en los caps. 8-12, aunque están escritos en hebreo. Este cap. 7 forma, pues, un nexo entre las dos partes del libro y asegura su unidad. Además Baltasar y Darío el Medo aparecen en las dos partes del libro, originando las mismas dificultades para los historiadores. En fin, los procedimientos literarios y la línea del pensamiento son idénticos de un cabo al otro del libro, y esta igualdad es el argumento más fuerte en favor de la unidad de su composición.

La fecha de ésta queda fijada por el claro testimonio que da el cap. 11. Las guerras entre Seléucidas y Lágidas y una parte del reinado de Antíoco Epífanes se narran en él con gran lujo de detalles insignificantes para el propósito del autor. Este relato no se parece a ninguna profecía del Antiguo Testamento y, a pesar de su estilo profético, refiere sucesos ya ocurridos. Pero a partir de Dan_11:40 cambia el tono; se anuncia el «Tiempo del Fin» de una manera que recuerda a los otros profetas. El libro, pues, habría sido compuesto durante la persecución de Antíoco Epífanes y antes de la muerte de éste, incluso antes de la victoria de la insurrección macabea, es decir, entre el 167 y el 164.

Nada hay en el resto del libro que se oponga a esta fecha. Los relatos de la primera parte se sitúan en la época caldea, pero algunos indicios muestran que el autor está bastante lejos de los acontecimientos. Baltasar es hijo de Nabonid, y no de Nabucodonosor como dice el texto, y jamás ha tenido el título de rey. Darío el Medo es desconocido para los historiadores y no hay lugar para él entre el último rey caldeo y Ciro el persa, que había ya vencido a los Medos. El ambiente neobabilonio se describe con palabras de origen persa; incluso instrumentos de la orquesta de Nabucodonosor llevan nombres transcritos del griego. Las fechas que se dan en el libro no concuerdan entre sí ni con la historia, tal como la conocemos, y parecen puestas al frente de los capítulos sin mucha preocupación por la cronología. El autor se ha valido de tradiciones, orales o escritas, que circulaban en su época. Los manuscritos del mar Muerto contienen fragmentos de un ciclo de Daniel que está emparentado con el libro canónico, en especial una oración de Nabonid que recuerda Dan 3:31—4:34, donde el nombre de Nabucodonosor sustituye al de Nabonid. El autor, o sus fuentes, nombra como héroe de sus historias piadosas a un Daniel o Dan'el al que Eze_14:14-20; Eze_28:3 cita como a un justo o sabio de los tiempos antiguos y al que también conocían los poemas de Râs Samrâ en el siglo XIV antes de nuestra era.

Siendo el libro tan reciente, se explica su lugar en la Biblia hebrea. Ha sido admitido en ella después de la fijación del canon de los Profetas, y se le ha colocado entre Ester y Esdras, en el grupo heterogéneo de los «otros escritos» que forman la última parte del canon hebreo. Las Biblias griega y latina vuelven a colocarlo entre los profetas y le añaden algunas partes deuterocanónicas: el Salmo de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes, Dan_3:24-90, la historia de Susana, donde brilla el candor clarividente del joven Daniel, 13, las historias de Bel y de la serpiente sagrada que son sátiras de la idolatría, 14. La traducción griega de los Setenta (LXX) difiere grandemente de la de Teodoción (Teod.), que es muy afín al texto masorético.

La finalidad del libro es sostener la fe y la esperanza de los judíos perseguidos por Antíoco Epífanes. Daniel y sus compañeros se han visto sometidos a las mismas pruebas: abandono de las prescripciones de la Ley, 1, tentaciones de idolatría, 3 y 6; pero han salido victoriosos, y los antiguos perseguidores han tenido que reconocer el poder del verdadero Dios. Al perseguidor moderno se le pinta con rasgos más negros, pero cuando la Cólera de Dios quede satisfecha, Dan_8:19; Dan_11:36, vendrá el Tiempo del Fin, Dan_8:17; Dan_11:40, en que el perseguidor será abatido, Dan_8:25; Dan_11:45. Entonces se acabarán las desdichas y el pecado, y tendrá lugar el advenimiento del Reino de los Santos, gobernado por un «Hijo de hombre», cuyo imperio jamás pasará, 7.

Esta espera del Fin, esta esperanza del Reino está presente a lo largo de todo el libro, Dan_2:44; Dan_3:33 (100) [Dan_4:3]; Dan_4:31 [Dan_4:34]; Dan_7:14. Dios se ocupará de que llegue en el plazo que él ha fijado, pero que a la vez abarca toda la duración de la humanidad. Los momentos de la historia del mundo se convierten en momentos del plan divino en un plano eterno. El pasado, el presente, el futuro, todo se hace profecía, porque todo ello se ve a la luz de Dios «que hace alternar estaciones y tiempos», Dan_2:21. Con esta visión, a la vez temporal e intemporal, el autor revela el sentido profético de la historia. Este secreto de Dios, Dan_2:18, etc.; Dan_4:6 [Dan_4:9], es descubierto por mediación de seres misteriosos, que son los mensajeros y agentes del Altísimo; la doctrina de los ángeles cobra fuerza en el libro de Daniel, como también en el de Ezequiel y sobre todo en el de Tobías. La revelación versa sobre el designio escondido de Dios para con su pueblo y todos los pueblos. Afecta tanto a las naciones como a los individuos. Un texto importante sobre la resurrección anuncia el despertar de los muertos a una vida o a un oprobio eternos, Dan_12:2. El Reino que se espera se extenderá a todos los pueblos, Dan_7:14, no tendrá fin, será el Reino de los Santos, Dan_7:18, el Reino de Dios, Dan_3:33 (100); Dan_4:31 [Dan_4:34], el Reino del Hijo de hombre, a quien se dio todo poder, Dan_7:13-14.

Este misterioso Hijo de hombre, al que Dan_7:18 y 21-27 identifica con la comunidad de los Santos, es también su cabeza, el jefe del reino escatológico, pero no es el Mesías davídico. Esta interpretación individual se hizo corriente en el Judaísmo y la reiteró Jesús, que se aplicó el título de Hijo del hombre para recalcar el carácter trascendente y espiritual de su mesianismo, Mat_8:20.

El libro de Daniel ya no representa a la verdadera corriente profética. No contiene la predicación de un profeta enviado por Dios con misión ante sus contemporáneos, fue compuesto e inmediatamente escrito por un autor que se oculta detrás de un seudónimo, como ocurre ya con el librito de Jonás. Las historias edificantes de la primera parte tienen parecido con una clase de escritos de sabiduría de las que tenemos un ejemplo antiguo en la historia de José del Génesis, y otro ejemplo reciente en el libro de Tobías, escrito poco antes que Daniel. Las visiones de la segunda parte ofrecen la revelación de un secreto divino, explicado por los ángeles, para los tiempos futuros, en un estilo intencionadamente enigmático; este «libro sellado», Dan_12:4, inaugura plenamente el género apocalíptico, que había sido preparado por Ezequiel y que florecerá en la literatura judía. El Apocalipsis de San Juan es su equivalente en el Nuevo Testamento, pero aquí se rompen los sellos del libro cerrado, Ap 5-6, las palabras ya no se conservan en secreto, porque «el Tiempo está cerca», Apo_22:10, y se espera la venida del Señor, Apo_22:20; 1Co_16:22.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan 7

NOTAS

2:1 Los sueños sobrenaturales sirven para las comunicaciones de Dios al hombre, ver los caps. 4 y 7. Compárense los sueños de Abrahán, Gén_15:12, Abimélec, Gén_20:3, Jacob, Gén_28:10-22, José, Gén_37:5-10, de los oficiales egipcios, Gén_40:5-23, de Faraón, Gén_41:1-32, Samuel, 1Sa_3:3-5, Salomón, 1Re_3:5. Pero ver Gén_37:5+; Mat_1:20 +.



NOTAS

2:2 El término «astrólogo» (arm. kasdym) designa aquí a todo adivino que practica el arte que se creía originario de Caldea. Los diversos términos empleados en las enumeraciones de Dan_1:20; Dan_2:2, Dan_2:10, Dan_2:27; Dan_4:4 [Dan_4:7]; Dan_5:7, Dan_5:11, Dan_5:15, no tienen por lo demás sentido técnico preciso.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] (arameo)

NOTAS

2:4 Fórmula de saludo frecuente en los textos acádicos y que hallamos en la corte persa hasta la época islámica.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_5:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_41:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_24:7

NOTAS

2:18 (a) Expresión que designa generalmente al Dios de los judíos en boca de (o dirigiéndose a) un no judío. Ver Dan_2:37, Dan_2:44; Jdt_5:8; Esd_5:11; Esd_6:9-10; etc.; Neh_1:4; Neh_2:4, Neh_2:20; Tob_7:12; igualmente las expresiones «Señor del cielo», Dan_5:23; Tob_7:11; «el Rey del Cielo», Dan_4:34 [Dan_4:37]; «el gran Dios», Dan_2:45; Esd_5:8.

2:18 (b) Raz: esta palabra de origen persa, propia de Dn en la Biblia, aparece en los textos de Qumrán; ante todo, designa todo lo «secreto», pero parece que esboza ya el sentido tan rico del griego mysterion en San Pablo, ver Rom_16:25+.

NOTAS

2:19 La «bendición» judía se compone de una invocación a Dios o a su nombre, seguida de una conmemoración de sus beneficios; en la liturgia, se concluye repitiendo la eulogía en la que, en forma abreviada, se incluye la mención del beneficio particular.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_41:14 [Sal_41:13]; Neh_9:5

[2] Job_12:13; Apo_5:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_1:7+

[2] Rom_13:1

[3] Pro_2:6+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_12:22; Sal_139:11 s

NOTAS

2:22 El AT habla de Dios rodeado de luz, Éxo_24:17; Eze_1:27; Hab_3:4, y luz él mismo, Isa_60:19-20; Sab_7:26, como lo hará, y más explícitamente aún, el NT. Ver, por ejemplo, 1Jn_1:5-7; 1Ti_6:16; Stg_1:17, ver Jua_8:12+. Antiguos comentaristas judíos invocan este versículo para afirmar que uno de los nombres del Mesías es «Luz».

NOTAS

2:23 «inteligencia» LXX; «poder» aram.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_2:10-11

[2] Apo_1:1; Apo_1:19; Apo_4:1

NOTAS

2:28 Es el anuncio de la primera de las alegorías de Dn, que describen misteriosamente la sucesión de los grandes imperios históricos (neobabilonios, medos y persas, griegos herederos del reino asiático de Alejandro), representados aquí, conforme a las antiguas especulaciones sobre las edades del mundo, por metales de valor decreciente, y finalmente, el advenimiento del reino mesiánico. Todos los imperios terrestres se derrumbarán, para ceder su puesto a un reino nuevo, eterno, porque está fundado en Dios: el Reino de los Cielos, ver Mat_4:17+. Jesús, que se designará a sí mismo como el Hijo del hombre, ver Dan_7:13+ y Mat_8:20+, se aplicará también, ver Mat_21:42-44; Luc_20:17-18, la imagen de la piedra angular, primero rechazada, del Sal_118:22, y de la piedra fundamental de Isa_28:16, con una clara alusión a la piedra desgajada de la roca que aplasta a aquel sobre quien cae, aquí Dan_2:33, Dan_2:44-45.

NOTAS

2:34 Lit. «sin manos»; ver Isa_31:8.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_1:4


NOTAS

2:37 A Nabucodonosor el poder le viene de Dios, y no del carácter divino que pretende arrogarse, ver 3; Jdt_3:8; Jdt_6:2; Jdt_11:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_27:6; Jdt_11:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_7:7; Dan_8:5; Dan_8:21; Dan_11:3

NOTAS

2:40 Dan_2:40-43 : texto confuso y restitución conjetural.

NOTAS

2:43 Probable alusión a los matrimonios entre Seléucidas y Tolomeos, que no consiguieron consolidar la unidad entre los sucesores de Alejandro.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_3:33 (100) [Dan_4:3]; Dan_4:31 [Dan_4:34]; Dan_7:14

[2] 2Sa_7:16; Luc_1:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_21:42-44 p


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_2:1+; Lev_6:8 [Lev_6:15]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_3:90; Dan_11:36; Deu_10:17