I Corintios 15 Biblia Jerusalén (1998) | 58 versitos |
1 Os hago saber, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes,
2 por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!
3 Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
4 que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
5 que se apareció a Cefas y luego a los Doce;
6 después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
7 Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.
8 Y en último término se me apareció también a mí, que soy como un aborto.
9 Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la iglesia de Dios.
10 Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
11 Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
12 Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos de vosotros que no hay resurrección de los muertos?
13 Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó.
14 Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe.
15 Y quedamos como testigos falsos de Dios porque hemos atestiguado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados.
18 Por tanto, también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los hombres más dignos de compasión!
20 ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron.
21 Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
22 Pues del mismo modo que por Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo.
23 Pero cada cual en su rango: Cristo como primicia; luego los de Cristo en su venida.
24 Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo principado, dominación y potestad.
25 Porque él debe reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
26 El último enemigo en ser destruido será la Muerte.
27 Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando dice que "todo está sometido", es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas.
28 Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
29 De no ser así ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna ¿por qué bautizarse por ellos?
30 Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas?
31 Cada día estoy a la muerte. ¡Sí, hermanos! Como que sois mi orgullo, en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día estoy en peligro de muerte.
32 Si por motivos humanos luché en Éfeso contra las bestias ¿qué provecho saqué? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.
33 No os engañéis: "Las malas compañías corrompen las buenas costumbres."
34 Entrad en razón, como conviene, y no pequéis; que hay entre vosotros quienes desconocen a Dios. Para vergüenza vuestra lo digo.
35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?
36 ¡Necio! Lo que tú siembras no recobra vida si no muere.
37 Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra planta.
38 Y Dios le da un cuerpo a su voluntad: a cada semilla su cuerpo.
39 No toda carne es igual, sino que una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves, otra la de los peces.
40 Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres.
41 Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor.
42 Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción;
43 se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza;
44 se siembra un cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, hay también un cuerpo espiritual.
45 En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida.
46 Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo animal; luego, lo espiritual.
47 El primer hombre, salido de la tierra, es terrestre; el segundo, viene del cielo.
48 Como el hombre terrestre, así son los hombres terrestres; como el celeste, así serán los celestes.
49 Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terrestre, llevaremos también la imagen del celeste.
50 Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción.
51 ¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados.
52 En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.
53 En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.
54 Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: La muerte ha sido devorada por la victoria.
55 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
56 El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley.
57 Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!
58 Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano en el Señor.

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Introducción a I Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_2:13+

NOTAS

15 Algunos cristianos de Corinto negaban la resurrección de los muertos, 1Co_15:12. Los griegos la consideraban como inaceptable por excesivamente grosera, Hch_17:32+, mientras que los judíos la habían ido descubriendo paulatinamente (ver Sal_16:10+; Job_19:25+; Eze_37:10+), y luego la enseñaron explícitamente (Dan_12:2+, Dan_12:3+; 2Ma_7:9+). Para impugnar el error de los corintios, Pablo parte de la afirmación fundamental de la proclamación evangélica, el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado, vv. 1Co_15:3-5 (ver Rom_1:4; Gál_1:2-4; 1Ts_1:10, etc. ), que desarrolla enumerando las apariciones del Resucitado: vv. 1Co_15:6-11; ver Hch_1:8+. Desde ahí muestra lo absurdo de la opinión que impugna: vv. 1Co_15:12-34, ver 1Co_15:13+. Cristo es la primicia y la causa eficaz de la resurrección de los muertos, vv. 1Co_15:20-28, ver Rom_8:11+. Finalmente Pablo responde a las objeciones sobre el «cómo» de la resurrección de los muertos, vv. 1Co_15:35-53, y concluye con un himno de acción de gracias, vv. 1Co_15:54-57.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_11:2, 1Co_11:23; Luc_1:2; Hch_2:23+

NOTAS

15:3 (a) La palabra viva del Evangelio es transmitida, recibida y conservada, expresiones tomadas del vocabulario técnico rabínico, ver 1Co_11:23. Pero sobre todo, este Evangelio es anunciado, vv. 1Co_15:1, 1Co_15:2, proclamado, v. 1Co_15:11, el «kerygma», ver Mat_4:23, etc. , objeto de fe, vv. 1Co_15:2, 1Co_15:11; ver Mar_1:15, y portador de salvación, v. 1Co_15:2; ver Hch_11:14; Hch_16:17.

15:3 (b) El carácter salvífico de la muerte de Cristo forma, pues, parte de la proclamación evangélica anterior a Pablo, ver Rom_6:3.

NOTAS

15:4 Estas expresiones, vv. 1Co_15:3-4, fijas ya en su formulación, son el germen de las futuras profesiones de fe (Credo).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_28:10+; Luc_24:34 s

NOTAS

15:6 (a) Pablo sobrentiende: Pueden hoy todavía dar testimonio de lo que han visto; vuestra fe en la resurrección de Cristo descansa en un testimonio seguro.

15:6 (b) Lit.: «se durmieron». La misma expresión en los vv. 1Co_15:18, 1Co_15:20, 1Co_15:51; ver 1Ts_4:13+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_12:17+; Rom_1:1+

NOTAS

15:7 Los apóstoles aparecen como formando un grupo más amplio que el de los Doce del v. 1Co_15:5.

NOTAS

15:8 Alusión al carácter anormal, violento, «quirúrgico» de su vocación. -Pablo no establece diferencia alguna entre la aparición del camino de Damasco y las apariciones de Jesús entre la Resurrección y la Ascensión.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:8; 1Ti_1:15-16; Gál_1:13-14; Hch_8:3+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_11:23 s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_2:22+

NOTAS

15:13 Si se niega la resurrección de los muertos, se niega también el caso particular de la resurrección de Cristo. Otra interpretación: la resurrección de Cristo sólo tiene sentido como primicias de la nuestra. Si se niega ésta, la de Cristo carece de sentido. Pero esta consideración solamente aparece en el v. 1Co_15:20.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_2:22+

NOTAS

15:14 Todos los aspectos del mensaje cristiano y de la correspondiente aceptación creyente, carecen de sentido si se niega su referencia a la realidad central: el Cristo resucitado. Sin ella, todo se desploma.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_1:8+; Hch_26:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_4:24-25; Rom_10:9

NOTAS

15:17 Porque lo que elimina al pecado es la vida nueva, participación de la vida de Cristo resucitado: ver Rom_6:8-10; Rom_8:2+.

NOTAS

15:19 Renunciar a los goces del tiempo presente es un engaño, si todo termina con la muerte. No se considera la inmortalidad del alma fuera de la perspectiva de la resurrección de la carne.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:11+; Col_1:18; 1Ts_4:14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_5:12-21+; 1Co_15:45-49

NOTAS

15:22 La perspectiva no es solamente física y biológica, sino que engloba a todo el hombre: muerte espiritual del pecado, vida resucitada en la justicia y el amor. Nótese que la perspectiva de Pablo no incluye la resurrección de los pecadores, afirmada en Jua_5:29; Hch_24:15; ver Dan_12:2.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_4:16

NOTAS

15:23 Término de origen helenístico y admitido en el Cristianismo primitivo para designar el glorioso advenimiento de Cristo en su Día, 1Co_1:8+, al fin de los tiempos, Mat_24:3+; ver también 1Ts_2:19; 1Ts_3:13; 1Ts_4:15; 1Ts_5:23; 2Ts_2:1; Stg_5:7; Stg_5:8; 2Pe_1:16; 2Pe_3:4; 2Pe_3:12; 1Jn_2:28. En 2Ts_2:8-9, esta palabra se aplica a la venida del Impío. Comparar los términos análogos de Revelación, 1Co_1:7+, y de Manifestación 1Ti_1:14+.

NOTAS

15:24 Todos los poderes hostiles al reino de Dios; ver 1Co_2:6; Efe_1:21; Col_1:16; Col_2:15; 1Pe_3:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_110:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_20:14; Apo_21:4; Sal_8:7 [Sal_8:6]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:21

NOTAS

15:27 Una vez «sometido todo bajo sus pies», Jesús se presentará ante su Padre para darle cuenta de la misión cumplida. También se traduce erróneamente: «Mas cuando la Escritura dice que todo le ha sido sometido... ».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:5+

[2] Col_3:11; Efe_4:6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_12:44

NOTAS

15:29 Var.: «De no ser así, ¿qué harán los que se agotan por los muertos?» Alusión a una práctica cuya naturaleza ignoramos. Pablo, sin pronunciarse sobre ella, se limita a subrayar que es absurda, si los muertos no resucitan

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_4:10-12

NOTAS

15:31 Algunos corintios reprochaban a Pablo que trabajara tan duro que parecía se estaba matando por quienes permanecían espiritualmente o existencialmente muertos, 2Co_2:16. Él retuerce la objeción utilizándola como un nuevo argumento en favor de la resurrección. ¿Iba a continuar sufriendo, 2Co_11:23, si no estuviera totalmente convencido de que los que estaban físicamente muertos resucitarían?

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_22:13

NOTAS

15:32 (a) Se trata de una metáfora, Sal_22:1; 1Ma_2:60; 2Ti_2:17. No conocemos a qué se refiere la mención de esta tribulación, pero ver 2Co_11:23-26.

15:32 (b) Ver Ecl_9:7-10. Hay aquí una cierta exageración literaria. Se puede renunciar a los goces materiales por motivos puramente humanos; Pablo mismo acaba de decirlo, 1Co_9:25.

NOTAS

15:33 Verso del poeta Menandro, quizá convertido en dicho popular.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_14:38

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_12:24

NOTAS

15:38 En la mentalidad popular, la germinación era un proceso dependiente de la voluntad de la divinidad, más que un fenómeno natural, ver 2Ma_7:22-23. En la relación entre el cuerpo actual y el cuerpo de gloria, Pablo insiste mucho más en la discontinuidad que en la continuidad. Quiere responder sin duda a la dificultad (v. 35) que podría originarse de tomar a la letra imágenes como la de Eze_37:1-10+.

NOTAS

15:44 Para Pablo, como para la tradición bíblica, la psyjê (hebr nefes; ver Gén_2:7) es el principio vital que anima el cuerpo humano, 1Co_15:45. Es su vida, Rom_16:4; Flp_2:30; 1Ts_2:8; ver Mat_2:20; Mar_3:4; Luc_12:20; Jua_10:11; Hch_20:10, etc. , su alma viviente, 2Co_1:23, y puede servir para designar al hombre entero, Rom_2:9; Rom_13:1; 2Co_12:15; Hch_2:41, Hch_2:43. etc. Pero no es más que un principio natural, 1Co_2:14; ver Jud_1:19, que ha de desaparecer ante el pneuma para que el hombre encuentre de nuevo la vida divina. Esta sustitución, que se inicia ya durante la vida mortal por el don del Espíritu, Rom_5:5+; ver 1Co_1:9+, consigue la plenitud de su efecto después de la muerte. Mientras que la filosofía griega esperaba una supervivencia inmortal de sólo el alma superior (nus), liberada finalmente del cuerpo, el cristianismo sólo concibe la inmortalidad como restauración íntegra del hombre, es decir, como la resurrección del cuerpo por el Espíritu, principio divino que Dios había retirado del hombre a consecuencia del pecado, Gén_6:3, y que se lo devuelve por la unión con Cristo resucitado, Rom_1:4+; Rom_8:11+, hombre celeste y Espíritu vivificante, 1Co_15:45-49. De natural o psíquico el cuerpo se hace entonces pneumático, incorruptible, inmortal, 1Co_15:53, glorioso, 1Co_15:43; ver Rom_8:18; 2Co_4:17; Flp_3:21; Col_3:4, liberado de las leyes de la materia terrestre, Jua_20:19, Jua_20:26, y de sus apariencias, Luc_24:16. -En un sentido más amplio, la psyjê puede designar, en contraposición al cuerpo, Mat_10:28, la sede de la vida moral y de los sentimientos, Flp_1:27; Efe_6:6; Col_3:23; ver Mat_22:37 p; Mat_26:38 p; Luc_1:46; Jua_12:27; Hch_4:32; Hch_14:2; 1Pe_2:11, etc. , y aun el alma espiritual e inmortal, Hch_2:27; Stg_1:21; Stg_5:20; 1Pe_1:9; Apo_6:9, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_2:7

[2] 1Co_15:20-28+

NOTAS

15:45 Es decir, un ser dotado de vida por su psyjê, pero de una vida puramente natural, y sometido a las leyes del desgaste y de la corrupción.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_7:13; Jua_3:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:21; Rom_8:29+

NOTAS

15:49 Var.: «ojalá podamos llevar».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:5-6; 1Co_6:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_10:3+; Joe_2:1+; Mat_24:31+; 1Ts_4:15-17

NOTAS

15:51 Pablo esperaba que la Parusía iba a tener lugar antes de su muerte.

NOTAS

15:52 Desde el Sinaí, Éxo_19:16, Éxo_19:19, la trompeta forma parte de la imaginería que acompañaba a las manifestaciones divinas, Mat_24:31; 1Ts_4:16+. Aluden a las etapas finales del designio de Dios, ver las siete trompetas de Apo 8:6 - 11:19.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_5:1-5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_25:8

NOTAS

15:54 (a) Om.: «Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad».

15:54 (b) Citado libremente.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_13:14; Apo_20:14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_6:1+; Rom_7:7+

NOTAS

15:56 Fórmula concentrada que anuncia ya la explicación de Rom 5-7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_16:33

NOTAS

15:58 Este v. enlaza la exposición precedente con 1Co_15:14, comienzo de la instrucción. La certeza de la victoria da al creyente fuerzas para perseverar. Para Pablo, no puede haber fe sin vida en progreso.