Proverbios 27 Biblia Jerusalén (1998) | 27 versitos |
1 No presumas del mañana, pues no sabes lo que deparará el día.
2 Que otro te alabe y no tu propia boca, que sea un extraño y no tus labios.
3 Pesada es la piedra y pesada la arena; es más pesada la rabia del necio.
4 El furor es cruel, impetuosa la cólera, pero la envidia es irresistible.
5 Más vale reprensión manifiesta que amistad encubierta.
6 Más valen golpes leales de amigo, que besos falaces de enemigo.
7 Estómago harto desprecia la miel, estómago hambriento vuelve lo amargo dulce.
8 Como pájaro errante lejos de su nido es el hombre errante lejos de su lugar.
9 Perfume e incienso alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma.
10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; no vayas a la casa de tu hermano cuando estés en apuros. Más vale vecino cerca que hermano lejos.
11 Hazte sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y podré responder a quien me ofende.
12 El prudente ve el peligro y se esconde, los simples siguen adelante y lo pagan.
13 Cógele el vestido, pues salió fiador de un extraño, exígele prenda por los desconocidos.
14 Saludar al vecino a gritos de madrugada es igual que maldecirlo.
15 Gotera incesante en día de lluvia y mujer pendenciera son iguales;
16 contenerla es como retener el viento y coger aceite con la mano.
17 El hierro se aguza con hierro, el hombre, en contacto con su prójimo.
18 Quien cuida una higuera come de su fruto, quien vela por su amo recibe honores.
19 Como el agua es espejo del rostro, el corazón es espejo del hombre.
20 Abismo y perdición son insaciables, como insaciables son los ojos del hombre.
21 La plata en el crisol, el oro en el horno y el hombre en su reputación.
22 Aunque machaques al necio en el mortero, no le quitarás la necedad.
23 Conoce bien el estado de tu ganado y presta atención a tus rebaños;
24 porque la riqueza no es eterna, ni la fortuna dura siempre.
25 El heno asoma, el pasto aparece y se recoge la hierba de los montes;
26 los corderos te darán vestido, los cabritos dinero para un campo,
27 y las cabras leche abundante para tu alimento, para alimentar a tu familia y mantener a tus criadas.

Patrocinio

 
 

Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_12:19-20; Stg_4:13-14



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_10:12-13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_6:34-35


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_26:24-26; Mat_26:49

NOTAS

27:6 Traducción dudosa. La palabra traducida por «falaces» suelen traducirla menudo por «abundantes». Algunos corrigen para leer «desagradables», «malvados». El paralelismo antitético favorece a la idea de falsedad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:16; Luc_15:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_29:21-28


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_37:6

[2] Pro_18:24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_22:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_20:16; Pro_6:1+

NOTAS

27:13 «los desconocidos» nokrîm conj., ver Pro_20:16; «una extranjera» nokriyyah hebr.

NOTAS

27:14 El Talmud prohíbe los saludos antes de la oración de la mañana.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:13


NOTAS

27:19 La interpretación de este v. es dudosa. Parece decir que el hombre se revela en sus intenciones («corazón»), como el rostro en el agua; pero el griego ha entendido lo contrario: «Como los rostros no se parecen a los rostros, así difieren los corazones de los hombres».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_30:15-16; Ecl_1:8; Ecl_6:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_17:3


NOTAS

27:22 Algunos ms. insertan aquí «entre el grano, con la maza».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_12:10; Sir_7:22


NOTAS

27:24 «fortuna»: `oser conj.; hebr. nezer, «corona».