Proverbios 8 Biblia Jerusalén (1998) | 36 versitos |
1 La sabiduría está gritando, la prudencia levanta su voz.
2 Sobre los promontorios junto al camino, de pie en las encrucijadas;
3 junto a las puertas de la ciudad, a la entrada de los patios está pregonando:
4 "A vosotros, hombres, os llamo, dirijo mi voz a los humanos.
5 Inexpertos, adquirid prudencia, y vosotros, necios, sed sensatos.
6 Escuchad, pues voy a decir cosas importantes, voy a abrir mis labios con sinceridad.
7 Mi paladar saborea la verdad y mis labios aborrecen el mal.
8 Todos mis discursos son ecuánimes, ninguno es hipócrita ni retorcido;
9 todos son claros para el inteligente y rectos para los que tienen conocimiento.
10 Aceptad mi instrucción antes que plata, y el conocimiento antes que oro puro;
11 pues la sabiduría vale más que las joyas y nada valioso se le puede comparar.
12 "Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, y tengo el arte de la discreción.
13 (El temor de Yahvé odia el mal.) Aborrezco soberbia y arrogancia, mal camino y lengua falsa.
14 Dispongo de juicio y eficacia, de inteligencia y valor.
15 Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia.
16 Por mí los gobernantes gobiernan y los príncipes son todos jueces justos.
17 Yo amo a los que me aman y los que me buscan con afán me encuentran.
18 Poseo riqueza y gloria, fortuna sólida y justicia.
19 Mi fruto es mejor que oro puro, mi cosecha vale más que plata selecta.
20 Yo camino por sendas de justicia, a través de senderos rectos,
21 para repartir riqueza a los que me aman y completar sus tesoros."
22 "Yahvé me creó, primicia de su actividad, antes de sus obras antiguas.
23 Desde la eternidad fui formada, desde el principio, antes del origen de la tierra.
24 Fui engendrada cuando no existían los océanos, cuando no había manantiales cargados de agua;
25 antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.
26 No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
27 Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano;
28 cuando sujetaba las nubes en lo alto, cuando afianzaba las fuentes del abismo,
29 cuando marcaba su límite al mar para que las aguas no desbordaran sus orillas; cuando asentaba los cimientos de la tierra,
30 yo estaba junto a Él, como aprendiz, yo era su alegría cotidiana, jugando todo el tiempo en su presencia,
31 jugando con la esfera de la tierra; y compartiendo mi alegría con los humanos."
32 "Así, pues, hijos, escuchadme, dichosos los que siguen mis caminos.
33 Escuchad la enseñanza y haceos sabios, no la rechacéis.
34 Dichoso el hombre que me escucha velando a mis puertas día tras día, guardando los dinteles de mi entrada.
35 Pues quien me encuentra, encuentra la vida, y obtiene el favor de Yahvé.
36 Mas quien me ofende, se daña a sí mismo; los que me odian, aman la muerte."

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_1:20-33

NOTAS

8 En los caps. 8-9 está la culminación de la doctrina de los Proverbios sobre la sabiduría, ver Pro_8:22+. El mismo tema se desarrolla en libros posteriores: Sir_1:1-20; 24; Sb 6-9; ver también Jb 28.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_7:37

NOTAS

8:3 Quizá sencillamente como el vendedor ambulante que atrae a sus parroquianos ponderando su mercancía. Se resalta el contraste entre la invitación clandestina de la seductora, Pro_7:6, Pro_7:9, Pro_7:12, y el pregón público de la sabiduría.

NOTAS

8:5 Lit. «entended el corazón», es decir, «la inteligencia»; ver también Pro_6:32; «insensato», lit. «privado de corazón».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:14; Pro_16:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_28:15-19; Pro_3:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir 24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_28:28; Sir_15:8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_11:2-5; Jer_23:5; 1Re_3:4-15; Sir_10:4


NOTAS

8:16 Algunos ponen Pro_8:17 delante de Pro_8:15 para que la exposición sea más lógica.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_6:12; Mat_7:7-11; Jua_14:21; Pro_3:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_1:16 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_1:1-3+

[2] Sir_1:4; Sir_1:9; Sir_24:8-9

NOTAS

8:22 (a) La idea de una sabiduría personificada, simple artificio literario en Pro_14:1, se desarrolló en Israel a partir del Destierro, cuando el politeísmo dejó de ser una amenaza para la verdadera religión. Aunque en Jb 28 y Ba 3:9—4:4, la sabiduría aparece como una cosa, un bien deseable, exterior a Dios y al hombre, en Pro_1:20-33; Pro_3:16-19 y Pr 8-9, se nos presenta como una persona. Aquí, ella misma revela su origen (creada antes de toda criatura, Pro_8:22-26), así como la parte activa que toma en la creación, Pro_8:27-30, y el papel que desempeña ante los hombres, para llevarlos a Dios, Pro_8:31, Pro_8:35-36. Ben Sirá desarrollará esta doctrina: Sir_1:1-10 recuerda a Jb 28, pero Sir_4:11-19; Sir 14:20—15:10 y, sobre todo, Sir_24:1-29 (ver Sir_24:1 +) son prolongación de Pr 8. No obstante, en todos estos textos en que la sabiduría aparece personificada, como en otros pasajes la Palabra o Espíritu, es difícil distinguir lo que hay de artificio poético, de expresión de viejas concepciones religiosas o de intuición de nuevas revelaciones. Finalmente, Sab 7:22—8:1 da la impresión de que la sabiduría, «emanación pura de la gloria del Omnipotente», participa de la naturaleza divina, pero los términos abstractos que la describen convienen a un atributo divino tanto como a una hipóstasis distinta. -La doctrina de la Sabiduría, así esbozada en el AT, será recogida por el NT, donde realizará un nuevo y decisivo progreso al aplicarse a la persona de Cristo. Jesús es designado como Sabiduría y sabiduría de Dios, Mat_11:19 p; Luc_11:49, ver Mat_23:34-36; 1Co_1:24-30; Cristo, al igual que la Sabiduría, participa en la creación y conservación del mundo, Col_1:16-17, en la protección de Israel, 1Co_10:4, ver Sab_10:17 s. Finalmente, el prólogo de Jn atribuye al Verbo rasgos de la Sabiduría creadora, y todo el evangelio joánico presenta a Cristo como la Sabiduría de Dios, ver Jua_6:35 +. Así se explica que la tradición cristiana, desde San Justino, haya reconocido a Cristo en la Sabiduría del AT. Por acomodación, la liturgia ha aplicado Pro_8:22 s a la Virgen, colaboradora del Redentor, como la sabiduría lo es del Creador.

8:22 (b) Griego, sir., Targ. traducen el verbo (qananî) por «me creó», ver Sir_1:4, Sir_1:9; Sir_24:8-9. La traducción «me adquirió» o «me poseyó» (Áquila, Símaco, Teodoción) fue recogida por San Jerónimo (Vulg.), sin duda para combatir el error de Arrio, que consideraba como criatura al Verbo (identificado con la Sabiduría). La fórmula «primicia de su actividad» (o «de sus caminos», si seguimos a las versiones; es decir, «primicia de sus obras») debe relacionarse con el título de «Primogénito de toda la creación» que San Pablo da a Cristo, Col_1:15, o el de «Principio de las criaturas de Dios», Apo_3:14.

NOTAS

8:23 Según el sentido del verbo nasak atestiguado por Sal_2:6. Algunos prefieren el sentido habitual de «vaciar», «moldear» (un objeto de metal). Otros corrigen, para derivar esta palabra de la raíz sakak, y traducen «estuve oculta» o «apartada».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_1:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:6; Job_28:23-27; Sir_24:5; Sab_9:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_38:8-11; Sal_104:7-9


NOTAS

8:30 Término raro en hebreo ('amôn) que, con ligeras correcciones, puede referirse tanto al «artesano», Jer_52:15 (y, por extensión, «oficial» o «aprendiz»), como al «artista» u «orfebre», Cnt_7:2 [Cnt_7:1], como al «ayo» o a la «nodriza». Algunos leen 'amûn, «niño de pecho» o «hijo querido». No falta quien refiere el término al Creador: «yo estaba junto a él, el Artesano...» (lectura que, en correspondencia dinámica, también justifica nuestra opción por «aprendiz»).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_1:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_14:20-27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_3:20; Sab_6:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:1-2; 1Jn_5:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_1:12-16