Proverbios 16 Biblia Jerusalén (1998) | 33 versitos |
1 El hombre tiene proyectos, Yahvé, la última palabra.
2 El hombre piensa que su conducta es limpia, pero Yahvé juzga las intenciones.
3 Encomienda tus obras a Yahvé y tus planes se realizarán.
4 Yahvé ha creado todo con un propósito, incluso al malvado para el día fatal.
5 Yahvé aborrece a los orgullosos, seguro que no quedarán impunes.
6 Amor y lealtad compensan las faltas, el temor de Yahvé aparta del mal.
7 Cuando Yahvé aprueba la conducta de un hombre hasta lo reconcilia con su enemigo.
8 Más vale un poco con justicia que muchas ganancias injustas.
9 El hombre proyecta su camino, pero Yahvé asegura sus pasos.
10 Los labios del rey son como un oráculo: cuando juzga, su boca no yerra.
11 Balanza y platillos justos son de Yahvé, todas las pesas son obra suya.
12 Los reyes detestan hacer el mal, pues su trono se afianza en la justicia.
13 El rey aprueba los labios sinceros y ama al que habla rectamente.
14 La cólera del rey es presagio de muerte, pero el hombre sabio la apacigua.
15 El rostro radiante del rey da la vida, su favor es como nube de lluvia primaveral.
16 Mejor es adquirir sabiduría que oro, más vale inteligencia que plata.
17 La senda de los honrados se aparta del mal, el que cuida su camino guarda su vida.
18 La soberbia precede a la ruina y el orgullo a la caída.
19 Mejor es ser humilde con los pobres que compartir botín con los soberbios.
20 Al que cuida cualquier cosa le irá bien, dichoso el que confía en Yahvé.
21 La mente sabia se llama inteligencia, las palabras suaves añaden convicción.
22 La sensatez es fuente de vida para el que la posee, la necedad es el castigo del necio.
23 Mente sabia perfecciona la boca y añade convicción a sus palabras.
24 Las palabras amables son un panal de miel: endulzan el alma y tonifican el cuerpo.
25 Hay caminos que parecen rectos y al final son caminos de muerte.
26 La necesidad del trabajador trabaja por él, porque el hambre lo apremia.
27 El desalmado trafica con el mal y echa por sus labios fuego abrasador.
28 El hombre perverso provoca peleas, el deslenguado divide a los amigos.
29 El hombre violento seduce a su prójimo y lo lleva por mal camino.
30 Quien guiña los ojos medita engaños; quien se muerde el labio ya ha hecho el mal.
31 Las canas son corona de gloria que se obtiene en el camino de la justicia.
32 Más vale hombre paciente que valiente, mejor dominarse que conquistar ciudades.
33 Los dados se tiran sobre el tablero, pero su sentencia depende de Yahvé.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:21; Pro_16:9

NOTAS

16:1 Lit. «la respuesta de la lengua». Sentido muy próximo al refrán: el hombre propone y Dios dispone.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_21:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:6; Sal_37:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:22

NOTAS

16:4 El malvado ha sido creado para manifestar, en el día de su desgracia, la justicia divina.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:21


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_12:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_26:26 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_15:16+; Tob_12:8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:21


NOTAS

16:10 Porque el rey administra su justicia en nombre de Dios, ver 2Sa_14:18-20; 1Re_3:4-28. -Los proverbios que siguen (excepto 11) son proverbios reales.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:1+

NOTAS

16:11 «platillos justos» conj.; «platillos de justicia» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:5; Pro_29:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:35; Pro_22:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:12; Pro_20:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_4:7+ [Sal_4:6]; Pro_19:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:14; Pro_8:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:2; Pro_15:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_57:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:13; Sal_2:12; Sal_40:5 [Sal_40:4]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:21; Ecl_10:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_14:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_3:6

NOTAS

16:27 Lit. «hombre de Belial», es decir, de Nada (el «malvado», ver Pro_6:12). Pero algunos consideran a Belial como designación del demonio, ver 2Co_6:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_28:13 s; Sir_17:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_4:9; Sir_25:4-6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:28


NOTAS

16:33 Lit. «en el seno». Posible alusión al efod, colocado sobre el pecho del sumo sacerdote, Éxo_28:6 +; equiparando aquí al efod-recipiente de las suertes sagradas, 1Sa_2:28 +.