Lucas 5 Biblia Jerusalén (1998) | 39 versitos |
1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios,
2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar."
5 Simón le respondió: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes."
6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.
7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
8 Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador."
9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado.
10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas. Desde ahora serás pescador de hombres."
11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
12 Estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra y le rogó diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme."
13 Él extendió la mano, le tocó y dijo: "Quiero, queda limpio." Y al instante le desapareció la lepra.
14 Le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: "Vete, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio."
15 Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades.
16 Pero él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.
17 Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones.
18 En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él.
19 Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas y le pusieron en medio, delante de Jesús.
20 Viendo Jesús la fe que tenían, dijo: "Hombre, tus pecados te quedan perdonados."
21 Los escribas y fariseos empezaron a pensar: "¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?"
22 Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: "¿Qué estáis pensando en vuestros corazones?
23 ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te quedan perdonados", o decir: "Levántate y anda"?
24 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dijo al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa"."
25 Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios.
26 El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: "Hoy hemos visto cosas increíbles."
27 Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: "Sígueme."
28 Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió.
29 Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos.
30 Los fariseos y sus escribas refunfuñaban diciendo a los discípulos: "¿Cómo es que coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?"
31 Les respondió Jesús: "No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal.
32 No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores."
33 Ellos le dijeron: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos no se privan de comer y beber."
34 Jesús les dijo: "¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?
35 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces, en aquellos días, ayunarán."
36 Les dijo también una parábola: "Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarrará el nuevo, y al viejo no le irá el remiendo del nuevo.
37 "Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los pellejos, el vino se derramará, y los pellejos se echarán a perder;
38 sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos.
39 Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: El añejo es el bueno."

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_4:18-22; |Mar_1:16-20

[2] Mar_4:1

NOTAS

5 Lc ha agrupado en este relato: 1º, una descripción de los lugares y una predicación de Jesús, vv. Luc_5:1-3, que recuerdan a Mar_4:1-2 y Mar_1:16, Mar_1:19; 2º, la historia de una pesca milagrosa, vv. Luc_5:4-10 a, que se parece a Jua_21:4-11; 3º, el llamamiento a Simón, vv. Luc_5:10-11, afín a Mar_1:17, Mar_1:20. Al narrar la vocación de los primeros discípulos después de un período de enseñanzas y de milagros, Lc ha querido hacer más verosímil su respuesta inmediata a la llamada.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:16, Mar_1:19

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:1-2

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_21:1-6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:3+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_33:20+

NOTAS

5:8 De hecho, sólo más tarde dará Jesús a Simón el sobrenombre de Pedro, Luc_6:14. Se trata, pues, de una anticipación literaria, y de carácter joánico (¿como la pesca milagrosa?), porque la expresión «Simón Pedro», excepto este caso de Lc Mat_16:16, sólo se encuentra en Jn: 17 veces, Luc_1:40; Luc_6:8, etc. ; Luc_21:2, Luc_21:3, Luc_21:7, Luc_21:11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:12+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:17, Mar_1:20

NOTAS

5:10 Los «compañeros» del v. Luc_5:7. Si no se nombra a Andrés es porque se encuentra en la barca de Simón (ver los plurales de los vv. Luc_5:5-7), que retiene toda la atención de Lucas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_21:15-17, Jua_21:19 Luc_12:33+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:1-4; |Mar_1:40-45

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_14:1-32

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_4:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_3:21+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:1-8; |Mar_2:1-12

NOTAS

5:17 Es decir, de Dios. Ver Hch_2:22; Hch_10:38.

NOTAS

5:19 El terrado palestinense de Mar_2:4 se convierte en Lucas en un tejado de casa grecorromana.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:4+; Mat_3:7+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_2:20+; Luc_1:12+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:9; |Mar_2:13-14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_12:33+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:10-12; |Mar_2:15-17

[2] Mat_5:46+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_3:7+; Mat_2:4+

[2] Mat_9:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:14-17; |Mar_2:18-22

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:19; Jua_2:10

NOTAS

5:39 El vino nuevo que ofrece Jesús no es del gusto de los que han bebido el vino añejo de la Ley. Esta última idea, propia de Lucas, refleja quizá la experiencia de Lucas, discípulo de Pablo, que conoce las dificultades de la misión entre los judíos, ver Hch_13:5+.