Lucas 9 Biblia Jerusalén (1998) | 62 versitos |
1 Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades;
2 y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar.
3 Y les dijo: "No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno.
4 Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí.
5 Y si algunos no os reciben, salid de aquella ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos."
6 Partieron, pues, y recorrieron los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes.
7 Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba y estaba perplejo, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos;
8 otros, que Elías se había aparecido, y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado.
9 Herodes dijo: "A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?" Y buscaba verle.
10 Cuando los apóstoles regresaron le contaron cuanto habían hecho. Y él, tomándolos consigo, se retiró aparte, hacia una ciudad llamada Betsaida.
11 Pero la gente lo supo y le siguieron. Él los acogía, les hablaba del Reino de Dios y curaba a los que tenían necesidad de ser curados.
12 Pero el día había comenzado a declinar y, acercándose los Doce, le dijeron: "Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado."
13 Él les dijo: "Dadles vosotros de comer." Pero ellos respondieron: "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente."
14 Pues había como cinco mil hombres. Él dijo a sus discípulos: "Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta."
15 Lo hicieron así y acomodaron a todos.
16 Tomó entonces los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente.
17 Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.
18 Estando una vez orando a solas, en compañía de los discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?"
19 Ellos respondieron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos ha resucitado."
20 Les dijo: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le contestó: "El Cristo de Dios."
21 Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie.
22 Dijo: "El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día."
23 Decía a todos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
24 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.
25 Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?
26 Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre cuando venga en su gloria, en la de su Padre y en la de los santos ángeles.
27 "Pues de verdad os digo que hay algunos, entre los aquí presentes, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios."
28 Unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.
29 Y mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante.
30 Y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías;
31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
33 Cuando ellos se separaron de él, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, bueno es estarnos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías", sin saber lo que decía.
34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y, al entrar en la nube, se llenaron de temor.
35 Y vino una voz desde la nube, que decía: "Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle."
36 Cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
37 Al día siguiente, cuando bajaron del monte, le salió al encuentro mucha gente.
38 En esto, un hombre de entre la gente empezó a gritar: "Maestro, te suplico que mires a mi hijo, porque es el único que tengo.
39 Mira, un espíritu se apodera de él y de pronto empieza a dar gritos, le hace retorcerse echando espuma, y difícilmente se aparta de él y le deja magullado.
40 He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido."
41 Respondió Jesús: "¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros y habré de soportaros? ¡Trae acá a tu hijo!"
42 Cuando se acercaba, el demonio le arrojó por tierra y le agitó violentamente; pero Jesús increpó al espíritu inmundo, curó al niño y lo devolvió a su padre;
43 y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos:
44 "Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres."
45 Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado su sentido de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.
46 Se suscitó una discusión entre ellos sobre quién de ellos sería el mayor.
47 Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado,
48 y les dijo: "El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor."
49 Tomando Juan la palabra, dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros."
50 Pero Jesús le dijo: "No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros está por vosotros."
51 Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén.
52 Envió, pues, mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada;
53 pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén.
54 Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: "Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?"
55 Pero, volviéndose, les reprendió;
56 y se fueron a otro pueblo.
57 Mientras iban caminando, uno le dijo: "Te seguiré adondequiera que vayas."
58 Jesús le dijo: "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."
59 A otro dijo: "Sígueme." Él respondió: "Déjame ir primero a enterrar a mi padre."
60 Le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios."
61 También otro le dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa."
62 Le dijo Jesús: "Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios."

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:1, Mat_10:5, Mat_10:8, Mat_10:9-14; |Mar_6:7-13; Mat_8:3+; Mat_8:29+

NOTAS

9:1 Adic.: «apóstoles».



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_10:7; Hch_9:43; Hch_16:15; Hch_17:7; Hch_18:3; Hch_13:51

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:1-2, |Mar_6:14-16

[2] Luc_9:19

NOTAS

9:7 En lugar de narrar la muerte de Juan el Bautista, Lucas prepara («buscaba verle» v. Luc_9:9) el encuentro futuro de Herodes y de Jesús, Luc_23:8-12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_23:8-12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:13-21; |Mar_6:30-44; |Jua_6:1-13

[2] Mar_6:45

NOTAS

9:10 Lc sólo relata una multiplicación de panes, como Juan, mientras que Mt Mc refieren dos. Es posible que haya omitido, o desconocido, toda la sección de Mar 6:45 - 8:26, en la que se encuentra la segunda multiplicación. Pero también es posible, y quizá más, que evite así un duplicado de Mc Mt, donde los dos relatos de multiplicación de panes ciertamente parecen ser dos tradiciones paralelas de un mismo caso: una, procedente del medio palestinense (ribera occidental del lago, ver Mat_14:13+; doce canastos como las doce tribus de Israel); la otra, procedente de un medio cristiano nacido del paganismo (ribera oriental, ver Mar_7:31; siete espuertas como las siete naciones paganas de Canaán antes de la conquista, Deu_7:1; Hch_13:19). Ver Mat_14:13+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_16:13-20; |Mar_8:27-30; Luc_3:21+

NOTAS

9:18 Aun sin la adición mateana «Hijo de Dios», ver Mat_16:16+, esta confesión de Pedro, hablando en nombre del grupo apostólico, tiene mucha importancia y marca un momento decisivo en la vida terrena de Jesús. En el momento en que la muchedumbre se extravía en sus ideas acerca de él y cada vez se aparta más de él, sus discípulos reconocen por primera vez, de un modo explícito, que es el Mesías, ver Luc_2:26+. En adelante Jesús dedicará sus esfuerzos a formar a este pequeño núcleo de los primeros creyentes y a purificar su fe.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:7-8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_2:26+; Luc_23:35

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_16:21; |Mar_8:31

NOTAS

9:22 Este anuncio irá seguido de varios más, Luc_9:44; Luc_12:50; Luc_17:25; Luc_18:31-33. Ver Luc_24:7, Luc_24:25. -Lc omite la intervención de Pedro y la reprimenda de Jesús, Mar_8:32.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_16:24-27; |Mar_8:34-38; |Mat_10:38; =Luc_14:27; Jua_12:26; |Mat_10:39; = Luc_17:33; |Jua_12:25

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:33; = Luc_12:9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_16:28+; |Mar_9:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_17:1-9; |Mar_9:2-10

[2] Luc_8:51

[3] Luc_3:21+; Mat_14:23+

NOTAS

9:28 Muchos rasgos originales delatan aquí en Lc una fuente distinta a la de Mc. Del conjunto se desprende una presentación de la Transfiguración distinta de las de Mt Mc. Mientras que Mt pone de relieve la manifestación de Jesús como nuevo Moisés, ver Mat_17:1+, y Mc describe una epifanía del Mesías oculto, ver Mar_9:2+, Lc, o al menos la fuente que él combina con Mc, más bien pone su atención en una experiencia personal de Jesús que, durante una oración ardiente y transformadora, recibe luz del cielo sobre la «partida» (lit. éxodo) es decir la muerte, ver Sab_3:2; Sab_7:6; 2Pe_1:15, que debe cumplimentar en Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas, ver Luc_13:33-34.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_24:16+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_24:4; Hch_1:10

NOTAS

9:30 Como a Moisés y Elías sólo se les nombra para identificar a los «dos hombres» mencionados al principio, podemos pensar que en la fuente combinada por Lc con Mc éstos eran dos ángeles, ver Luc_24:4; Hch_1:10, que instruían y confortaban a Jesús, ver Luc_22:43. Sobre la significación de Moisés y Elías en la tradición de Mt, ver Mat_17:1+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_13:1+

[2] Luc_2:38+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_22:45

[2] Jua_1:14+

NOTAS

9:32 O bien: «habiéndose despertado». Ese sueño que abrumaba a los discípulos, propio de Lc, recuerda el de Getsemaní, Luc_22:45, donde parece más natural y de donde podría proceder.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:35+; Luc_1:12+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_1:34

NOTAS

9:35 Var.: «mi Hijo amado», ver Mt Mc. -El título de «Elegido», ver Luc_23:35; Isa_42:1, alterna con el de «Hijo del hombre» en las Parábolas de Henoc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_17:14-18; |Mar_9:14-27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_2:40

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_7:15

[2] Luc_4:15+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_17:22; Mar_9:30-32

[2] Luc_4:15+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:22+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_18:1-5; |Mar_9:33-37

[2] = Luc_22:24

NOTAS

9:46 La respuesta general a esta pregunta se da en el v. Luc_9:48 b, y en una forma más primitiva que en Mat_18:3-4 ó Mar_9:35. El logion del v. Luc_9:48 a, ver Mat_18:5; Mar_9:37, está tomado de otro contexto, ver Mat_10:40.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:40; =Luc_10:16; |Jua_13:20

[2] Luc_22:26; Luc_14:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_9:38-40

[2] Hch_3:16+

NOTAS

9:49 Var.: «se lo impedimos».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_19:1; Mar_10:1; Luc_2:38+

NOTAS

9:51 (a) De Luc_9:51 a Luc_18:14, Lc se aparta de Mc reúne, en el marco literario ofrecido por Mar_10:1, de una subida hacia Jerusalén, Luc_9:53, Luc_9:57; Luc_10:1; Luc_13:22, Luc_13:33; Luc_17:11; ver Luc_2:38+, materiales que ha tomado de una Colección utilizada también por Mt de otras tradiciones que le son propias. Mientras que Mt ha dividido esta Colección para distribuir sus fragmentos por todo su evangelio, Lc ha preferido reproducirla en bloque, y precisamente en esta sección 9:51—18:14, a la que suministra la aportación principal.

9:51 (b) La «asunción» o «elevación» de Jesús, ver 2Re_2:9-11; Mar_16:19; Hch_1:2, Hch_1:10-11; 1Ti_1:16, abarca los últimos días de su destino doloroso y los primeros de su destino glorioso (pasión, muerte, resurrección y ascensión). Para el mismo conjunto, Jn empleará el término mas teológico «glorificar», Jua_7:39; Jua_12:16; Jua_12:23; Jua_13:31; la crucifixión para él será una «elevación», Jua_12:32+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_22:8

NOTAS

9:53 Los samaritanos, siempre mal dispuestos con los judíos, Jua_4:9+, debían mostrarse especialmente hostiles con los peregrinos de Jerusalén. Por ello generalmente se evitaba su territorio, ver Mat_10:5. Lucas y Juan (Jua_4:1-42) son los únicos que mencionan el paso de Jesús por tierra cismática, ver Luc_17:11, Luc_17:16. La primitiva Iglesia imitará desde muy pronto al Maestro, Hch_8:5-25.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_1:10

NOTAS

9:54 Adic.: «como hizo Elías». -Alusión a 2Re_1:10-12. Santiago y Juan se muestran verdaderos «hijos del trueno», Mar_3:17.

NOTAS

9:55 Adic.: «No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del hombre no ha venido a perder las almas de los hombres sino a salvarlas». Lectura sospechosa de origen marcionita.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:18-22

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_14:26, Luc_14:33

NOTAS

9:59 Adic.: «Señor», ver Mat_8:21.

NOTAS

9:60 El logion juega con el doble sentido, físico y espiritual, de la palabra «muerto».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_19:19-21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:13